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Pruebas de coches |

FORD GRAND C-MAX – Prueba Coche – Monovolumen práctico y cumplidor

Por sa , 23/11/2011 | Visto: 8331
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FORD GRAND C-MAX – Prueba Coche – Monovolumen práctico y cumplidor
Ford sabe hacer todo tipo de coches, pero su catálogo de monovolúmenes es la envidia de cualquier fabricante. Galaxy, S-Max y C-Max anteceden a este magnífico Ford Grand C-Max. Ponemos a prueba la versión Titanium TDCi de 140 CV.

 
La llegada del Ford Grand C-Max al mercado ha sido bastante sorprendente. Quien más y quien menos pensaba que con el Ford C-Max por abajo y con los Ford Galaxy y S-Max por arriba, la nómina de monovolúmenes y coches espaciosos estaba más que completa en la marca del óvalo. Sin embargo, ahora, 1.420 kilómetros después a los mandos de este Grand C-Max, no sólo tiene razón de ser esta versión a caballo entre unos y otros, sino que es quizá la más equilibrada, gracias a la posibilidad de montar siete plazas y comportarse y conducirse como el pequeño de la gama.
 
El Kinetic Design vive con el Grand C-Max una cuarta juventud, ofreciendo, además, sin que parezcan un pegote o un artilugio creado por el mismo diablo, unas puertas correderas tan cómodas como prácticas. Componentes de calidad, formas modernas, motores austeros y una conexión permanente con las necesidades de las familias de este lado del charco, terminan por configurar un producto muy aparente para nuestro mercado. Renault Grand Scenic y Citroen C4 Gran Picasso no han visto con muy buenos ojos la llegada de un rival muy duro.
 
El Ford Grand C-Max es una extraordinaria opción si necesitas un coche de los que yo llamo mágicos, es decir, que con un tamaño contenido por fuera y siendo todo lo manejable que es posible con un volumen como este, por dentro tiene espacio para dar y regalar, suficiente para siete personas con cierta comodidad, o cinco con un montón de equipaje. Si además, sumamos a este planteamiento un sinfín de dispositivos ideados para hacer más llevaderos los viajes largos, tanto para conductor como pasajeros, podemos decir que el Ford Grand C-Max obtiene un notable alto. El mini espejo de taxista para tener controlada a la plebe o a la muchachada atrás, se va extendiendo en este tipo de vehículos hasta el punto de ser absolutamente necesario, y el Grand C-Max, por supuesto, lo lleva. Es el primer detalle de una casi interminable lista.
 
14 centímetros mayor que su hermano pequeño el C-Max a secas, el exterior mantiene el ADN de la marca. Con un aire muy nuevo Ford Focus, este Grand C-Max cumple con creces en todos los apartados sin olvidar ninguno, logrando un empaque y un ‘total’ absolutamente aconsejable debido a su gran abanico de cosas bien hechas en las que siempre está por encima de la media. En el plano estético la parrilla, bastante agresiva, es uno de sus puntos fuertes. Los faros están bien solucionados, grandes, afilados, de arriba abajo y de detrás hacia adelante, lo mismo que la configuración de la gran toma de aire para el motor y demás elementos. La matrícula se sitúa en el centro de la misma, casi partiéndola por la mitad en dos. Los antiniebla son redondos y van muy retrasados, encastrados casi en el lateral del parachoques delantero. La luna delantera está muy inclinada, logrando una gran superficie para que entre la luz. La zaga se completa con una luneta también de grandes proporciones y unos grandes grupos ópticos, bulbosos, como saltones. La línea lateral se alarga de manera casi interminable con respecto a su hermano pequeño, manteniendo el techo arriba, en el mismo plano, para que la altura no se reduzca en la tercera fila de asientos, ya cuando planea sobre el maletero. Este hecho, junto con las barras del techo, produce un efecto mazacote visto desde el lateral. No es el ángulo más estético de este Ford, pero es necesario para que el espacio interior sea una auténtica caverna. En cualquier caso, las puertas correderas se accionan con facilidad y son prácticas. Además, el equipo de diseño de la marca del óvalo ha logrado disimular una barbaridad los raíles y el Grand C-Max nunca parece una furgoneta de reparto.
 
Ford Grand C-Max foto interiorEl interior me ha gustado bastante, sin ser la panacea. Limpio, ordenado, moderno, por la relación calidad precio es muy difícil pedir más, aunque somos conscientes que el acabado de nuestra unidad de prueba es el Titanium, el más elevado. La posición de conducción es buena, el volante se regula en altura y profundidad, aunque hemos querido bajar un poco más el asiento, regulable electrónicamente, y no hemos podido, quedando en una posición algo alta para nuestro gusto pese a llevarlo lo más abajo posible. Está claro que las cotas son de monovolumen familiar y no puedes situar al asiento del piloto como si fuera un compacto o una berlina.
 
