AUDI Q7 – Prueba Coche – Hiperbólico grandullón

Por sa , 26/12/2011

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AUDI Q7 – Prueba Coche – Hiperbólico grandullón
Audi Q7. Más de 5 metros, 7 plazas, 333 caballos de potencia, motor V6 y tracción quattro. El Audi Q7 más impactante se pasa al cambio automático Tiptronic de 8 velocidades para ofrecer el coche total. Prueba del Q7 3.0 TFSI quattro 333 CV tiptronic.



 
Es difícil clasificar un coche como este Audi Q7, que bebe de muchas fuentes y en todas logra saciar la sed de su conductor. Es una máquina total, un todoterreno que destaca en muchas cosas menos cuando hablamos del 4x4, especialmente con las espectaculares llantas de 21 pulgadas que monta la unidad de pruebas (1.490 euros de pura belleza). Su perfil de 35 limita muy mucho sus opciones camperas, al menos si quieres salir con esas maravillas galvanizadas intactas.
 
Audi Q7 foto interior maleteroEl Q7 es ante todo un coche superlativo. Todas sus cifras marean. La versión testada en esta web tiene un precio de 74.210 euros, aunque tal y como nos llega a nuestras manos roza los 90.0. Pocas cosas le faltan a este Audi Q7 3.0 TFSI quattro 333 CV Tiptronic. Sin embargo, los más de 1.2 kilómetros cubiertos en esta prueba han servido para ver que, a pesar de las apariencias, no es oro todo lo que reluce y que si rascamos, podemos encontrar detalles mejorables en un coche de 15 millones de las antiguas pesetas. En ningún caso está en este apartado la tradicional tracción quattro de Audi, que permite superar sin problemas pendientes nevadas de ángulos espeluznantes.
 
Hemos probado coches de más de cinco metros, coches de más de 2.3 kilos, coches de más 330 caballos, coches de más de 90.0 euros… pero nunca uno que reúna de golpe todos estos requisitos. El Chrysler Voyager mide más que el Q7 pero no goza de su misma potencia. El BMW X6 M es más potente y casi da en báscula dos toneladas y media, pero no llega a los 5,09 metros del Q7. El Mercedes SL350 le superaba en precio y casi en potencia, pero era más ligero. El Audi Q7 marca las cotas más altas en muchos apartados y ahí reside su exclusividad. Por ejemplo, no recuerdo un consumo medio de más de 13 litros a los cien quitando el ya nombrado BMW X6 M. Ser líder en este apartado, la verdad, no es bueno.
 
Con este ramillete de datos y cifras sólo pretendemos enmarcar una prueba especial, dadas las características de este coche, absolutamente brutal mires por donde lo mires. De igual manera, también transmite un sinfín de emociones y de todas ellas vamos a hablar a continuación. Respira hondo, porque vienen curvas. Muchas.
 
El Audi Q7 es el máximo exponente de la marca de los cuatro aros. El más grande y el más pesado. También el más capaz, hasta el punto que en la configuración de siete plazas, opcional, el Q7 se convierte en el microbús más lujoso, deportivo y dinámico que te puedas echar a la cara. Ya no es ningún jovencito. Sus formas son conocidas por todo, aunque el último lavado de cara le mantiene con un cutis finísimo y en un estado de forma perfecto. La silueta es la misma, pero grupos ópticos, parrilla, pasos de rueda, leds y posición de intermitentes, entre otras cosas, mantienen la personalidad, incluso la acentúan, para seguir siendo un reclamo importante para el que busca un coche capaz y representativo.
 
Mires por donde lo mires es imponente. No se le resiste ningún ángulo. El frontal es agresivo y rotundo. El perfil es sencillamente brutal, con una línea hasta deportiva a pesar de sus medidas casi desproporcionadas –¡casi dos metros de anchura!-. La zaga resalta un portón de formas sinuosas que se mete en la propia carrocería por los laterales y que es única en el mercado. La doble salida del escape avisa de lo que hay en el interior. Su altura al suelo promete no desenvolverse del todo mal fuera del asfalto. En definitiva, un cúmulo de estímulos visuales que promete un sinfín de virtudes al volante.
 
