MERCEDES C200CDI – Prueba Maratón – Clase y economía con estrella

Por sa , 02/11/2011

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MERCEDES C200CDI – Prueba Maratón – Clase y economía con estrella
Mercedes reta a Audi y BMW con una berlina que gasta poco y un precio competitivo. El A4 y el Serie 3 acogen a este Clase C como uno más, pero Mercedes aporta un plus de imagen y lujo. Test de 4.000 kilómetros al Mercedes C200CDI Elegance.

 
La prueba maratón de 2011, después del BMW Serie 3 en 2009 y Audi A4 en 2010, parecía obligado hacerla con un Mercedes Clase C. Aún contando con un motor diesel más pequeño en la Clase C de Mercedes Benz, el C180CDI de 120 CV, quisimos hacer este test ‘multikilométrico’ con el C200CDI, que tiene 136 caballos, para poder equiparar en potencia y precio las pruebas hechas con el BMW y con el Audi. Para esta ocasión, hemos decidido, por primera vez, meter el coche objeto de la prueba en un ferry, y cambiar completamente de escenario, buscando las cosquillas a nuestro buen maratoniano en carreteras tan variopintas y peculiares como las británicas, recorriendo, siempre por el carril contrario al habitual en España, el sur de Inglaterra, especialmente Cornualles, y casi toda Gales. Habrá tiempo para comentar las muchas peculiaridades que encierran las diversas vías asfaltadas de este contradictorio país, y cómo ha afrontado nuestro Mercedes C200CDI una prueba en la que no ha defraudado en ningún punto y en ningún momento.
 
Cómodo, confortable, apto para cinco adultos, con un maletero acorde y una suavidad de manejo increíble, con consumos apretados y una ausencia casi total de ruido en el habitáculo, conforman los pilares básicos para que este Mercedes Clase C de 136 caballos, 2.143 centímetros cúbicos, cuatro cilindros y tracción trasera, se convierta en candidato a ser la mejor berlina que ha pasado por nuestras manos.
 
La actualización estética que ha sufrido la Clase C de Mercedes hace escasas fechas era algo que se pedía a gritos, y la marca alemana ha conseguido dotar de una nueva vida a esta berlina retocando tan solo unos pocos aspectos. Se podría decir que con muy poco esfuerzo se ha logrado actualizar y revitalizar un modelo que siempre ha sido tildado de demasiado ‘clásico’. Unas nuevas ópticas, parecidas pero más actuales, nueva parrilla y nuevos faldones, leds en los pilotos traseros y muy poquitas y casi inapreciables cosas más, han servido para poner al día un modelo que, de la mano con su hermano gemelo el Coupé, van a poner las cosas muy difíciles a Audi y BMW, que llevaban ventaja en este peleado segmento D de la automoción mundial. Los faros ahora son mucho más bonitos, con una luz diurna quizá demasiado moderna para el cliente tipo de Mercedes, pero está bien claro que la marca de Stuttgart quiere rejuvenecer clientela, para lo que cuenta y mucho con el nuevo Clase B que ya está entre nosotros. La línea permanece intacta desde el lateral, lo mismo que la zaga, a excepción de los pilotos de nuevo cuño. Sigue siendo señorial, pero ha ganado en dinamismo y ha rejuvenecido unos pocos años.
 
Mercedes Clase C foto interiorPor dentro también se notan los cambios. En especial nuestra unidad, en acabado Elegance –que implica que lleva la estrella de la marca en el morro a la antigua, y no integrada en el escudo como el acabado Avantgarde-. Quizá lo que más me ha gustado, porque he tenido que estar más de 50 horas y casi 4.000 kilómetros agarrado a él, es el volante multifunción, de cuatro radios, estilizado, con embellecedores metálicos y un tacto absolutamente exquisito. La botonería también disfruta de un nuevo diseño mucho más actual y práctico, y también me ha encantado. Materiales y tapicerías se han renovado y sin ser la panacea, mantienen la calidad habitual pero ahora no parecen tan ‘viejunas’ como antaño. Tras el volante tienes toda la información que puedes desear, bien ordenada, clara, y con indicadores de todo tipo, incluido el que te dice si está activado el modo ECO del Start and Stop y el que te aconseja el cambio de marcha para ser más racional a la hora de consumir combustible y emitir CO2 a la atmósfera. El ordenador de a bordo, crucial en nuestros días para estar bien informado de todo, es fácil de utilizar, permite cambiar la configuración de diversos aspectos del coche, y permite ver de un solo vistazo kilómetros recorridos, tiempo, consumo medio y velocidad media, tanto del último tramo como de los kilómetros totales.
 
