Con la prueba del Toyota Prius aún reciente, nos ponemos al volante de este Lexus CT200h. Los chicos de Lexus no esconden que el CT200h lleva la misma tecnología híbrida que el Toyota, aunque es cierto que lo han vestido mucho mejor.
La mayoría de fabricantes se está sumando deprisa y corriendo a la tecnología híbrida, pues quien más y quien menos se ha dado cuenta de que es un primer paso lógico hacia el coche eléctrico. Son muchas las ventajas de la propulsión híbrida, sobre todo a nivel de imagen, ecología y reclamo publicitario, pero no es menos cierto que los fabricantes que más madrugaron en esta tecnología han descubierto que es viable y que se pueden hacer coches con un confort similar a los que montan motores de combustión tradicional y no tener que bajar los ojos si uno de ellos te aguanta la mirada. Aqui te presentamos el Lexus CT2h.
Toyota y Lexus son las dos marcas hermanas que lideran este proyecto global y los que sacan algo de ventaja al resto, sobre todo a la hora de ofrecer un producto redondo que pueda competir en igualdad de condiciones. El
Toyota Prius va por su cuarta generación y ha mejorado una barbaridad desde la primera de ellas, aunque nos da que en este modelo los diseñadores se han tomado vacaciones permanentes, pues sigue siendo tan discutible en cuanto a diseño exterior como el original. Es en este apartado donde el departamento homólogo de Lexus ha puesto el énfasis, con
un exterior muy logrado y un interior mucho más aparente, huyendo de los plásticos duros y logrando un ambiente muy cercano al exclusivo que consigue en sus berlinas más poderosas y en su
todoterreno RX, ya probado en esta web.

Obviamente, no hay color entre uno y otro, pero
si tenemos en cuenta que la diferencia de precio entre Prius y CT2h es de entre 5.0 y 6.0 euros según versiones, la cosa pinta de otra manera, sobre todo viendo que comparten la mayoría de los elementos que ‘animan’ ambos vehículos. Además, el Prius tiene algo más de espacio y de maletero, gracias a sus 14 centímetros más de longitud, pero también es cierto que justo en este punto se acaba su ventaja. Dinamismo, estética, refinamiento interior y cierta exclusividad, son las bazas que juega fuerte el Lexus para justificar el sobreprecio con respecto a su primo nipón.
Aunque la marca de lujo de Toyota se está puliendo, Lexus nunca ha brillado por sus diseños, bastante monótonos y anodinos. Sin embargo, este CT2h parece que es el comienzo de una nueva era, pues en sus rasgos podemos ver que los diseñadores del Imperio del Sol Naciente también saben hacer coches que entren por los ojos y en los que no haya que abrir el capó para convencernos de su compra. Acostumbrados a los discretos dibujos de sus grandes berlinas, ya el RX comenzó a convencer un poco. El CT2h termina por inclinar la balanza hacia el diseño y augura un halagüeño futuro a una marca que, en cuanto a eficiencia y respeto al medio ambiente, ya estaba a la cabeza de los fabricantes mundiales, sin tener que renunciar por ello a comodidad o al gusto por el lujo.
Este Lexus CT2h sabe que no puede competir con los generalistas por precio, pues a igualdad de potencia y equipamiento la cosa está en cerca de 10.0 euros de diferencia, algo menos con Serie 1 de BMW y Audi A3, quizá el objetivo que manejan los hombres que rigen el destino de la marca. Sin embargo, la batalla comienza desde el primer momento, frente a frente, con una estética moderna, aparentemente sencilla, pero escondiendo un fenomenal estudio aerodinámico para poner de tu parte el CX (0,28) y ganar puntos en cuanto a la penalización del viento en movimiento. El frontal es afilado, se distinguen con claridad los rasgos de la marca, con esa parrilla enmarcada en un cromado superior casi inconfundible, unos faros afilados y rasgados y unos faldones aerodinámicos que albergan en los extremos los antiniebla circulares. Por cierto que las luces de marcha diurna están formadas por led.
