VOLKSWAGEN PASSAT – Prueba Coche – Envidia sana

Por sa , 26/07/2011

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VOLKSWAGEN PASSAT – Prueba Coche – Envidia sana
Volkswagen tiene un don. Haga lo que haga con el Passat y con el Golf siempre logra mejorar lo inmejorable y seguir siendo superventas. El nuevo Passat es ahora más elegante y la referencia de todos. Prueba del VW Passat 2.0 TDI 140 CV BlueMotion DSG





El secreto de la eterna juventud, el Santo Grial, un pacto con el diablo, una bola de cristal bien sintonizada… de verdad que no sé cuál es el secreto de Volkswagen, pero con aparente dejadez y falta de esfuerzo es capaz de renovar sus coches estrella con cuatro detallitos y siempre logra convencer a crítica y público, mejorando también lo que parece inmejorable, una calidad visual y dinámica que ya antes rayaba en lo más alto.

Es fácil de decir, pero imagino la frustración de Citroen, con un gran C5, de Opel, con un soberbio Insignia, de Peugeot, con un alucinante 508, o de Ford, con un Mondeo intachable, de Seat, con un Exeo notable, o de Renault, con un Laguna que fue referencia durante muchos años… la lista es interminable, pero es que el Volkswagen Passat ha logrado quitarse unos pocos años de encima con el lifting realizado y ahora es aún más arrebatador, con una factura impecable y una efectividad en cualquier tipo de asfalto a la altura de cualquier Premium.
 
El caso es que, como siempre, apenas cambia un par de cositas aquí y allá con respecto a la generación anterior. A primera vista parecen dos detalles, aunque luego, con más detenimiento, ves que son más cosas de las que habías visto de primeras. Nuevas ópticas, nueva línea, un cromado por aquí, leds por allá, más amplitud aquí, más espacio allá, la misma calidad, pero corregida y aumentada donde sea menester… la verdad es que, al igual que el Touareg nos decepcionó, en este caso Volkswagen ha vuelto a la línea del Golf y del Polo para ofrecer un producto 10 quizá en el segmento más peleado del mercado automovilístico mundial.
 
Por fuera, sigue fiel a sí mismo. Aspecto limpio, robusto, serio, sobrio, una berlina alemana con mayúsculas. Suficiente chapa para lucir cuerpo de macizo, pero sin renunciar a detalles modernos que afinan la cintura y entran por los ojos para captar también compradores en un nicho de menos edad. Transmite empaque mires por donde lo mires. Crece mínimamente para dotar de aún más capacidad al maletero –ni más ni menos que 565 litros- y define a la perfección los tres volúmenes. El frontal no es rompedor, sabe evolucionar y mantenerse al día sin ser transgresor, aunque la estrecha parrilla y la entrada de aire inferior denota estudio en el CX. Justo encima del límite inferior del faldón un revestimiento cromado horizontal, de punta a punta, le da un caché y un nivel de marca cara. Las luces de día, con leds, configuran la mirada típica de Volkswagen, con Bi-Xenon, a juego con los pilotos traseros, sin florituras, pero con rasgos de modernidad y los mismos leds que parecen hacerte guiños. El techo empieza a caer justo donde acaban las plazas traseras, con suavidad en una línea que termina justo donde empieza el maletero. Quizá la vista desde atrás no es ni la más bonita ni la más estilizada, pero transmite una sensación de seguridad elevada. Para terminar con el apartado de las ópticas, la regulación dinámica de la luz de carretera Dynamic Light Assist enmascara el haz de luz de modo que la calzada está en todo momento iluminada de la mejor manera posible, sin deslumbrar a otros conductores. Viene de serie desde el acabado Advance.
 
Foto detalle del interior del Volkswagen PassatEl interior tiene aire de traje a medida. No tira de la sisa y los bajos están cogidos a la altura perfecta. Nada que objetar. Rezuma calidad por los cuatro costados. Da igual que los materiales sean buenos –que lo son- y de calidad o que no lo sean. La primera foto que se hace tu cerebro es de una corrección y un acierto estético encomiable. Lo mejor de todo es que, al tacto, la sensación continúa, y en marcha, se acentúa gracias a una insonorización de diez. La unidad que hemos probado tiene el interior en cuero antracita-trufa, a juego con el color tostado del exterior, marrón Cashmir metalizado. Probablemente no me lo compraría así, pero el conjunto me gusta en su todo. Me conquistan los asientos, por mullido, tacto y facilidad para su regulación, eléctrica de 12 posiciones. Vienen con sistema para calentar y ventilar al ocupante. Hay que pagarlo aparte, pero ya te digo que merece la pena.
 