El tacto del volante es bueno, quizá abusa de los mandos grandotes a ambos extremos, pero no son los más incómodos del mundo a la hora de accionarlos. Velocidad de crucero, luz ambiental, luces automáticas y direccionales, techo panorámico, sensores de párking, asientos calefactables, USB, una guantera descomunal, etc, etc, ayudan a hacer mucho más placentera la conducción. La puerta del maletero es muy grande, y por 550 euros es automática por botón, y viene junto a las cortinillas traseras y una toma de corriente de 230V con enchufe normal de los de toda la vida en nuestras casas, lo que permite escuchar música del USB mientras cargas el móvil, por ejemplo. La puerta es grande y pesada, por eso es aconsejable el sistema automático. Lo bueno es que la boca de carga está muy abajo y con inclemencias meteorológicas la propia puerta, que se abre hacia arriba, te protege de la lluvia o del asfixiante sol mientras haces lo que tengas que hacer.
 
El cuadro de mandos ha dejado atrás el aspecto retrógrado de antiguos Focus y C-Max. Claro, limpio, estético, bien dispuesto, con el azul glaciar en los indicadores que tanto gusta por aquí. Sin embargo, para mi sorpresa, el ordenador de este C-Max no dispone de una pantalla vista en alguno de sus hermanos y en otros acabados, en la que la pantalla principal se divide en cuatro pantallitas donde dispones de información sobre la velocidad media del trayecto, el consumo medio, el consumo instantáneo, y la estimación de kilómetros que quedan por recorrer antes de quedarte sin combustible. A cambio dispones de una tradicional donde van pasando uno a uno todos los datos del ordenador. No está mal, pero teniendo una que es una maravilla, a mi juicio debería generalizarse.
 
La consola central, en su parte superior, recuerda muy mucho al Ford Fiesta, y lo hace para bien, en vez de acudir a la que llevaba la unidad del C-Max probada hace unos meses, con mucho botón diminuto. También hay que remarcar que, aunque su encaje es perfecto, se han colado muchos plásticos duros en su construcción. Otro detalle criticable es la disposición de la pantalla del navegador, al fondo del fondo de lo alto de la consola central, en lo más alto del salpicadero, sumado a que la pantalla no es la más grande del mundo (cinco pulgadas), pues dificulta bastante su uso y visión. Tampoco ayuda mucho el sistema de botones e indicaciones de la propia pantalla, a la que lleva un tiempo acostumbrarse. Otro detalle en el debe del navegador, es que debería ser algo más simple, y manipular dos botones o funciones para accionar el zoom es complicar las cosas. A cambio, también digo que es bastante práctico al señalarte la velocidad máxima de la vía, detalle que se agradece. Por cierto que el navegador dispone de un modo ‘eco’ a la hora de elegir el trayecto a seguir una vez introducido el destino, pero ojo que te puede meter por algún que otro camino mal asfaltado… o incluso sin asfaltar.
 
La segunda fila de asientos es ‘hipermodulable’, reclinable, deslizable, etc, etc. Es un prodigio de la técnica. En cualquiera de los casos tres adultos pueden ir con total comodidad, con espacio de sobra, y con el suelo plano incluso delante de la plaza central. La tercera fila es más limitada, el espacio es menor, pero cumple con creces y no hace ascos a viajes largos, aunque en este caso el espacio para piernas y rodillas es bastante más limitado, y el maletero reduce muy mucho su capacidad. Bajo los pies de la segunda fila de asientos existen trampillas para dejar objetos a buen recaudo. Pero las soluciones no acaban aquí, ya que el asiento central de la segunda fila de asientos se pliega totalmente para acceder con facilidad a la tercera fila de asientos. También cuenta con cerraduras eléctricas de seguridad para niños en las puertas correderas y en el salpicadero tienes el testigo que te indica si todos los ocupantes llevan puesto correctamente el cinturón de seguridad.
 
