La versión tres puertas del Opel Astra ha tardado en llegar, pero ha merecido la pena. Mejora hasta el infinito la versión cinco puertas del Astra y este Opel ofrece un dinamismo espectacular. Prueba del Opel Astra GTC 2.0 cdti 165 CV diesel.
El Opel Astra GTC llega con la idea de batir a su máximo rival, el Volkswagen Scirocco. Tanto es así que la silueta de uno y otro son bastante similares. Antaño las versiones de tres y cinco puertas de un modelo compacto apenas se diferenciaban, pero la tendencia actual es, sin embargo, la contraria, desdoblar la personalidad y la imagen en función del carácter que el número de puertas imprime a uno y otro. El Astra de Opel es un claro reflejo, como ya lo es el
Renault Mégane, o el
Citroen C4, por citar los más vendidos y también rivales.
Aunque se aprovechan las mismas plataformas, chasis y multitud de elementos, en el caso concreto de este Opel Astra GTC podemos hablar de un coche nuevo, con un concepto y una imagen que poco o nada tiene que ver con el Opel Astra de cinco puertas, que también probamos hace meses aquí en Portalcoches.net, y que en la versión de 115 caballos gasolina no nos entusiasmó, precisamente.
Este Opel Astra GTC ya tiene un punto ganado y muy a su favor, y es que entra por los ojos. Más bajito y más ancho, su aspecto deportivo es tan sugerente que por poca imaginación que tengas seguro que apareces en tus mejores sueños al volante de uno de estos, por supuesto, bien acompañado. Se reconoce en todas sus líneas, faltaría más, al Astra de cinco puertas, pero todo se ha afinado, pulido y angulado para que este GTC tenga una pinta estupenda, basada en la deportividad y en la sensación de poderío.
La agresividad es la bandera que luce con eficacia y optimismo tanto el frontal como la zaga. Posee líneas finas, aerodinámicas, con ángulos agudos en el extremo interior de los faros, afilados, como trazos fugaces en un morro con un CX de vértigo y una sensación de aerodinámica pura. Si el frontal es agresivo, la trasera me termina por convencer de la casi radicalidad del diseño, y me remito a unos grupos ópticos que casi cortan de lo afilado de sus formas, una luneta estrecha que reduce la visibilidad, y un techo que cae con determinación para completar un conjunto poderoso como pocos en el mercado. Destaca que la fachada trasera no es recta o curvilínea, sino ligeramente picuda, rematada en la abertura para activar el portón, que quizá podían haberla diseñado más ancha.
La vista desde el lateral tiene un claro denominador común, y es que parece que los centímetros de altura que ha perdido este Astra GTC respecto a su hermano de cinco puertas, se los han quitado exclusivamente a la zona acristalada, que al modo Evoque, queda como un línea estrecha y afilada que marca la cintura del vehículo. En cualquier caso, la percepción más extendida y común a todos los que entiendan un poquito de esto, es que tiene una línea y un perfil ex profeso para cortar el viento como el que más, estilizado hasta decir basta.

En el interior del habitáculo nos encontramos los genes de Opel por todas partes, con cientos de elementos comunes en la familia. Apenas hay novedades, salvo una tapicería bicolor a juego con los guarnecidos de algunas partes de puertas y salpicadero y una posición de conducción bastante baja, que nos ha encantado. Todo queda a mano, se respira calidad y, francamente,
junto al Scirocco y al Mégane Coupé, forman un terceto que se llevará, a buen seguro, más de la mitad de las ventas de los coupés compactos con aire deportivo.
A pesar de ser un coche bajito, el espacio y la habitabilidad sorprenden, precisamente, porque te esperas que sea poco más que una caja de cerillas, y será difícil que cierres la boca de la sorpresa al ver que tres adultos pueden ir más que dignamente en las plazas traseras. Es más, si sólo son dos los que van a afrontar un largo viaje en la parte de atrás, te puedo asegurar que no sufrirán las estrecheces de otros modelos similares en cuanto a concepto y medidas. El maletero no llega a los 400 litros, pero tampoco le puedes pedir mucho más, ya que sus 380 litros de capacidad, son una cifra que, hasta hace pocos años, era impensable para coches de este corte, que apenas superaban los 300 litros de capacidad.
Al volante es difícil ocultar una sonrisa, mismo sin arrancar el motor. Este Astra GTC está enfocado a gente joven, y aunque a simple vista parezca que hay muchos botones, no conozco a nadie con menos de cuarenta años que esto le asuste, es más, casi será un reto para todos y cada uno tener por la mano tanta función lo antes posible. A los más jóvenes –me incluyo, sic- nos gusta no aburrirnos en un coche y poder toquetear todo lo ‘toqueteable’. Un navegador tan bien pertrechado, un FlexiRide para adaptar el chasis de nuestro vehículo de tres maneras distintas, y aún la Sport poder decidir a qué afecta y a qué no, y muchos más elementos por el estilo, son alicientes para los que nos gusta que la tecnología forme parte de nuestras vidas. Ya sabéis, renovarse o morir.
