Prueba MARATÓN del BMW 318d – Hasta el infinito y más allá

Por sa , 20/10/2009

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Prueba MARATÓN del BMW 318d – Hasta el infinito y más allá
5.810 kilómetros, 11 días, 8 países, 66 horas al volante y un destino, Múnich y el museo BMW… dando un rodeíto, claro. Incansable, infatigable, siempre dispuesto, el BMW 318d ha sacado a relucir todas sus cualidades.




En
http://www.portalcoches.net/ teníamos mucha ilusión a la hora de afrontar nuestra primera prueba maratón. Y ha sido un exitazo, hay que decirlo. Por supuesto que el mayor mérito lo tiene el protagonista del súper test, el BMW 318d. La berlina del segmento C de la marca bávara, en su motor más frugal en tecnología diesel, con 143 caballos, ha demostrado ser una infatigable máquina de tragar kilómetros, poniendo incluso en apuros en cuanto a resistencia al probador más incansable y recalcitrante. Además de su calidad, tanto en parado como en marcha, su facilidad de manejo y sus prestaciones, asusta sobre todo en el apartado del consumo. Parece ciencia ficción que la berlina media por excelencia de BMW sólo se conforme con cinco litros de gasoil a los cien kilómetros. Es cierto que nuestra unidad de pruebas rozaba los 50.000 euros –se puede decir que se les fue un poco la mano con los extras-, pero no es menos verdad que el 318d lo tienes al alcance de tu mano por 32.800 euros, un precio muy competitivo para el que siempre ha querido tener un coche con clase.
 
Armado con ruedas de 17 pulgadas y un sinfín de automatismos tecnológicos, que son, a fin de cuentas, los que engordan la factura final hasta esos 50.000 euros, salimos de Madrid dispuestos a probar el BMW en todo tipo de situaciones. Obviamente, para lograr tal kilometraje, las autopistas y autovías han sido las más transitadas, pero las carreteras reviradas y las ciudades y aledaños han sido también instrumentos pretendidos de ‘tortura’ para un BMW que no ha dejado de guiñar un ojo y mostrar una sonrisa cómplice por más difícil que intentásemos ponérselo.
 
A nivel estético, no tienes casi ni que abrir los ojos para saber que estás ante un BMW. Por delante, por su calandra, por detrás, por sus pilotos traseras, por su línea, con la aleta de tiburón en la parte trasera… está claro que el ADN de la marca le acompaña allá donde vaya. En diciembre pasado sufrió un lavado de cara, donde cambiaron los grupos ópticos y muy poquito más, pero el coche lo agradeció con creces, subiéndose a lomos del modernismo que le ha caído de maravilla.
 
Con poco más de cuatro metros y medio, un peso contenido en la tonelada y media y un maletero capaz aunque de formas algo caprichosas, la agilidad y manejabilidad del bueno del 318d ha sido siempre ejemplar, impecable. Poco más se le puede pedir a un coche que, gracias a un ordenador de a bordo superlativo, bautizado durante el viaje como ‘Bemeuvito’, nos ha llevado siempre, y nunca mejor dicho, por el buen camino, haciendo absolutamente aconsejable la inversión de poco más de tres mil euros en hacerse con sus servicios. La información que proporciona, en todos los apartados imaginables e inimaginables es sencillamente de matrícula de honor. Amén del navegador, que un niño podría manejar por su increíble simpleza, estarás al corriente del estado del coche, desde niveles de aceite hasta presiones de neumáticos, te informará del estado del tráfico, tramos de obras, medias, consumos, distancias… absolutamente todo. Un ‘pepitogrillo’ sabelotodo que te ayudará y te mantendrá al corriente de todo incluso cuando no se lo pidas. Incluso, para los ávidos y voraces de información, es capaz de dividir su pantallón en dos para mostrarte dos tipos de información o parámetros distintos. Lo dicho… once sobre diez.
 
Equipado con la última tecnología, el motor, a pesar de su mínimo consumo, muestra su potencial cuando se lo exiges. Con cambio manual de seis velocidades, se muestra alegre cuando le pides que saque el genio; lo que te garantiza que no te va a dejar tirado en medio de un adelantamiento o, simplemente, cuando lo necesites. Con el sistema start&stop de serie, el consumo se reduce ostensiblemente, apagando el motor en los semáforos y paradas varias.
 
