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Pruebas de coches |

PEUGEOT RCZ – Prueba Coche - 200 CV y diseño espectacular

Por sa , 08/08/2011 | Visto: 5743
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PEUGEOT RCZ – Prueba Coche - 200 CV y diseño espectacular
A los fans del Audi TT: Esto os interesa. El Peugeot RCZ os va a hacer dudar. Con una silueta muy parecida y no exento de encanto, Peugeot ha construido una máquina espectacular con muchas virtudes, no sólo la estética. Prueba de Peugeot RCZ 200CV.
Hay muy pocos coches capaces de hacer girar cabezas allá por dónde pasa, y menos aún que tengan un precio aceptable. Peugeot lo ha logrado a la primera. Un deportivo, Peugeot RCZ, con muy buena pinta, estética y potencia sobresalientes, y que no hay que vender el alma al diablo para hacerse con él. Lástima que sólo disponga de tracción delantera, porque con sistemas de tracción trasera o total sería el arma definitiva. Este pequeño detalle, unido a las infames plazas de la segunda fila, son los únicos motivos que pueden hacerte descartar un compra que tiene pinta de maestra.

Si cogemos un Audi TT, especialmente la primera generación, lo cruzamos con un Volkswagen Beatle, y a lo que sale de ahí le damos la mitad de anabolizantes que ingería Ben Johnson, obtenemos un vehículo efectivo a la par que plástico y embriagador. Es imposible no detenerse a apreciar y disfrutar una maravilla de la arquitectura automovilística como ésta. Desde ya te digo que, seguramente no ocurra, si algún día soy propietario o dirijo una compañía de automóviles, el tipo o grupo de tipos que han diseñado el Peugeot RCZ trabajarán para mí. Cueste lo que cueste. Formas fluidas, dinámicas, pasos de rueda tan brutales que parecen de un concept car, alerones móviles, detalles incluso que parecen sacados de los 908 de las 24 Horas de Le Mans… dios ¡qué bonito!
 
Foto Peugeot RCZ traseraAdemás, para más inri, nuestra unidad de prensa nos regalaba un color más espectacular aún, el Rojo Tourmaline, una especie de color teja metalizado que le sentaba de lujo a un deportivo con mayúsculas. Escultural, apolíneo, musculoso, deportivo y elegante a la vez, parece cincelado por el mismo Fidias o el propio Praxíteles… un sensual adonis griego de la automoción del siglo XXI.
 
Me acuerdo hace poco más de un año, cuando Peugeot nos invitó a la presentación mundial del RCZ que, casualmente, tuvo lugar en La Rioja. Por aquel entonces salía al mercado con dos motores, el 156 caballos gasolina y el 163 diesel. El primero ya convencía, mientras que el segundo no desentonaba. En algunas unidades preserie se montaban elementos que dejaban entrever a las claras que vendría una versión más potente, como un volante mucho más pequeño del normal, achatado por abajo, o un sistema de sonido del propulsor potenciado hacia el interior, capaz de satisfacer incluso al amante de los más puros V12. Al minuto 1 de ponerme a los mandos de este RCZ me di cuenta de que mis previsiones más optimistas se habían visto superadas por la realidad que, nunca me canso de decirlo, siempre superará a la ficción.
 
Con el mismo precio que la versión diesel, 31.550 euros, Peugeot nos pone un auténtico caramelo al alcance de nuestros instintos más primarios. Estética acertada, suspensiones duras y sonido del motor brutal, con mucho empuje desde las 2.5 vueltas, son las cuatro pinceladas que yo destacaría para abanderar un arsenal de poderosas razones que ayudarían a convencer al más reticente a comprar un coche de este tipo… ¡aunque no lo necesites ni sea lo que buscas! No hago más que mirar las fotos que acompañan a este texto y te puedo asegurar que, aunque tras la prueba de este Peugeot RCZ viene la de todo un Mercedes Clase S, no puedo olvidar las sensaciones acumuladas en un máquina increíble con color de puesta de sol en playa paradisiaca. A partir de ahora, cuando me hablen de curvas, tendré una tercera cosa en la que pensar viendo este diseño… además de las de la carretera y de las otras… ya sabes... :D
 
Figura plana, achatada, ojos rasgados cual faros alargados hacia atrás, de felino, pegado al suelo, agazapado cual guepardo acechando a su presa. El techo de doble joroba se sujeta con barras metalizadas que acentúan su disposición. Por detrás no acaba a plomo, sino que las curvas configuran un maletero amplio y espacioso, creando un todo en el que, de lejos, podrías situar el volante en cualquiera de los dos extremos. Boca abierta en una parrilla que enseña sus afilados colmillos al que los quiera ver. Los pilotos traseros imitan a los delanteros y gozan incluso de más personalidad. Sinuosas curvas configuran el extremo final del coche, con una sinfonía de líneas que bailan hasta un difusor que encierra el doble tubo de escape y la luz antiniebla y de marcha atrás. Una fantástica manera de poner el punto y final, la rúbrica, a una creación que desata las pasiones. Por cierto, las llantas de 19 pulgadas no son las que vienen de serie. Éstas se llaman 510 euros, el apellido es ‘Sortilege’, y juzga tú mismo si merecen la pena.
 
