AUDI TT RS – Prueba Coche – Éxtasis sin fin

Por sa , 15/11/2011

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AUDI TT RS – Prueba Coche – Éxtasis sin fin
Para hablar del Audi TT RS hay que ponerse de pie, quitarse el sombrero y pronunciar cada palabra con respeto. El deportivo de Audi es una bomba de relojería capaz de cortar la respiración a cualquiera. Probamos el Audi TT RS Coupé quattro S tronic.
 


La prueba de este Audi TT RS ha sido bastante peculiar. Por exigencias del guión realizamos más de 1.500 kilómetros por autovía. En estas condiciones, que ni de lejos son las óptimas para apreciar las virtudes de esta maravilla de la tecnología, ya mostró buenas maneras, incluso una comodidad más que aceptable pese a los buckets deportivos que traía en opción. Sin embargo, teníamos claro que una prueba como dios manda de un señor TT RS requería más, mucho más, y los últimos cientos de kilómetros tuvo que hacer ‘varias pasadas’ a la M505… lo que viene siendo ir y volver a Robledo de Chavela por la Cruz Verde desde la capital de España. Y menos mal que lo hicimos…
 
El Audi TT es una joya. El Audi TT RS puede ser lo mismo un diamante en bruto que una fina gema de tropecientos mil quilates tallada con precisión quirúrgica. Todo depende de las manos que guíen esta, a veces bestia, siempre belleza. El actual TT es la segunda generación de un deportivo que se convirtió en mito nada más nacer. No fue el mejor coche del mundo, con muchos problemas para sujetar el eje trasero al asfalto, pero su personalidad era tan marcada y arrebatadora que se hizo con un hueco en la historia nada más nacer. Audi rectificó con sabiduría y precisión, alargó la batalla, reforzó la suspensión trasera, incluyó un alerón trasero de nuevo cuño para proporcionar más agarre en la zaga y aumentó centímetros el habitáculo para evitar la sensación de claustrofobia del modelo original. Los casi 4,20 metros del modelo actual se antojan salidos del canon de belleza praxiteliano. Vamos, parodiando un dicho castellano, el Audi TT RS es como el cerdo, que gustan hasta sus andares. Cincelado con precisión nanométrica y al gusto del sibarita más exigente y estirado, no veo razones, salvo la económica, para no disponer de uno en cada garaje de cada hogar del país.
 
La línea del TT es de las más fluidas que recuerdo ahora mismo. Es tan redondeado y ovalado que es muy difícil evitar la palabra ‘huevo’ para referirse en algún momento al encadenamiento de curvas que dibujan su bella silueta. Aplanado, aerodinámico, pegadito al suelo, ventanillas sin marco, la estabilidad se adivina uno de sus puntos fuertes, como si de una barqueta se tratase. Por delante la parrilla enorme, las grandes tomas de aire, los aros y, sobre todo, las siglas TT RS, le dan un toque serio a la par que agresivo. Los faros rasgados, con xenón y leds en este caso, le confieren una mirada altiva y desafiante. Por detrás siguen las redondeces, pero curiosamente no se asemeja a los humanos, donde esta característica viene aparejada a un sobrepeso y a unas prestaciones dignas del mejor fondista… digoooooo, del mejor fondón. Aquí las redondeces obedecen a la pura aerodinámica, para no entorpecer, sino dirigir hacia donde se quiere el flujo de aire para dotar de más agarre a ese tren trasero, que aunque tenemos tracción quattro y no es un tracción trasera puro, siempre conviene domeñar con firmeza. El alerón, que se despliega solo, puede subir y bajar a voluntad, a cualquier velocidad, a voluntad del conductor.
 
Audi TT RS foto interiorEl interior no puede desentonar con el exterior. En este caso no falta detalle gracias a la línea Audi Exclusive que permite diseñar prácticamente el habitáculo a tu gusto, y en esta ocasión, para esta unidad de prensa, Audi ha decidido prolongar el rojo de la carrocería en el interior. Este color casi gana al habitual negro en revestimientos, volante, pomo de la palanca, cuero de los asientos traseros, los buckets de competición, salpicadero, etc, etc. Para mi gusto personal quizá es hasta un pelo excesivo, pero no dudo que pueda gustar a una mayoría. En cualquier caso, si ves las fotos y opinas lo mismo que nosotros, con Audi Exclusive podrás poner ‘tu’ coche a ‘tu’ gusto.
 