La comodidad y la practicidad siempre han sido estandarte en la casa bávara, y este Serie 3 no tiene por qué ser menos. Con el sistema Easy Entry, no hace falta ni sacar la llave del bolsillo. Los sensores la detectan y te franquean el paso inmediatamente. Para arrancar, lo mismo. La llave sigue en el bolsillo, y con apretar el botón de arranque, ya está todo dicho. Las luces de cortesía dan luz al comienzo y al final de tu relación con un BMW que te cuida aunque no te des cuenta.
 
Siguiendo con la comodidad y la practicidad, otro sistema que ha demostrado su razón de ser, y que por fortuna cada vez incorporan más marcas, es la salida para conectar un USB o el i-Pod. Se acabó cargar con los pesados álbumes de CD’s. Cuando preparé el viaje, llené de música un par de diminutos USB con dos gigas de capacidad. No pude calcularlo mejor, ya que eran poco más de 60 horas de música que me acompañaron puntualmente en el viaje.
 
Es tan práctico y cómodo que, a veces, se complica. Es lo que pasa con el asiento del conductor. Son tantas las palancas, reglajes y maneras de poner el asiento, que es difícil, al menos al principio, encontrar la posición ideal. Está claro que es cuestión de kilómetros, pero al menos estuve unos cuantos cientos dándole a los botoncitos y a las palanquitas, porque no había forma de encontrarme a gusto. Que si la banqueta para arriba o para abajo, que si para adelante o para atrás, que si el respaldo más o menos inclinado, que si el cabecero más arriba o más abajo, que si la regulación lumbar más hinchada o menos… vamos, que tardé, pero a partir de entonces, todo sobre ruedas, nunca mejor dicho.
 
Hicimos antes una pequeña mención a los automatismos. Y vaya si hay. Uno muy práctico, aunque hay que pulir un pelín más, porque tarda medio segundo más de lo deseable en activarse o desactivarse, es el de las luces largas. Es muy práctico, para olvidarte de una cosa más e ir aún más relajado, pero habría que poner los sensores algo más apunto. Las luces automáticas, la velocidad de crucero, la estudiada ruleta del navegador, los prácticos posavasos… todo está pensado y testado para hacer de cada viaje un placer. Y más, con la tranquilidad que da el saber que en cada momento el coche está chequeando el estado de un sinfín de parámetros, que te alertan a la mínima que algo se salga de lo normal. En el volante, salvo el navegador, podrás controlar con los botones fenomenalmente dispuestos en el frontal de la mayoría de dispositivos, tipo equipo de sonido, velocidad de crucero, teléfono con manos libres, etcétera, etcétera.
 
Me gustaría incidir una vez más en lo más importante que hemos sacado en claro en esta prueba maratoniana, y no es otra cosa que el hecho de que este BMW es capaz de hacer que te concentres exclusivamente en el placer de conducir, debido a que te garantiza que vas a tener cero problemas durante el recorrido y, de tenerlos, vas a ser el primero en enterarte debido a sus múltiples sensores. Tragar cientos y cientos de kilómetros ha sido un juego de niños, y sería capaz de estar los 1.200 kilómetros del tirón en marcha, tragando millas, si hubiera un conductor capaz de seguirle el ritmo. Quizá Audi pueda intentar pelear con el BMW en la relación calidad de marcha y consumo, pero para Mercedes, por ejemplo, ese consumo en su clase C se me antoja impensable. ¡Es que son cinco litros a los cien!
 
Pero claro, después de convivir casi seis mil kilómetros con esta maravilla de la tecnología, algunas cosas si remarcas que se pueden mejorar o, al menos, hacer de otra manera. En primer lugar, me ha parecido un poco blando de suspensiones. Está claro que en BMW han primado el confort de marcha que la conducción racing, pero quizá no vendría mal un ‘click’ más en cuanto a dureza de suspensiones. Esto, unido a que la dirección me ha parecido un pelín sensible a alta velocidad, no endureciéndose lo suficiente, quizá pueda restar un gramo de placer a la tonelada de sensaciones de calidad que aporta el coche.
 