A nosotros nos ha llamado poderosamente la atención dos dispositivos muy poco vistos en vehículos incluso más caros y lujosos y que nos han venido de perlas en las carreteras británicas, ya que este Clase C te da la opción de adaptar tu sistema de iluminación y alumbrado cuando conduces por la izquierda en vez de por la derecha, y porque puedes situar un marcador digital de la velocidad en millas en la parte baja de la esfera principal, donde habitualmente te muestra la temperatura. Dos detalles que en muchos casos serían considerados como banales, pero que nos han permitido disfrutar con mucha más tranquilidad de esta maratoniana prueba, sabiendo que optimizábamos al máximo las cualidades y prestaciones de nuestro vehículo.
 
La versión básica de nuestro modelo probado está en 32.900 euros. Con el pack Elegance sube 2.300 euros, e incluye Apertura remota de maletero, apoyabrazos central trasero con portavasos, apoyacabezas delantero de confort, asientos en tela Newcastle, Sistema de alerta por cansancio Attention Assist, cuando de instrumentos en diseño 3D, Moldura interiores en madera Fresno marrón mate, volante multifunción avanzado con display color 11,4 cm, faros antiniebla y luz diurna con aros cromados, iluminación de entorno en espejos exteriores, llantas de aleación de 7 radios 205/55/16 y parrilla en color gris atlas brillante con cromados. El Attention Assist, afortunadamente, no nos ha saltado en ningún momento, pero es un sistema que ya hemos comprobado y constatado en Mercedes y aporta un plus de seguridad que es prácticamente impagable. Dicho esto, también hay que apuntar, antes de aportar más información, que nuestra unidad testada tiene un precio de 42.214 euros. A lo ya dicho, añade tapicería de Cuero Artico beige (680 euros), pintura negro Magnetita (poco más de mil), paquete antirrobo (6), paquete de control de carril, que no llega a mil euros, poco más que el Parktronik y el Navegador Map Pilot. Si añadimos los 1.700 euros de los faros bi-xenon y los 65 euros de poner un depósito de combustible de 66 litros en vez de los 59 habituales, tenemos la factura final.
 
Lo del depósito más grande se agradece, porque hemos hecho en uno de los repostajes 1.200 kilómetros del tirón, y tan ricamente. Lo del avisador de cambio de carril, más de lo mismo, invertir en seguridad nunca está de más, aunque la vibración no es regulable en intensidad y después de un rato casi seguro optarás por desconectar el sistema, ya que es bastante evidente. El Parktronic también dijimos en su día que era un buen sistema de aparcamiento semi automático, pero hasta nueva orden siempre preferiré y recomendaré hacerlo por uno mismo. La tapicería de cuero puede parecer un capricho, pero ésta, microperforada, hará que no sudes en exceso en verano. Por último, y aquí llegan las primeras críticas, no nos hemos sentido demasiado cómodos con el navegador Map Pilot. Algo impreciso y caprichoso a la hora de elegir las vías, en un par de ocasiones, eligiendo la opción ‘rápida’, nos ha indicado como camino rápido caminos que no estaban asfaltadas, estando a un par de centenares de metros de una vía de doble carril con la que, supuestamente, tardabas un poco más en llegar al destino. También se ha mostrado algo impreciso en la medición al llegar a cruces, rotondas o intersecciones, ya que te dice que ya estás a cero metros cuando aún estás a 40-60, lo que puede provocar errores si existe una salida anterior casi pegada. ‘Merceditas’, como así llamamos al navegador después de tantas horas valiéndonos de sus consejos, no cuenta con una escala de los mapas que muestra, y este punto me parece, de todos, el más censurable. Por lo demás, el sistema cambia un poco con respecto a los anteriores Mercedes, las pantallas y la navegación por sus diversos sistemas es más moderna y visual, pero aún debe mejorar la calidad y la practicidad. También hay espacio para lo bueno en el navegador: muestra la velocidad máxima de la vía y añade un gráfico de consumo de combustible bastante decente para consultar en qué momentos has consumido más de la cuenta.
 
