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Pruebas de coches |

FORD C-MAX – Prueba Coche – Espacio y dinamismo para todos

Por sa , 24/01/2011 | Visto: 8293
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FORD C-MAX – Prueba Coche – Espacio y dinamismo para todos
La renovación en la gama Ford sigue imparable y le ha tocado el turno al C-Max, un monovolumen medio que rejuvenece para plantar cara a C4 Picasso y Renault Mégane. Aquí tienes el test realizado al Ford C-Max 2.0 TDCi 140 CV Powershift.
 
La marca del óvalo no quiere perder terreno con sus compañeros generalistas de viaje, y los franceses han hecho muy pero que muy bien su trabajo, mientras japoneses y coreanos cada vez aprietan más y mejor las tuercas. Ford debía reaccionar con acierto y a fe nuestra que el nuevo Ford C-Max ha logrado el objetivo. Juega sus cartas con astucia, es bueno en todo sin destacar en nada, pero se maneja tan bien y tan a gusto en todos los terrenos y vertientes que tiene buenas cartas en la mano, sea cual sea el juego al que se juegue.
 
Demasiado fiel a Ford, el antiguo C-Max abusaba de los metalizados interiores y se notaba que estaba hecho sin demasiada personalidad. El nuevo es harina de otro costal. Este vehículo ha sido dotado de un genio propio, tanto a nivel exterior como interior, con un diseño muy cuidado y, por dentro, incluso con tintes demasiado futuristas en determinados aspectos que luego veremos. El C-Max tiene un hermano mayor, el Grand C-Max, con el que comparte prácticamente todo y al que le sientan igual de bien la mayoría de comentarios que haremos aquí. Eso sí, con sólo 14 centímetros más de largo, se estira hasta los 4,52 metros, dispone de siete plazas y puerta lateral corredera.
 
El exterior mantiene el ADN de la marca. Las fotos que acompañan a este reportaje engañan un poco, porque al ser el coche de color negro, los límites de la carrocería se disimulan bastante y es difícil comprobar con nitidez los verdaderos rasgos de un vehículo que prepara el terreno estéticamente a la llegada próximamente del superventas de la casa, el Focus. En cuanto a sus medidas exteriores e interiores, me ha recordado muy mucho a uno de sus rivales, el Peugeot 38, aunque el francés tenga algún tinte más campero que el americano. Lo digo en tanto en cuanto la carrocería parece recogida y coqueta por fuera, fácil de aparcar y manejar, pero luego por dentro encierra un espacio amplio, cómodo y acogedor, que permite una vida placentera a cinco adultos, con sus respectivos equipajes. Desde ya digo que este C-Max no ha destacado en ningún apartado especial, pero ha cumplido con creces en todos ellos, logrando un empaque y un ‘total’ absolutamente aconsejable debido a su sencillo planteamiento y a su gran abanico de cosas bien hechas en las que siempre está por encima de la media.
 
Todo se estiliza con respecto a su predecesor en este C-Max. Gana en capacidad sin aumentar tamaño. La parrilla evoluciona para bien, a la par que pone en órbita la imagen que lucirá en breve el Focus. Los faros están bien solucionados, grandes, afilados, de aariba abajo y de detrás hacia adelante, lo mismo que la configuración de la gran toma de aire para el motor y demás elementos. La matrícula se sitúa en el centro de la misma, casi partiéndola por la mitad en dos. Los antinieblas son redondos y van muy retrasados, encastrados casi en el lateral del parachoques delantero, en el mismo color de la carrocería. La luna delantera está muy inclinada, logrando una gran superficie para que entre la luz. La zaga se completa con una luneta también de grandes proporciones y unos grandes grupos ópticos, bulbosos, como saltones, aunque quizá algo impersonales. La línea lateral es la que menos cambia con respecto al modelo anterior, aunque en la parte final del techo la altura se reduzca, ya cuando planea sobre el maletero, sin afectar apenas a la altura de los pasajeros de las plazas traseras.
 
