VOLVO V40 – Prueba Coche - ¡Qué espectáculo!

Por sa , 04/09/2012 | Visto: 35026

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VOLVO V40 – Prueba Coche - ¡Qué espectáculo!
El Volvo V40 ha puesto en alerta a BMW, Audi y Mercedes. El nuevo compacto de Volvo revoluciona el segmento C Premium con calidad, diseño, estilo y un gran rendimiento. Prueba a fondo del Volvo V40 D3 Summum con cambio automático.




Cuando vimos el Volvo V40, en vivo y en directo, en su presentación en el pasado Salón de Ginebra, nos entraron unas ganas terribles de probarlo y transmitirte de primera mano nuestras sensaciones ante un coche que nos impactó casi tanto como el nuevo Mercedes Clase A. Hemos hecho todo lo posible para ser de los primeros en poder probar y valorar todo lo que este V40 nos ofrece, y la verdad es que, aún con grandes expectativas, nos hemos quedado muy satisfechos tras casi dos mil kilómetros con el recién llegado V40.
 
Desde 22.950 euros en su acabado menos equipado y con el motor D2 de 115 caballos de gasoil, el precio de entrada es bastante competitivo para un coche que mira de frente y a los ojos a los grandes gallos del corral, como son el también recién llegado Mercedes Clase A, el Audi A3 y el BMW Serie 1. La versión que probamos nosotros será, probablemente, una de las más demandadas, con el motor D3 diesel de 150 CV. Que en su acabado Kinetic, el básico, sale por 25.950 euros. Con un poco más de equipamiento tienes el Momentum (1.699 euros más), y el Summum, que es el que corresponde a nuestra unidad, le suma al Kinetic 3.917 euros. Si lo quieres con cambio automático de seis velocidades, como el coche que hemos probado, súmale 2.183 euros más, aunque, la verdad, nos ha parecido prescindible.
 
Que un Volvo destaque por su diseño es una noticia de envergadura tal como parar las máquinas y cambiar la portada de cualquier rotativo del planeta. Lo apuntó el innovador XC60, lo apuntaló el S60 y el V60, y ahora, el V40 tira la casa por la ventana en cuanto a diseño y podemos decir sin engañar a nadie que el principal argumento para comprar un Volvo ya no es la seguridad o el prestigio, que también, faltaría más, sino un diseño moderno y rompedor, que no va a dejar indiferente a nadie.
 
Hasta el momento en el que escribo esto, 23 de agosto, sólo los compañeros de la revista Autopista han realizado la prueba del V40, y por lo que vemos también a ellos les ha gustado la nueva apuesta de Volvo. Aunque su apariencia es de compacto familiar, con esa trasera característica de la marca sueca, por sus medidas (4,37 metros) y su maletero, en torno a los 300 litros, pequeño para la longitud del mismo, nos encontramos ante un coche que compite en el selecto segmento de los compactos Premium. Seguro que su zaga, que a nosotros nos gusta bastante, le hace perder alguna venta por ‘raruna’, pero el V60, por ejemplo, ya ha acostumbrado a los usuarios de la marca a una estética tan personalizada. El maletero escaso y la visibilidad reducida en la parte trasera es el precio que tiene pagar por ser un claro esclavo del diseño. Pero hablando de Volvo, todo esto casi siempre es bienvenido.
 
Nos fijamos detenidamente en el detalle a la hora del primer vistazo exterior, y es que es increíble que este V40 tuviera antepasados mazacotes y cuadradotes, como los Volvo de los años 80. No sólo observándolo en su conjunto, sino cada arista, cada línea, cada curva, cada pieza… todo parece estar cincelado con un pincel fino con cierto aire italiano y un toque de osadía japonesa. No, no nos hemos vuelto locos, es que el V40 es tan radicalmente distinto a la tradición de la casa de Goteborg que hay que frotarse los ojos para ver el escudo que preside la calandra de este cochazo de aspecto imponente.
 
Que el coche es bonito creo que ha quedado claro. Que tiene personalidad a punta pala, también. El techo, que acaba prácticamente donde acaba el tercer volumen, el del maletero, gracias a la prolongación de un alerón superior terriblemente deportivo, configura una silueta de coche familiar que engaña a todos al principio, sobre todo cuando comprobamos la habitabilidad de las plazas traseras, algo justas para lo que esperas, y sobre todo las estrecheces del asiento central, que no albergaría sin salirse ni a la más anoréxica de las modelos de pasarela.
 
