AUDI Q3 – Prueba Coche – Fino, elegante, con clase

Por sa , 30/04/2012

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AUDI Q3 – Prueba Coche – Fino, elegante, con clase
Audi sabe qué nichos de mercado explotar y el Q3 apuesta por ser un compacto con aspecto de SUV y medidas contenidas. La factura es impecable, y si pulen un poco el precio se van a hartar de vender Q3. Prueba del Audi Q3 TDI quattro S tronic.




Audi lo tiene. Sabe lo que el público demanda y se lo da. A un precio más o menos asequible, pero tiene el don de hacer coches inteligentes. El Audi Q3 responde en un solo vehículo muchas preguntas. Con un espectro muy amplio, el Q3 es capaz de contentar a una gran cantidad de potenciales clientes. Concepto, imagen, estilo, estética… el Q3 es una solución a varios problemas. Solvente, eficaz, bonito, práctico… el Q3, si la política de precios es consecuente, va a dominar el SUV Premium de tamaño medio. Pese a quien le pese.
 
Con un Q7 mastodóntico y un Q5 jugando en una liga muy diferente, muy superior, había un hueco por abajo que el Q3 cubre y abarca a la perfección. Con una terminación exquisita, detallista, cuidada elitista, el Q3 busca, por un lado, dificultar un poco las cosas al burqués y precioso Range Rover Evoque, y por otra, dar una respuesta contundente a los que piden algo más a los Nissan Qashqqi, Kia Sportage, Peugeot 3008, Ford Kuga, etc, sobre todo en cuanto a lujo, modernidad e imagen.
 
Aparentemente el Q3 aporta muy poco nuevo a la estética Audi, pero si nos paramos a observar con más detenimiento vemos que casi se puede hablar de una nueva línea de diseño en la casa de los cuatro aros. El todo tiene forma de huevo, muy redondeado, de línea algo elevada por su carácter. Sin embargo, las redondeces se convierten en líneas muy nítidas, rectas, chispazos de luz, especialmente en las luces delanteras y en los pilotos traseros. La parrilla es más trapezoidal que nunca, la cara, como de cabreado, y los estilizados faros prometen guerra, más incluso si están encendidos. De lado vemos mucha superficie acristalada, lo que asegura una luminosidad en el habitáculo espectacular, más si pagamos los 1.440 euros del techo panorámico de cristal. El techo termina con progresividad sobre la luneta trasera, y de nuevo encontramos unos pilotos con una rabiosa personalidad, en rojo fuerte, presidido por dos líneas casi paralelas que marcan la frenada.
 
El interior, nos ha parecido hasta cierto punto sibarita, cierto es que hemos tenido acceso a probar la versión más equipada de serie y con casi 17.000 euros en extras opcionales. Cuero, navegador, techo, luces direccionales de xenón, llantas de 18 pulgadas, equipo de sonido Bose, sistemas de aparcamiento, aviso de cambio de carril que produce vibraciones en el volante y te da tironcitos leves para que vuelvas al redil, aviso de ángulo muerto, entrada sin llave y arranque por botón… una pasada. Y no puedo dejar de incidir en una luz ambiental increíble, casi diría que del siglo XXII, con una especie de neones rodeando los altavoces que es para alucinar.
 
En cualquier caso, es una suerte ponerse al volante, de cuando en cuando, de coches como el Q3, que con unas medidas reducidas te ofrece una habitabilidad y un funcionamiento excepcional en casi todos los casos y condiciones. La sensación general es de que todo está calculado al milímetro y que se ha logrado la perfección en cuanto a diseño interior. La calidad que se percibe es de matrícula de honor. La visual es inmejorable, y todo lo que tocas o acaricias rezuma calidad. Creo que Audi ha dado con la tecla, sabe perfectamente como complacer al conductor más exigente, y casi te voy a decir que abusa de ello, porque no es normal que todo esté tan bien a tu alrededor. De verdad. Casi abruma.
 
El tacto del volante, del cuero de los asientos –aunque se ensucian muy fácilmente-, del salpicadero, de las teclas, los botones, la palanca del cambio… todo te ayuda a sentirte bien al volante. Huecos por todas partes, incluido bajo los asientos delanteros. Poco a poco se mejoran cosas que ya estaban bien, pero por ejemplo, ahora, la velocidad máxima de la vía no se marca en la pantalla del navegador, sino en la del ordenador de a bordo, justo entre medias de las esferas grandes del velocímetro y el cuentarrevoluciones, de modo que queda mucho más a la vista y no tienes que apartar la mirada de lo importante si no recuerdas qué señal es la última que has visto indicando la velocidad máxima.
 
Se ha cambiado mínimamente el ordenador de a bordo, ahora se controla desde la piña de mandos del volante multifunción, a la izquierda. Se ha puesto una pantalla para controlar lo que gastas con los sistemas que no impulsan directamente el vehículo. Obvio que cuenta con sistema start&stop, y perfectamente conjuntado con el cambio automático S tronic, de siete velocidades, en el que, esta vez, hemos percibido un poco más el salto entre marcha y marcha.
 