Foto detalle del interior del Ford C-MaxPor dentro, aquí sí que las cosas dan un fenomenal volantazo, con un cambio a mejor en cuanto a la calidad de acabados y la calidad visual. Acostumbrados a los interiores de Ford, con tendencia a ser tristones, grises y apagados, salvando el último Fiesta que con la identidad Kinetic hizo saltar todo por los aires, el nuevo C-Max exhibe con orgullo y acierto, con matices, una nueva forma de iluminación y disposición de los elementos que, por vista y manida la anterior, se aplaude al primer vistazo. Sobre todo por el acierto que han tenido en la luz y la iluminación. Una especie de luz azul hielo es la que predomina en el habitáculo, excepcionalmente iluminado por las luces ambientales del techo, casi luz de exposición en un gran salón. Muy bien. El hecho de que el cuadro de mandos, consola central, navegador y demás dispositivos brillen con este azul tenue, sin llegar a ser el típico de Chevrolet o los coches americanos, con algo más de clase, llama poderosamente la atención. La primera vez que pude apreciar esta iluminación y estas luces en el salpicadero, afortunado de mí, me vino a la cabeza el color del agua que rodea los glaciares de la zona del Perito Moreno, en Argentina. El agua tiene un color tan característico y peculiar por las circunstancias del ecosistema de la zona y de las partículas minerales que conviven en el agua, que tiene nombre propio, ‘leche glaciar’. Os prometo que el halo que envuelve los paneles de información e instrumentación de este C-Max tiene un color igualito al de esta ‘leche glaciar’. Me ha gustado mucho, por ser algo innovador y huir de los típicos tópicos. La sensación de luz ambiental e iluminación, a pleno día, se logra, en el caso de nuestra unidad de prensa, gracias al amplio techo solar panorámico. Por 8 euros puedes montarlo en tu C-Max, junto a las cortinillas de las ventanillas traseras. Os aseguro que merece la pena, a pesar de que no se pueda abrir ni un mínimo resquicio.
 
Sea a plena luz del día, o bajo el influjo de la luz de la digitalizada ‘leche glaciar’, compruebas que el interior, tanto en confort como en disposición de los distintos elementos, ha mejorado una barbaridad. También apunto que la tapicería de cuero y asientos calefactables de nuestra unidad de pruebas (1.6 euros mediante) seguro que tiene un tacto y una apariencia superior a la de serie, pero el acolchado y el recogimiento que ofrecen los asientos es de notable alto, con un práctico espacio vacíabolsillos en los laterales para monedas, llaves, bolígrafos u objetos similares. Es terriblemente fácil situarse al volante gracias a que todo es adaptable y configurable, y puedes hacer que la posición sea o muy elevada, o como un turismo normal, logrando una polivalencia exquisita a la hora de buscar satisfacer a todos. La guantera delantera es bastante rara en cuanto a su espacio, aunque amplia y muy inclinada. La central, entre las plazas delanteras, es inmensa y profunda, y en sus respaldos hay accesible una bandeja para los pasajeros de atrás.
 
Me ha molestado bastante que tanto el volante como la consola central posean entre ambos una barbaridad de botones. En el volante hay una decena con flechas que tienes que experimentar para qué sirven ante la ausencia de indicaciones al respecto. Algunos son intuitivos, otros no. Algunos de la consola central son tan pequeños, que parecen de coche de juguete. Teniendo espacio y superficie para disponerlos de mejor manera y hacerlos más grandes, no entiendo que sean tan liliputienses. De todas maneras, las gráficas son acertadas, tanto en el diseño como en la funcionalidad. Quizá lo que más me ha enamorado en el cuadro de mandos de detrás del volante, es una queja que suelo reflejar en la mayoría de vehículos, y es la imposibilidad de tener en la pantalla del ordenador de a bordo todos los datos relevantes a la vez, teniendo que ir pasando de uno a otro mediante un botoncito o ruletita mejor o peor colocado según los casos, y nunca pudiendo tener todo a la vista de un golpe de ojos. Pues bien, para mi sorpresa y regocijo, el ordenador de este C-Max sí dispone de una pantalla en la que la principal se divide en cuatro y dispones de información sobre la velocidad media del trayecto, el consumo medio, el consumo instantáneo, y la estimación de kilómetros que quedan por recorrer antes de quedarte sin combustible. Me encanta. De cero a diez, un once, como diría Mourinho. Al lado, aparece la representación del coche, y si las luces están encendidas también lo muestra en el gráfico. En la misma pantalla, súper completa, en el caso de nuestra unidad, que tenía el cambio automático Powershift, se podía ver el modo en el que el cambio estaba funcionando (P, R, N, D, S).
 