Foto peugeot rcz volante e interiorCasualmente, por dentro, la fiesta continúa. Nuestra unidad de prensa lleva un pack cuero integral negro que sale por 3.500 euros y que forra no sólo los impecables asientos baquet, en una sola pieza, sino todo el salpicadero, la consola central y las puertas, revestidas de manera precisa e impecable. Mira que me gusta el TT y valoro enormemente los acabados de todos los modelos de Audi, pero te prometo que este RCZ no tiene nada que envidiar al TT, salvo quizá la imagen de marca y el pedigrí del alemán. Si nos ponemos quisquillosos, igual podemos afinar algún matiz más, pero de verdad que si me dicen que me van a regalar uno de los dos coches y finalmente es el Peugeot, no me va a crear un trauma… ni mucho menos. Es más, desde que nos pusimos a los mandos del 308 CC hace algo más de un año, vengo diciendo que el salto de calidad que ha dado la marca del león ha sido espectacular.
 
Volante pequeño, achatado en su inferior como ya dije antes y con formas sinuosas para adaptar mejor las manos, con un cuero de notable alto. Dos esferas grandes, con fondo en imitación de carbono, la del cuentavueltas a la izquierda, con la zona roja a partir de las 6.0 rpm y a la derecha el velocímetro. En el centro, pantalla digital con toda la información del ordenador de a bordo. Lástima que los mandos de detrás del volante sean los mismos de siempre, de ‘plasticurrio’ y compartidos hasta con el 107. Al menos no se ven. La consola central es muy parecida a la del 308 más equipado, con mucho botón pequeño, pero bastante intuitiva en todas sus funciones. La pantalla del navegador es escamoteable y configurable en su ángulo. No hubo forma de encontrar la manera de poner en hora el reloj analógico flanqueado por las dos toberas de aireación. El climatizador bizona enfría de verdad, lógico si tenemos en cuenta que el interior es casi claustrofóbico, pues ya he dicho que las plazas traseras son testimoniales, amén de incómodas por su posición baja e inclinación. No te digo más que hicimos la prueba durante unos cuántos kilómetros y el 1,64 de la persona que fue atrás la obligaba a ir inclinada hacia adelante para no dar con la cabeza en el techo. Incómodas, pequeñas y hasta denunciables, diría, pues sólo niños pequeños, muy pequeños, o los más entrenados contorsionistas –no todos- del Circo del Sol, podrían ocupar estas plazas. Delante la cosa cambia, pues los reglajes son múltiples y el tacto del cuero es exquisito, aunque se echa de menos un reposacabezas tradicional. A pesar de las estrecheces, la cota de visibilidad me ha sorprendido enormemente salvo en lo que se refiere a la parte de atrás. Por último, decir que si entrar y ajustarse en las plazas traseras es difícil, la tarea no es más fácil cuando se trata de abandonar el habitáculo, con apenas espacio para poder sacar el cuerpo.
 
La palanca del cambio es pequeña y de recorridos breves pero intensos. No puede faltar ni el USB ni la tarjeta Mini SD. Muy bien. Aunque no lo creas, en la guantera refrigerada cabe una botella de agua de litro y medio. Cuando se hacen las cosas bien, da gusto. Hablando de espacios, lo cicateros que han sido los franceses con las plazas traseras se convierte en el polo opuesto cuando hablamos del maletero. Los 321 litros oficiales parecen pocos con la sensación de espacio y amplitud que tiene el cofre. Paradójico cuanto menos.
 