Sorprende bastante al entrar en el TT que la posición de conducción, aún siéndolo, no es tan baja como cabría pensar. MX-5, SLK o Z4 tienen una posición más baja o radical que este Audi. En lo que si rivaliza, y diría que incluso supera a la competencia, es en la dificultad a la hora de situar tu cuerpo en el asiento. Con 1,80 metros y 77 kilos no soy especialmente voluminoso ni aparatoso, pero la pequeña puerta y el escaso espacio entre bucket y volante no lo pone nada fácil. Es un precio a pagar tan elevado como los centímetros de tu barriga, pero se paga con gusto para poder disfrutar los encantos que intenta ocultar sin éxito esta perfecta obra de ingeniería. Los asientos esconden en los agujeros de los omoplatos las palancas que sirven para abatir mínimamente la pieza y ‘facilitar’, entre comillas, el acceso a las plazas traseras.
 
Es tan obvio que no haría falta ni mencionarlo, pero es que todo lo que ves o tocas desde tu posición da una impresión espectacular. Todo encaja y suena a la perfección. El tacto revela superficies cuidadas y materiales exquisitos. Todo funciona con precisión suiza y la sensación no puede ser de mayor bienestar. El tacto del volante, achatado y deportivo, con las levas integradas, no desmerecería en absoluto en un Porsche. Los relojes obedecen a la vieja escuela de Audi, lo mismo que el navegador en el centro de la consola y el resto de mandos. La verdad que el motor y la precisión en la conducción tiene tanto protagonismo en este coche que no es relevante que no tenga el equipamiento tecnológico de sus hermanos más altos de gama y llegados hace poco a la familia de los cuatro aros.
 
Los asientos, como es menester, recogen mucho y bien, y sólo cuando acumulas unos cuantos cientos de kilómetros del tirón notas que no son los más cómodos del mundo, pero siempre hay que ser consciente de dónde se está. El TT no está pensado para kilometradas en autovía, sino para exprimir cada centímetro cuando la carretera se pone caprichosa. Los asientos que ves en las fotos no vienen de serie, cuestan 3.545 euros. No son fundamentales, pero metidos en harina contribuyen muy mucho a darle al TT RS un aire mucho más racing aún.
 
Por mucho que digan en Audi que el TT es un 2+2, las plazas traseras fluctúan entre lo anecdótico y potro de tortura. Al igual que su imitador Peugeot RCZ, que también probamos hace escasas fechas en su versión más potente, el TT no es apto más que para dos personas… si no quieres que te denuncien en base a la Convención de Ginebra que prohíbe las torturas. Tengo algún conocido que ronda los dos metros y que lo mejor que puede hacer es quitar el asiento del copiloto y sentarse atrás para poder estirar las piernas. Y aún así tocaría con la cabeza en el techo. Pero todo eso da igual cuando metes la llave, le das al contacto, y un endiablado sonido tan embriagador como el de las sirenas que te conducen a la perdición te abruma con su potencia y encantador acento.
 
Audi TT RS Foto detalle llantasPorque el sonido que emite este cinco cilindros es absolutamente arrebatador. Eso en parado, porque cuando hundes el pie en la tabla o frenas en modo sport y el cambio automático baja marchas con deportividad para ayudar a retener el coche en plena frenada, sentirás que la tierra se abre bajo tus pies y una fuerza sobrenatural te impulsa hacia abajo con infinito deleite. Así es el Audi TT RS y sus 340 caballos que son capaces de impulsarte, en modo S, de 0 a 100 kilómetros por hora en 4,3 segundos.
 