Con 4,32 metros de largo, el CT2h sigue la línea de los Focus, C4 y Mazda 3, que han estirado los habituales 4,20 del Golf a una dimensión algo más lejana, ganando centímetros aquí y allí. La silueta de compacto no se la quita nadie, y destaca la estrecha franja de cristal en los laterales para las ventanillas. Digo que destaca porque, curiosamente, desde dentro da la sensación de amplitud y gran visibilidad en todas las direcciones. Los rasgos marcados, poco habituales en Lexus, son sin duda hechos con toda la intención del mundo, para satisfacer a un público bastante más joven del que habitualmente se acerca a la marca japonesa. La trasera, para no perder el tono, es rotunda, contundente, con unos pilotos horizontales que afianzan su personalidad, casi agresiva, con un acertado juego en los colores a la hora de situar las diferentes luces. Jugando mucho con las líneas horizontales, el pequeño alerón superior vuelve a enmarcar una luneta inclinada que desde fuera apenas parece un arañazo de un gigante en la piel de chapa de este Lexus que, sin embargo, muestra un toque de sabiduría oriental en su creación muy al gusto del abierto y evolutivo mercado europeo actual. Sin llegar ni mucho menos a cotas de monovolumen, el techo está bastante lejos de la cabeza y eso ayuda a una sensación de espacio y desahogo más que relevante.
Por dentro, si estás acostumbrado a las berlinas de Lexus, igual puede que baje un poco el listón, pero es que no se puede hacer un compacto por menos de 29.0 euros y mantener el alto estándar de lujo y acabados que acostumbran. El diseño interior, a pesar de haber evolucionado, sigue siendo un pelín conservador, con el sempiterno reloj digital en el centro del salpicadero que, aunque ha suavizado y modernizado sus rasgos, sigue siendo un poco anacrónico y camino de convertirse en imagen de marca, lo mismo que el mismo sistema que nos encontramos en el RX, una especie de ratón táctil (Remote Touch lo llaman en Lexus) para controlar el puntero con el que puedes controlar y accionar el navegador a color que se oculta en el salpicadero cada vez que apagas el motor.
Me ha gustado mucho que los asientos delanteros recojan como los de un deportivo al uso, aunque el tacto del CT2h no invite a esta utilización. No es menos cierto que una rápida excursión por la Cruz Verde en la Comunidad de Madrid deja bien a las claras que, sin ser el más práctico ni divertido, ocasionalmente puedes echarte unas curvas en el morral y pasártelo bien. Notarás que la carrocería balancea más de lo deseado, pero con las llantas de 17 –las de serie son de 15 pulgadas- que montaba nuestra unidad de prensa, uno se puede permitir el lujo de encadenar unas pocas curvas cerradas sin temer por la estabilidad del vehículo. El tren trasero me pareció especialmente firme, dando un aplomo a la trazada espectacular y guiando siempre por el sitio marcado el resto del vehículo. De verdad que muy bien.
Con un sistema que une los 99 CV del motor de combustión y los 60 Kw del eléctrico para arrojar una cifra total de 136 caballos, el CT2h tiene tres acabados, el básico, el Drive, mil euros más caro, y el que monta el Pack Hybrid Plus –nuestra unidad- que se va más allá de los 35.0 euros y que cuenta con el ya citado navegador, cámara trasera, llantas de 17 pulgadas, asientos de cuero y cristales tintados.
Como decía, los materiales son de primera calidad, el tacto del volante es exquisito, y todo funciona a la perfección, desde el sistema de entrada y arranque inteligente por botón, que también entra en el pack más caro, hasta la combinación de ambos propulsores de manera automática. Para rematar el interior, diré que atrás caben tres adultos con relativa comodidad, ya que el túnel central de la transmisión no existe y el fondo es completamente plano. El maletero goza de 375 litros, incluido un práctico doble fondo con bastante capacidad y un cubremaletero para no dejar nada a la vista de los cacos. Una pena que el depósito de gasolina sea de sólo 45 litros, pero claro, hay que sacrificar un poco de cada sitio para albergar las baterías que recargan el motor eléctrico.
