VOLVO C70 D4 – Prueba Coche – Un clásico… descapotable

Por sa , 14/06/2011

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VOLVO C70 D4 – Prueba Coche – Un clásico… descapotable
El mundo de los cabrio es impredecible. Los conceptos se diferencian, se mezclan y cada marca, en este caso, Volvo, cree tener la fórmula para hacer el mejor descapotable. Si hablamos de conceptos clásicos, hablamos del Volvo C70 D4 Summum.


 
Casi diría que para hablar del Volvo C70 hay que ponerse de pie, descubrirse y, sombrero en mano, hacer un gesto de cortesía y respeto hacia la marca sueca. Antes de convertirse en un descapotable con estilo y carácter propio, el Volvo C70 era un coupé que permaneció inalterable en su diseño durante más de una década… y nunca pasaba de moda, señal indudable de que nos encontrábamos delante de todo un clásico. Hace unos pocos años Volvo decidió revitalizar las ventas de este coupé de leyenda convirtiéndolo en un cabrio con las mismas premisas que, en su día, hicieron del C70 objeto de admiración.
 
Foto detalle del Volvo C70El trabajo ha sido ímprobo, aunque el resultado no ha sido tan redondo como lo fue en su día el C70 original. Volvo puso al día el C70 añadiéndole un plus, la posibilidad de descapotar el coche, y añadirle un plus que, pensaban, ayudaría en buena medida a aumentar las ventas. Sin embargo, por unas causas o por otras, no han dado en el centro de la diana. Mucha razón llevaba aquélla frase de Charles de Gaulle, la que decía que no conviene tocar los mitos, las leyendas, porque algo de su dorada capa se te puede quedar entre los dedos. Salvando las distancias, esto es lo que le ha pasado al C70, que se ha vulgarizado un poquito, lo justo para dejar de desprender la esencia que tenía el anterior modelo y que dejaba cautivado, petrificado, cual Medusa con cabellos de serpiente, a todo el que lo miraba. Y menos mal, porque ya os digo que en Portalcoches.net no hay ningún Perseo con escudo en ristre para poder ver reflejada en él tan particular imagen y poder cercenar su cabeza.
 
Lo decimos en el vídeo que acompaña a este texto. Este Volvo C70 es un vehículo más recreacional que ‘prestacional’. No nos podemos acercar a él de la misma manera que lo hacemos con otros coches. El Volvo C70 es poco menos que un símbolo, pues durante muchos años ha sido el único deportivo coupé nórdico que ha peleado en lucha desigual contra Prémiums alemanes y japoneses, siempre en desventaja, pero siempre dándolo todo. No era ni el más rápido, ni el más cómodo, ni el que mejor aceleraba, pero tenía ese algo, ese halo que envuelve a los coches especiales. No quiero detenerme más en esta idea pero, ciertamente, con su conversión a descapotable, el C70 ha perdido ese halo.
 
Nos acercamos a él con respeto, pero también con un poco de decepción. Por fuera aún aguanta un poco el tirón, con un frontal estilizado y moderno, con el ADN de Volvo en faros, parrilla y formas redondeadas, una línea lateral con cierto encanto añejo y una trasera que empieza a flaquear con respecto al resto del conjunto, pero en el interior el bajón es más acusado, ya que aunque aún se respira clase y calidad de la que atesoraba antaño a espuertas, cierto aroma a ‘viejuno’, como diría la muchachada, ha empezado a filtrarse por las rejillas y el ambiente no es tan selecto como en la década pasada. Es como cuando vas a un sitio de lujo que estuvo de moda hace años. Todo tiene calidad, mucha, pero un cierto aire decadente se ha apoderado del conjunto y sólo una reforma a fondo podrá acabar con él.
 
No te dejes engañar por estas palabras empapadas por un puntito de tristeza. Sin duda este modelo es muy especial para mí, con apenas 20 años ya me fijé en él y cuando lo veía pasar delante de mí soñaba con un futuro en el que mis manos manejasen con firmeza a la par que suavidad el volante de un sueño casi inalcanzable. Y digo que no te dejes engañar, porque el coche sigue siendo válido y apetecible. En 30 segundos, apretando un botón, el Volvo C70 destapará todos sus encantos. Armas suficientes para convencer a cualquier curtido conductor que busque la excelencia con un toque aristocrático. El C70 nunca ha sido un coche para jóvenes, pero ahora lo es menos. Aunque pueda pasar, me cuesta imaginarme a alguien de menos de 35 años a sus mandos, máxime con la feroz competencia que aguarda una mínima señal por nuestra parte en casa de los Premium alemanes.
 
