Prueba del MERCEDES Clase E 350 CDI – Su majestuosa majestad

Por sa , 18/01/2010

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Prueba del MERCEDES Clase E 350 CDI – Su majestuosa majestad
BlueEfficiency es la etiqueta de Mercedes para sus modelos más ecológicos. Resulta difícil pensar que este acorazado Clase E pueda colgarse esta etiqueta, pero vamos a ver que el Mercedes Clase E 350 CDI tiene guardadas muchas más sorpresas…




El Mercedes Clase E siempre ha sido el modelo tradicional de berlina Premium al uso. Grande, espacioso, con motores potentes, cargado de tecnología y elementos de seguridad hasta el infinito y más allá y, por supuesto, caro. Pero los tiempos cambian, igual que los gustos, las ideas y los coches, y Mercedes ha sabido adaptarse a un mundo en el que, de inicio, y por principios, no tiene las mejores cartas debido, principalmente, a todo lo que representa un símbolo cargado de significado y tradición, como es una estrella en lo alto del frontal.
 
Sin embargo, Mercedes es y será siempre Mercedes. A pesar de sus macizos diseños, de sus consistentes y robustas presentaciones, la marca de Stuttgart hace gala de una cintura espectacular y adecúa sus productos una y otra vez, sin perder sus señas de identidad, al cambiante vaivén de los estilos y las caprichosas modas. Así, tomando como ejemplo este flamante Clase E, los de la estrella han conseguido mantener su gran berlina de representación a la última en cuanto a diseño, tecnología y seguridad, lo que viene siendo, el ‘abecé de las marcas Premium junto a una imagen de marca y un status que va mucho más allá del precio que se paga por un producto de la casa.
 
Este Clase E es un coche grande, apenas le faltan una docena de centímetros para los cinco metros, pero no sólo da la talla en cuanto a longitud. Audi, BMW y Lexus son rivales de prestigio, poseen las mismas armas y saben también como utilizarlas, por lo que cada centímetro conquistado en esta guerra sin cuartel y sin final implica un centímetro menos del rival.
 
El exterior de este Clase E ha avanzado también en todos los aspectos. Los diseñadores alemanes arriesgaron hace dos generaciones, cuando rompieron con la tradición y colocaron sendos dobles faros redondos bordeando una enorme parrilla delantera. En la última versión sacada a la venta hace ya unos pocos meses, Mercedes riza el rizo y convierte los faros ovalados del modelo precedente en una especie de ojos asimétricos de bella factura, casi impropia de la tradición sobria y clásica de la marca. Sin perder su identidad, la Clase E goza ahora de una poderosa silueta con la línea central en forma de cuña, frontal en forma de flecha y armoniosas líneas hasta llegar a una zaga larga y grande, musculosa pero respingona a la vez. El detalle de las luces diurnas delanteras a base de leds integrados en los faldones, siguiendo la curva del mismo es, para mí, una de los guiños más atrevidos y juveniles de una nueva estética, hasta cierto punto transgresora y desafiante, de la marca de la estrella. Detrás, los grupos ópticos traseros y los intermitentes funcionan a base de diodos luminosos que dotan aún más al coche de una marcada personalidad. Quizá, y sólo quizá, los retrovisores sean un poco más pequeños de lo deseable, pero seguro que el CX y el consumo final lo agradecen.
 
El interior, por muchos extras que le pongas, siempre tirará más a sobrio que a espectacular, aunque las inconfundibles líneas clásicas de la marca están ahí. Volante grande, más rectas que curvas, más aristas que superficies convexas, pero un destilado y puro aire de poderío. Las esferas de detrás del volante son claras, grandes, limpias. Tan grande la central del cuentakilómetros que dentro va toda la información del ordenador de viaje. Dos medianas a cada lado, una para el cuentarrevoluciones y la otra, sorprendentemente, para un ¡reloj analógico! Quedando información más relevante en las esferas más pequeñas de los laterales, y teniendo ya un reloj en el navegador, sorprende que malgasten tanto espacio para este fin. El tacto del volante es espectacular, con los botones preceptivos para controlar las funciones del ordenador de viaje y el sistema de audio. La consola central está muy ordenada, siguen los toques clásicos allá dónde mires. Sigue la idea de que todo, botones incluidos, sean grandes –quizá orientados a un comprador maduro-, y todo muy legible y transparente. Como el sistema de aireación, tremendamente fácil e intuitivo.
 