Mercedes Clase C foto asientos interiorAl principio del todo hablé de suavidad y confort en el Clase C, y si os podéis sentar en el asiento del piloto en una unidad de estas sabréis de lo que estoy hablando. En un primer momento me encontraba bastante incómodo, la verdad. Tocaba todos los botones que regulaban electrónicamente mi asiento y no encontraba la posición, tenía riñones y lumbares bastante presionados… hasta que descubrí en el lateral derecho del asiento una pestaña, la del ajuste lumbar, que hacía desaparecer esa presión y, desde ese momento, volví a sentir lo que significa la satisfacción plena de conducir, aún por carreteras de escasa y nula comodidad. La postura es perfecta al volante, los asientos recogen en su justa medida y el mullido es tal y como lo habría encargado a un modisto experto en estos trabajos. Los reposacabezas Neck-Pro son geniales, muy adaptables y configurables, permiten avanzar unos centímetros para estar más cerca de la cabeza, me parecen ideales. Los asientos traseros tienen el mismo patrón, aunque el espacio del que gozan no es tan perfecto como el de conductor y pasajero. La plaza central es factible, aunque no recomendable para completar una prueba con tantos kilómetros como ésta. Por último, el maletero es capaz, 475 litros, aunque la mayoría de sus rivales directos le superan en este apartado. Lleva rueda de repuesto de menor medida. Los huecos en el interior están bien organizados, muy ordenados, aunque no son los más grandes del mundo. Entre los asientos tiene varios para bebidas y objetos de diverso tamaño, además de contar, en el del reposabrazos central, la entrada del perceptivo USB. No me detengo en sistemas de sonido o climatización porque funcionan más que bien y no destacan por nada en especial.
 
La dinámica de este Clase C no tiene nada que envidiar al BMW Serie 3… al menos hasta comprobar qué tal va la nueva berlina bávara que se está cocinando a fuego lento aún ahora. La suspensión es exquisita, gracias al tren de rodaje Agility Control, que se adapta con precisión milimétrica a cualquier terreno y modo de conducción. No está pensada para utilizarse en modo deportivo, pero aguanta divinamente cualquier arrebato Sport que te pueda asaltar sin balanceos gratuitos. Y, obvio, si hablamos de confort y comodidad, el diez sobre diez es una puntuación ganada a pulso, pues absorbe irregularidades del asfalto como nadie y te ofrece siempre un aterciopelado tacto en cada situación, no exento de firmeza cuando es necesario. De verdad que el manoseado dicho de ir sobre raíles aquí está más que justificado. La dirección, directa, pero también sueva, complementa y subraya esta apreciación. El cambio manual de seis velocidades está a la altura, aunque los recorridos podrían ser un pelín más cortos, pero después de miles y miles de cabios, apenas recuerdo uno o dos errores a la hora de seleccionar la marcha, y me da que el que suscribe tiene aquí más culpa que el sistema de guiado.
 
A pesar de llevar neumáticos de bajo rozamiento para optimizar el consumo, el agarre es bueno, dan suficiente aplomo y no generan ningún tipo de duda, aunque alguno piense que preferiría ir calzado con unas llantas de 17 pulgadas mejor que las 16 que trae de serie. En cualquier caso, el diseño de las mismas nos ha encantado, acentuando aún más si cabe la elegancia del acabado ‘Elegance’. Indirectamente, hablamos de consumo, y nos metemos de lleno en el tema. A Mercedes aún no ha llegado el downsizing y cuenta con un bloque 2.2 para estos 136 caballos. Después de los miles de kilómetros de prueba nos ha dado una media de 5,2 litros. Si echas un ojo a los consumos de las pruebas maratón de BMW Serie 3 y Audi A4 verás que es muy similar, pero si te detienes en los porcentajes de los distintos tipos de carretera por los que ha rodado, comprobarás que la cifra de este Clase C es algo más valiosa por haber rodado bastante menos por autovía, lo cual habla muy bien en su favor. Además, es de los pocos coches que se acerca, y casi iguala, la cifra de consumo oficial dada por el fabricante, siempre demasiado optimista. En nuestra conducción hemos primado la economía a la deportividad, pero ha habido ocasiones en los que el marcador ha superado con amplitud las 80 millas por hora, y no hemos hecho ascos a comprobar sus prestaciones deportivas en carreteras sinuosas. En este orden de cosas, nos ha encantado lo bien que funciona el sistema que para el motor en semáforos y atascos. Impecable.
 