Una vez instalado en el trono, el reino que se abre ante ti sólo puede forzarte a sonreír, aunque no quieras. Los de siempre dirán que seguimos ‘vendidos’ a la marca alemana, pero será porque no tienen memoria o porque no han repasado la crítica que hicimos en su día al Touareg y al Tiguan. La factura de todo el interior es perfecta. Si me dicen que estoy a bordo de un vehículo Premium me lo creo a pies juntillas. El tacto del cuero del volante, el funcionamiento impecable de toda la botonería de su sistema multifunción, levas incluidas en esta unidad… El ordenador de a bordo retorna a su origen y huye del experimento fallido del Touareg. Todo legible, todo en su sitio, todo elegante y bello. Noto como el dedo se hunde en el salpicadero con fruición. Disfruto las sensaciones una a una y todas ellas sumadas en su conjunto. Hay muy pocos coches que lo consigan.
 
De espacio va sobrado. Delante muy bien, detrás, poco más o menos. La plaza central tiene que soportar el túnel de la transmisión que es el habitual hasta hace poco, aunque ya hay rivales que lo suprimen y ganan en habitabilidad. Tanto de altura como de piernas las cotas son notables para pasajeros corpulentos. Espacio para dejar objetos no falta, con una buena guantera con trampilla, un amplio espacio bajo el reposabrazos central y muchos huecos ordenados antes de la palanca de cambios, con unas prácticas abrazaderas para que no se muevan las bebidas y una especie de persiana para ocultar el resto de objetos. Por cierto que lo más censurable del coche me ha parecido el reloj analógico en lo alto de la consola central. Parece añadido a última hora y, para colmo, está demasiado inclinado y no se ve bien. Este elemento, junto con los reflejos en las superficies metalizadas de la palanca de cambios y alrededores, es lo que más me ha descuadrado, junto al elevado precio del DSG, pero la verdad que es un esfuerzo que se debe hacer en la mayoría de los casos.
 
La palanca ha variado su diseño, sigue poniendo las siglas de moda en todo lo alto, DSG, y afortunadamente esconde el impecable y ejemplar funcionamiento de un cambio que me atrevo a decir una vez más que sigue siendo la referencia. Con modo Sport y con posibilidad de activar el cambio secuencial, este cambio DSG sigue siendo la envidia de la competencia. Tanto de la sana como de la otra. En este caso concreto este DSG anima otra fenomenal baza del grupo Volkswagen, el motor TDI dos litros de 140 caballos. Con un consumo ajustado y una entrega de potencia notable a cualquier régimen, siempre cumplirá, en cualquier circunstancia. A pesar de flirtear con la tonelada y media de peso, siempre encontrarás par motor suficiente para avanzar metros con satisfacción. En modo S el cambio de marchas tarda un poco más y permite apurar un poco más la parte alta de la entrega de potencia del propulsor, aunque así consumirá un poco más de gasoil.
 
Foto detalle del exterior del Volkswagen PassatLo increíble es que, prácticamente a cualquier régimen, el motor es un dechado de suavidad. Tanto el engranaje de las relaciones como el mismo hecho de rodar, todo en este Passat está influenciado e incluso dominado por una suavidad extrema a la hora de efectuar cualquier movimiento. Aunque la velocidad de crucero sea algo más elevada de lo normal, la suavidad y la ausencia de molestos ruidos o insufribles vibraciones lo domina todo. Y todo ello con un consumo, en esta configuración, realmente bajo, gracias, en gran medida a las medidas BlueMotion que ‘gasta’ este Passat. Por supuesto no puede faltar el práctico Start@Stop que ayuda a mantener a raya el consumo en ciudad, pero hay muchas más medidas.
 
Y es que BlueMotion Technology significa reducir el consumo allí donde sea posible. Por ejemplo en el sistema de engranaje de piñón libre en este motor de 140 CV con cambio DSG. Sirve para aprovechar mejor la energía cinética del vehículo. Para ello, cuando el conductor retira el pie del acelerador, el motor desembraga automáticamente y se mantiene al ralentí. De este modo, el vehículo puede continuar rodando durante un tramo sin consumir combustible. Al accionar el freno se vuelve a embragar el motor, el cual se beneficia de la interrupción controlada del suministro de combustible durante la fase de empuje. De esta manera es posible ahorrar hasta medio litro de combustible cada 100 kilómetros. Junto a este sistema no pueden faltar los ya habituales neumáticos de baja fricción o el carenado de los bajos. En 1.500 kilómetros de prueba este Passat ha consumido 5,8 litros cada cien kilómetros, una cifra muy similar a la oficial, y eso que en alguna ocasión el marcador apuntaba a una cifra inconfesable. Gracias a su amplio depósito de combustible no es nada descabellado acumular 1.200 kilómetros sin pasar por el surtidor.
 