Foto detalle del Volvo C70Todo esto que te cuento se nota, simplemente, en el tacto del volante, cuero del bueno, del gordo, demasiado quizá, envolviendo un aro también, quizá, demasiado grande. Las pantallitas digitales del ordenador de a bordo parecen de cuarzo líquido, estrechitas, como antaño. Las teclas del volante multifunción son grandes, como para personas poco acostumbradas a estos inventos, completando la idea de que sólo personas acomodadas y de cierta edad, de esas que peinan canas con despreocupación y una sonrisa de diseño, se pondrán a los mandos de este C70. Los asientos, regulables electrónicamente, infinitamente cómodos, también recuerdan tiempos pasados, sobre todo, en el tacto del cuero. Del bueno, por supuesto, pero ni rastro de microperforados: en verano sudarás de lo lindo y se te pegará a la piel. Lástima que el mando de la calefacción del asiento no tenga una función de ventilación. Demasiado moderno para este C70, un clásico entre los clásicos.
 
Por mucho que escudriñes, aunque investigues como el mejor Sherlock Holmes el habitáculo de este C70, apenas encontrarás huecos para dejar objetos, ni en la guantera –muy pequeña, con el cargador de CD’s ocupando casi la mitad de la misma, ni en las puertas, donde la guantera está dividida en dos por la barra plástica que sujeta la trampilla a la puerta y que hace que apenas la cartera pueda entrar. Las gafas, si el estuche no es muy grande, podrá ir en el hueco bajo el reposabrazos. Detrás de la consola metalizada flotante tienes una pequeña bandeja para vaciar bolsillos, pero está tan escondida que si dejas algo ahí será fácil que salgas del coche y lo dejes olvidado. Poco práctica, la consola flotante, que en sus inicios fue moderna, agrupa de manera casi minimalista botones pequeños y ruletas de funcionamiento impecable. El navegador, nada intuitivo, es escamoteable, y tiene los mandos detrás del volante, con lo que si algún pasajero quiere utilizarlo deberá hacerlo con un mando a distancia de tamaño considerable. Elementos que hoy en día se han estandarizado incluso en vehículos generalistas de segmentos inferiores, como el encendido automáticos de luces o el bluetooth, aquí brillan por su ausencia, es más, Volvo nos sorprende en este C70 con un auricular de teléfono convencional adherido al lateral de la consola central por el lado del pasajero. El truco es sacar la tarjeta SIM de tu móvil e introducirla en un dispositivo al efecto sito en la guantera. Antediluviano es poco.
 
Al menos hay elementos básicos en los coches de lujo que si están presentes, como el Easy Entry o el sistema BLIS que avisa con una luz naranja parpadeante de un vehículo en los ángulos muertos de los retrovisores. También es posible, mediante un solo botón, subir o bajar las cuatro ventanillas. Por el cambio automático debes desembolsar casi 4.0 euros. Es para pensárselo, la verdad, pues no es el mejor del mundo, aunque no es menos cierto que un vehículo como este, ideal para paseos al atardecer, no necesita que cambie de marcha en microsegundos, dado que la deportividad, aunque sus 177 empujan con fluidez, no es lo suyo.
 
No te dejes engañar por el simbolito plateado adherido en la chapa trasera que pone D5. Hace relativamente poco que Volvo ha reordenado sus motores y sus nomenclaturas, y ahora mismo, el C70 sólo se vende en tres versiones, D3 con 150 CV diesel, D4 con 177 CV diesel, y T5, con 230 caballos gasolina. Ahora mismo, en la tienda, el equivalente a esta prueba es el D4, aunque el cambio automático asociado será de seis velocidades y no de cinco, como el de la unidad probada, matriculada ya hace algunos meses. Los precios de salida de las tres versiones son 40.590, 43.690 y 52.310 euros, respectivamente. La unidad probada pertenece al acabado Summum, y lleva más de 9.0 euros en extras, de los que casi 4.0 son para la caja de cambios, 437 para las llantas de 18 pulgadas, 3.0 largos para el pack Xenium con asientos delanteros calefactables, regulación eléctrica de las plazas delanteras, el Sistema de Información de Tráfico en Ruta, etc, 4 del cargador de 6 CD, 638 del BLIS y 1.052 del teléfono.
 