Un par de cosas más. La guantera de delante del copiloto es bastante, bastante reducida, y quizá la crítica más importante no es exclusiva de este bravo Serie 3, sino un toque de atención a toda la marca bávara. Y es que el interior de todos y cada uno de sus modelos, desde el serie 1 al serie 7, pasando por todos los ‘X’, cabrios y demás, es terriblemente similar. Está claro que a mayor precio más dispositivos, pera la situación de los mandos, los plásticos, los botones… todo es prácticamente idéntico, lo que resta personalidad y carácter a cada gama. Ojalá BMW diferencie un poco más el interior de compactos, berlinas, todoterrenos y coches de representación, porque los de abajo salen claramente ganando. Y ya, siendo quisquillosos y puntillosos a más no poder, personalmente, creo que un cambio de aire al cuadro de mandos iluminado en el tradicional color naranja no le vendría nada mal.
 
En resumidas cuentas, este 318d ejemplifica a las mil maravillas aquél anuncio de televisión de hace años, en el que se veía una mano fuera de la ventanilla de un BMW, mecida por el viento, y la pregunta más certera para todos los amantes del automóvil: ‘¿Te gusta conducir?’
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Espectacular. Cada vez recomiendo más encarecidamente que se pruebe un coche antes de comprarlo. Es la única manera, por muchas pruebas que leas en revistas y webs especializadas, de sentir si un coche te va a satisfacer o no. Evidentemente, te puedo asegurar que el 318d te va a dar muchísimas alegrías.
 

UN COCHE PARA…

…aquel que quiera un coche con status y un consumo ínfimo, casi miserable. Duela a quien le duela, son contados los que no ponen a BMW a la altura de Mercedes, y es que la marca de la hélice se está trabajando muy duro el reconocimiento internacional. Si vas a hacer muchos kilómetros al año, y quieres algo más que un generalista, el 318d es tu coche.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 5.810 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 15%-10%-75%
 
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FICHA del BMW 318d
 

Cubicaje / Potencia: 1.995 cc - 143CV a 4.000 RPM

Caja de cambios: Manual de 6 velocidades

Alimentación: Gasóleo. Inyección Directa Raíl común. Turbo variable con Intercooler
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.531 / 2.013 / 1.421 mm

Distancia ejes: 2.760 mm

Maletero: 460 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 225/45/17 (del) y 255/40/17 (det)

Tracción: Trasera

Frenos: Discos ventilados de 3 mm (del) / Discos ventilados de 3 mm (det)
 

Aceleración 0-1 km/h: 9,3 segundos

Velocidad máxima: 210 km/h

Capacidad depósito combustible: 61 l.

Peso en orden de marcha: 1.505 kilos

Par motor: 3 Nm / 1.750 – 2.5 RPM

Emisiones CO2: 123 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 4,1 l / 100 kms

Urbano: 5,7 l / 100 kms

Mixto: 4,7 l / 100 kms
 

Bien:

Consumo

Tecnología y equipamiento

Comodidad y confortabilidad
 

Menos bien:
Dirección sensible

Suspensiones algo blandas

Interiores idénticos en toda la marca
 
Precio: Desde 32.8 euros
 
GLOSARIO-ETAPAS-ANECDOTARIO-INCIDENCIAS-COSAS PARA RECORDAR
 
ETAPA 1 - MADRID-BARCELONA. 618 Kms. 5h 30min. 118 km/h. Consumo: 5,0 l/1
Anecdotario: Sin incidencias; comienzo tranquilo de la prueba maratón
 