En cuanto al motor, cuenta con un par muy digno, aunque hasta que no llegas a 2.000 vueltas notas que le falta chicha. A partir de ahí, sin prisa pero sin pausa, te entrega una buena dosis de potencia, con lo que se hace casi siempre necesario bajar de marcha para los adelantamientos. El sistema que te indica qué marcha engranar para optimizar los consumos, te pide la sexta en cuanto pasas de 1.7 revoluciones por minuto.
 
Mercedes Clase C foto detalle llantaEntre los dispositivos que monta de serie, el Hold, que impide que te vayas para atrás al arrancar en pendiente, es igual de impecable que el sistema Start/Stop y su practicidad es incuestionable. También me ha parecido sobresaliente el sistema que controla las luces automáticas de carretera, que se desconecta en cuanto detecta un coche. Más detalles que no esperaba y que me han gustado, cuando le das al botón para desempañar la luneta trasera: el sistema se desconecta en cuanto ha terminado su labor, pudiendo despreocuparte de ello. Al igual que destacamos las luces, no podemos hacer menos con las sombras, que las hay, como el atávico sistema de freno de estacionamiento por pedal y que algunas veces no activas, simplemente, porque no lo tienes en tu espacio visual. También sigo batallando con el sistema que activa la velocidad de crucero y el limitador, una palanca que sale de la columna de dirección por la izquierda, situada justo encima de la de los intermitentes y limpiaparabrisas… y que se confunden a menudo, por su cercanía. Por último, no sé si por cuestiones de diseño, practicidad o qué, yo no prescindiría del limpialuneta trasero, así como, por este precio, pienso que los retrovisores deberían ser abatibles automáticamente.
 
A nivel de seguridad, puedes imaginar, lo habitual y un poco más, con airbags frontales con dos niveles de activación, amén de airbags laterales delante, windowbags y airbag de rodillas para conductor, todo de serie. Tampoco falta un sistema de regulación electrónica de los frenos denominada Adaptive Brake o el control activo del ángulo muerto.
 
A título informativo, Mercedes pone a tu disposición gran número de mecánicas distintas en gasolina y diesel, con cinco potencias distintas en el primer apartado y seis en gasoil. 156, 184, 204, 306 y 457 caballos son las opciones de gasolina, perteneciendo el último al AMG y pudiendo elegir el de 306 con tracción total 4M. En diesel las potencias son 120, 136, 170, 204, 231 y 265, seis opciones perfectamente escalonadas, pudiendo optar en 204 y 231 CV por la tracción 4M. Existe una oferta para el modelo de entrada, el C180CDI de 120 CV, con consumos muy similares a los de este C200CDI, con un precio promocional de 29.300 euros.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Absolutamente recomendable. Es un superclase con todas las letras. Estiloso, elegante, grande, cómodo, espacioso, suave, silencioso, lo tiene todo para dar el máximo placer a su dueño a lo largo de miles y miles de kilómetros. El precio le hace estar mínimamente en desventaja con casi todos los demás, pero nadie dijo que el placer y la clase de llevar un Mercedes debía ser gratis.

UN COCHE PARA...
…el que necesite una berlina con imagen, clase y estilo y, a la vez, economía en el día a día, apostando por un coste por kilómetro muy bajo. Si eres de los que siempre has querido tener un Mercedes y nunca te has decidido a dar el paso, tú y tu familia no os arrepentiréis nunca con este Clase C, que te devuelve en forma de sensaciones y bienestar el esfuerzo económico realizado.

KILÓMETROS PRUEBA – 3.983 kms

PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-40%-40%



FICHA del MERCEDES C200CDI Elegance

 
Cubicaje / Potencia: 2.143 cc / 136 CV

Caja de cambios: Manual 6 velocidades

Alimentación: Diesel Common rail

 
Longitud / Anchura / Altura: 4591 / 1770 / 1447 mm

Distancia ejes: 2760 mm

Maletero: 475 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos delanteros: 205/55 R16

Tracción: Trasera

Frenos delanteros: Discos ventilados de 288 mm

Frenos traseros: Discos de 278 mm

 
Aceleración 0-1 km/h: 9,2 seg

Velocidad máxima: 218 km/h

Capacidad depósito combustible: 59 litros

Peso en orden de marcha: 1565 kg.