Ford Grand C-Max foto trabajandoPasamos a hablar ahora del motor 2.0 (no 1.6 como digo por error en el vídeo) Duratorq TDCi de 140 CV asociado al cambio manual de seis velocidades que mantiene el tono en todo momento. El propulsor cumple con creces. Tiene sus limitaciones en sus 140 caballos y en el peso de tonelada y media larga de la gran caja que tiene que mover, lo que por fuerza significa que las aceleraciones no son ni raudas ni veloces, precisamente, aunque ése no es el ‘leitmotiv’ del Grand C-Max. Lo mejor de todo es que las marchas están muy bien escalonadas y en puertos de montaña, después de una curva cerrada, en cuanto las revoluciones llegan a 2.0 vueltas el coche empuja mucho y no se queda parado. Eso sí, hay que estar pendiente y jugar con el cambio, anticipando siempre que sea posible. En cualquier caso en la pantalla central te aparecerá una flecha que te indica cuándo cambiar de marcha para mantener a raya el consumo. El tarado de las suspensiones, lógicamente por tratarse de la tipología de vehículo que se trata, tira mucho más hacia el confort y la comodidad, por lo que a la mínima que te alegres al volante en zona de curvas notarás los indeseables balanceos. Eso sí, filtra los baches que da gusto. Una nota más en lo menos bueno, es que, en parado, hay que hacer alguna maniobra más de las habituales, y es que el radio de giro nos ha parecido algo menor de lo normal y fastidia un poco.
 
Por descontado, cuenta con dispositivos como el bluetooth para el móvil o la posibilidad de comandos de voz para las funciones más básicas. Nos ha gustado que a la hora de repostar no haya tapón que haga engorrosa la maniobra. El tamaño del depósito y un consumo que pasa por poco los 7 litros a los cien kilómetros en condiciones normales, no posibilita llegar a los mil kilómetros de autonomía.
 
Uno de los puntos más fuertes de este Ford Grand C-Max es la variedad de motores, lo que hace muy difícil no encontrar el que más se adapta a ti. Mecánicas de gasolina de 105 y 150 CV y diesel de 115, 140 y 163 CV, propulsan al Grand C-Max. Su hermano pequeño no cuenta con el 163, pero si con un escalón por debajo, con 95 CV. Con los propulsores de 140 y 163 CV tiene la posibilidad de montar el cambio automático powerShift.
 
El Grand C-Max de 105 caballos de gasolina, el modelo y versión de acceso a gama, está disponible con promociones desde 17.430 euros, en acabado Trend. Si hablamos del equipamiento Titanium y del motor que anima nuestra unidad, estamos en cifras de 25.1 euros. Si sumamos los 3 euros del navegador, 8 del techo panorámico, 350 del Paquete City con sensor de párking trasero y retrovisores eléctricos, 1.4 del Paquete Viajero que lleva el detector de ángulos muertos, el asistente de arranque en pendientes y el sensor de presión de los neumáticos, los 550 del portón trasero y el enchufe, los 2 de los cristales tintados, 650 de la tercera fila de asientos y los 3 de la apertura sin llave y arranque por botón, no llegamos por poco a los 28.0 euros, barrera que no supera la unidad que hemos probado en esta ocasión.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Una escapada de cuatro días, cinco personas y 1.4 kilómetros ha sido un buen test para calibrar las opciones reales de este Grand C-Max, y reitero que el notable alto es su nota. Habría que pulir consumos, aceleraciones o detalles en alguno de los componentes para alcanzar el sobresaliente, pero la verdad es que no te va a defraudar nunca.
 
UN COCHE PARA...
…el que necesite un coche con muuuuuuucho espacio, ordenado, dosificado y con un sinfín de soluciones, tanto para pasajeros como equipaje. Familias numerosas verán en él un gran aliado.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.420 kms.
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-40%-40%
 
FICHA del FORD GRAND C-MAX 2.0 TDCi 140 CV

 
Cubicaje / Potencia: 1.997 cc / 140 CV a 3.750 rpm

Caja de cambios: Automática 6 velocidades

Alimentación: Diésel. Inyección Common Rail

 
Longitud / Anchura / Altura: 4.520 / 2.067 / 1.684 mm

Distancia ejes: 2.788 mm

Maletero: 439 litros

Nº plazas: 7 plazas

Neumáticos: 215/55/16; unidad probada: 215/50/17

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados de 3 mm

Frenos traseros: Discos macizos de 280 mm

 
Aceleración 0-1 km/h: 10,5 seg

Velocidad máxima: 198 km/h

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso en orden de marcha: 1.634 kg

Par motor: 320 Nm a 1.750-2.750 r.p.m.

Emisiones CO2: 154 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 5 l/1km

Urbano: 7,4 l/1 km

Mixto: 5,8 l/1 km

 
Bien:

Espacio, modularidad y habitabilidad

Puertas correderas

Relación precio/equipamiento

 
Menos bien:

Ausencia sistema Start&Stop

Navegador pequeño, mal situado y de funcionamiento mejorable

Radio de giro

 
Precio: Desde 17.430 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net
 
 
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