Remato el aspecto exterior del coche poniendo el acento una vez más que no hay centímetro cuadrado de la carrocería que no denote un cuidado y un esmero casi enfermizo por completar una imagen que verdaderamente llame la atención y distinga a este Volvo del resto de los coches que se venden en el mercado. La afilada parrilla con ojos rasgados, los leds inferiores, los faros direccionales, el sinuoso capó que alberga el primer airbag de serie para peatones en caso de atropello, ese parabrisas inclinado a más no poder completando una sensación de fluidez espectacular, acabando el conjunto en una zaga poderosa, muy personal, con muchos ángulos y aristas, y unos bajos carenados con doble salida de escapa aplanada que completa una sensación deportiva que, como veremos luego en la realidad, no se corresponde con lo que sugiere su afilada y muy racing parte trasera.
 
El habitáculo de nuestra unidad de pruebas, acabado Summum, rematado con cuero de color claro y unos cuantos extras, como un techo panorámico enorme -1.166 euros- que se cierra de atrás hacia adelante –no es abrible- para romper con lo establecido hasta ahora en toda la competencia, denotan el enorme cuidado y esmero que también se ha puesto para que el conductor aprecie desde el minuto uno que se dispone a conducir un coche Premium mire por donde se mire. Detalles sólo vistos en coches de seis cifras, o incluso nunca vistos, como el ya mencionado airbag de peatones, sitúan al Volvo V40 en lo más alto de la escala de valores de la automoción actual.
 
Llama la atención, especialmente en la tradicional Volvo, el cambio radical del diseño del panel de instrumentación. Las habituales dos grandes esferas que vertebraban todo pasan a la historia y ahora es un alargado panel digital –casi más propio de Saab-, con una esfera grande en el centro, la que llama poderosamente la atención, pudiendo cambiar su función por medio de un botón. Tres paneles distintos, a elección del conductor, pueden protagonizar el cuadro de mandos. Si eliges el modo Ecológico el tono de la iluminación será verde, y a los lados del gran velocímetro tendrás representaciones gráficas de tu modo de conducción, según sea más o menos cuidados con el medio ambiente, con el indicador de las revoluciones del motor, más pequeño, en la parte derecha. Si eliges el modo Elegance, la tonalidad pasa a un marroncito claro, con mucha clase, y aquí la representación de la conducción ecológica se troca en un medidor de la temperatura de la refrigeración. Si quieres que el cambio sea radical, pasa al modo Performance: el rojo lo acaparará todo, la gran esfera pasará a ser un gran tacómetro, con la velocidad en números digitales en el centro. La respuesta del motor, la amortiguación y la dureza de la dirección no varían, pero la sensación por el estímulo visual rojo será más deportiva. En cualquiera de los tres modos podrás visualizar los datos del ordenador de a bordo, simultaneando dos a la vez, siempre acompañados por el parcial uno o el parcial dos del odómetro. Al principio es un poco lío, pero en seguida te acostumbras a tanto botón y ruleta. Podría ser más práctico, fácil e intuitivo, no te miento, pero una vez en tu poder no tardarás demasiado en acostumbrarte y controlarlo todo. Al menos, estéticamente, es sobresaliente.
 
El aire del resto del habitáculo es muy Volvo, aunque se perciben enseguida numerosos cambios, como el salpicadero, con una calidad visual aplastante, superada incluso por la táctil, ya que el mullido de la superficie y la calidad que desprende al tacto es brutal. Sigue apostando por la consola central flotante, y seguimos con los problemas de dejar un objeto en el hueco tras ella y olvidarse completamente de él, porque no lo ves, pero al lado te todo lo demás parece una cuestión baladí. La palanca del cambio, que ahora se retroilumina en varios colores por 25 euros extras, tiene un nuevo diseño, no sé si mejor o peor, pero distinto, en cualquier caso, más moderno. La luz ambiente no sólo es regulable, sino que también puedes elegir el tono entre un buen puñado de colores. Es alucinante.
 