Entramos en el apartado dinámico y todo lo que rodea el placer de conducir esta fiera salvaje en modo deportivo, preferentemente. Lo mejor de todo es que en el millar y medio de kilómetros por autovía descubrí que, a punta de gas, el TT puede ser un coche bastante utilizable en el día a día. A ver, no confundirse, porque es obvio que habría preferido hacer esos 1.5 kms por autovía con un A3, A4, A5, A6, A7 o A8, antes que con el TT RS. Sin embargo, a pesar de la potencia y la rigidez de las suspensiones, el consumo de 8 litros a los cien de media y la posición de conducción menos radical de lo esperado te hacen solventar la papeleta sin romperte nada. Ahora bien, la insonorización debería ser mejor para tener algún argumento más a la hora de justificarlo como berlina rutera, que ya te digo que no, pero a pesar de todo si optas por la conducción suave podría valer, y de hecho es sorprendente.
 
Pero claro… ¡qué difícil es ir a velocidades legales cuando tienes 340 caballos bajo el pie derecho y un bucket de competición abraza tus posaderas con más determinación que la gran Meretriz de Babilonia! En Portugal pudimos comprobar con la mayor de las prudencias posibles en una autovía de tres carriles aceleraciones y velocidad punta y os puedo asegurar que las cifras son absolutamente inconfesables, no así las sensaciones, donde para describirlas todas las frases deben llevar obligatoriamente las palabras, éxtasis, comunión divina, adrenalina y orgasmo.
 
El Audi TT RS que hemos probado llevaba montada la caja de cambios S tronic de siete velocidades, que representa un sobreprecio de 480 euros con respecto a la versión con cambio manual. Este tipo de coches, para los puristas, ‘pide’ cambio manual, pero debo decir que la respuesta de esta transmisión es increíblemente rápida. Las levas al volante, para los que gusten de este dispositivo, también vale, por lo que en cuanto al cambio, de cualquier manera se va bien servido.
 
El motor es utilizable de principio a fin con un par de 450 Newton Metro entre 1.600 y 5.300 revoluciones por minuto, y no cesa de empujar con brío hasta llegar al corte de encendido a 7.000 vueltas. Si ya con la palanca en la posición ‘D’ las aceleraciones son salvajes, el adjetivo cambia a brutal cuando pasamos de ‘D’ a ‘S’. Apretamos además el botón S al lado de la palanca de cambios, y ya alcanzamos el súmmum de la deportividad, con una respuesta de motor aún más electrizante y modificando incluso la sonoridad del motor, optimizando aún más el Audi Magnetic Ride (1.365 euros), el sistema de amortiguación adaptativo que optimiza de forma instantánea la dureza de los amortiguadores en función de las condiciones de la calzada. En este orden de cosas también es importante el alerón trasero, que se despliega en cuanto alcanzamos los 120 kilómetros por hora y otorga más aplomo y agarre a la parte trasera. Si bajamos de 80, el ala se repliega automáticamente. La tracción quattro termina por completar la cuadratura del círculo. Las llantas preciosas de 19 pulgadas y la rigidez del chasis y la dureza de las suspensiones permiten al conductor/piloto disfrutar de lo lindo en cada pasada. Con todos los controles desactivados notarás que la trasera permite el deslizamiento y se cruza a la mínima que conduces con agresividad y aceleras pronto, pero con manos hábiles se salvan las situaciones complejas sin excesiva dificultad. Ahora bien, en frenadas al límite sí que noté que el coche tiende a descuadrarse un poco, especialmente si estás frenando fuerte sin que el volante esté completamente recto. De todas maneras enseguida la coges el punto y juegas con todo este tipo de variables para aumentar el disfrute. La dirección es directa y precisa, da la mejor información posible y esta comunicación siempre está basada en una lectura perfecta del asfalto.
 
Audi TT RS Foto detalle alerón traseroCuando somos generosos con el acelerador el consumo puede subir perfectamente a 13-14 litros de media… pero es que ya te costará fijarte en este tipo de detalles, pues tu atención estará centrada en vivir al límite las sensaciones que da y regala este TT RS.
 