Par motor: 270 Nm / 1.600 r.p.m. - 3.000 r.p.m.

Emisiones CO2: 125-139 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 4,1-4,7 l/100 km

Urbano: 5,9-6,3 l/100 km

Mixto: 4,8-5,3 l/100 km

 
Bien:

Suave y silencioso

Posición de conducción perfecta

Detalles y acabados

 
Menos bien:

Ruido al girar la dirección a tope

Necesita pulir un poco el sistema de navegación

Detalles como el freno de estacionamiento y la doble palanca a la izquierda del volante

 
Precio: Desde 32.900 euros
 
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net

 
GLOSARIO-ETAPAS-ANECDOTARIO-INCIDENCIAS-COSAS PARA RECORDAR

 
ETAPA 1 – MADRID-SANTANDER-Ruta por Cantabria. 708 kms. 9h34min. 74km/h. Consumo 5,1 l/1
 
Anecdotario: Recogemos el coche con 9.797 kms. Previo a la prueba maratón, completamos 562 kilómetros por Madrid y alrededores para tener completamente controlados los distintos sistemas, apartados, botones y palancas de este Clase C. El comienzo del viaje no es nada placentero: de los 451 kilómetros a Santander por la A1, al menos la cuarta parte transcurren bajo señalización de obras. Como ya es tradición en las pruebas maratón, un coche volcado en los primeros kilómetros (km 141) nos termina de concienciar para lo que nos queda. Noval, Comillas, Suances, Torrelavega y Santillana del Mar son la excusa perfecta para llegar a los 663 kms de esta primera etapa. Justo antes de subir al Ferry que nos llevará a Portsmouth, en la Pérfida Albión, llenamos el depósito hasta arriba.
 Mercedes Clase C cuidando detalles
 
ETAPA 2 –SANTANDER-PORTSMOUTH. 0 kms (en coche). 27h. 23 nudos/h Consumo: sandwich variados, galletas de chocolate y agua sin gas

 
Anecdotario: La revisión de clásicos de la gran pantalla como ‘Akira’ y el consumo indiscriminado de revistas de coches sirven para matar el tedio de un camarote más pequeño que el de los Hermanos Marx. La alternativa era deambular por los innumerables salones del barco o compartir actuaciones musicales con ¿artistas? británicos de tercera a los que no habrían dejado ni presentarse en la Operación Triunfo más cutre que podáis imaginar, rodeados de fósiles de los que pocos tenían menos de 65 años cortados todos por el patrón de la obesidad, el gorro que estuvo de moda cuando se hundió el Titanic, bermudas floridas y chanclas con calcetines de dudosa higiene. El Clase C descansa en la cuarta planta de la bodega del Pont Aven, perteneciente a Britany Ferries. Llegamos con tres horas de retraso porque durante la noche tuvimos que acercarnos a la costa de Francia para que aterrizase un helicóptero y evacuar a un enfermo con cierta urgencia.
 Mercedes Clase C en la bodega del ferry
 
ETAPA 3 – PORTSMOUTH-TINTAGEL. 305 kms. 3h43min. 82km/h. Consumo 5,1 l/1

 
Anecdotario: Salimos de las tripas de la nave de casi 2 metros de eslora y ponemos rumbo a Cornualles. Los primeros kilómetros transcurren alerta, con algo de tensión, ya que, como casi todos sabemos, en Gran Bretaña se conduce por el lado izquierdo. La labor del copiloto a la hora de los adelantamientos en carreteras de un carril en cada sentido es aquí fundamental. Hay profusión de catadióptricos en la línea que delimita ambos carriles lo que ayuda por la noche. Entre la documentación reunida para la prueba maratón, se me había pasado mirar el precio de los combustibles, y descubro que, en Gran Bretaña, la gasolina sin plomo es más barata que el gasoil, unos 0,04 libras por litro. La señalización de los límites y las distancias vienen en millas (1.609 metros) y en yardas. El límite en autovía es de 70 millas, unos 113 kilómetros por hora. Cuando te alejas de las carreteras más transitadas, descubres que el césped de las cunetas de las carreteras locales mide entre tres y cuatro metros de alto y si estuvieras en una película de dibujos animados tendrías miedo de que en cualquier momento se cerrase sobre ti. Las carreteras secundarias no son estrechas; lo siguiente, tampoco; lo siguiente.
 Mercedes Clase C
 
