Prueba del VOLKSWAGEN EOS Excellence TSi – El modelo a seguir

Por sa , 28/07/2009

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Prueba del VOLKSWAGEN EOS Excellence TSi – El modelo a seguir
Es la referencia. Por calidad, por acabados, por comportamientos, por imagen… El Eos es objeto de deseo de medio mundo, y sus argumentos son incuestionables. Polivalente, funcional y exquisito, posiblemente, una obra maestra.




La calidad y el buen hacer acaban saliendo siempre a la luz. El trabajo entregado, dedicado, con esmero y buen gusto, lo bien hecho en definitiva, siempre estará por encima de los arabescos promocionales o las piruetas comerciales; es un valor que permanece, es lo que queda al final, y lo que agradece el consumidor, sobre todo si hablamos del mercado automovilísticos, donde la oferta cada vez es mayor y las múltiples opciones de elección nos abruman con mil y una estratagemas. Si a un coche le pudiéramos preguntar qué cabrio le gustaría ser, seguro que la mayoría diría que un Eos Excellence… tan excelente como ya indica su apellido.
 
El descapotable de Volkswagen ya no es un chaval. Pequeños retoques estéticos y nuevos equipamientos le mantienen en forma frente a la competencia. Como siempre, la marca de Wolfsburgo es algo más exigente a la hora de pasar por casa que sus competidores generalistas, pero es que lo vale. No es capricho, o ganas de distinción o de decir ‘somos mejores, lo valemos, y por eso, si quieres llevar un VW, lo pagas’. No es eso, pero también. Es muy difícil encontrar lagunas de equipamiento, fallos en el funcionamiento o en el manejo de los dispositivos, crujidos, rateos, desfallecimientos… la verdad es que casi podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que la fábrica alemana pone un producto Premium a tu servicio a precio casi de generalista. Esto es así, pese a quien le pese. La verdad, siempre, por delante.
 
‘Como profesional un 10 y como persona un 11’. El paralelismo adulador me sirve también para el Eos. No sabría si dar el 10 a la estética y el 11 al comportamiento o viceversa. La unidad probada llevaba el motor menos potente en gasolina, el TSi de 122 caballos. Pocas veces necesitarás más poderío para mover los más de 1.4 kilos de esta maravilla. Con un cambio manual de seis velocidades, aún en subidas prolongadas o en carreteras de montaña se antoja suficiente un motor que no llega a los 1.4 centímetros cúbicos, y que tiene la misma base y cubicaje que el 160 caballos que ya probamos aquí hace unas fechas asociado al Golf de sexta generación. El propulsor sigue siendo un prodigio de silencio, suavidad y equilibrio. Al final acabarán por acusarme de vendido a la marca, pero insisto en hacer gala de la mayor objetividad posible, ya que es pura seda. Y el adjetivo es extensible al resto de apartados… palanca de cambios, pedales, conmutadores, botones, volante, dirección… todo es muy pero que muy suave, logrando que el placer de conducir sea total. ¿Serían deseables más caballos para divertirse más y lograr aceleraciones más salvajes? Pues sí, pero para eso ya tendríamos que pensar en otros motores. En gasolina tienes tres opciones más, todas recomendables, con 160, 2 y 250 caballos, así que por falta de gama no va a ser tampoco. En diesel, en cambio, sólo dispones del TDi 140 CV, que sabes que es un valor seguro. Quizá en nuevas remodelaciones veamos hecho realidad la posibilidad de montar también el 170 que ya llevan Golf y Scirocco, por ejemplo.
 
Como puedes ver, al final el coche se ha devuelto a la casa con sus casi 2.0 kilómetros entre pecho y espalda, señal inequívoca de que nos ha gustado rodar con él. La media en toda esta distancia ha sido de poco más de 7 litros a los cien kilómetros. Aunque en autovía está lejos de los 5,4 que pregona. A velocidades en las que la DGT no te puede enviar a casa otra cosa que no sea una felicitación navideña, es difícil bajar de los seis litros y medio… pero para hablar de un gasolina de 122 caballos no podemos esperar consumos de diesel, a pesar de movernos en parámetros fantásticos ya con la referencia del gemelo de 160 CV.
 