ETAPA 2 – BARCELONA-ZURICH. 1.163 Kms. 14 h. 88,3 km/h. Consumo: 5,1 l/1

Anecdotario: Una buena jornada maratón. Las cosas empezaron un poco torcidas, porque pensábamos ir por carreteras secundarias pero el avance se hacía exasperantemente lento. Toda la mañana discurrió con unas medias terriblemente bajas, que nos iban a hacer llegar a Suiza de madrugada, así que pasado Montpellier decidimos entrar en las autopistas de peaje. Cuando nos acercábamos a Lyon las alertas de tráfico avisan que la carreteras prevista estaba con más de 20 kms. de atascos camino de Ginebra. ‘Bemeuvito’, como bautizamos al navegador del 318, nos da una ruta alternativa espectacular que nos hace ahorrar tiempo y todo. Chapeau. Por cierto, antes de llegar a Lyon, adelantamos a un KIA Venga, con matrícula de pruebas, junto a un vehículo de apoyo de la marca. El minimonovolumen de Kia tardará aún unos meses en llegar al mercado. 14 horas al volante es un tiempo respetable, aunque la sensación de cansancio no es tan abrumadora como pudiese parecer. Durante el camino en suelo francés, me quedo de piedra al comprobar en un par de ocasiones que el tema de los rádares allí es algo peculiar, ya que nos encontramos un coche apostado en la cuneta con un radar manual, en forma de pistola inmensa, y el gendarme apuntando a los coches que venían en el mismo sentido. Para esto, curioso, en España estamos más avanzados.
 
 
 
 
 
 

ETAPA 3 – ZURICH-BUDAPEST. 1.026 kms. 11h 30min. 1,5 km/h. Consumo: 4,8 l/1

Anecdotario: Desde las afueras de Zurich el paisaje cambia por completo. El asfalto y las planicies dejan paso al color verde, las montañas, las vacas y casas desperdigadas con iglesias puntiagudas. Nos regalamos un desayuno espectacular y empezamos camino. Decidimos ir por el sur de Alemania en vez de directamente por Austria haciendo caso una vez más a Bemeuvito, cuyas sugerencias fueron muchas, bienvenidas y siempre acertadas en todo el viaje. El paso de Alemania a Austria significa dejar atrás el paisaje de iglesias puntiagudas por iglesias con una especie de ‘cebolleta’ en lo más alto de su torre. El consumo ha sido espectacularmente bajo, siempre por autopistas. El puente de las cadenas, el más emblemático que une la antigua ciudad de Buda con la antigua ciudad de Pest nos da la bienvenida perfectamente iluminado. A la entrada de Suiza, Austria y Hungría se hace necesaria una parada para hacerte con las respectivas ‘viñetas’ que te permiten circular por sus autopistas. En Suiza es válida para todo el año. En Austria por diez días y en Hungría puedes elegir, y la sacamos por cuatro, más de lo que vamos a estar. Los precios no son excesivamente sangrantes y te olvidas de todo, no como en España o Francia, por ejemplo, que tienes que parar cada poco kilómetros a coger el ticket o a pagar. Más civilizados pero aún con muchas cosas por aprender de nuestros hermanos del Este.
 
 
 

ETAPA 4 – BUDAPEST-BRATISLAVA. 2 kms. 2h 04min. 102,0 km/h. Consumo: 4,8l/1

Anecdotario: El calor es terrible. 28 grados de temperatura en la capital húngara. Se nota que estamos en el Este de Europa. Muchas cosas no terminan de funcionar correctamente o, simplemente, su aspecto deja algo que desear. Sin embargo, parece que los controladores de los parquímetros son terriblemente diligentes y nos llevamos alguna sorpresa no deseada. Es una etapa corta, pero nada más pasar a Eslovaquia nos encontramos con los típicos edificios cuadriculados, sin ornamentación, de la Alemania del Este. Salimos de buena mañana y a las 10:30 ya estamos disfrutando de Bratislava, parca en todo. La ciudad no responde a las expectativas y no tardamos mucho en poner rumbo a Viena, no sin antes ver varios Trabant por las calles. ¡Qué recuerdos! Y lo mejor es que el proyecto para volver a fabricarlos, como el Mini y el 6, está muy adelantado y se podrán ver de nuevo por las calles, terríblemente fieles al modelo original. ¡Bravo!
 
