AUDI Q5 – Prueba coche - Síndrome de Stendhal

Por sa , 14/12/2009

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AUDI Q5 – Prueba coche - Síndrome de Stendhal
Prueba a fondo del Audi Q5 en todos los terrenos. Si quieres conocer como va este coche o estás pensando en comprarlo, no dejes de leer la prueba del audi Q5 que te traemos esta semana.




Abrumado. Es la mejor palabra que puedo encontrar para describir la sensación experimentada al sentarme al volante de este Q5
por vez primera e intentar asimilar lo más rápido posible la increíble cantidad de información que ofrece, los innumerables dispositivos electrónicos de ayuda a la conducción y comprobar, desde la más rotunda y abnegada certeza, que el ser humano tiene sus limitaciones a la hora de acumular información en su disco duro y percibir y guardar sensaciones en su interior. Una explosión de estímulos que colapsan una por una las escasas neuronas que sobreviven a la percepción de la belleza del diseño automovilístico plasmada, tanto en el interior como en el exterior, en este Audi Q5. ¡Buff!
 
Lo siento. Estaba en las nubes, levitando un par de cuartas por encima del suelo. Ya estoy aquí, creo que preparado para intentar hacerte llegar todo lo percibido de este Q5, todo, o casi, lo que me ha transmitido una máquina destinada a desbordar el éxito minoritario que marca su algo elevada cifra de adquisición.
 
¿Te acuerdas de un anuncio publicitario de Audi en televisión de hace poco más de tres años? Era una exquisita campaña en TV en la que una tenebrosa voz en off enunciaba el síndrome de Stendhal mientras se veían imágenes del por entonces nuevo A8. Para los que no lo recordéis, aquí va el link http://www.portalcoches.net/modulos/fotos/videos.asp?fotoId=1617 y la explicación: El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística. Básicamente, es lo que le pasó a este autor francés en 1817 cuando entró en Florencia en la basílica de la Santa Croce. Pálpitos, sudor frío, aturdimiento. Pues bien, te prometo que el paralelismo no puede ser más acertado. Intentar asimilar de un golpe todo lo que te ofrece este Q5 es una tarea perdida de antemano. No quiero pecar de inmodesto, pero el shock sufrido al sentarme al volante de este Audi por vez primera fue, puedo apostar sin miedo a perder, igual o superior al de Stendhal en Florencia. También estoy dispuesto a afirmar que la agencia de publicidad de Audi seguro que se lamentó de haber empleado con el A8 esta idea, que habría ido como anillo al dedo a un sublime y excelso por sus acabados y percepción de calidad Q5.
 
El spot publicitario se remata con la frase ‘A veces, la perfección resulta difícil de soportar’. Tampoco vamos a tirar cohetes sin ton ni son. El Audi Q5 no es un coche perfecto. No existe el coche perfecto, y de existir algo parecido, ya te aseguro yo que sería muy caro. En cualquier caso, estamos ante un coche de preciosa factura, con muchísimos aspectos positivos, numerosos aciertos, y muy pero que muy poquitas cosas que echarle en cara.
 
Tras el mastodóntico, pesado y caro Q7, Audi debía seguir el camino del éxito marcado. El primer capítulo de un Q7 más pequeño, un vehículo que conserva todas las aptitudes y actitudes de la bestia acorazada pero con un peso más contenido y un tamaño más asumible, ha sido el Q5. Si aún crees que es grande, el Q3 está a la vuelta de la esquina, pero me da que en el punto medio está la virtud y este Q5 es el resumen perfecto de los Tiguan, Touareg, Qashwai, Q7, Kuga, etcétera, etcétera.
 