Otro gallo canta con la palanca de cambios… ¡ya que no tiene! Al menos, la tradicional, colocada en la parte baja de la consola central, delante del reposabrazos. En ese lugar Mercedes coloca dos posavasos y un poco más atrás el mando, una ruleta de tacto perfecto, para controlar el navegador. La palanca del cambio automático, de lo más sencilla, la encontramos, a la antigua, anclada a la columna de dirección, detrás del volante. Con sólo cuatro posiciones (P,D,N y R), su funcionamiento es tan sencillo, que el segundo día ya no te sorprenderás con el gesto automático de tu mano echando mano de la palanca en el lugar tradicional. La verdad es que era escéptico y poco receptivo cuando vi su situación, pero me ha convencido por su facilidad de uso y practicidad. Un cambio, todo hay que decirlo, que va suave como pocos, cambia de marcha bastante antes de las 2.0 revoluciones por minuto si la presión del pie en el acelerador es leve y que con gas a fondo actúa con rapidez engranando los cambios. Muy bien.
 
Por supuesto, encontramos las levas en el volante por si queremos conducir de modo secuencial, aunque la envergadura del vehículo no invite precisamente a meterse en carreteras de montaña. Sin embargo, su agilidad es asombrosa, y unido a su increíble par y a su trabajada suspensión, no te digo ya si pasamos de confort a sport, te dejará sorprendido de sus aptitudes.
 
El interior es muy espacioso. Hay mucho hueco para los cinco ocupantes, que pueden afrontar largos viajes de la manera más cómoda. En el interior del reposabrazos caben bastantes cosas, y de las plazas traseras no te llegarán muchas quejas, puedes contar con ello. Por cierto que en el maletero caben varios cadáveres –perdón por la broma macabra-, así que busca otra excusa que no sea el espacio para no hacerte con este coche. Siguiendo con el interior, hay soluciones ingeniosas, como los huecos debajo de los asientos delanteros para dejar objetos que no abulten demasiado, o la pequeña red al lado de la pierna izquierda del acompañante, para el móvil, la botella de agua o algún CD. Los asientos son espectaculares, comodísimos, de tacto suave, auténticos butacones del mejor salón del mejor hotel del mundo. Por cierto que, si no vas preparado, te sorprenderá que nada más sentarte en el asiento del conductor y abrocharte el cinturón, éste parece tomar vida y se ajusta automáticamente. No es magia, es un sistema más de seguridad del coche, para tu protección.
 
Una vez al volante y recorridos los primeros metros la sensación de solidez sólo se desvanece tras los dos o tres primeros giros, cuando la boca se te queda abierta al comprobar que el coche parece ir de manera mágica sobre raíles. El aplomo y a la vez increíble ingravidez al tomar las curvas, que inconcebiblemente conducen el coche de tal forma que jurarías por tu madre que el vehículo no ha balanceado ni medio milímetro, fijarán en tu interior una sensación que tardará mucho, pero que mucho tiempo en desaparecer de tu mente, a pesar de que te hayas bajado del coche hace un buen puñado de horas. La tracción trasera ayuda y mucho a la hora de bajar décimas al crono en aceleración y a que tengas la sensación de que el coche es un auténtico tanque al que nada puede parar, pero ya te digo yo que el sistema de frenos está más que capacitado para ello.
 
Un coche de casi cinco metros, de más de 1.8 kilos, por muy bien calibradas que estén las suspensiones, por muy buenos amortiguadores que tenga, ¡por narices! tiene que balancear un poco, notar las inercias del peso, obedecer a las leyes de la cinética… pero este Clase E parece de otra pasta, de otro planeta, allá donde la ‘G’ es más un punto que una fuerza. ;) . Y todo ello, con la configuración del sistema en Confort, que si apretamos el botón y pasamos a modo Sport, notarás que la dirección y la suspensión se muestran aún mucho más firmes, más duras, con más tacto, preparado para apretar el acelerador a fondo y buscar el límite, a pesar de hablar de un coche en apariencia de corte señorial y apacible.
 
Pero la piedra angular de este complejo entramado de relaciones tecnológicas que conforman el Clase E 350 CDI se denomina BlueEfficiency. Son las palabras mágicas que transforman un gran coche a todos los niveles en algo más. Le dotan de un plus en aras de la ecología y el ahorro energético. Los ingenieros de Mercedes han examinado y analizado cada detalle del vehículo para que pueda funcionar de una manera más eficiente. Así, han combinado las últimas y más eficientes generaciones de motores con las medidas de gestión energética y aerodinámica óptimas en cada caso. Medidas encaminadas, entre otras cosas, a lograr una menor resistencia aerodinámica, materiales de construcción ligera para reducir peso, grupos auxiliares con regulación inteligente, neumáticos de baja resistencia a la rodadura, un sistema de dirección mejorado para lograr una servodirección más eficiente desde el punto de vista energético… todo ello, en un paquete denominado BlueEfficiency con el que Mercedes-Benz consigue reducir el consumo y las emisiones de CO2 hasta en un 23 %. Son ni más ni menos que 66 los modelos a los que Mercedes ha logrado colgar el cartel ecológico. Conociendo bien a Mercedes, no tengo ninguna duda de que el ímprobo esfuerzo y la ejemplar dedicación han sido plenas para lograr este éxito. En nuestra prueba, poniendo como variables el peso y la potencia, sumado al cambio automático, el consumo, en torno a siete litros y medio de media, nos parece más que brillante. De este modo no se puede criticar que con este peso y las velocidades que alcanza ‘sólo’ lleve llantas de 17 pulgadas. Cumplen sobradamente a nivel dinámico y suponen un ahorro en consumo con respecto a unas de más talla.
 