El panel de instrumentos no es tan rico en explicaciones tecnológicas como el de su primo pobre, el Prius. Aquí, como en el RX450h, Lexus pone en una pantalla de las opciones del ordenador de a bordo la posibilidad de ver en qué momento del proceso estamos, si la batería o el motor de combustión mueven las ruedas a la vez, uno u otro, o si es el proceso de frenado o deceleración el que recarga dichas baterías. Mediante flechas, las indicaciones no dejan lugar a la duda. También nos ha gustado una gran ruleta, cerca de la mini palanca de cambios metalizada. Este selector de conducción es el que nos vale para elegir uno de los cuatro distintos modos de funcionamiento de este CT2h. Los primeros metros, y hasta alcanzar los 45 kilómetros por hora, podemos circular absolutamente tranquilos en modo eléctrico, sin contaminar ni gastar combustible. En cuanto la centralita detecta la necesidad, enseguida entra el motor de combustión a seguir empujando el coche, sólo o acompañado del eléctrico. Con este selector del modo de conducción, se puede elegir entre EV (eléctrico sólo), Modo Eco, Normal y Modo Sport. En esta última opción se produce una transformación que me ha encantado. Cuando vas en modo normal o eco, la luz azul preside el cuadro de mandos, y a la izquierda del cuentakilómetros la esfera te indica si estamos circulando en modo eco, si estamos en la zona sport muy a menudo, o si estamos conduciendo de modo que podemos cargar la batería. Bien, en cuanto damos a la ruleta y ponemos el modo Sport, la luz del cuadro de mandos cambia al color rojo, para que no te olvides y sepas que en ese momento no eres nada ecológico, más bien deportivo, y en la esfera que aparecía si cargabas la batería o ibas en modo eco, ahora ves por arte de magia un cuentarrevoluciones de los de toda la vida. Chapeau.

Por supuesto, no pueden faltar ni los botones para regular los asientos calefactados, la entrada USB, los mandos en el volante, dos botones más para poder regular el ángulo de inclinación de la pantalla del navegador y que el sol no nos deslumbre y los distintos botones para regular el sistema de audio -en la parte de abajo-, y los del sistema de aireación, en la parte de arriba, rodeando el reloj digital mencionado antes.
El sistema Start@Stop no se puede desconectar, siempre está activado, y es una gran ayuda a la hora de ahorrar combustible y dejar de emitir CO2 a la atmósfera. Su puesta en marcha pasa absolutamente inadvertida.
A nivel dinámico ya te he soltado alguna perla a lo largo del texto. En líneas generales, me gusta, ya lo digo en el título, me vale, aunque es cierto que no tengo dudas a que la próxima versión será mejorada con creces, pues hay puntos que se pueden pulir con poco esfuerzo. La aceleración, por ejemplo, más de 10 segundos en el cero a cien, no me termina de cuadrar mucho. Tampoco el enorme ruido que hace cuando hundes el pie en el acelerador, aunque es cierto que en la competencia este ruido es mucho mayor. Tampoco me gusta el sonido de fondo de las baterías. Parece que no es nada, pero si quitas la radio oirás un ruido como de ventilación en la parte trasera que no me ha gustado nada, y eso que el coche está muy bien insonorizado y apenas se oye el roce del neumático con el asfalto, pero como este otro ruido está dentro, pues se percibe con más claridad. Por el contrario, si tal y como te pide el coche, las aceleraciones son lentas y progresivas, el silencio y la suavidad en tus recorridos será la nota predominante, yendo casi siempre como si circulásemos sobre una alfombra de terciopelo, aunque, en casos muy concretos y siendo sinceros, como siempre en estos lares, algún ruidillo se colaba por algún lado.