Son 4,63 metros de longitud, 1.755 kilos de músculo apolíneo cual ‘David’ de Miguel Ángel, optimizado en el fondo y en las formas, apto para casi cualquier terreno y un surtidor de emociones de primer nivel. La casa alemana puede echar mano de un sinfín de motores, tipos de tracción, cajas de cambio, versiones, acabados, extras, etcétera, que, sin duda, es la envidia del resto de consorcios automovilísticos, poniendo a disposición del cliente un abanico de ofertas imbatible. En este caso hemos probado el 2.0TFSI, 211 caballos, gasolina, tracción integral permanente, cambio automático y más de 21.0 euros en extras que elevan el ‘precio de entrada’ de esta motorización con el cambio S-Tronic y levas en el volante de 46.260 a más de 67.0 euros. Los más de tres millones y medio de pesetas en extras se van, la mayoría, por no decir todos, bien invertidos, en gadgets como estos:Adaptive Cruise Control; Adaptive light; Airbags laterales; Asientos delanteros regulables eléctricamente; Audi Hold Assist; Audi Music Interface; Audi Parking System Advanced; Audi drive select; Bang & Olufsen Sound System; Banqueta trasera Plus; Carrocería pintada completa; Clima 3 zonas; Dynamic Steering; Fijación de asientos para niños; Llantas aluminio fundido; MMI Navegador Plus; Paquete Portaobjetos; Paquete de cuero ampliado; Portabebidas Climatizado; Portón malet. accio. auto.; Regulación Amortiguadores; Reposabrazos del.; Retrovisores exteriores ajustables; Retrovisor interior ajustable automáticamente; Sensor luz & lluvia; Side Assist; Teléfono Audi Bluetooth GSM; Xenón Plus luces traseras y llave confort. A la mayoría quizá le parezca indecente gastarse lo que puede valer un compacto generalista bien equipado en extras, pero cuando te subes en esta auténtica nave del tiempo… encuentras justificación en cuanto recuperas el habla. Tan sencillo como verdadero.
 
También antes de que sea demasiado tarde, y pese a que gracias a su potencia, su tracción a las cuatro ruedas permanente y a dispositivos como el control de descenso de pendientes, o la posibilidad de elegir el reglaje de las suspensiones y la rapidez de respuesta al acelerar, entre otras cosas, fuera del asfalto cumple sin más pretensiones que circular por pistas de tierra o caminos en pésimo estado, pero no le pidas dotes ni de escalador ni de vadeador de océanos, porque no es su objetivo. Sin ningún tipo de reductora, y ‘sólo’ con las armas arriba mencionadas, el Q5 es un animal asfáltico de primer orden, un vehículo que se disfraza de todoterreno pero que podría poner en aprietos sin ninguna duda en confort de marcha y en rodaje a los mismos A6, Serie 5 o Clase E, gracias a un sistema electrónico que controla múltiples parámetros para adaptar la conducción y las reacciones del coche en cada momento a cada situación y firme. Sencillamente espectacular. El Audi Drive Select permite adecuar tu vehículo con tres modos configurados de reglajes, Comfort, Auto y Dynamic, además del Individual en combinación con el MMI navegación plus. He de reconocer que la dirección y el volante me han parecido algo duros en todos los programas, incluso en el Comfort, pero mejor eso que asistirla y dulcificarla demasiado artificialmente, como otras marcas. En Dynamic, y en carretera de curvas, si no fuera porque mirabas la carretera desde una posición mucho más elevada que en un TT, parecería, por la forma de trazar y por el nulo balanceo de la carrocería y extremo agarre que ibas pilotando un deportivo. Francamente sorprendente. En Comfort, por pistas y caminos de tierra, la suspensión se suaviza lo suficiente para filtrar baches y piedras. Una delicia de sistema al alcance de tu dedo, sólo tocando un botón.
 
No quiero extenderme demasiado en cada uno de los dispositivos que lleva, pero por ejemplo, y pecando de superficial y arbitrario, siempre he sido de los que he querido tener un sistema de audio y video Bang and Olufsen en mi casa. Por 780 euros, ya me gustaría que el Q5 fuera el salón de mi casa. Y es que el sonido es espectacular. Yendo a temas más prácticos, y seguros, destacar sistemas que, hasta hace poco, casi eran exclusivos de Volvo. El controlador de la velocidad de crucero va a asociado a un sistema de regulación automático de distancia, en cuatro posiciones distintas, con el vehículo que te precede. El sistema frenará el Q5 en función de la velocidad del de delante. Si el sistema detecta una posible colisión saltan los chivatos acústicos y luminosos ‘braking guard’. Pero ojo, no lo dejes todo a la suerte ni te confíes en exceso, porque a menos de 30 kilómetros por hora el sistema no entra en funcionamiento y serás tú solito el que tengas que detener el coche. Si te despistas en un atasco, semáforo o cuesta abajo y no aprietas el pedal del freno… frenarás con el de delante. Avisado quedas.
 
Lo de entrar en el coche sin sacar el mando del bolsillo y arrancar sin botón es algo más al uso, pero no tanto el sistema de parking inteligente, acústico y visual, con cámara en el navegador cuando vas marcha atrás. Las luces inteligentes que activan las largas si la circulación lo permite se ven a menudo en marcas Premium, pero no tanto los posavasos climatizados (160 euros el capricho) para calentar o enfriar las bebidas, el asistente al arranque en rampa, la apertura y cierre del maletero automáticamente mediante botón o los avisadores visuales incrustados en los retrovisores que te avisan, mediante destellos, cuando vas a cambiar de carril, que hay un vehículo que puede hacer peligrosa la maniobra, calculando su velocidad y la tuya y con distinta intensidad de destellos te indica la idoneidad o no de efectuar el cambio de carril o giro. No nos olvidamos de los leds, el xenón y las luces adaptativas en función de la carretera. Aunque esta unidad no lo llevaba, también puede disponer de alerta de cambio de carril.
 
