LEXUS IS 250C – Prueba coche – Un lujo muy equipado

Por sa , 26/08/2010

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LEXUS IS 250C – Prueba coche – Un lujo muy equipado
Prueba del Lexus IS 250 Cabrio. No es un coche más. Lujo, distinción y mucha clase, son las claves sobre las que se cimenta un descapotable con techo duro, referencia en estilo y comportamiento. Lexus pone el listón muy alto a sus rivales.



 
Conducir un Lexus siempre es una experiencia. Fruitiva, placentera, hiperestésica. Siempre saca lo mejorcito, o lo más rimbombante, que uno lleva dentro. Porque si Lexus es una marca de lujo que no suele dejar indiferente a nadie, cuando hablamos de un descapotable con techo duro, que se comporta como si fuera una berlina al uso cuando va con la capota puesta, pues es entonces cuando aprecias aún más el trabajo de estos japoneses que, la verdad, tienen una bola de cristal pero que muy bien ‘engrasada’ para saber qué es lo que nos gusta a europeos y estadounidenses en lo tocante a coches de lujo.
 
La marca Premium de Toyota ha sabido desmarcarse de los problemas de la casa madre en cuanto a averías y llamadas a revisión y en muy pocos años se ha consolidado como la marca a batir por las marcas de lujo alemanas y la referencia en cuando a estándares de calidad. Y es que mires por donde mires este IS 250C, sólo ves detalles ‘de pureza’ y materiales de primera. Animado con un único motor V6 de 208 CV, gasolina, Lexus ha completado su gama de berlinas IS con un cabrio que no busca la deportividad, a pesar de que en ningún momento anda corto de caballos, sino más la distinción y la excelencia, que diría Florentino Pérez, enfocado sobre todo a una percepción de calidad que penetra por los cinco, o seis, sentidos.
 
Por fuera, este Lexus apenas sorprende, ya que las formas apenas difieren del IS berlina habitual, con pequeños retoques en las ópticas traseras y un crecimiento en longitud de sólo seis centímetros. Las dos versiones existentes de este IS 250C, Luxury y Presidente, suponen un incremento de unos 10.000 euros respecto a su berlina homónima en la marca, con la que comparten, por supuesto, propulsor de dos litros y medio, tracción trasera, cambio automático y todo el completo equipamiento.
 
Por regla general, sus rivales en Mercedes, Audi, BMW o Infiniti cuentan con propulsores más potentes, también con más variedad, por lo que es difícil encontrar un rival para echar un pulso en igualdad de condiciones. Sin posibilidad de montar cambio manual, motor diesel, o simplemente un motor con más chicha, este Lexus se convierte un poco en un rara avis que, sin embargo, no hace prisioneros, ya que enamora allá por dónde pasa, por muy recóndito que sea el lugar y por muy escépticas que sean sus gentes… y hablo de bastantes casos en primera persona muy concretos.
 
Una vez comprobado que la estética exterior no sorprende por su poca evolución con respecto a la línea existente, a pesar de que la zaga se eleva un poco para albergar un techo que cuando se oculta deja en sólo 160 litros los amplios 420 de un maletero que parece un todo o nada en función del día que haga. En 21 segundos, activando un botón a la izquierda del volante, tenemos dos coches en uno. El sistema de plegado y desplegado es completamente eléctrico, puedes comprobar por un gráfico digital en el cuadro de mandos la evolución de la maniobra y, sobre todo, cuenta con la seguridad de que si no dispone de espacio suficiente por cercanía de algún obstáculo, te impedirá la transformación para evitar accidentes. El capotado o descapotado se puede hacer en marcha, pero a tan baja velocidad, no más de 10 kms/hora, que casi merece la pena detenerse o aprovechar algún semáforo para que este bello gusano nipón se convierta en excelsa mariposa.
 