Audi Q7 Foto interiorPor dentro, la calidad Audi se ve, toca, se respira, se siente. Desentonan un par de cosillas, como el tener que introducir la llave en un contacto tradicional a pesar de los 90.0 euros desembolsados. También desilusiona que no haya toma de USB o que el ordenador de a bordo, pese a ser el impecable de siempre, no esté acompañado del gran display entre velocímetro y cuentarrevoluciones ya visto en otros modelos de la marca e incluso en el Volkswagen Touareg. Tampoco es brillante ni moderna la manera de ocultar el cargador de CD, debajo del reposabrazos o el carpetovetónico freno de estacionamiento de pedal frente al moderno eléctrico. Quizá han preferido apostar a lo seguro y ahorrarse quebraderos de cabeza. Pero poco más se puede criticar. Lo demás está a un nivel exquisito. La pantalla del ordenador de a bordo cuenta con dos opciones más de las habituales, una que te muestra consumo y recorrido a la vez y otra que te recuerda el nivel actual de la suspensión, de una a cinco. Se podían haber redondeado los 1.0 euros si la unidad hubiese montado una opción interesante, los frenos cerámicos, aunque los 10.590 euros que cuestan le hace ser la opción más cara del catálogo de extras. Los frenos que monta de serie, sin ser malos, si que podrían tener mejor tacto y dar aún más confianza. Por cierto, último detalle por ahora que comento, el climatizador de cuatro zonas tiene un manejo bastante complicado y se debería simplificar.
 
El aire Audi en todo es innegable, comparte elementos con los pesos pesados de la familia. A8 y A7 Sportback difieren muy poco en la configuración interior. El tacto del volante multifunción sigue siendo exquisito, lo mismo que los asientos, en cuero y alcántara en esta unidad, y con un ajuste eléctrico impecable (675 euros). Por 480 euros más, además, son calefactables. Todo ordenado, todo claro, de funcionamiento profesional y legibilidad sobresaliente. Cromados, botones, palancas, pantallas, la factura es casi tan galáctica como su aspecto exterior. El volante integra unas levas para subir y cambiar de marcha, que en este caso no termino de ver claro, porque ni es un deportivo ni es un coche para divertirse en curvas, por muchos 333 caballos que desarrolle.
 
La habitabilidad, el espacio y la impresión de desahogo es sencillamente la referencia. Hay espacio de sobra hasta el techo, en este caso con un triple techo panorámico dividido en tres secciones por el que hay que desembolsar una buena suma (2.385 euros es lo que cuesta el denominado Open Sky System), pero que da una luminosidad tal que casi justifica su elevado precio. La segunda línea de asientos es espaciosa como la mejor del segmento, pero además es reclinable y deslizable por partes. Con una simple palanca se recoge hacia adelante y facilita el acceso a la tercera línea de asientos, en la que dos personas de 1,70 metros pueden ir incluso con comodidad en un desplazamiento más o menos largo. El acceso, aún así, se puede mejorar. Esta tercera fila cuesta 1.265 euros, no viene de serie, y cuando no es necesario se pliega dejando una superficie de carga de 775 litros absolutamente plana y diáfana. Con los dos asientos extra se queda en unos aprovechables 330 litros, que no está nada mal. El último dato es alucinante: con las dos filas de asientos plegadas la capacidad de carga es de más de 2.0 litros.
 
La unidad probada lleva además más extras para ordenar y fijar objetos en la parte de atrás, red incluida, y merecen la pena sin duda. A resaltar el ingenioso sistema para abatir los reposacabezas y facilitar aún más la visión trasera del conductor. Tirando de una diminuta cinta en el cabecero éste se desploma dejando la visión libre. Me gusta. La boca de carga del maletero es algo alta, pero es que el coche es casi una montaña en movimiento. El accionamiento mecánico por botón del portón trasero facilita infinito la maniobra.
 
Numerosos detalles en el interior y en el exterior corresponden al acabado deportivo S line que cuesta 1.545 euros. Cuestión de gustos y de presupuestos y decisión de cada uno.
 
Entramos en materia más jugosa, pues hablar de este nuevo motor, el nuevo cambio, y sus capacidades y cualidades dinámicas, tanto en asfalto como fuera de él, coincidirás con nosotros es que es la piedra angular de este vehículo y fundamental a la hora de decidirse por él o no.
 
Audi Q7 foto exteriorPor desgracia no tenemos referencia cercana para comparar este 3.0 TFSI con el 4.2 al que, sobre el papel, sustituye. Sin embargo, sí que podemos decir que se basta y se sobra para mover esta mole de 2.315 kilos. Lo hace a costa de un consumo muy elevado. Ha superado los 13 litros cada cien kilómetros recorridos y hemos sido especialmente cuidadosos con el pedal del acelerador para no llegar a la meta con una cifra desorbitada. La anécdota ocurrió en la gasolinera al intentar llenar su depósito de cien litros de capacidad. El encargado de la misma me miró a los ojos con mezcla de envidia y alucinación, a la vez que sentenciaba. ‘Hacía muchísimo tiempo que no veía uno de estos por aquí’. La crisis, obviamente, no juega a favor de los que necesitan este tipo de vehículos y, en cualquier caso, no apostarían casi con toda seguridad por un V6 de tamaña potencia y similar consumo.
 