 
 
 
 

ETAPA 5 – BRATISLAVA-VIENA . 70 kms. 52min. 80,9 km/h. Consumo: 5,1l/1

Anecdotario: Más que un viaje, se puede considerar el camino entre la capital eslovaca y la austriaca un desplazamiento. En menos de una hora estás en la cuna de Strauss. En Viena la bicicleta es tan importante o más que en Amsterdam, y por ende, en toda Austria. Ya puede llover, nevar o granizar, que la gente sigue siendo fiel a sus bicis. Eso sí, los coches suben de nivel. El 90 por ciento del parking austriaco tiene menos de 4 años y BMW, Audi y Mercedes copan más de la mitad del mercado. El nivel adquisitivo es alto, y se nota principalmente en algo tan cotidiano como el café, donde puedes pagar perfectamente más de tres euros por un expreso. El aparcamiento del restaurante enfrente del hotel nos sirve para dejar descansar 24 horas a un BMW que en ningún caso tiene pinta de necesitar descanso.
 
Viena sorprende por muchas cosas, hay música en cada rincón, la seguridad, la limpieza y la amabilidad de la gente parece exquisita. Sin quererlo, nos introducimos en un episodio de CSI Viena. En una calle perpendicular a la principal de la Catedral, nos encontramos a Gary Dourdan, más conocido como Warrick Brawn en CSI Las Vegas. Habla por el teléfono a voces y con cara de malas pulgas. Siempre polémico fuera de las cámaras, también es conocido por sus juergas, detenciones y sus anuncios de Castilla y León –inolvidable pronunciación de su ‘jamón de guijuelo’-. No es cuestión de sacar los polvos de huellas o buscar en el Afis o en el codis casquillos de bala, pero algo no va bien en su vida, después de escuchar un par de frases nada amistosas. La foto no es muy buena, pero os prometo que era él.
 
 
 
 
 
 
 
 

ETAPA 6 – VIENA–HALLSTATT – SALZBURGO. 399 kms. 4h 58min. 92 km/h. Consumo: 5,2 l/1

Anecdotario: De nuevo en ruta. Y de nuevo repostaje tras 1.2 kms. recorridos. Una pasada. Si me dieran un euro por cada Serie 3 Coupé que vi por la zona no estaría escribiendo esto; estaría en un retiro dorado sin preocuparme de lo monetario. También sorprende ver la cantidad de X6 que hay en Centroeuropa. Increíble. También sorprende que todo el mundo habla por el móvil cuando conduce. Se ve que aquí no está penado o, simplemente, pueden permitirse pagar la multa. La parada en Hallstatt es obligada, una maravilla de lugar. Casitas ejemplares bordeando un lago de cuento. Sin palabras. Por carreteras reviradas en sus cercanías vemos carteles de aviso a las motos… y a los coches, de que hay motos que pueden ir un poco ligeritas. Las señales de peligros son, cuanto menos, graciosas.
 
En Salzburgo todo huele a Mozart, que penetra en tu organismo por los cinco sentidos. Imposible escapar. Empieza a llover y una leve preocupación nos acompaña. Al salir de Madrid la luneta del BMW tenía un ‘puntero’, como el impacto de una piedra, que no había comenzado a rajar. Para prevenir habíamos puesto un poco de cinta adhesiva transparente, pero con el agua la cosa se complica. De momento aguanta bien. Aunque pueda parecer mentira, hay gasolineras con el gasoil, incluso, más barato que en España. En concreto nos encontramos una estación de servicio con el precio a 90,6, cinco céntimos menos que en nuestro país en ese momento… ¡y estamos en Austria! Por lo demás, Salzburgo, con bastantes turistas por el día, parece una ciudad fantasma cuando cae el sol: no ves prácticamente un alma por las calles, y hasta restaurantes y cafés están medio vacíos.
 