Foto Peugeot RCZUna vez el asiento a la altura, metes la llave en el contacto y… síiiiiiiiiiiiiiiiiii, ¡comienza la fiesta! El sonido del motor es brutal, es casi lo mejor del coche. En todo momento te hace sentir como en un coche de rallies. El propulsor es el conocido 1.6 cc de PSA, pero bien aderezado con inyección directa arroja los 2 caballos anunciados. Antes ya comenté que a partir de las 2.5 vueltas empieza a retorcerse de verdad, pero es que llega a la zona roja antes de que te des cuenta y tendrás que hacer al menos tres cambios de marcha casi en un instante para seguir ganando velocidad. Tracción no le falta, se sujeta de lujo, el paso por curva es una pasada y cuando hay que detener el conjunto lo podemos hacer con garantías. Este devorador de curvas y rey de los puertos de montaña afila sus garras en cuanto nota que el asfalto se estrecha y la orografía se encapricha. Quizá las primeras marchas son muy cortas, pero logran transmitirte la sensación fulgurante de que algo vibrante está pasando en tu vida. Es entre curvas cuando la dirección se muestra increíblemente efectiva, aunque en parado he de reconocer que quizá es la más dura que he tenido entre mis manos desde que heredé el Renault 12 TS de mi padre. Tampoco me gustó demasiado la posición del volante, demasiado lejos del salpicadero aún optando por la posición más pegada al cuadro de mandos, muy saliente y cercano al cuerpo.
 
Lo siento pero tengo que decirlo. El alerón trasero que está oculto en la carrocería, se despliega a 160 kilómetros por hora para ganar en aplomo y sujetar con más firmeza el tren trasero. Lo normal es que se despliegue entre 90 y 120, límites legales pero, a 160 por hora… habrá gente que no se entere de que existe si no es porque mediante un botón entre los asientos puedes plegarlo y desplegarlo a voluntad. Ahora, no deja de ser significativo que solamente sea a altísima velocidad cuando el coche necesita la estabilidad que proporciona este apéndice aerodinámico. De nuevo, chapeau para Peugeot y sus aerodinamicistas. Cuando te subes al coche lo haces con la idea de deportividad clara y preconcebida al ver sus líneas, luego escuchas su motor y no tienes más remedio que apretar el acelerador hasta que la prudencia te dice que el límite ha llegado. El consumo, no puede ser de otra manera, no es bajo, pero con esta cifra de potencia y lo vivo que está el coche, bajar por poco de 9 litros no está nada mal. Paralelo a esto, con un depósito de combustible no muy voluminoso, la autonomía también se ve bastante comprometida.
 
Últimos detalles mejorables, el peso de las puertas, que son grandes y cuesta moverlas una barbaridad, así como el hecho de tener que ir a buscar el cinturón de seguridad muy, pero que muy atrás. Personalmente eché de menos las levas en el volante en un coche con tan marcado acento racing como este. De manera igualmente obvia, si el sonido del motor gusta cuando vas a cuchillo entre curva y curva, a velocidad de crucero por autovía es bastante molesto, amén de rozar las 3.500 vueltas a 120 por hora.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
¡Corre! No pierdas la ocasión de probarlo y saldrás convencido, ya te lo digo. Por muy reticente que seas, haz la prueba. No te voy a pedir que lo confieses dejando un comentario debajo de este texto, pero seguro que te sentirás culpable por no haber confiando en estas palabras. La adrenalina nunca se había vendido a un precio tan asequible.

UN COCHE PARA...
…el que tenga un mínimo de sangre corriendo por sus venas. A solas o en pareja, se puede disfrutar de este RCZ al cien por cien. Da igual que tengas, 20, 30, 40, 50 años o más, cada uno a su ritmo puede disfrutar en la mejor compañía de un pequeño coche de rallies con más estilo que ningún otro y una estética espectacular y salvaje.

KILÓMETROS PRUEBA – 1.750 kms

PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 15%-30%-55%



FICHA del Peugeot RCZ 2 CV THP

 
Cubicaje / Potencia: 1.598 CC / 2CV

Caja de cambios: Manual 6 velocidades

Alimentación: Inyección directa secuencial por gases, con bomba electrónica de alta presión

 
Longitud / Anchura / Altura: 4.287 / 2.107 / 1.362 mm

Distancia ejes: 2.596 mm

Maletero: 384 litros (321dm3)

Nº plazas: 2+2

Neumáticos: 235/45/18; unidad probada: 235/40/19

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados con pinza flotante de 302 mm

Frenos traseros: Discos con pinza flotante de 290 mm

 
Aceleración 0-1 km/h: 7,5 seg

Velocidad máxima: 237 km/h

Capacidad depósito combustible: 55 litros

Peso en orden de marcha: 1.297 kg

Par motor: 275 Nm

Emisiones CO2: 155 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,6 L/ 1km

Urbano: 8,8 L/1 km

Mixto: 6,9 L/1 km

 
Bien:

Diseño exterior

Comportamiento deportivo

Precio

 
Menos bien:

Plazas traseras ridículas

Rumorosidad a velocidad de crucero

Dirección muy dura en parado

 
Precio: 31.550 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net
 
 
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