El salpicadero, sus formas, las salidas de aireación, botones y ruletas, todo en general, tiene una pinta bastante fashion, en ocasiones hasta psicodélica, como la forma y disposición de los botones que abren y cierran los respiraderos centrales. Volviendo al volante, me gustaban poco las pedazo de palancas de plástico para controlar el sistema de audio y la velocidad de crucero en los modelos anteriores. Ahora han cambiado de forma, pero de tamaño siguen siendo gigantes y la situación, casi encastrados en los vacíos laterales del volante, me parece un poco atrevido y equivocado, así como el tacto y la calidad del plástico empleado, que desentona con el conjunto de todas, todas. Pero también hay que mencionar detalles como el mini espejo interior para controlar a la tropa detrás de un solo vistazo, sin tener que regular mal el retrovisor interior para estos menesteres.
 
Foto detalle del navegador del Ford C-maxSiguiendo con detalles que no nos han parecido acertados, la disposición de la pantalla del navegador (550 euros con toma de USB incluida), al fondo del fondo de lo alto de la consola central, en lo más alto del salpicadero, sumado a que la pantalla no es la más grande del mundo (cinco pulgadas), pues dificulta bastante su uso y visión. Tampoco ayuda mucho el sistema de botones e indicaciones de la propia pantalla, a la que lleva un tiempo acostumbrarse. Otro detalle en el debe del navegador, es que debería ser algo más simple, y manipular dos botones o funciones para accionar el zoom es demasiado complicado para mi gusto. A cambio, también digo que es bastante práctico al señalarte la velocidad máxima de la vía, detalle que se agradece. Por cierto que el navegador dispone de un modo ‘eco’ a la hora de elegir el trayecto a seguir una vez introducido el destino… y nos llegó a meter por ‘carreterujas’ innombrables y caminos de tierra de difícil paso para un vehículo sin aptitudes todo terreno ni tracción 4x4. Resumiendo, y en cualquier caso, vistas la sobriedad y frialdad de los interiores anteriores de Ford, la modernidad y riesgo dispuestos en este modelo me hace aplaudir, aunque desde esta tribuna propongamos pulir ciertos aspectos. También ayuda a la buena nota general el que la unidad testada viniera con el acabado Titanium, el más elevado de la gama. Ambiente y Trend son los más básicos, aunque el Ambiente aún no está disponible en España.
 
Las plazas traseras, francamente utilizables, incluida la central gracias al suelo plano, tienen espacio de sobra en todos los apartados, quizá las rodillas sean las que andan menos sueltas. Las tres butacas son independientes y modulables, abatibles 40-20-40, para facilitar la carga de bultos en un maletero que, por sí solo, tiene espacio para 432 litros de equipaje, con ganchos que facilitan el transporte de bolsas. Por 550 euros puedes montar un dispositivo que abre y cierra mediante botón, eléctricamente, el portón del maletero. Los asientos son fácilmente desmontables y son bastante cómodos. El arranque del coche se efectúa por botón, aunque también hay que decir que con un interior tan ‘tecnologizado’, nos ha sorprendido que el freno de estacionamiento sea tradicional. Las llantas de 17 pulgadas que ves en las fotos, junto a los faros BiXenon direccionales y los cristales tintados traseros forman un pack que cuesta otros 1.1 euros del ala. Los sensores de aparcamiento y la cámara de visión trasera también conllevan un ‘rascamiento’ de bolsillo.
 
Si hablamos de las cualidades del C-Max en marcha, hay que decir que nunca tienes la sensación de conducir un monovolumen, aunque no pase de 4,40 metros de largo. Se conduce como un compacto normal sin tener en cuenta longitud ni altura, fruto de un equilibrado reparto de pesos.
 
Pasamos a hablar ahora del motor 2.0 TDCi de 140 CV asociado al cambio Powershift por el que tanto apuesta Ford desde hace unos meses, incorporándolo a casi todos sus modelos. El propulsor cumple con creces. Tiene sus limitaciones en sus 140 caballos, pero unido a la caja ya mencionada, que no es la más rápida del mundo reaccionando a los impulsos del acelerador, ni siquiera situando la palanca en modo Sport, arrojan una cifra de algo más de diez segundos en la aceleración de cero a cien kilómetros por hora para un conjunto de poco más de tonelada y media. Cifras que se nos antojan bastante pobres.
 