Foto detalle del interior de Lexus IS 250 CSi hablamos del interior es aquí donde tenemos que hacer una pausa, o una docena, para coger aire y empezar a enumerar, porque el equipamiento es terriblemente completo, dejando sólo en opción un elemento, y porque del primer vistazo te sentirás abrumado de las sensaciones, ya sólo las visuales, que ofrece este Lexus. El cúmulo de estímulos es alucinante, y los primeros minutos los pasarás sin poder centrarte en una sola cosa, ante el aluvión de lo que se te viene encima. No sabrás si acariciar las levas en el volante, disfrutar con el tacto fino del cuero blanco o evidenciar que el equipo de sonido con 12 altavoces Mark Levinson suena de muerte, amén de comprobar que, en parado, puedes ver DVD. La impresión visual es brutal, y buena parte de la culpa la tiene el cuero blanco, que no deja indiferente a nadie. Me pregunto si con otro tipo de tapicería el resultado es parecido. La diferencia de algo más de 8.5 euros entre acabados se explica en que el President añade al Luxury asientos delanteros con ventilación (¡tanto calor para el invierno como frío para el verano!), el sistema de sonido ya citado, con MP3 y cargador de 6CD, el sistema multimedia, el de navegación, los farox bi-xenon con lavafaros con sistema I-AFS (iluminación frontal inteligente), limpiaparabrisas con sensor de lluvia, cámara trasera de asistencia al aparcamiento, espejos retrovisores exteriores e interior con ajuste automático de la intensidad de la luz, embellecedores de los umbrales de las puertas delanteras con iluminación, inserciones en madera, tarjeta inteligente para entrar y salir sin sacar la llave del bolsillo y pedales deportivos calados. La única opción existente para el modelo President es el sistema de seguridad de precolisión con control de crucero adaptable que vale 3.640 euros, fundamentales para mejorar la seguridad y la comodidad. Justificados.
 
Si analizamos el interior de una manera más exhaustiva, nada de dejarse llevar por los estímulos sensitivos, vemos que el cuadro de mandos y la consola central son bastante ‘tradicionales’, quizá bastante vistas ya, y casi merecedoras de una pequeña o grande remodelación/actualización. Me sigue chirriando una barbaridad, por ejemplo, el pequeño reloj digital visto una y mil veces en los ‘Casio’ de primera comunión. ¡Que estamos en un Lexus! A partir de aquí todo normal… bueno, normal no, muy bien. Me gusta el tacto y la situación de las levas en el volante, el tacto del cuero fino, que se ilumine en amarillo a modo de aviso la esfera del cuentarrevoluciones cuando pasas de 5.2 para que no se te ‘olvide’ cambiar si vas en modo secuencial o que pase lo mismo con el cuentakilómetros si por un despiste pasas de 140 kms/hora. Me gusta la iluminación blanca con el fondo negro por la noche, aunque no se arriesgue demasiado, obvio cuando no enfocas tus ventas a gente demasiado joven. Me gusta, y mucho, lo bien que funciona todo, la cantidad de automatismos, y hasta el navegador, táctil y uno de los más completos, aunque te marque gasolineras que hace tiempo dejaron de existir. Por cierto, tiro de anécdota, y aunque en la pantalla de la autonomía de combustible te marque cero, aún podrás, gracias a dios y a Lexus, tirar algunos kilómetros más. Marcando el objetivo en la pantalla te pondrá, automáticamente, la distancia que hay hasta llegar al punto marcado. Por tener tiene hasta agenda personal y un completo sistema para saber si todos los puntos vitales del coche, a nivel de filtros, aceites, neumáticos y demás consumibles están OK.
 
Botones y automatismos tienes para aburrirte tocando. Puedes configurar casi todo y se agradece. Como por ejemplo la tracción, más agresiva o menos, para terrenos resbaladizos, con el ECT. ESP desconectable, por supuesto, y un sinfín de gadgets más. Lexus siempre te sorprende, por una cosa o por otra, y en esta ocasión han sido docenas de detalles, pero quizá, por encima de todos, un par de cosas. La ya citada ventilación de los asientos delanteros, que funciona a las mil maravillas en pleno verano, y se agradece una barbaridad, y un dispositivo que parece una tontuna pero es de lo más útil: cuando las plazas traseras están desocupadas, desde un tirador entre los asientos de atrás se abaten, automáticamente, ambos reposacabezas, dejando el hueco libre para mejorar la visibilidad y poder tener más amplitud de campo (la palanca que los abate está a mano del conductor, y también sirve para dar pequeños ‘capones’ si alguno atrás se porta mal).
 
A nivel dinámico el coche es una maravilla. Quizá no es demasiado lógico, porque pese a no tener un talante en cuanto a motor eminentemente deportivo, el tarado del chasis y la dureza de las suspensiones piden guerra en todo momento. Pese al peso que mueve el coche, de más de 1.7 kilos, se muestra ágil gracias a la firme amortiguación, que te da una increíble seguridad al no balancear ni un ápice la carrocería en cualquier terreno. Eso sí, repito lo de algo ilógico, porque si el coche va enfocado a la suavidad de funcionamiento y al confort, quizá las suspensiones debieran ser algo más blandas para filtrar mejor baches y ‘guardias tumbados’.
 