Sin ser un cabrio de medidas desmedidas, valga la aliteración, en 4,40 metros el VW sorprende por su espacio. Está homologado para cuatro personas, y las cuatro personas pueden viajar sin estrecheces kilómetros y kilómetros. Un detalle, de los pocos que se les ha escapado a los chicos de Volkswagen, es que los reposacabezas traseros no sean completamente escamoteables, ya que estorban de manera considerable la visibilidad trasera. Pero como lo saben, el asistente de parking soluciona el desaguisado. No les pillas en un renuncio ni yendo a pillar. Volviendo al tema del espacio, con el techo puesto el maletero cubica unos considerables 380 litros, suficiente para un par de maletas de las grandes y un par de mochilas, que se quedan en 205 cuando se circula con la melena al viento. Guantera climatizada, mini guantera de cortesía para el conductor, mucho espacio en la bandeja de las puertas y otro inmenso en el brazo central no equiparan al Eos con un monovolumen pero, jolín, estamos hablando de un cabrio, y la verdad es que aprovecha el espacio de lujo.
 
Ya hemos hablado de la suavidad en cuanto a funcionamiento de todos los elementos que conforman el Eos. Personalmente, ya me vais conociendo en cuanto a gustos, y reconozco ser algo sibarita y exquisito en cuanto a los cuadros de mando, pero la verdad es que este, siendo de los más básicos, tiene todo lo que se le puede pedir a un coche. Los relojes aún no han perdido el color azul que el nuevo Golf ha sustituido por el blanco, y el ordenador de a bordo sigue siendo una referencia en cuanto a datos, facilidad de lectura y pragmatismo general. El tamaño del volante y su cuero tienen un tacto espectacular y casi todo se puede controlar desde los botones situados en el volante. En esta ocasión la unidad de pruebas llevaba en opción una pantalla táctil en el medio de la consola central para controlar desde allí el sistema de audio, y la verdad es que no tiene crítica posible ya que es bonita e intuitiva a partes iguales. El recubrimiento del salpicadero si es el mismo que el de su hermano Golf. Lejos de plásticos duros y rugosos, el mullido del material que recubre la parte delantera del coche es, simplemente, la referencia para el resto. Que aprendan.
 
A nivel de chasis, y sin probar el Peugeot 308CC aún, puedo afirmar que por menos de 30.0 euros no vas a encontrar nada mejor. Ni parecido. Ni que se le acerque. Como todo cabrio algunos crujidos vas a tener que soportar, más sin capota que con el techo puesto, pero serán del todo punto anecdóticos. De verdad. El trabajo a la hora de reforzar el chasis es encomiable. El tren de rodaje también está reforzado. Con llantas de 17 pulgadas y un equilibrio de especialista circense el Eos devora kilómetros y curvas con pasmosa voracidad. El coche es perfecto salvo por un leve sobreviraje a velocidad media-alta, aunque mejor que sobrevire a que subvire, yo, al menos, lo prefiero. Tanto con capota como sin ella, el coche es una delicia en cualquier tipo de terreno. La suspensión es firme pero condescendiente con sus ocupantes, en su punto, y en carreteras de montaña puedes disfrutar, siempre tirando de palanca de cambios, sin preocuparte de nada más. Una delicia.
 
Pero esto no es todo, amigos, el Eos es todo esto y mucho más. Es un cuidado por el detalle que roza lo enfermizo. Sólo así lo afirmaría después de constatar elementos que ofrece de serie como un pequeño deflector encima del parabrisas que con un simple click se despliega para evitar que mosquitos o cualquier cosa penetre en el habitáculo cuando vas sin techo. Tienes tu pantalla trasera escamoteable, con su respectiva funda, por si quieres que el viento te moleste aún menos, tienes un botón que sube y baja al unísono las cuatro ventanillas, tienes incluso ranura para tarjeta SD en el sistema de audio, puedes conectar cualquier soporte de música externo al equipo, tienes tapicería de cuero de serie, faros bi-xenon autodireccionables, pilotos traseros con tecnología ‘led’, el ya consabido tempomat para regular la velocidad de crucero, asientos –calefactables- que no desentonan con el conjunto, alarma con inmovilizador electrónico, ESP desconectable… en fin… imbatible.
 