La caja de cambios automática Powershift no nos ha parecido ni la mejor, ni la peor. Su funcionamiento es discreto, y a pesar de contar con un modo Sport, apenas hemos comprobado variaciones en el funcionamiento, aunque Ford asegure que en este modo ‘las marchas se seleccionan más rápido y a regímenes más altos’. En la práctica, en modo ‘D’ y en modo ‘S’ el cambio siempre se produce apenas pasadas las 4.0 revoluciones por minuto y si hay diferencias en el tiempo entre uno y otro, es casi inapreciable. En modo secuencial quizá tienes la sensación de que el cambio se produce un poco más rápido, pero sin alharacas. El consumo medio en más de 8 kilómetros de prueba con los límites que marca la ley ha sido de 7 litros cada cien kilómetros, como siempre, alejado de las cifras de las que presume la marca, como es habitual en todas las demás.
 
Foto detalle del Ford C-MaxEl tarado de las suspensiones, lógicamente por tratarse de la tipología de vehículo que se trata, tira mucho más hacia el confort y la comodidad, por lo que a la mínima que te alegres al volante en zona de curvas notarás los indeseables balanceos. Eso sí, filtra los baches que da gusto. Por descontado, cuenta con dispositivos como el bluetooth para el móvil o la posibilidad de comandos de voz para las funciones más básica y automatismos en luces y parabrisass. Nos ha gustado que a la hora de repostar no haya tapón que haga engorrosa la maniobra, aunque cuando sacas la manguera del depósito, en nuestro caso, ‘escupió’ algunas gotas de combustible que nos mancharon la ropa. Por cierto que por 5 euros más tienes un asistente de aparcamiento activo que no funciona mal.
 
Uno de los puntos más fuertes, sino el que más, de este Ford C-Max, es la variedad de motores y acabados, lo que hace muy difícil no encontrar el que más se adapta a ti. Gasolinas de 105 y 150 CV y diesel de 95, 115 y 140 CV, propulsan al C-Max. Las mecánicas son casi idénticas en el Grand C-Max, con la única diferencia de que en diesel no existe el de 95 caballos y sí uno superior de 163, que tiene posibilidad de montar el cambio automático, lo mismo que el diesel de 140.
 
En cuanto a precios, tienes un C-Max desde 17.850 euros con el acabado más básico. Con el motor diesel de 140 CV y la caja Powershift que hemos probado el precio es de 25.2 euros. Nuestra unidad de prensa subía a 32.5 euros por el gran número de extras que montaba.
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Un coche muy práctico, funcional y moderno. No destaca en nada pero tampoco tiene ningún punto débil. Si por estética te gusta, no veo ninguna razón para que no te hagas con él.
 

UN COCHE PARA…

…aquellos que necesitan un vehículo polivalente pero que no sea excesivamente grande. Es capaz, es apto para llevar niños y todo lo que eso conlleva y se conduce más fácilmente que cualquier monovolumen con los que compite.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 830 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 35%-10%-55%
 
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Ficha Ford C-Max 2.0 TDCi 140 CV Powershift (acabado Titanio)
 

Cubicaje / Potencia: 1.997cc / 140 CV / 3.750 r.p.m.

Caja de cambios: Automática (Powershift) de seis velocidades

Alimentación: Diesel, inyección directa Common Rail
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.380/ 1.858 / 1.626 mm

Distancia ejes: 2.648 mm

Maletero: 432 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 205/55/16; (unidad probada: 215/50/17)

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados de 3 mm

Frenos traseros: Discos macizos de 280 mm
 

Aceleración 0-1 km/h: 10,1 seg.

Velocidad máxima: 2 km/ h

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso en orden de marcha: 1.550 kg

Par motor: 320 Nm / 1.750- 2.750 r.p.m.

Emisiones CO2: 149gr/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 4.8 litros

Urbano: 7,1litros

Mixto: 5.6 litros
 

Bien:

Diseño renovado

Equipamiento

Funcionalidad
 

Menos bien:

Muchos botones y muy pequeños en la consola central

Pantalla del navegador pequeña y situada lejos

El freno de mano tradicional chirría entre tanta modernidad
 
Precio: Desde 25.2 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net
 
 
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