Prueba BMW X2 SDrive 20i: Con paso firme

Por Fede Asensio , 21/09/2018

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Prueba BMW X2 SDrive 20i: Con paso firme
Con el X2 BMW entra con fuerza en una categoría en boga, donde sus principales rivales ya estaban asentados. Así que lo hace a conciencia, con un modelo con el ADN de la marca pero con una imagen más personal y juvenil.


BMW sigue aumentando su gama, inventando o entrando en nuevos nichos de mercado para configurar una amplísima gama. Y más en la categoría de moda, la de los SUV, que ha hecho crecer recientemente con su modelo más compacto, el X2.


El BMW X2 nace para hacer frente a rivales como el Audi Q2, Mercedes GLA, Jaguar E-Pace, Volvo XC40, VW T-Roc o Mini Countryman. Una comunidad cada vez más numerosa a la que se unirá Lexus con el UX en breve.



BMW X2 SDrive 20i: Giro estético

Con el X2, BMW ofrece un producto con la filosofía y valores de la marca pero con un aire más dinámico que el resto de modelos de su portfolio para seducir también a un público más joven. Un coche divertido de conducir, a la vez que polivalente y práctico, con la última tecnología de la marca, todo envuelto bajo un diseño más atrevido.


Con una carrocería 8 cm más larga y 7 cm más ancha, y con un precio algo inferior, el X1 resulta un modelo más racional y práctico, siendo de hecho el modelo más demandado de la marca. El X2 es un modelo más emocional y sus dimensiones le posicionan con el foco apuntando hacia otros rivales, pero debe pasar a respaldar el éxito del X1 dentro de la oferta de la marca, con unas ventas que le deben colocar como uno de los tres modelos más demandados del fabricante alemán.


De hecho, el punto de partida es la misma plataforma UKL2 que utiliza el X1 y que estrenó el Active Tourer y que también es la del Mini Countryman. Pero su imagen es más compacta y musculosa, líneas acentuadas con un ancho pilar trasero en el que van insertados los logotipos de la marca. Un diseño con una imagen más coupé, realizando un guiño en sus formas a modelos clásicos de la marca, como los 2000 CS y 3.0 CSL.


Mientras la parte posterior refleja la nueva identidad de la marca BMW, con los faros horizontales que ensanchan su imagen y el doble escape simétrico, en la vista frontal llama la atención la colocación de los clásicos riñones, ahora más anchos y con las ópticas principales separados de éstos, donde la parte inferior toma formas hexagonales, con los faros antiniebla insertados. Los pequeños voladizos y las taloneras laterales respaldan su imagen dinámica.



BMW X2 SDrive 20i: Personalización interior

Esa imagen más desenfadada y juvenil se proyecta también en el interior del X2. Al colocarnos sobre el asiento del conductor, la configuración del salpicadero en V no deja lugar a dudas de que estamos ante un producto de la marca. El ADN queda plasmado sobre la habitual estudiada ergonomía, con la instrumentación de doble esfera, en este caso ocupando un espacio compactado, con la información básica digital complementando a la analógica en la parte inferior, incluyendo un velocímetro. Y con la consola central, donde se recogen los mandos de control de audio y climatización separados y dirigidos hacia el conductor, y que corona una pantalla táctil flotante de hasta 8,8 pulgadas. Dispone del mando central giratorio i-Drive para controlar el resto de las funciones, mostrando en pantalla la mucha información de las diferentes opciones de funcionamiento, conectividad e infoentretenimiento del X2.


Son los acabados del salpicadero, con diferentes opciones de personalización, lo que rompe con discreción la atmósfera demasiado seria habitual en los productos bávaros para crear un ambiente más desenfadado y dinámico. Para ello cuenta con diferentes molduras opcionales como alternativa a la de Oxidesilber de serie y acabados y paquetes con luces LED de ambiente, con diversos colores para la iluminación interior.



Y el cuadro de instrumentos lleva costuras de contraste y decorativas de serie, lo mismo que la consola central extendiéndose también a los asientos deportivos y guarnecidos de las puertas. Todo con el buen ajuste y acabados habituales de una marca como BMW.


La posición de conducción es alta aprovechando la configuración SUV –aunque es de los crossover más bajitos del mercado-, pero la amplia regulación te permite colocar la banqueta muy baja, con los mandos muy a mano y lejos del techo si te gusta más sentirte como en una berlina respecto a la cintura de la puerta y al volante. Éste dispone de un aro demasiado grueso para mi gusto y su articulación vertical no impide que quede demasiado lejos de la banqueta en su posición más baja. Pero en cualquier caso, aunque no ofrece el equilibrio perfecto de otros modelos de la casa en este aspecto, los numerosos reglajes nos permitirán encontrar un buen equilibrio entre todos los mandos.