Entre los muchos detalles que configuran esta máquina, destaca que, a pesar de tener la carrocería de aluminio en un 70 por ciento y acero (Audi Space Frame), el peso final es de 1.550 kilos, nada desdeñable. La cubierta de los retrovisores en carbono cuesta la friolera de 1.365 euros. Este TT no dispone de entrada USB, aunque la pantalla del navegador es abatible y oculta dos ranuras para tarjetas Micro SD. El maletero, de casi 3 litros, es más que digno, aunque no encontré manera de abrirlo a no ser desde el mando de la llave. Un aspecto más que revela la deportividad de este Audi, es que en el ordenador de a bordo marca de la casa dispone de una pantalla en la que puedes cronometrar los tiempos por vuelta en una tanda en circuito. Sin duda, un detalle de pureza.
 
Hay más detalles, casi infinitos, con los que merece la pena deleitarse, como la forma de los tiradores de las puertas, agujereados para ahorrar unos gramos y dar más sensación de deportividad, o el diseño de la tapa del depósito de combustible, cromado y con las siglas TT grabadas, pero sin duda es la capacidad de mímesis de este coche, fiero cuando es necesario buscar un tiempo, y dócil y suave cuando lo único que se busca es el placer de la conducción. Y cual doctor Jeckyll también tiene su Mr. Hyde, ya que la visibilidad es limitada, el espejo interior es tan estrecho que apenas ayuda mucho a las maniobras y en nuestra unidad, los frenos chirriaban bastante al emplear una determinada intensidad de frenada, aunque calculo que esto pasará sólo en nuestro coche de pruebas. En cualquier caso, no seré yo el que diga que las aquí expuestas son razones de suficiente peso como para desaconsejar su compra. Para terminar con la unidad concreta con la que hemos hecho la prueba, debemos decir que los extras subían la factura final a los 82.010 euros, más de 16.0 euros, pues, en opciones.
 
Audi pone a nuestra disposición bastantes mecánicas para animar el TT, incluso en diesel pese a su silueta deportiva, pero ninguna son el cinco cilindros de dos litros y medio del RS de 340 caballos, capaz de animar tu corazón hasta el infinito y más allá.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Si algún mecenas está leyendo esto y no sabe cómo proporcionar placer a sus semejantes, yo le puedo dar una idea... Este TT saca lo mejor y lo peor de cada uno, y además es una de las mejores válvulas de escape que he experimentado en mi vida, pese a disponer ‘solo’ de 340 caballos. Con toda la calidad Audi, un deportivo de enjundia y para disfrutar sin mirar atrás.

UN COCHE PARA...
…los que no tienen sangre sino combustible de alto octanaje corriendo por sus venas… y un bolsillo lo suficientemente abultado para hacer frente a la factura, que no es pequeña, pese a que la recompensa merece la pena. Siempre con prudencia, pero un 0 a 100 en 4,3 segundos debería estar al alcance de todo el que quisiera.

KILÓMETROS PRUEBA – 2.050 kms

PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 10%-30%-60%



 
Ficha del Audi TT rs quattro S tronic

 
Cubicaje / Potencia: 2480 cc / 5 cilindros / 340 CV

Caja de cambios: S tronic de 7 velocidades

Alimentación: Inyección directa

 
Longitud / Anchura / Altura: 4.198 / 1.842 / 1.342 mm

Distancia ejes: 2.468 mm

Maletero: 290 litros

Nº plazas: 4

Neumáticos: 245/40/18; unidad probada: 255/35/19

Tracción: Quattro

Frenos delanteros: Discos autoventilados

Frenos traseros: Discos

 
Aceleración 0-1 km/h: 4,3 seg.

Velocidad máxima: 250 km/h

Capacidad depósito combustible: 60 litros

Peso en orden de marcha: 1.550 kg

Par motor: 450 Nm / 1.6-5.3 rpm

Emisiones CO2: 197 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 6,3 l/100 km

Urbano: 12,3 l/100 km

Mixto: 8,5 l/100 km

 
Bien:

Aceleración

Sonido y ‘petardeo’ del motor

Agarre en curvas

 
Menos bien:

Visibilidad

Insonorización

El maletero sólo se abre desde el mando

 
Precio: Desde 65.630 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net