Foto del Volvo C70En marcha el coche es un placer. Auténtico. Con el techo puesto es una delicia, es como un auténtico coupé, sin nada que envidiar a la concurrencia. Cubierto, además, goza de un maletero de 404 litros, notable. Descapotado el maletero queda en 2 litros, no está mal, y lo mejor de todo es que el grado de confortabilidad se mantiene en unos niveles sobresalientes, hasta el punto de que con las ventanillas bajadas se puede conversar sin problemas a 110 km/hora y con ellas subidas, a 140 km/h los ocupantes de las plazas delanteras pueden contarse lo que quieran sin tener que subir la voz ni verse afectados por las turbulencias del aire. Las dos plazas traseras, terriblemente cómodas, aunque algo inclinadas, van un poco más expuestas al aire y si que agradecerían un cortavientos, pese a ir casi hundidos en sus butacas de cuero. La capota, primera en el mundo rígida y retráctil de tres secciones, tarda 30 segundos en subir o bajar, hay que mantener el pedal de freno pisado y el dedo pegado al botón que está al lado del freno de mano tradicional, y debe estar casi totalmente parado para poder accionarse.
 
Los 177 caballos de este motor de cinco cilindros y dos litros de cubicaje dan mucho de sí, pues cuentas con un par motor notable. Ya digo que ni es el más rápido ni el que mejor acelera, pero mantiene la contundencia necesaria para salir de cualquier apuro, con un consumo bastante equilibrado que se estabiliza en menos de 9 litros cada cien kilómetros. El cambio es suave, permite modo secuencial y carece de levas en el volante, aunque tampoco las necesita. El peso lastra bastante el conjunto, pero se mantiene con dignidad y aplomo en cualquier terreno, siendo las autovías y las grandes avenidas las ideales para lucir un palmito que se ha ganado a pulso con un cincelado casi praxiteliano. Y todo, como siempre, con el plus de la seguridad made in Volvo grabada a fuego.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
El corazón tiene razones que el cerebro no entiende, ni será capaz de entender. Sin ser el mejor en nada, es un coche que ataca directamente al corazón, y este es el mejor argumento para hacerte con él. Un símbolo, un estandarte, un objeto para disfrutar con fruición, saborearlo y paladearlo sin terminar de entender la razón última que te hizo comprarlo

UN COCHE PARA...
…persona de cierta edad, que le guste conducir un coche que le representa, con clase, categoría y un punto de emoción. Este C70 apela a las emociones más profundas y sólo melómanos e hiperestésicos podrán disfrutar de él al cien por cien. Ojo que si no encajas en estos parámetros y lo disfrutas al 80% también serás un afortunado.

KILÓMETROS PRUEBA – 400 kms

PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 35%-15%-50%


FICHA Volvo C70 D4 - 177 CV

 
Cubicaje / Potencia: 1.984cc / 177CV a 3.500 r.p.m.

Caja de cambios: Automática, 5 velocidades

Alimentación: Inyección directa múltiple. Turbo compresor de geometría variable

 
Longitud / Anchura / Altura: 4.615 / 1.836 / 1.400 mm

Distancia ejes: 2.640 mm

Maletero: 404 litros (con capota puesta)

Nº plazas: 4

Neumáticos: 235/45/17; unidad probada 235/40/18

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados de 300 mm

Frenos traseros: Discos ventilados de 280 mm

 
Aceleración 0-1 km/h: 9,9 seg.

Velocidad máxima: 215 km/h

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso en orden de marcha: 1.821 kg

Par motor: 4 Nm a 1.750-2.750 r.p.m.

Emisiones CO2: 169 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,1 litros

Urbano: 8,7 litros

Mixto: 6,4 litros

 
Bien:

Clase, distinción y elegancia

Confort de pasajeros a cielo abierto

Maletero

 
Menos bien:

Aspecto interior algo antiguo

Huecos para dejar objetos

Teléfono antediluviano

 
Precio: Desde 43.690 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net