Con el acabado M Sport de nuestra unidad de pruebas, el revestimiento de serie se caracteriza por combinar tela y Alcantara, para unos asientos delanteros deportivos que recogen muy bien la espalda siempre que no sea demasiado ancha y una banqueta que con la extensión longitudinal resulta inmejorable para adaptarse a cualquier talla.


El espacio en las plazas traseras está bien aprovechado para disponer una buena habitabilidad en referencia al tamaño de la carrocería, en línea con sus principales rivales. Ofrece un espacio de confort holgado para las rodillas de los pasajeros y una generosa cota de altura a pesar de la forma del techo y suficiente anchura para dos pasajeros. La plaza central es apta, como es habitual en la mayoría de coches de tamaño medio, para un uso más limitado o para que se acople un niño. Pero la banqueta no tiene resaltes y su superficie plana la hace confortable aunque el túnel de transmisión no permite una base del suelo plana.




Los huecos distribuidos por el habitáculo para depositar pequeños objetos son numerosos, con una distribución muy funcional en la consola central, con la clásica guantera con tapa que ubica un puerto USB y una toma de 12 voltios. Y, delante de la palanca de cambios, otro práctico hueco con tapa de cortinilla dura de dos piezas.


El espacio posterior ofrece la flexibilidad práctica que se espera en un SUV, con un maletero bien rematado en cuanto a materiales, ofreciendo un volumen notable de 470 litros que le colocan detrás del Jaguar E-Pace como el de mayor volumen en su categoría. El plano del maletero dispone de un amplio hueco de 50 cm de profundidad, que le hace muy utilizable para esconder bultos con un tamaño ya considerable.


De serie, el asiento es abatible en tres mitades (40:20:40), pudiendo configurar un espacio utilizable de hasta 1.335 litros con el respaldo completo abatido. En esta posición la superficie queda prácticamente plana –se puede pedir como opción el asiento del copiloto abatible para colocar objetos muy largos-. El respaldo de los asientos posteriores dispone de dos posiciones independientes de inclinación, lo que se maneja desde las tiras junto al cinturón de cada asiento.



BMW X2 SDrive 20i: Por ahora el más potente

La oferta de motores del pequeño SUV de BMW se articula sobre cuatro variantes. Dos Diesel, el sDrive 18d de 150 CV, disponible con tracción delantera o total, y el xDrive 20d de 190 CV, siempre asociado a la tracción inteligente a las cuatro ruedas xDrive y al cambio Steptronic de convertidor de par, con ocho velocidades.


En gasolina, únicamente con tracción delantera como opción, el motor más económico es el sDrive18i, un bloque de tres cilindros que rinde 140 CV. Mientras nuestro protagonista, el sDrive20i de 192 CV es la opción más potente actualmente en la gama del X2, siempre asociado a un cambio de doble embrague de origen Getrag de siete velocidades, estrenado por Mini. Si bien BMW ya ha anunciado la próxima versión que se incorporará a la oferta del X2, el M35, que llegará en marzo de 2019 para posicionarse como la opción de mayor rendimiento.


El ya conocido motor de dos litros transversal sintoniza a la perfección con el X2 y su capacidad dinámica. Un motor que sube con decisión hasta las 7.000 rpm, con una curva de par muy aprovechable desde casi el ralentí, por lo que encuentras siempre una decidida respuesta al acelerador a cualquier régimen. El cambio de 7 relaciones se muestra como un perfecto aliado para aprovechar todo su potencial, con transiciones entre marchas muy rápidas y suaves (aunque menos que la de convertidor de par de 8 velocidades que monta el diésel), permitiendo reducir a un régimen adecuado para encontrar siempre una respuesta inmediata. Las marchas las podemos seleccionar desde la palanca de cambios electrónica “shift by wire” y, en nuestra unidad, con las levas opcionales solidarias al volante (178 euros), que considero imprescindibles para aprovechar al máximo las bondades del cambio.


Su suavidad y su buena respuesta a cualquier régimen nos permite circular a cruceros bajos sin esfuerzo, con unos consumos reducidos que moviéndonos por carreteras de primer orden a un ritmo comedido nos dio un registro de 6,1 l/100 km. Más si utilizamos los modos de conducción Comfort y ECO, que permiten aprovechar la “función a vela” y circular en punto muerto con la inercia en situaciones favorables (en ECO se activa automáticamente).