Foto detalle del Lexus IS 250 C con capota puestaPese a que ‘sólo’ tiene 208 caballos, el motor empuja en cuanto lo necesitas, con un amplio rango de utilización. Quizá el cambio si está un poco por debajo de la competencia, ya que no reacciona instantáneamente, y las décimas que deja pasar sin actuar se notan. Quizá en el modo automático normal esto se note bastante menos, pero en secuencial o con las levas, sobre todo con estas últimas, con el pedal a fondo y subiendo marchas a veces tarda hasta segundo y pico en engranar la superior, y puede llegar a desesperar. Lo mismo que cuando vas en automático en sexta a 120 y decides pasar a secuencial, inesperadamente, en el momento del cambio, el sistema te pasa a cuarta y te revoluciona el motor más de lo deseable, sin motivo aparente. En modo secuencial puedes ver en el salpicadero en todo momento la marcha engranada, cosa que se agradece. A la hora de reducir marchas vivamente el motor no retiene demasiado, cosa que se echa en falta.
 
Para peso, caballaje y prestaciones, el consumo me ha parecido muy bueno. Poco más de ocho litros de gasolina 95 cada cien kilómetros. Lo que no me ha parecido tan bien es que no disponga, ni en opción, ni automático ni manual, un cortavientos o paravientos, ni en lo alto del parabrisas ni en las plazas traseras. A techo descubierto, a más de 1 por hora el viento es muy molesto y las turbulencias más que evidentes. Si no es buena idea yendo en las plazas delanteras, en las traseras ni te cuento. En cambio el trabajo de insonorización es ejemplar. Las ventanillas, sin marco, ajustan a la perfección, y con el techo puesto tienes la sensación, gracias al conjunto excelentemente trabajado, de ir en una berlina normal, sin apenas ruido aerodinámico. Lo mismo que el ralentí del coche, que no se escucha en absoluto y debes mirar la aguja para ver si está en marcha o parado. Por cierto que, como todo Lexus, el volante se mueve para facilitar al acceso/salida del habitáculo, volviendo a su posición cuando es menester. Para arrancar, con pulsar el botón al efecto es suficiente. Para algo es un Lexus. Y si a esto le añadimos los cinco años de garantía mecánica y que da igual por donde vayas, que siempre abrirá bocas al pasar, pues con esto, te lo digo todo. Lástima que sólo tenga cuatro plazas, aunque los dos butacones traseros no tienen casi nada que envidiar en espacio y comodidad a los delanteros.
 
Si en el próximo restyling cambian el freno de estacionamiento por pedal a uno eléctrico y pulen la estética de algún detalle en la consola central y ofrecen algún motor más para elegir… no habrá rival que pueda hacer frente al sueño de la mayoría de los conductores del mundo. Por cierto… ¡que no se olviden de poner un botón para subir y bajar los cuatro elevalunas a la vez!
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Si no sabéis qué regalarme para mi cumpleaños, aquí tenéis una buena idea. Bromas aparte, sólo en el apartado de potencia pueden los Premium alemanes hacer sombra a este Lexus, que en clase, elegancia y distinción no tiene rival.
 

UN COCHE PARA…

…los que les encanta ver y, sobre todo, ser vistos. Si quieres ser el paradigma del estilo al volante, este IS 250C President es tu coche. Obviamente que tienes que tener casi 11 millones de las antiguas pesetas a mano, pero si te fijas en un Lexus, será porque te gustan las cosas buenas y bonitas. Lástima que no sean baratas… a pesar de que con todo el equipamiento que lleva puede parecerlo si lo analizas con detenimiento.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.480 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-20%-60%
 
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Ficha Lexus IS 250C
 

Cubicaje / Potencia: 2.500 cc – 208CV a 6400 rpm

Caja de cambios: Automática de 6 velocidades

Alimentación: Gasolina
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.6354 / 1.800 / 1.415

Distancia ejes: 2.730 mm

Maletero: 420 litros (con capota); 160 (descapotado)

Nº plazas: 4

Neumáticos: 225/40/18 (del), 255/40/18 (det)

Tracción: Tracción trasera

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos ventilados
 

Aceleración 0-100 km/h: 9 seg.

Velocidad máxima: 210 km/h

Capacidad depósito combustible: 65 l.

Peso en orden de marcha: 1.730 kg

Par motor: 252 a 48 Nm/rpm

Emisiones CO2: 219 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 7,1 l / 100 kms

Urbano: 13,1 l / 100 kms

Mixto: 9,3 l / 100 kms
 

Bien:

Equipamiento completísimo

Comportamiento en cualquier situación

Lexus '1 x 1'
 

Menos bien:

Capacidad del maletero descapotado

Ausencia de botón para subir/bajar las 4 ventanillas a la vez

Cambio mejorable
 
Precio: Desde 63.585 euros (54.955 la versión Luxury)
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net