ETAPA 4 – TINTAGEL y alrededores. 354 kms. 6h47min. 52km/h. Consumo 6,0 l/1
 
Anecdotario: Recorremos los confines de Cornualles: Polperro, Lizard, St Michel Mount, Land’s End y St Ives, entre otras localidades. Iglesias y pubs comparten el mismo tipo de letra en las puertas. Dinio y alguno más estaría confundido incluso por el día. En el hotel descubrimos un Bentley GTC a la puerta. Los coches aparcan en cualquier lado, mismo en medio de la carretera. El navegador del Clase C, al que a partir de ahora llamaremos ‘Merceditas’ –imposible remediar el impulso de poner nombre a los sistemas GPS de los coches- empieza a mostrar su carácter y nos intenta meter por algún camino sin asfaltar y pistas casi impracticables. Picamos en los dos primeros casos, luego andamos con más cuidado. A lo mejor Merceditas tiene vocación de 4x4 o comparte navegador con su primo GLK, pero hasta éste tendría problemas para pasar por algunos caminos por los que quería pasar el C2CDI. Empezamos a comprobar, también, que al llegar a las rotondas y cruces, marca ‘0 metros’ cuando estamos a algo más de 50. Hay que calibrar los giros con este margen. Los límites de las vías también empezamos a comprobar que son algo arbitrarios: hay lugares en los que te permiten ir a 60 millas (96 kms/hora) que ni Carlos Sainz en sus mejores días. En autovía de tres carriles, los 113 por hora de límite son casi igual de ridículos. En todas partes cuecen habas. Lo mejor de todo es que hay carreterujas de doble sentido donde ni siquiera puedes abrir una de las dos puertas del coche porque te das con el ‘césped gigante’ de los bordes del asfalto.
 Mercedes Clase C foto navegador
 
ETAPA 5 – TINTAGEL-BRISTOL-CARDIFF. 347 kms. 4h59min. 69km/h. Consumo 5,3 l/1
 
Anecdotario: Es un placer conducir un Clase C por cualquier tipo de carretera. Han pasado unos días y conducir por la izquierda ya es algo natural. Es un placer ver como el 98 por ciento de los conductores se pone en el carril más lento en cuanto puede y tienes el rápido libre… justito todo lo contrario que en España. Para que tengáis una idea de lo que es cultura y civismo, aquí, cuando dan las luces… es para cederte el paso, no para avisarte de que vas desaforado con el acelerón más salvaje del que eres capaz. Me llama la atención que en las autopistas hay un doble carril para incorporarse, el primero para los coches más rápidos y que más aceleran, y otro más lento y largo para camiones, autobuses y vehículos que no ganan velocidad tan rápido. No está nada mal. Los carteles de las autopistas lo mismo anuncian un Burger King que un Marks and Spencer. En pleno reposo del guerrero, por la noche, decido tomarme una cerveza –no me gusta, pero por aquello de estar en Gran Bretaña- y pido una Guinness todo decidido. Una belleza espectacular muda el rostro en cuestión de nanosegundos y me dice desde detrás de la barra, perdonándome la vida, que estamos en Gales, y que no hay Guinness, sólo cerveza galesa. Para más inri, en pocas horas Gales e Irlanda juegan los cuartos de final de la Copa del Mundo de Rugby. Temí por mi vida. Manolete… si no sabes torear…
 Mercedes Clase C foto carretera
 