Pero cuando lo necesitemos o queramos, sabemos que tenemos una inagotable provisión de sensaciones; muy rápido en los adelantamientos en modo manual o automático, moviéndonos en cifras de par máximo que entrega ya superadas las 1.350 rpm. Y también al exprimir el motor en aceleración, invirtiendo 28,6 segundos en hacer el kilómetro desde parado según nuestras mediciones y 7,6 para ponerse a 100 km/h.


Cuando abandonamos el modo paseo, ése es el crédito que nos concede este dos litros sobrealimentado, y todo el respaldo necesario para disfrutar al máximo de la conducción sobre cualquier tipo de trazado. Siempre con unos consumos ajustados, que a ritmos alegres nos ha dado una media de 8,9 l/100 km, pero que con mimo, en carretera, podemos movernos por debajo de los 6 litros.



BMW X2 SDrive 20i: “Alegre ma non troppo”

Y el chasis, qué. ¿Se encuentra a la altura de las posibilidades de este motor? No tengo duda de que con las dos versiones básicas es más difícil complicarle la vida al X2. Ofrece un compromiso óptimo para circular a diario, con respuesta suficiente para moverse en carretera con desahogo y buscar “nuestros momentos” al volante para despertar los instintos básicos. Pero la capacidad del 2.0 es más exigente.


Sí, una afinada puesta a punto resulta obligada cuando hablamos de BMW, una marca con la dinámica como uno de sus valores más destacados. Y eso, a pesar de que en las últimas generaciones la mayoría de sus modelos no marcan ya esa diferencia de forma evidente, por lo que BMW obliga a pasar por caja para rearmarse convenientemente con las suspensiones deportivas o activas.


En este caso, nuestro X2 con el acabado M Sport dispone de serie de esa suspensión de tarado más duro con la carrocería rebajada 10 mm, además de la opción de los amortiguadores de dureza variable. Estos nos permiten aprovechar la configuración de los diferentes modos de conducción Driving Experience Control (Sport, Comfort y ECO), que además de actuar sobre la dureza de las suspensiones, también influye en la lógica de cambio y dirección.


En modo Sport, los movimientos verticales de la carrocería en curvas se reducen al máximo, con poco recorrido vertical y un tarado tirando a duro, pero en ningún caso incómodo. Transmite confianza y, apoyado en un motor siempre “tan lleno” y con una respuesta inmediata, cuando el cuerpo te pide marcha tenemos claro que vamos a pasarlo bien. Más con la excelente dirección, muy rápida y con un tacto perfecto (una pena el aro de volante tan ancho).



Se muestra muy ágil en zonas ratoneras de buen asfalto, aunque no muestra la misma solidez de pisada a la que acostumbra BMW cuando circulamos rápido. Pero es noble, con un ligero subviraje cuando aceleramos con decisión, donde la dirección tiende a abrir el ángulo de salida, con sensibles pérdidas de tracción que obligan a trabajar a los controles. Todo bajo control, pero aquí sí echamos de menos el ADN de la marca y las sensaciones de la propulsión trasera, con los dos niveles de desconexión del DCT.


Pero es lo que tiene la globalización y la obligada reducción de costes. Y es que al final casi nadie lo va a echar en falta dadas las restricciones que nos acotan las sensaciones de conducción. Y aquí el X2 demuestra su procedencia con ese compromiso con el confort, con esa buena calidad que transmite al rodar. ¿Más que el Audi Q2 o el Mercedes GLA? Pues realmente no, pero porque también son dos modelos a los que su sello de marca obliga. Así que actuemos sobre el conmutador junto a la palanca de cambios y coloquemos el modo Comfort. Es cierto que aquí la carrocería se siente menos sujeta y te hace levantar antes el pie del acelerador cuando redondeamos las curvas y obligamos a un apoyo de la carrocería prolongado. Pero los límites siguen siendo altos y, en los apoyos, no hay mucha inclinación y el coche se siente sencillo de conducir.


Un SUV, sí. Pero como muchos de ellos no se trata de un coche diseñado para abandonar el asfalto. Su altura al suelo, 18 cm, es reducida y, a pesar de sus cortos voladizos, las cotas TT también muy limitadas.



BMW X2 SDrive 20i: A la última

Siguiendo con los pies en el suelo y con lo que nos exige la realidad en los tiempos que corren, el BMW X2 se adapta a lo que demanda el mercado. Es decir, que el conductor cuente con la última tecnología en asistentes electrónicos a la conducción, seguridad y confort. Y por supuesto conectividad. ¿Dónde vamos con un coche de su porte que no disponga de una buena integración de los servicios digitales y del smartphone? A ningún sitio hoy en día mirando a la competencia: Dispone de Apple CarPlay® o Android Auto (eso sí, opcionalmente) y los servicios BMW ConnectedDrive y BMW Connected, rediseñados específicamente para el X2, con una pantalla táctil de hasta 8,8 pulgadas asociada al sistema de navegación.