Como ya he avanzado, la consola, volante y demás elementos del cuadro de mandos ya los hemos visto en alguno de sus hermanos, pero no por eso dejan de ser bonitos, estar bien dispuestos o funcionar de maravilla, con una calidad en los ajustes exquisita. Además, compruebo que todo va evolucionando en el camino correcto, ya que ahora en la pantalla del ordenador de a bordo se pueden ver varios parámetros a la vez, cosa de lo más útil para los que queremos tener toda la información de un vistazo y no tener que estar cambiando una y otra vez a odómetros, consumos instantáneos, acumulados, medias de velocidad, tiempo, etc, etc. Sin embargo, la forma de cambiar de una pantalla a otra sigue siendo mejorable, ya que en vez de tener que girar la barrita de los intermitentes, podía colocarse un botón o ruleta en el volante y facilitar mucho más la maniobra, estando más a mano y no teniendo que soltar el volante. Esperaremos a la próxima evolución.
Los asientos son impecables, recogen fenomenal y su regulación es sencilla y práctica. Por lo demás, quizá a simple vista parezca que abusa mucho de plásticos duros y superficies cromadas o metalizadas, pero el aspecto final es de durabilidad. No faltan huecos para dejar trastos ni entrada USB entre otras cosas. El acabado Sport es el más completo de este modelo y no le falta de nada. Esta unidad de prensa venía con casi 3.500 euros en extras, y no faltaba de nada, ni siquiera el avisador de cambio de carril involuntario o los sensores de aparcamiento.
Arrancamos el Astra GTC y comenzamos a disfrutar, así, de primeras. La posición de conducción, algo más baja de lo habitual en un compacto, ya invita a apurar las marchas y buscar la zona alta del cuentavueltas… y se puede buscar a pesar de que nuestra unidad beba gasóleo, y es que el 2.0 Cdti de 165 caballos es terriblemente jugoso, y lava con mucho la imagen que en su día dio su hermano de cinco puertas con el 115 caballos gasolina. Este motor da muchísimo de sí, y puede tener dos usos completamente antitéticos, ya que en conducción suave, cómoda y tranquila, el Astra GTC puede ser un auténtico mechero de peluche, con consumos en torno a cinco litros y poco y una suavidad de marcha espectacular. Eso sí, cuando quieres apurar curvas y llevar el coche alto de vueltas, los 165 caballos dan mucho juego para empujar un coche que te hará pasar ratos excelentes. Aún apretando a fondo en bastantes ocasiones, no hemos podido llegar a 6,5 litros de consumo cada cien kilómetros, con lo que además de pasarlo fenomenal entre curvas, curvas y más curvas, el bolsillo no se resiente, máxima cuando, además, el precio de venta de este GTC con el motor que ves, es de 22.974 euros, un precio bastante razonable. El 140 caballos gasolina, el más bajo de gama, lo tienes por 20.621 euros si lo que te gusta, independientemente del motor, es el diseño de este Opel que, francamente, nos ha gustado mucho a todos los niveles.
Buena culpa de ello tiene el sistema FlexRide (850 euros) y unas suspensiones HiPerStrut con articulación de Watt que pegan el coche al asfalto literalmente. El dispositivo FlexRide, en modo normal, modo Sport o modo Tour, ofrece tres tipos de regulación de los principales elementos del coche, como dureza de la dirección, respuesta al gas con una entrega de potencia variable, dureza de suspensiones… e incluso el color del tablero de a bordo, que cambia el blanco por el rojo, a nuestro deseo, si conectamos el modo Sport. El que viene de serie tiene un buen compromiso, filtra bien los baches, no balancea demasiado y se rueda confortablemente. El modo Tour configura las suspensiones aún más blandas y hace que circular por autovía sea una auténtico paseo por las nubes, aunque si no lo quitas en zona de curvas verás que la carrocería balancea un poco más de lo normal. El modo Sport también podría llamarse modo ‘Ataque’ ya que, pone el coche durito, durito, y para acelerar a fondo y jugar en zonas reviradas es ideal, buscando siempre la zona alta del cuentavueltas. Además, puedes configurar el modo Sport a tu antojo, pudiendo activar o desactivar las funciones a cambiar, sea, la suspensión deportiva, la entrega de potencia más salvaje, la dirección más dura o incluso dejar en blanco el color de la instrumentación en vez de pasarlo al rojo… aunque te aconsejo que no optes por esta opción, pues aumenta aún más la sensación racing.