ETAPA 6 – CARDIFF–SUROESTE DE GALES. 470 kms. 7h21min. 64km/h Consumo 5,6 l/1
 
Anecdotario: Primer y único repostaje en terreno británico. Hemos completado casi 1.1 kilómetros con el anterior y el Clase C se traga 63,67 litros de combustible diesel. Hacemos una foto de la gasolinera para el reportaje y el empleado, más pelirrojo que el cruce de una zanahoria con una calabaza y un tomate, nos dice que nos puede proporcionar la foto oficial de la estación de servicio. Salimos corriendo. A todo esto, terminamos de darnos cuenta de que parece que regalan los Bentley y los Jaguar. Hay muchísimos. El XF, como dirían Miguel Delibes en ‘Cinco horas con Mario’, hasta las porteras… En el nonagésimo tramo de carreterujas estrechas estamos a punto de chocar con una furgoneta de reparto que parecía que iba en vuelta rápida. Menos de medio metro nos salva del desastre después de sendas apuradas de frenada brutales. También nos damos cuenta de que las carreteras, cuantos más números tienen, peores son. Las de uno (M4)o dos dígitos son fenomenales. Las de tres (A392) son bastante regulares tirando a malas y las de cuatro (A3295), como ya he dicho antes, te obligan a ir en tensión por lo estrechíiiiiiiiiiiisimas que son… para no rayar la carrocería del coche con el césped gigante… ¡en ambos lados! ¡Y eso que son vías de doble sentido! Saliendo de Cardiff, completamos casi medio millar de kilómetros este día pasando por el dolmen de Pentre Ifan, Fishguard, St. David, Penbroke, Tenby y Pendine.
 Mercedes Clase C gasolinera
 
ETAPA 7 – CARDIFF –SWANSEA Y ALREDEDORES. 231 kms. 4h09min. 56km/h Consumo 5,3 l/1

 
Anecdotario: Gales derrota a Irlanda y se cuela en las semifinales del Mundial de Rugby. La selección de fútbol también gana 2-0 a Suiza en su grupo de clasificación para la Eurocopa de fútbol y el país es una fiesta. No sabemos de dónde salió pero un loco en un triciclo de los de toda la vida baja por la carretera a toda velocidad como si fuera lo más normal del mundo. Va por lo menos a 60-70 por hora. Si no lo veo, no lo creo. El día pasa sin nada reseñable que contar y viendo que el Ford Ka y el Honda Jazz son los reyes allá por donde pasamos, me invento una competición absurda donde gana el pequeño de Ford en un porcentaje de 10 a 8. Al final del día me doy cuenta de que el 85 por ciento de los Ka estaban aparcados, nunca en movimiento, y claramente enuncio la teoría de que los británicos se compran un Ford Ka para decorar su ‘cottage’ y luego se desplaza en un Honda Jazz. Apenas hay motos por ningún lado y conduzco con permanente miedo a encontrarme a los de Top Gear en cualquier momento haciendo el cabra con excavadoras, caravanas dúplex o submarinos 4x4. El Clase C visita a lo largo del día Rhossili, Swansea y Mumbles antes de volver a Cardiff.
 Mercedes Clase C foto detalle exterior
 
ETAPA 8 – CARDIFF -BATH. 91 kms. 1h10min. 78km/h Consumo 4,9 l/1
 
Anecdotario: Día casi de descanso para el C2CDI. Atravesamos un puente de lo más curioso, ya que sólo hay peaje al ir hacia Gales. De Gales a Inglaterra no se paga. Asterix y Obelix dirían ‘están locos estos sajones’. Sufrimos un momento de tensión terrible cuando ‘Merceditas’ decide ausentarse un par de minutos. No responde a los botones. Reiniciamos el módulo y todo parece ir normal. De noche las rotondas y las carreteras secundarias están bastante mal iluminadas. Después de una semana de turre del bueno, el reposo del guerrero consiste en emular a los antiguos romanos que pusieron el nombre a Bath, y subirse a la azotea de un spa para disfrutar de los ocho grados en el exterior con unas vistas de aúpa mientras mantienes el cuerpo sumergido a casi 40. Eso sí, asomas una oreja y se congela en cero coma…
 Mercedes  Clase C Inglaterra
 
ETAPA 9 – BATH –STONEHENGE-OXFORD. 276 kms. 4h14min. 65km/h Consumo 5,0 l/1
 
Anecdotario: Durante todos los días, pero este especialmente, comprobamos que apenas pasa un kilómetro en cualquier tipo de vía que sea sin encontrarnos un animalillo muerto en la cuneta o en la mediana. Conejos, perros, gatos, tejones… hasta un pequeño zorro. La sangría animal en Gran Bretaña es muy elevada. En Oxford sólo hay más bicicletas que universidades y ‘colleges’ con similar arquitectura, no exenta de belleza. El ambiente universitario lo mediatiza todo. La cita con el Cromlech de Stonehenge, personalmente, la tengo pendiente desde hace más de 30 años. Es fascinante, tanto o más como el hecho de que con los métodos de hoy en día aún no se sepa a ciencia cierta quienes lo construyeron, como lo hicieron, y su motivo principal, ¿por qué? Lo cierto es que en el Solsticio de verano es el único día que el sol penetra por la parte central de la construcción megalítica con toda exactitud hasta iluminar la piedra central o ara que está en el mismo centro de la construcción. Se ponen los pelos como escarpias.