Cuenta con el BMW Head-Up Display a color (opcional), que proyecta la información principal para la conducción y las lecturas del sistema de navegación/asistencia sobre el parabrisas. Y otros sistemas son el Control de Distancia de Aparcamiento y la cámara marcha atrás (473 euros), además del Asistente de Aparcamiento (opcional, desde 947 euros).


El Driving Assistant (opcional por 1.005 euros) incluye aviso de salida del carril, limitador de velocidad con indicación de prohibición de adelantar y sistema de luz de carretera antideslumbramiento, así como aviso de colisión y aviso de peatones con función de frenado en ciudad. Si se opta por el Driving Assistant Plus (1.775 euros) añade el sistema de control de crucero activo con función Stop & Go.



BMW X2 SDrive 20i: ¡Que me lo envuelvan!

Sí, el X2 responde a las expectativas y confirma las buenas sensaciones que nos transmitió en la presentación. Un SUV compacto con una imagen deportiva y juvenil y con el ADN de la marca impreso a fuego. Por ello, responde con efectividad dinámicamente, aunque aquí no saca ventaja frente a alguno de sus rivales. El motor 2 litros sobrealimentado, ya conocido, llega a poner en aprietos al chasis, que con la buena puesta a punto de que disfruta y la batería de asistentes de la unidad probada no tiene problemas en alcanzar sus elevados límites.


El interior ofrece una excelente calidad y ofrece una atmósfera más juvenil y desenfadada de lo que nos tiene acostumbrados BMW, con diferentes opciones de personalización. Y aprovecha bien el espacio, para unas plazas holgadas y un maletero muy amplio para su tamaño de carrocería.


Pero como corresponde a un coche de una marca con etiqueta premium, hay que pagarlo. Y es que lo bueno cuesta caro. El X2 sDrive tiene un precio desde 40.450 euros (1.750 euros por encima del X1) con el acabado Advantage, que en nuestra unidad, con el acabado M Sport, hay que añadirle 6.260 euros.



BMW X2: Precios

BMW X2 sDrive 18i 35.850 euros

BMW X2 sDrive 20i 40.450 euros

BMW X2 sDrive 18d 35.050 euros

BMW X2 xDrive 18d 35.650 euros

BMW X2 xDrive 20d 42.700 euros


DESTACABLE

· Calidad de rodadura

· Amplio equipamiento disponible

· Capacidad maletero


MEJORABLE

· Aro volante demasiado grueso

· Capacidad fuera del asfalto

· Opciones caras



BALANCE

VALORACIÓN

Respuesta motor

8,5

Cambio

8,0

Maniobrabilidad urbana

7,5

Comportamiento en carretera

7,5

Estabilidad en curva

7,0

Confort

7,0

Frenos

7,0

Habitabilidad

7,5

Maletero

8,0

Equipamiento

7,0

Nota media:

7,5


FICHA TÉCNICA: BMW X2 SDrive 20i


MOTOR

Disposición; nº de cilindros: Transversal delantero; 4 cilindros en línea

Combustible: Gasolina

Cilindrada: 1.998 cm3, (82 x 94,6 mm)

Relación de compresión: 11:1

Alimentación: Inyección directa. Turbo e intercooler

Potencia: 192 CV de 5.000-6.000 rpm

Pár máximo: 280 Nm entre 1.350 y 4.600 rpm


TRANSMISIÓN

Tracción: Delantera

Caja de cambios: Automática de 7 relaciones, con dos embragues multidisco


BASTIDOR

Suspensión delantera: Independiente tipo McPherson

Estabilizadora delantera:

Suspensión trasera: Independiente tipo paralelogramo deformable

Estabilizadora trasera:

Neumáticos: 255/55 R17

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos ventilados

Diámetro de giro: 11,3 m

Capacidad depósito de combustible gasolina: 51 litros

Peso en orden de marcha: 1.535 kg


CARROCERÍA

Longitud / Anchura / Altura: 4.360 / 1.824 / 1.526 mm

Distancia entre ejes: 2.760 mm

Maletero: 470 l

Nº plazas: 5


RENDIMIENTOS OFICIALES

Aceleración 0-100 km/h: 7,7 seg

Velocidad máxima: 227 km/h


CONSUMOS OFICIALES

Extraurbano: 4,8 l/100 km

Urbano: 6,8 l/100 km

Mixto: 5,5 l/100 km

Emisiones CO2: 126 g/km