El navegador muestra una versión mejorada con respecto a lo visto en alguno de sus hermanos. No sólo muestra la velocidad máxima de la vía en pantalla, sino que también lo puedes ver en el cuadro de mandos, tras el volante, junto a otras señales que el Volvo ‘lee’, tales como posibilidad de adelantar o cuando atraviesas zonas escolares, por poner sólo dos ejemplos. Todo es configurable hasta más no poder y es un paraíso para los que nos gusta personalizar todo. Rizando el rizo, un ejemplo: no sólo te marca los restaurantes de la zona que quieras, sino que, con una banderita, te concreta el tipo de cocina del restaurante. Me encanta.
 
En nuestra unidad todo es lujo. Asientos regulables electrónicamente con memoria, calefactados –1.043 euros-, sujeción lumbar, un cuero suave y sutil, increíblemente fácil de encontrar la posición óptima al primer intento… una maravilla. El volante aparentemente no tiene nada, pero en cuanto lo agarras ves que no es redondo, sino que tiene leves ondulaciones que se adaptan a tus manos, con un cuero igual de delicado. Las plazas traseras no son tan espectaculares. Dos adultos van bien, pero el del centro sufrirá. Espacio para las piernas hay, pero tampoco es para tirar cohetes. Se echa de menos algún centímetro extra. El maletero parece amplio, pero las medidas no engañan. La base está tan alta que no hay suficientes centímetros para meter maletas de envergadura. Una pena. También la boca de carga parece estar unos cuantos centímetros más alto de lo que sería deseable.
 
Pero no por tener más diseño el V40 deja de ser un Volvo, y la seguridad sigue estando en lo más alto de la escala de valores de la marca sueca. La mayoría son de pago, pero el arsenal de seguridad que lleva este V40 no desmerece al poderoso Volvo S80, buque insignia de la marca, que tuvimos la ocasión de acompañar en una prueba maratón de gran enjundia. BLIS, DSTC, City Safety –frena el vehículo totalmente si procede en caso de tráfico intenso-, Drive Alert, Aviso de colisión, Luces activas en curva, Aviso de cambio de carril involuntario, Velocidad de crucero adaptativa, Sensor de inclinación, Sistema SIPS de protección contra impactos laterales, sistema WHIPS, EBA (Asistencia de Frenada de Emergencia, RSC (Control de Estabilidad Antivuelco), IDIS… y el consabido airbag de peatón, para rematar la lista de 9 bolsas de aire, jalonan y conforman un equipamiento de seguridad que es la envidia de absolutamente todas las marcas del panorama mundial, un arsenal tecnológico IM BA TI BLE. Todos estos elementos suben el precio del coche, nuestra unidad, una vez sumado todo esto y algunas cosas más –como la entrada sin llave y el arranque por botón o el sofisticado sistema de aparcamiento independiente-, sale por 41.200 euros, pero por este precio te llevas el coche más seguro del mercado, y uno de los más bonitos, encima, con un tamaño muy aseado tanto para poder callejear en la urbe, como para devorar grandes distancias con su buen motor y sus consumos ajustados.
 
Entramos ahora en el apartado dinámico, y quizá lo único más censurable es que, su aspecto deportivo, invita a exprimir un poco su mecánica y sus aptitudes en carreteras de curvas, y ya te digo que este no es el escenario ideal para el V40. Al menos sin el sistema que cambia la personalidad del vehículo, adaptando todos los parámetros a la conducción deportiva, el Volvo V40 D3, acentuado por el cambio automático, es más un trotón que un pura sangre. Aceleraciones fuertes, curvas sinuosas y gas a fondo son las asignaturas que peor lleva preparadas este fantástico coche. Obviamente, le hemos puesto a prueba en esta tesitura y no destaca, la verdad sea dicha. El cambio automático de seis relaciones ralentiza bastante su actuación deportiva, hasta el punto que ya me acostumbraba a acelerar casi al empezar la curva, para que la entrega de potencia estuviese disponible a la salida de la misma.
 