El despliegue tecnológico y de medios de Audi en este Q5 me parece absolutamente impactante. Tres propulsores gasolina (180, 211 y 270 caballos) y tres diesel (143, 170 y 240), todos con tracción Quattro, están disponibles desde 38.390 euros el 2.0 TDI de 143 CV o 39.920 del 2.0 TFSI 180. En el caso de la unidad testada, pocas cosas criticables entre tanto despliegue de medios. El consumo es alto, pero tampoco es una barbaridad para tooooooooodo lo que lleva, lo que es y lo que representa este Q5. Es complicado dbajarlo de 10 litros, pero acelera con una suavidad y contundencia casi inaudita. En conducción rápida se puede disparar, pero si no eres de pegar mucho pisotón, con poco más de diez litros a los cien puedes tirar. El navegador y el sistema de audio es espectacular, y quizá eches de menos una entrada USB para tu música. Por cierto que el navegador no es tan intuitivo como cabe esperar, y con alguna dirección tenemos que confesar que tuvo problemas al no encontrarlo, pero cada vez se van acercando más a BMW, cuyo sistema me parece el más completo y funcional de largo.
 
Si la estética exterior es espectacular –no me he cruzado a nadie, ni ahora ni antes, que me haya dicho que no le gusta el Q5 o que le ponga peros- por dentro la habitabilidad, la practicidad y el espacio son las notas que definen el interior, junto al gusto y refinamiento en acabados, funcionamiento y detalles de clase. Para empezar, los 540 litros del maletero impedirán a los matrimonios ‘camperos’ con niño/s buscar un monovolumen. El portón automático, la poca altura de la boca de carga, la red para sujetar bultos y que no se muevan o el asiento posterior, abatible en tres partes, terminarán de convencer a cualquiera. Al volante, todo es perfecto. La información, la claridad, el tacto del cuero, de la palanca, el funcionamiento suave de los mandos, el arranque por botón, la practicidad del ordenador de viaje, la regulación de absolutamente todo, los huecos en las puertas, en el reposabrazos central regulable, los cajones bajos los asientos delanteros, los limpiaparabrisas, que llevan el chorro del agua jabonosa incorporado y lo distribuye por el cristal a la vez que gira…¡maaaaaaaaaaadre mía, qué despliegue!
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

Me tienen que subir algo el sueldo para poder hacerme con uno de estos, pero no todos los coches pueden hacerte sentir como Stendhal.
 

UN COCHE PARA…

…el que lo pueda pagar, lo primero, y dentro de estos, para el que sepa de verdad disfrutar de la vida. Puedes tener dos coches por el precio de uno. Prácticamente la mejor berlina del mercado, espaciosa, y muy capaz fuera del asfalto gracias a las infinitas opciones de configuración en casi todo tipo de terrenos... sin pasarse.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.650 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad- carretera -autovía) 10%-45%-45%
 
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Audi Q5 2.0 TFSi Quattro S-Tronic
 

Cubicaje / Potencia: 1.984 cc – 211 CV a 4.3 RPM

Caja de cambios: Automática secuencial de 7 velocidades

Alimentación: Gasolina: Inyección Electrónica con Turbo Intercooler
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.629 / 1.880 / 1.653 mm

Distancia ejes: 2.807 mm

Maletero: 540 litros

Nº plazas: 5

Neumáticos: 235 / 60R 18

Tracción: Integral permanente (Quattro)

Frenos: Discos ventilados (delante) / Discos (detrás)
 

Aceleración 0-1 km/h: 7,2 segundos

Velocidad máxima: 222 km/h

Capacidad depósito combustible: 75 l.

Peso en orden de marcha: 1.755 kilos

Par motor: 350 Nm / 1.5

Emisiones CO2: 197 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 7,3 l / 100 kms

Urbano: 10,4 l / 100 kms

Mixto: 8,5 l / 100 kms
 

Bien:

Suavidad de funcionamiento

Infinitivos dispositivos de seguridad y ayuda a la conducción

Diseño y detalles
 

Menos bien:

Consumo

Dirección dura incluso en modo ‘confort’

Aptitudes TT respecto a rivales
 
Precio. Desde 46.260 euros
 
Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net