 
 

ETAPA 7 – SALZBURGO-MúNICH. 144 Kms. 1h 53min. 84.1 km/h. Consumo: 5,6 l/1

Anecdotario: Por fin Múnich. Hemos dado un rodeo, pero nuestro objetivo principal está ante nosotros. Casualmente, llegamos el día que se celebra el Maratón de la ciudad. El paralelismo salta al instante. El 318d visita su casa después de un maratón sobresaliente… y le queda otro para volver. Los serie 3 coupé y los X6 dejan paso a los Serie 5 Touring. Es increíble. En toda la zona recorrida podríamos decir que 4 de cada 10 coches son familiares, o ranchera, como los quieras llamar. Abruma la cantidad existente por estos pagos. Obvio, vamos al BMW Welt, un complejo espectacular donde la marca bávara exhibe todo su potencial. Museo que habría que visitar al menos una vez en la vida, oficinas centrales y fábrica. Una ciudad en sí misma. No te pierdas las fotos. Si tuviera alma al 318d se le escaparía una lagrimilla. El paseo por la ciudad tiene sabor a bretzel y cerveza. Es obligado. Además, pasamos por delante de un megaconcesionario de la marca y vemos que los alemanes disfrutan desde hace semanas del nuevo X1. Será un exitazo de ventas, lo digo ya.
 
 
 
 
 

ETAPA 8 – MÚNICH-FUSSEN-LIECHTENSTEIN. 326 kms. 4h30min 78 km/h. Consumo: 5,7 l/1

Anecdotario: Empezamos el retorno. El consumo sube levemente por la orografía. El mito de las autopistas alemanas existe, aunque según un reciente informe son muy criticadas por sus usuarios. Es cierto que a menudo no te da tiempo a ver el coche que te pasa por la izquierda, ya que van a más de 2 sin duda, pero las críticas vienen porque cada vez los tramos sin límite son menos y, sobre todo, por la gran cantidad de obras que jalonan dichas 'autobahn'. El desvío a Neuchwanstein, el ‘castillo del rey loco’, Luis II, era un mito que había visitar, aunque como todos, algo de su dorada capa se queda entre los dedos cuando lo tienes al alcance. En los poco más de 2 kms. hasta Liechtenstein el consumo vuelve a los 5 litros de rigor, y comprobamos que ya llevamos más de 4.0 entre pecho y espalda. Vaduz, la capital, sorprende porque… ¡parece una ciudad fantasma! Llegamos a las 18:10 y parecía que habían tirado una bomba. Nadie en la calle, tiendas cerradas… tan sólo un restaurante donde reponer un poco el cuerpo y el alma. Prescindible.
 
 
 
 
 
 
 
 

ETAPA 9 – LIECHTENSTEIN-MADRID. 1.772 Kms. 17 h. 106,7 km/h. Consumo: 5,0 l/1

Anecdotario: Etapón. Con una leve parada para echar unas horas de sueño, afrontamos el reto de la última etapa. Alucinamos cuando adelantamos a una grúa con un Delorean, el coche de Regreso al Futuro, en su chepa. Más de uno pensará que era una marca inventada. Pues no. Esta vez no hacemos el canelo y apostamos por las autopistas galas desde un principio, pero el ritmo no es muy fluido por culpa de las obras, que hemos sufrido constante e intermitentemente hasta ahora. Tras tres días de lluvia, a partir de Lyon vuelve el sol y el calor. La cinta adhesiva transparente ha hecho su función y los limpiaparabrisas, el agua y el viento no han podido con la luna, que sigue sin rajar. Ya en España, huyendo de la autopista de peaje, Bemeuvito nos descubre la C25, por Cataluña, una carretera espectacular en cuanto a firme y paisaje. Fundamental.
 
Llegamos a Madrid tras 17 horas de conducción. El 318d no da una sola señal de cansancio. Como si empezamos de nuevo otro viaje igual o mayor. Casi seis mil kilómetros y parece que se ha tomado un aperitivo. Los ritmos, las medias y los consumos son alucinantes. Sin duda el sistema Start&Stop ha ayudado mucho. Funciona de maravilla y te acostumbras en nada. El BMW pide más guerra. Nosotros se la podemos dar, no estamos cansados para nada, el asiento es confortable y me podía quedar a vivir allí toda la vida. Pero es hora de que Bemeuvito vuelva a casa. Se lo ha ganado.
 
 
 
 
 
 
 
 
TOTAL: 5.810 Kms. 65 horas y 47 minutos. 92,7 km/hora. Consumo: 5,1 litros.
 
 
 
 

Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net