Las suspensiones, cómodas y confortables, tampoco están pensadas para ir de ‘racing’ por la vida, sufriendo bastante en los cambios de apoyo. Las anchas llantas de 18 pulgadas de nuestra unidad no sólo no ayudaban a ello, sino que acentuaban esta sensación. Hicimos un pequeño intento de suprimir las ayudas a la conducción para ver su comportamiento sin tanta electrónica y tecnología y en apenas un par de kilómetros volvimos a echar mano de ellas, pues las reacciones al límite pueden llegar a asustar bastante. En cambio, en autovía las suspensiones son insuperables, en ciudad la sensación es sedosa y sobresaliente, sin balanceos molestos, pero en puertos de montaña no son nada efectivas, así que olvídate definitivamente de hacer carreras con tu V40. En el resto de apartados brilla como el sol.
 
En conducción muy deportiva los frenos, después de unos minutos exigiéndoles un poco, pecan de esponjosidad y tienden a la fatiga, alargando el espacio de frenada algo más de lo deseable. En este apartado los consumos se estabilizan, yendo a saco, en torno a diez litros cada cien kilómetros. La media después de tanto kilómetros se ha estabilizado en seis y poco, una cifra fantástica, ya que, a pesar de lo que dice la ficha técnica oficial, la sensación es que el coche llega fácil a la tonelada y media de peso, razón también por la que los frenos pueden fatigarse en el tramo final de conducción deportiva, sobre todo en bajadas prolongadas.
 
El Volvo V40 llega a nuestro mercado con cuatro motorizaciones, una gasolina T4 de 180 CV y tres diesel, de D2 (115 CV), D3 (150) y D4 (177). El T5, de 254 CV, tardará en llegar a nuestro país. Los habituales acabados Kinetic, Momentum y Summum modulan las distintas mecánicas.
 
Está claro que Volvo no sólo ha llegado al siglo XXI, sino que ya mira a próximas décadas, con soluciones de futuro. Casi infinitos detalles de tecnología, u otros más prácticos y accesibles a un primer visionado, como el hecho de prescindir de tapón en la boca de llenado del depósito de combustible, confirman nuestra percepción de que Volvo ha hecho los deberes como el mejor de los niños más aplicados de la clase, sin temor a que los demás puedan cogerle tirria por dejarles en un lugar mucho más discreto gracias a sus buenas cualidades y disposición para agradar incluso a los más exigentes.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN
 
Un coche muy apetecible. Moderno, con un gran diseño, abarrotado de tecnología y sistemas de seguridad, con un tamaño perfecto y una imagen arrebatadora. Parece que por fin Volvo tiene un coche capaz de llegar a ser un superventas, y por calidad seguro que va a estar ahí. Tiene muy duros rivales, especialmente los renovados A3 y Clase A, pero no va a perder la cara al combate con argumentes de coche Premium con mayúsculas.
 
UN COCHE PARA...
 
…cualquier que le guste conducir y hacerlo con personalidad. Como coche único cumple fenomenal, a no ser que la familia tenga al menos cuatro miembros y haya que llevar muchos cachivaches siempre encima. Si el maletero fuera un poco más grande y pudiéramos montar el sistema que endurece suspensiones, para mí sería un coche que rozaría la perfección.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.840 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-30%-50%
 
RIVALES
 
 

FICHA VOLVO V40 D3 Summum Aut.
 

Cubicaje / Potencia: 1.984 cc, 5 cil. / 150 CV a 3.500 rpm

Caja de cambios: Geartronic, automática de 6 velocidades

Alimentación: diésel
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.369 x 1.802 x 1.420 mm

Distancia ejes: 2.647 mm

Maletero: 335 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 205/50/R17; unidad probada: 225/40/18

Tracción: delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos
 

Aceleración 0-100 km/h: 9,3 seg.

Velocidad máxima: 205 Km/h

Capacidad depósito combustible: 52 litros

Peso oficial en orden de marcha: 1.357 kg

Par motor: 350 Nm a 1.500-2.750 rpm

Emisiones CO2: 136 g/Km.
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 4,3 l/ 100km

Urbano: 6,9 l/ 100 km

Mixto: 5,2 l/ 100 km
 

Bien:

Diseño

Habitáculo de calidad, muy cuidado

Equipamiento de seguridad
 

Menos bien:

Maletero

Cambio automático lento

Visibilidad trasera
 
Precio: 25.950 euros.
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net