De serie en toda la gama el Astra GTC cuenta con el sistema Start@Stop, quizá uno de los principales baluartes para lograr ese consumo tan logrado. Habría que agilizar un poco más el sistema, pero me vale así. También posee indicador de cambio de marcha para consumir menos, pero el funcionamiento me ha parecido algo arbitrario.

Antes hablaba de distintos dispositivos y me ‘olvidaba’ intencionadamente del sistema que ‘lee’ las señales de la carretera, pudiendo programar la función para que te avise en el ordenador de a bordo cuando cambia la velocidad máxima del tramo por el que circulas. Muy recomendable, la verdad. La luz ambiental también es un detalle que merece la pena su presencia en este texto, ya que le da un empaque de coche Premium bastante logrado. Tampoco falta un control de presión digital de las ruedas (150 euros).
Pero no todo puede ser bueno. No me ha gustado, por ejemplo, la situación del cinturón de seguridad en el conductor, ya que hacer un escorzo a lo Nadia Comaneci no te garantiza, cien por cien, el éxito a la hora de agarrar el cinturón. Me acuerdo perfectamente que el
Hyundai Veloster, por mencionar uno, llevaba un sistema que te acercaba la cincha y te facilitaba la vida. Son detalles prácticos que deberían venir de serie. Otra cosa que no me ha gustado nada, es que
al quitar el freno de mano, la mayoría de las veces, golpeas los nudillos con la plataforma que sostiene la palanca de cambios. O te acuerdas de coger el freno de muy abajo y atrás, o el golpe te lo llevas. Un poco más de ergonomía habría venido de lujo aquí. Tampoco me ha gustado mucho el diseño de la propia palanca del cambio, que por otra parte va fenomenal. No sólo que el diseño no diga nada, sino que al cogerlo no se adapta para nada a la mano. Mejorable.
Por último, me ha parecido que la primera marcha es terriblemente corta, mientras que quinta y sexta me han parecido lo contrario, excesivamente largas, obligando a cambiar sí o sí en cuanto la aguja del cuenta revoluciones abandona el dos. Por último, y para rematar, la visibilidad también es mejorable, obviamente por culpa del diseño. El pilar del parabrisas es tan ancho e inclinado que deja puntos ciegos de visibilidad. Pequeños detalles a mejorar para la próxima… Por cierto que el sobreprecio del cambio automático con respecto al cambio manual es de 1.600 euros.
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Me gusta. Mira a los ojos directamente al Volkswagen Scirocco y expone sus propios argumentos para cautivar a los más jóvenes, que encontrarán sobrados motivos para apostar por un alemán diferente. Me encanta su doble personalidad, cuando llaneas y te apetece escuchar new age o cuando te apetece ir en plan salvaje con David Guetta a tope en el equipo de audio. Dos coches en uno, ¿quién da más?
UN COCHE PARA...
… jóvenes, principalmente. Y es que si buscas más espacio, más capacidad o más de algo que no sea espíritu juvenil, testosterona y adrenalina, sin ir más lejos puedes buscar el Astra cinco puertas. Es un coche para sentirse muy orgulloso y lucirlo con la cabeza alta.
KILÓMETROS PRUEBA – 820 kms
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-40%-30%
FICHA OPEL ASTRA GTC 2.0 cdti
Cubicaje / Potencia: 1.956 cc / 165 CV a 4.000 rpm
Caja de cambios: Manual de 6 velocidades
Alimentación: Diesel
Longitud / Anchura / Altura: 4.466 x 2.020 x 1.489 mm
Distancia ejes: 2.695 mm
Maletero: 380 litros
Nº plazas: 5 plazas
Neumáticos: 235/50R18
Tracción: delantera
Frenos delanteros: discos de 321 mm
Frenos traseros: discos de 292 mm
Aceleración 0-100 km/h: 8,9 seg.
Velocidad máxima: 210 Km. /h
Capacidad depósito combustible: 50 litros
Peso en orden de marcha: 1.437 Kg.
Par motor: 350 Nm a 1.750-2.500 r.p.m
Emisiones CO2: 127 g/Km.
Consumos oficiales:
Extraurbano: 4,3 l/ 100km
Urbano: 5,7 l/ 100 km
Mixto: 4,8 l/ 100 km
Bien:
Consumos
Personalidades marcadas con el FlexRide
Estética
Menos bien:
Escalonamiento de las marchas
Colocación y diseño de algunos botones y freno de mano
Visibilidad frontolateral.
Precio: Desde 22.974 euros