Nuestra unidad, perteneciente a la serie Eos Excellence, estaba equipada con el pack ‘Solitude’, unas preciosas –como difíciles de mantener limpias- llantas de 20 radios (235/45/R17), el tren de rodaje deportivo rebajado en 15 milímetros e indicador de pinchazos. Este y el sistema de audio RNS 510 Dynaudio Sound, con pantalla táctil y MP3 eran los dos únicos extras que montaba. Sin ellos, el precio es tan increíble –de verdad que a ratos parezco un vendedor- como que no llega a cinco millones de las antiguas pesetas, 29.230 euros, que se transforman en 31.370 con los extras comentados, además de la pintura metalizada. Sea cual sea el caso, estamos hablando de una relación calidad/precio difícilmente igualable por la competencia. Por cierto que si quieres equipar con navegador tu Eos tendrás que apoquinar 1.940 euros.
 
Penúltimo párrafo para el techo. Nadie lo ha podido igualar aún, y mira si tiene años ya. Es el único cabrio del mercado que puedes utilizar con techo panorámico. Son innumerables las ocasiones en que no quieres perder medio minuto descapotando el coche o, simplemente, no hace día para llevarlo si techo. Con esta opción, puedes llevarlo como cualquier coche, con techo abrible justo hasta la vertical del respaldo de los asientos delanteros. Corriendo el falso techo, tú eliges ya si quieres abrir la trampilla o simplemente ver el cielo a través del cristal tintado. Repito, ningún descapotable del mercado te ofrece esta posibilidad. Esto es así gracias al peculiar sistema de plegado en cinco partes del techo del Eos. Sin palabras.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Cómpratelo ya. Relación calidad/precio, imbatible. Excelente de pies a cabeza. En mi libreta de apuntes el apartado de aspectos negativos está casi en blanco. Pocos defectos por no decir ninguno, pero… ¿qué hago pensando con la cabeza en una sección que se titula ‘con la mano en el corazón?’ ¡¡¡A por él!!!
 

UN COCHE PARA…

…mí. Ja, ja, ja, ja. Y para ti también. Vale como coche único, aunque maletero y espacio para los niños puede parecer escaso, pero es un vehículo muy racional para el uso y disfrute diario. Es verdad… después de algún día duro de trabajo descapotar el Eos puede ser muy terapéutico… dentro de nada lo recetarán los médicos, ya lo verás.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.8 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) –15%-25%-60%
 
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VW EOS Excellence TSi 122 CV


Cubicaje / Potencia: 1.390 cc – 4 cil. 122 CV a 5.5 RPM
Caja de cambios: Manual de 6 velocidades
Alimentación: Gasolina. Inyección directa
 
 
Longitud / Anchura / Altura: 4.407 / 1.791 / 1.443 mm
Distancia ejes: 2.578 mm
Maletero: 380/205 litros (con/sin capota)
Nº plazas: 4
Neumáticos: 235/45/R17
Tracción: delantera
Frenos: Discos ventilados (del) 280 mm ; Tambor (det) 255 mm
 

Aceleración 0-1 km/h: 10,9 seg.
Velocidad máxima: 196 km/h
Capacidad depósito combustible: 55 l.
Peso en vacío: 1.460 kilos
Par motor: 2 Nm / 1.5-4.0 RPM
Emisiones CO2: 154 g/km


Consumos oficiales:

Urbano: 8,5 l/1km
Extraurbano: 5,4 l/1km
Mixto: 6,5 l/1km


Bien:
Infinita suavidad

Insonorización y detalles

Espacio y maletero para ser un cabrio


Menos bien:
Visibilidad trasera

Es el más lento de los cabrios en capotarse y descapotarse

Sobrevira un poco en curvas cerradas
 
Precio: Desde 29.230 euros
 

Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net