Como buen coche híbrido, siempre te va a invitar a aceleraciones lentas y progresivas, a no exigir al coche en ningún aspecto. Yo he comprobado que se le puede exigir sin problemas, que el CT2h responde, pero es cierto que parece que estás clavando un puñal al coche en plena aceleración, y los ojos se te van a ver cómo sube el indicador del gasto instantáneo de combustible. Por cierto que, en este apartado, debo reconocer que las cifras de consumo han sido algo peores al Toyota Prius, y después de 550 kilómetros de prueba con los porcentajes que ves en la ficha, este Lexus se ha bebido 5,8 litros de gasolina cada cien kilómetros, un litro más que los que se bebió en su día el Toyota Prius. Con su escueto depósito, es probable que nunca hagas 7 kilómetros del tirón. Sin embargo, sus 87 gramos de CO2 emitidos por kilómetro recorrido, sí son imbatibles para el resto del pelotón.
Ahora unas de cal y otras de arena. El cambio automático me ha gustado, también es progresivo, no da tirones. Todo suavidad. La diminuta palanca es fácil de conducir allá donde tú quieras y con una docilidad espectacular, aunque ten cuidado, porque la D (Drive) está abajo a la izquierda y la R (de marcha atrás, está arriba en el mismo lado). En cambio, la dirección asistida me ha parecido demasiado asistida, pelín blanda, artificial. El freno de aparcamiento es el típico pedal de Mercedes a la izquierda de los pedales. La verdad es que cada vez me molesta menos, aunque tardas en acostumbrarte un poco. Tampoco me ha gustado que los espejos no se abatan automáticamente ni que los intermitentes no parpadeen tres veces con un solo toque, pero tampoco descartes que se pueda hacer y mis enconados esfuerzos por encontrar el sistema no hayan dado sus frutos. No me puedo ir sin mencionar las 5 estrellas EuroNCAP y los 8 airbags… porque el lujo también puede dejar sitio a la seguridad.
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Sin duda calificaría a este CT2h de un buen comienzo para Lexus en el segmento de los compactos. No engaña a nadie, todos son conscientes de que cuesta un poco más que la media, pero es la única opción dentro de este segmento que aúna motor híbrido y lujo.
UN COCHE PARA...
…el que tenga conciencia ecológica y, a la vez, no quiera renunciar a los interiores ricos en detalles. También para el que, sencillamente, el Prius le parezca feo y no le importe pagar un poco más sacrificando algo de espacio. Las cifras de habitabilidad y maletero son muy similares y el CT2h viste infinitamente más.
KILÓMETROS PRUEBA – 590 kms.
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 35%-25%-40%
FICHA Lexus CT2h Plus
Cubicaje / Potencia: 1.798 cc / 136 CV a 5.200 rpm
Caja de cambios: Automática
Alimentación: Gasolina y Electricidad: Híbrido
Longitud / Anchura / Altura: 4.320 / 1.765 / 1.430 mm
Distancia ejes: 2.6 mm
Maletero: 375 litros
Nº plazas: 5
Neumáticos delanteros: 195/65/15; unidad probada: 215/45/17
Tracción: Delantera
Frenos delanteros: Discos ventilados
Frenos traseros: Discos macizos
Aceleración 0-1 km/h: 10.3 seg
Velocidad máxima: 180 km/h
Capacidad depósito combustible: 45 l
Peso en orden de marcha: 1.445 kg
Par motor: 142 Nm / 2.8-4.4 rpm
Emisiones CO2: 87 g/km
Consumos oficiales:
Extraurbano: 3.7 l / 1 km
Urbano: 3.7 l / 1 km
Mixto: 3.8 l / 1 km
Bien:
Tecnología híbrida
Estética y diseño
Acabados
Menos bien:
Sensación algo artificial en la conducción
Ruido del motor acelerando en modo sport
Aceleración mejorable
Precio: Desde 28.850 euros