Este Q7 no es precisamente barato, pero se gana a pulso cada euro de la factura con una tecnología sobresaliente mires donde mires y en cada kilómetro recorrido te darás cuenta que la inversión ha merecido la pena a nivel tecnológico y de seguridad principalmente. También esta unidad cuenta con el cambio Tiptronic de ocho velocidades, que hace prácticamente imperceptible el salto de marcha entre una y otra. Suave y silencioso son sus señas, además de un funcionamiento, para variar, sedoso como pocos. Forma una buena pareja con el motor 3.0 TFSI, aunque lo haría con cualquier otro sin perder el paso.
 
El comportamiento dinámico es impecable, más si cabe gracias al sistema de suspensiones opcional que monta la unidad de prensa que hemos testado. Su nombre es Suspensión neumática adaptativa con tarado ‘S line’, y en un mastodonte así es conveniente rascarse el bolsillo y arañar otros 3.490 euros. Admite varis posiciones, Dynamic para conducción ligerita, Offroad para conducción fuera del asfalto, Comfort para rodar con comodidad en autovía y una más, denominada ‘Auto’, en el que una centralita adapta el nivel de las suspensiones a la conducción que has realizado en los últimos minutos. Además, para momentos puntuales, como subir bordillos o terrenos muy rotos, tienes una posición ‘Lift’ que sube o baja la carrocería según interese. La tracción quattro es permanente y ayuda a lograr, entre otras cosas, una aceleración de cero a cien de menos de ocho segundos, cifra más que digna para el peso que tiene que mover desde parado. En cualquiera de las posiciones del tarado de suspensiones la estabilidad es notable, gracias, entre otras cosas, a los más de tres metros de batalla y al perfil de 35 –poca goma- que lleva el Q7 probado.
 
Al Q7 que hemos conducido le faltaban pocas cosas. Hemos comprobado la utilidad de la cámara de visión trasera para aparcar esta mole. También ha quedado de manifiesto el trabajo de insonorización realizado por los chicos de Audi, de nuevo impecable. Se agradece la luz ambiental regulable, o el sistema Audi side assist, que te ahorra los ángulos muertos. El parabrisas trasero incorpora el líquido y ayuda a esparcirlo mejor por la luneta trasera. El extensor del parasol del conductor ya lo habíamos visto en el Touareg y es un detalle que no cuesta mucho y que se debería popularizar por su funcionalidad. También está muy trabajado el navegador, que no sólo te marca la velocidad máxima de la vía, entre otras cosas, sino que cuando salta la reserva del depósito de combustible te pregunta si quieres dirigirte a la gasolinera más cercana captada por el sistema de navegación. Muy bien.
 
El Q7 tiene cinco motorizaciones. 204, 245 y 340 caballos en diesel y 272 y 333 en gasolina. En cualquier caso, la tracción quattro y el cambio tiptronic son compañeros inseparables de viaje en todas las versiones. El Q7 más económico no llega por poco a los 57.0 euros, que es la versión menos equipada, la Advance, con el propulsor de gasoil de 204 caballos. A otro nivel se encuentra el Q7 V12 TDI de 5 caballos, con un precio de 155.490 euros.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Si necesitas un mastodonte con mil caras y tienes dinero para llenarle el buche, a por él. Quizá con un diesel más modesto tenga más sentido en estos momentos, pero lo bueno nunca sale barato, y ya se sabe que el dinero del ruin va dos veces a la plaza. Tiene un punto de locura hacerse con un coche así, pero si necesitas todo lo que te da… pues ya está dicho todo.
 
UN COCHE PARA...
…los más afortunados. Los que se lo puedan permitir y los que quieran darse el gustazo de conducir un coche de estas características. No veo a muchos jovencitos al volante de tamaña y colosal bestia.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.280 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-20%-50%
 
FICHA AUDI Q7 3.0 TFSI quattro 333 CV tiptronic

 
Cubicaje / Potencia: 2.995 cc / 333 CV a 5.500 rpm

Caja de cambios: Automático Tiptronic de 8 velocidades

Alimentación: Gasolina

 
Longitud / Anchura / Altura: 5.089 x 1.983 x 1.737 mm

Distancia ejes: 3.200 mm

Maletero: 775 litros (330 con 7 plazas)

Nº plazas: 5/7 plazas

Neumáticos: 265/50/19 (unidad probada: 295/35/21)

Tracción: Integral permanente Quattro con reparto de par asimétrico-dinámico

Frenos delanteros: Discos autoventilados

Frenos traseros: Discos autoventilados

 
Aceleración 0-1 km/h: 7,9 seg

Velocidad máxima: 243 km/h

Capacidad depósito combustible: 1 litros

Peso en orden de marcha: 2.315 kg

Par motor: 440 Nm a 2.900-5.300 r.p.m

Emisiones CO2: 249 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 8,3 l/1km

Urbano: 14,7 l/1 km

Mixto: 10,7 l/1 km

 
Bien:

Habitabilidad y maletero

Cambio y potencia

Calidad sobresaliente

 
Menos bien:

Consumo

Algún detalle interior anticuado

Peso

 
Precio: Desde 74.210 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net