Pero… en marcha… ¿cumple? Querido amigo… ¿Que si cumple? Como digo en el vídeo que acompaña a este texto, la suspensión es más suave que la del efectivo Peugeot 508, con un tarado algo más duro y deportivo, pero en este Passat siempre parecerá que vas sobre raíles. Absorbe las irregularidades del alquitrán configurando unas suspensiones cómodas y confortables, pero no creas que pierde practicidad y motricidad a la hora de afrontar rápidos tramos de curvas. No es el mejor del mundo cuando buscas una conducción deportiva, pero tampoco te vas a quedar atrás.
 
En cuanto a equipamiento, este Passat puede montar cualquier gadget visto en otros modelos de su segmento como avisador de cambio de carril, sistema que reconoce las señales, velocidad de crucero con adaptador al vehículo que nos precede, etc, etc, aunque nuestra unidad de pruebas no contaba con casi ninguno. Si que montaba, en cambio, el Park Assist 2.0, y tenía ganas de probarlo de nuevo, pues en el Tiguán no nos convenció en absoluto. Sin embargo, la versión mejorada es capaz de aparcar es un espacio de sólo 80 centímetros superior a la longitud del vehículo, y lo hace tanto en línea como en batería. La prueba que hicimos en línea no pudo ser más convincente y satisfactoria. Además, también incorpora una función más, que es la de sacarte el coche de la plaza: tú sólo debes controlar el gas en ambas maniobras, el volante lo mueve la centralita.
 
Foto detalle del exterior del Volkswagen PassatEn el otro lado de la moneda, no nos gusta que de serie siga faltando el dispositivo USB. Es cierto que, como sus primos de Audi, monta una ranura Micro SD, pero este sistema de almacenamiento de música no está tan extendido como el USB y es más engorroso. Nuestra unidad tampoco montaba el navegador, los tienes en opción por muy buen precio, aunque la pantalla para manejar el sistema de audio era táctil y también funciona de maravilla, lo mismo que el climatizador bizona o las asas del techo, que retornan a su posición sin hacer ruido ni golpear nada. Nos gusta que aún puedas desconectar el ESP cuando te venga en gana y que el reposabrazos central de las plazas traseras venga surtidito de gadgets. No podía faltar la luz adaptativa en curvas o el dispositivo de detección de fatiga, que te avisa en base a una serie de parámetros si tu conducción es errática y deja entrever sueño o falta de atención. Cuenta con indicador de presión de los neumáticos, asientos abatibles traseros desde el maletero y, lo mejor de lo mejor, inusual en estos tiempos que corren… ¡una rueda de repuesto de verdad!
 
Vale que a igualdad de motor y equipamiento es un poco más caro que sus rivales generalistas, pero está justificado a todas luces y sin ningún género de dudas. Es un coche tan completo, tan completo, que es capaz de complacer con un guiño divertido hasta al niño del spot televisivo del propio Passat, disfrazado de Darth Vader, el de la Guerra de las Galaxias. Y ya te digo que, por lo que sé, este Passat aún no se ha pasado al lado oscuro de la fuerza…
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Cochazo. Lástima que cueste un pelo más que la competencia directa, pero es que está muy bien hecho y fenomenalmente terminado. Mires por donde lo mires, no cojea por ningún lado, y en ningún apartado baja del sobresaliente.
 
UN COCHE PARA...
…el que busque espacio, comodidad, calidad y una finura sin límites. Da igual que seas padre o hijo, rico o pobre. Si te gusta conducir, este Passat es una delicia.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.500 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-20%-50%
 
FICHA Volkswagen Passat 2.0 TDI 140 CV DSG BlueMotion

 
Cubicaje / Potencia: 1968 cc / 140CV a 4200 rpm

Caja de cambios: Automático DSG de 6 velocidades

Alimentación: Diesel “common rail” Turbo

 
Longitud / Anchura / Altura: 4.769 mm / 1.855 mm / 1.417 mm

Distancia ejes: 2.711 mm

Maletero: 565 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos delanteros: 205/55/16 – Unidad probada: 235/40/18

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Disco

 
Aceleración 0-1 km/h: 9,8 seg.

Velocidad máxima: 213 km/h

Capacidad depósito combustible: 70 litros

Peso en orden de marcha: 1.493 kg

Par motor: 320 NM a 1750 - 25 RPM

Emisiones CO2: 135 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 4,7 L/1 km

Urbano: 6,4 L/1 km

Mixto: 5,3 L/1 km

 
Bien:

Suavidad, insonorización

Consumo

Habitabilidad y maletero

 
Menos bien:

Precio del cambio DSG

Reloj analógico en salpicadero

Reflejos en inserciones cromadas y metalizadas

 
Precio: Desde 27.640 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net