 Mercedes Clase C foto en Stonehenge
 
ETAPA 10 – BATH-SALISBURY-PORTSMOUTH. 140 kms. 2h21min. 64km/h Consumo 4,8 l/1
 
Anecdotario: Última etapa en suelo británico. No hay mal que por bien no venga, y como todos sabemos, como en España no se come en ningún lado y me noto un par de kilitos más ligero. Camino del Ferry hay tiempo para visitar la catedral se Salisbury, una de las más bonitas en suelo británico, aunque alberga una exposición realista y no termino de entender nada. Unos venerables señores con al menos cien años lucen una banda con porte y rectitud y se ofrecen nada más entrar a contarte la historia del templo con un acento british que me río yo del método Vaughan. No habíamos reparado mucho, pero en varias ocasiones a lo largo de los últimos días y especialmente en los dos finales hemos encontrados señales de tráfico diminutas, con un radio ridículo, con el número de la limitación de velocidad de la vía. Muy bizarro, la verdad. Gran Bretaña nos despide como nos recibió, con cielo cubierto y nubes grises.
 Mercedes Clase C foto carretera
 
ETAPA 11 – PORTSMOUTH-SANTANDER. 0 kms (en coche). 24h. 24,5 nudos/h Consumo: sandwichs variados, fruta y agua sin gas

 
Anecdotario: La apuesta por el cine asiático esta vez es esperpéntica y hace extrañar Akira. El pelaje del pasaje se asemeja a los restos de serie de lo que iba a la ida. Las atracciones han mejorado levemente, pero el mago no aguantaría en una despedida de soltera y la bellísima cantante no acertaba a combinar los zapatos con las pestañas postizas. El Clase C vuelve a descansar en la cuarta planta de la bodega del Pont Aven, perteneciente a Britany Ferries. El mar, o la mar, están inquietos y el vaivén del barco es importante. Se nota sobre todo de noche. El camarote está situado muy a proa y los ‘subeybaja’ no dejan conciliar el sueño hasta pasadas las cuatro. Al menos esta vez se cumple el horario y Santander nos acoge con calidez.
 Mercedes Clase C foto saliendo ferry
 
ETAPA 12 – SANTANDER- MADRID. 472 kms. 4h29min. 105km/h Consumo 4,7 l/1

 
Anecdotario: Nada más pisar suelo español repostamos. Hemos rozado los 1.150 kilómetros con un depósito. Cuesta readaptarse a la conducción por la derecha tras diez días haciéndolo por la izquierda. Readaptamos las luces a la circulación tradicional. Nada más salir de la ciudad cántabra nos encontramos con una vía de tres carriles y antes de completar medio kilómetro encontramos un vehículo a 70 por hora cómodamente instalado en el carril central, con tooooooooooooooooooooodo el carril de la derecha libre y diáfano. El suspiro llega más allá del Canal de la Mancha. ¡Bienvenido a España! Al menos aquí las señales de tráfico no pecan de pequeñas.
 
Quitando los kilómetros iniciales, el periplo británico, partiendo y llegando a Madrid, se salda con 3.416 kilómetros recorridos, 50 horas y un minuto al volante, 68 kilómetros por hora de media y 5,2 litros cada cien kilómetros.
 Mercedes Clase C foto cuadro de mandos


 
MADRID – SANTANDER – PORTSMOUTH – TINTAGEL – BRISTOL – CARDIFF – SWANSEA - LAND’S END – BATH – STONEHENGE – OXFORD – SALISBURY – PORTSMOUTH – SANTANDER - MADRID
 
TOTAL DE LA PRUEBA
 
Recorrido: 3.983 Kms.
 
Tiempo: 57h 21min.
 
Velocidad media: 68 Km/h.
 
Consumo medio: 5,2 l/100 kms.

 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net