Suzuki ha tardado bastante en renovar su emblema deportivo, el Swift Sport. El pequeño deportivo crece y mejora en todo y se convierte en una alternativa muy económica. Hacemos los primeros cien kilómetros de prueba al nuevo Suzuki Swift Sport.
Vaya por delante el precio. El nuevo Suzuki Swift Sport podrá ser nuestro a partir del 2 de enero de 2012 desde 15.995 euros, un precio de derribo para una máquina bien afinada con 136 caballos de potencia. Sin duda, un precio muy contenido para el completo equipamiento que lleva y un aliciente indudable para los jóvenes que quieran un coche divertido y que no se les dispare de presupuesto.
Hace unos pocos meses asistíamos a la presentación del nuevo
Suzuki Swift diesel, y ahora comprobamos justo la versión antitética, la más deportiva y vitaminada, con un motor gasolina 1.6 atmosférico asociado, esta vez, a un cambio manual de seis velocidades –la anterior versión tenía cinco marchas-.
Estéticamente la versión más racing del Suzuki Swift no tiene puntos débiles, pues los detalles abundan por doquier, todos ellos nos han gustado y nos han parecido tan acertados como bonitos. Ópticas más atractivas, parrilla rediseñada, alerones pronunciados, preciosas llantas de 17 pulgadas… pero la manera de solucionar el difusor trasero con la doble salida de escape es algo que nos han maravillado. Sencillamente espectacular. Con sólo tres puertas y una zaga respingona, ahora se estira hasta los 3,89 metros de largo para muy poquito más de una tonelada de peso, 1.045 kilos.
Por dentro todo está muy cuidado, con una calidad visual elevada, pero sigue fallando a la hora del tacto, pues los plásticos duros abundan y el sonido que producen algunas teclas y botones es francamente mejorable. A cambio, el volante tiene tacto Premium, con las puntadas en rojo para acentuar la deportividad y poder ir a juego con unos asientos delanteros que recogen de manera fantástica, aunque para largos recorridos de autovía podrían ser ‘demasiado’ envolventes y rígidos.
Disponible en seis colores, el nuevo Suzuki Swift Sport aumenta potencia como ya hemos dicho, y reduce emisiones de CO2, de 165 a 147 gramos por kilómetro. El par motor también mejora, hasta situarse en 160 Nm. El balance del coche aseguran en la casa nipona que ha mejorado enormemente, principalmente, gracias a una nueva suspensión delantera. Los optimistas objetivos de Suzuki España a tenor de cómo está el mercado, sitúan la cifra de ventas en 2012 en 3 unidades. Por calidad, equipamiento y buen precio, desde luego, no va a ser.
EN MARCHA CON EL NUEVO SUZUKI SWIFT SPORT EN MADRID Y ALREDEDORES
Desde las afueras de Madrid hasta la localidad de Miraflores de la Sierra, al pie de los famosos puertos de Morcuera y Canencia, tan apreciados por los probadores de coches de la zona centro, y viceversa, desde Miraflores hasta casi Madrid, tuvimos la ocasión de hacer el primer centenar de kilómetros con la nueva máquina de Suzuki. La apreciación general es notable, con muchos puntos fuertes, y otros mejorables… como suele pasar salvo en contadas y recordadas excepciones.
Una vez convencidos por estética, nos ponemos a los mandos para ratificar las buenas sensaciones. A primera vista, pocas cosas difieren del Swift normal, lo más evidente son los asientos delanteros deportivos y el volante, que ya hemos dicho que tiene un tacto exquisito y un aspecto racing acorde con el exterior. Todo sigue igual de ordenado y legible, aunque vemos como la zona roja empieza en las 7.0 vueltas, justo en el corte de encendido. Por desgracia seguimos encontrándonos los botones del odómetro y del ordenador de a bordo en dos botones que salen del propio panel de instrumentación, por lo que hay que meter la mano entre el volante para accionarlo. En pleno siglo XXI, no nos gusta nada, nada.
Los plásticos duros ya hemos dicho que visualmente configuran un todo armonioso, pero los distintos accionamientos dejan notar que el material no es Premium, precisamente. El cambio ahora tiene seis relaciones y su accionamiento es bueno. Las marchas son bastante cortas, sobre todo las primeras, para ayudar a la sensación de aceleración y potencia. Los 1.586 centímetros cúbicos dan bastante de sí gracias a la inyección multipunto y sin tener que recurrir al turbo, cosa que se nota en la entrega de potencia.
En marcha, la sensación es buena, pero te planteas, por ejemplo, en si merece la pena desembolsar los 3.0-4.0 euros más que cuesta comprarse los 44 caballos más que trae, por ejemplo, el Skoda Fabia, y que en todo momento ofrece sensaciones deportivas ‘pata negra’. El Swift se beneficia de su contenido peso y sus marchas cortas. Sin embargo, desde un principio, te das cuenta de que, pese a ser ágil y veloz, hasta las 4.0 revoluciones por minuto no llega a apretar en serio. No es que esté muerto, ni mucho menos, empuja, pero la potencia empieza ahí. Hasta la cuarta la cosa va rápido, en quinta aún estira, pero en sexta, sin ser larga ni ‘ahorracombustible’, ya no empuja con el mismo brío. Es más, con dos personas a bordo, llaneando, cuesta bastante pasar de 120 kilómetros por hora, y ganar velocidad es un tema ciertamente pausado.
A todo esto, Suzuki asegura que ha mejorado el sonido del motor con respecto a la anterior versión. Nos insistieron tanto en este punto en la presentación que, efectivamente, ahora el habitáculo está mejor insonorizado, y el sonido que llega es más puro, más deportivo, pero nos da la impresión que tampoco es para quemar toda la pólvora disponible. Es más, en carreteras sinuosas o firmes revirados puede ser una buena melodía que ayude a crecer el espíritu deportivo del coche, pero si piensas en cubrir cientos de kilómetros por autovía podría ser hasta molesto. A 120 por hora el propulsor en sexta gira a casi 3.5 vueltas y el sonido resulta monótono y algo elevado.
Con el asfalto ligeramente húmedo por la niebla, en el trayecto de ida salieron a relucir las auténticas cualidades del Swift Sport. El verdadero punto fuerte de este coche, amén de la imagen deportiva muy lograda, es un saber estar en carreteras sinuosas impresionantes, con un equilibrio, una estabilidad y una tracción sorprendente. Con la marcha adecuada y con la aguja de las revoluciones entre el 4 y el 7, te puedo asegurar que este Swift hace honor a su apellido y produce sensaciones ‘adrenalíticas’ de primer nivel en el conductor. No se descuadra, frena bien, la dirección y las suspensiones transmiten buena información al piloto y aunque la posición en el asiento no está pegada al suelo ni mucho menos si que tienes la sensación de ir en un coche deportivo. El sonido aquí si cobra sentido y está justificado, pero claro, no desaparece en autovía.
Los consumos son más que razonables, ya que los 7,5 litros de media en una conducción bastante activa, son un positivo de los gordos en su cuenta de resultados en estos tiempos que corren. Analizando pros y contras con perspectiva este Suzuki Swift Sport aprueba con bastante suficiencia, y gracias al precio, casi de derribo, puede competir con opciones más interesantes en cuanto a potencia y tamaño. Y competencia hay… y mucha… sobre todo cuando el maletero no es el más grande y en el habitáculo sólo cuatro adultos pueden viajar de manera oficial.