Aunque nuestra unidad, a pesar del precio, más de 12 millones de las antiguas pesetas, venía con más de 18.0 euros en extras (de serie sale por 54.7 euros), no traía prácticamente ninguna de las últimas innovaciones de la casa en tecnología y avances en materia de seguridad. Así, se puede pedir en opción desde un sistema de alerta de aviso al conductor por cansancio hasta asientos multicontorno con función masaje en siete zonas incluido para piloto y copiloto, pasando por un asistente de visión nocturna o el dispositivo que reconoce las señales de tráfico y recuerda los límites de velocidad. Lo que si llevaba la unidad probada es un práctico sistema de elevación de la carrocería, automáticamente tras apretar un botón. Tuve la ocasión de probarlo al tener que circular unos pocos kilómetros por un camino de tierra y piedras y te puedo asegurar que es de lo más práctico. Otros elementos como el bendito Park Assist (cuando el coche es tan grande), navegador, cuero, techo abrible, luces inteligentes, etcétera, etcétera si estaban, amén del limitador y velocidad de crucero que, en cambio, venían en una palanquita, a la izquierda, también anclada a la columna de dirección, de corte bastante obsoleto.
 
Si antes ya te comentamos una excusa que no podías poner para hacerte con un Clase E, te vamos a dar otra para que la olvides, ya que por motores y versiones no será. Puedes elegir nada menos que cinco motores de gasolina y cuatro diesel. En gasolina las potencias van desde los 184 caballos hasta los 525 del 63 AMG. En diesel nosotros hemos testado la versión más potente, de 231 caballos, pero también tienes disponibles motores de 204, 170 y el más económico, de acceso a la gama, con 136, disponible a partir de 39.450 euros, un precio de adquisición más que contenido.
 
A la hora de criticar, la verdad, pocas licencias me voy a poder permitir dado el nivel del Clase E. Mucha gente critica, por anticuado, el pedal de freno de parking. A mí, la verdad, que me da igual. Freno debe haber, y lo mismo me dá que sea un botón (aunque lo prefiero por comodidad y practicidad), que la tradicional palanca entre los asientos o el pedal que lleva este Mercedes. También es inusual y más antigua que comer con los dedos la palanca del cambio en la columna de dirección, como los viejos Citroen o infinidad de coches americanos de los 60, 70 y 80, pero no he visto muchas críticas en este aspecto. No sé… está claro que, para gustos, los colores. Por cierto, que no me parece nada bien tener que pagar casi mil euros por llevar tu Clase E de color Plata Iridio… pero se ve que ‘nobleza obliga’…
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Es un cochazo. Mires por donde lo mires. Es imposible destacar ningún aspecto, ya que el sobresaliente preside todos y cada uno de los apartados de este Clase E. Lástima que el precio sea una barrera infranqueable para muchos, porque sin duda conducir este Mercedes es un auténtico placer.
 

UN COCHE PARA…

…la gente que vive bien, no tiene problemas para llegar a final de mes y están o han pasado el ecuador de su vida. Se merecen disfrutar del placer de conducir con un coche a la altura. Pero no tienes que ser lo que vulgarmente se conoce como ‘un padre’ para ponerte a los mandos de este coche y disfrutar de su conducción. No es el símbolo del coche joven, pero con cierto grado de madurez también sabrás apreciar un buen vino… o un gran coche.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 750 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-15%-55%
 
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Mercedes Clase E 350 CDi BlueEfficiency
 

Cubicaje / Potencia: 2.987 cc – 6 cil. – 231 CV a 3.800 RPM

Caja de cambios: Automático de 7 velocidades: 7G-Tronic

Alimentación: Inyección directa common-rail, Turbo e-intercooler
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.868 / 2.071 / 1.471 mm

Distancia ejes: 2.874 mm

Maletero: 540 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 245/45/17

Tracción: Trasera

Frenos: Discos autoventilados (delante y detrás)
 

Aceleración 0-1 km/h: 6,8 segundos

Velocidad máxima: 250 km/h

Capacidad depósito combustible: 80 l.

Peso en orden de marcha: 1.825 kilos

Par motor: 540 Nm / 2.4

Emisiones CO2: 179 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,5 l / 100 kms

Urbano: 8,9 l / 100 kms

Mixto: 6,8 l / 100 kms
 

Bien:

Suspensiones y aplomo increíbles

Espacio interior y maletero

Funcionamiento refinadísimo
 
Menos bien:

Aspecto demasiado clásico

Peso

Ausencia cambio manual con este motor
 
Precio: Desde 54.700 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net