Los asientos multirregulables van un puntito elevados en sus plazas delanteras, tanto es así que incluso en su posición más baja sigues dominando el campo visual con solvencia y ves por encima del hombro al resto de usuarios de coches ‘normales’. A pesar de ello no ha sido fácil encontrar la posición más cómoda. Me ha extrañado.
 
En las plazas traseras no esperes milagros. Están bien, no lo voy a negar, pero en 4,38 metros no puedes esperar milagros. No sobran centímetros, a pesar de que dos adultos y una talla pequeña pueden afrontar un desplazamiento largo con relativa comodidad. El maletero cubica 460 litros, aunque no aparenta tanto a simple vista. La boca de carga está a una altura correcta y cuenta con ganchos para transportar bolsas con tranquilidad.
 
A nivel dinámico, 177 caballos son muchos caballos. Se nota más en cuanto a consumo que en cuanto a potencia, aunque en ambos casos está bastante equilibrado. En cuanto a potencia no tiene mala salida, pero se nota que pesa cerca de 1.600 kilos. La tracción quattro se nota al pasar por el surtidor de combustible. Permanentemente activa, aunque en situaciones normales en asfalto apenas penaliza, nos ha hecho una media de 8,4 litros cada cien kilómetros. He de comentaros en ‘petit comité’ que en 200 de esos kilómetros las velocidades fueron inconfesables, y aún así es difícil pasar de nueve litros y medio cada cien kilómetros recorridos. A velocidades legales, la cosa se estabiliza en torno a siete litros.
 
El sistema de arranque y parada del motor cada vez está más pulido, y nada más levantar el pie del freno el propulsor recobra vida y está listo para salir pitando.
 
En marcha, trazando curvas no es el más listo de la clase, pero es que tampoco ha sido creado para eso. A pesar de todo aguanta las formas. Quizá no da demasiada información de lo que hay en el asfalto porque la dirección es un pelín demasiado asistida, un poco más artificial de lo deseable. Sin embargo, pese a tener bastante más altura al suelo que su hermano A3, sigue mostrando bastante eficacia en cualquier terreno.
 
En autovía el balanceo es el esperable, y se echa de menos el sistema de calibración del chasis que lleva alguno de sus hermanos mayores. En cualquier caso hacer cientos de kilómetros del tirón no representa ningún desafío con un coche sobradamente preparado para cualquier empresa, aunque puestos a ser tiquismiquis, las amortiguaciones tiran más hacia la comodidad que hacia la firmeza.
 
Fuera del asfalto he de seguir haciendo confesiones, y la verdad es que no le he metido en ningún berenjenal, principalmente, porque pienso que muy pocos, por no decir ninguno, de los clientes de este vehículo destinen a este uso su Audi Q3. En cualquier caso, alguna pequeña excursión por caminos de tierra y piedras sin demasiada dificultad los ha facturado con tanta solvencia como elegancia. Pero tampoco conviene aventurarse por terrenos muy rotos por si la realidad te pone en tu sitio cuando ya no hay mucho remedio.
 
Desde mi modesto punto de vista, si Audi pule un poco los precios de este Q3 se van a hinchar a vender coches. Es un vehículo con una presencia y una imagen espectacular, y no lo digo porque se fabrique en España, en la factoría de SEAT en Martorell. Lo digo porque es un coche que responde con un solo discurso a muchas preguntas. Y todo ello con una elegancia, una presencia y un saber estar que está al alcance de muy poquitas marcas en el panorama internacional actual. 29.900 cuesta el Q3 más asequible, mientras que el modelo probado por Portalcoches.net empieza a n los 39.950, llegando hasta los 56.815 que cuesta la unidad que hemos manejado en la última semana.
 
Como viene siendo habitual la oferta de motores, cambios y acabados de Audi es amplia, contando con diversas mecánicas en gasolina y en diesel que seguro darán en el clavo de los deseos de todos.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
 
Me ha gustado mucho la perfección que ha alcanzado Audi en este modelo. Todo en su sitio, todo correcto, funcionamiento exquisito y un nivel de conducción fruitiva espectacular. Lástima del precio, aunque es un coche total que sube mucho el listón a sus ‘amigos’ Premium alemanes.
 
UN COCHE PARA...
 
…un amplio espectro de la población, desde los solteros que buscan un coche para todo hasta matrimonios jóvenes que necesitan su espacio, o perfectamente puede ser el último o penúltimo coche de personas más mayores que no quieren renunciar al lujo y al placer, sin tener que cargar con un pesado vehículo de casi cinco metros y dos toneladas y pico de peso.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 880 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-25%-50%
 
FICHA AUDI Q3 2.0 TDI quattro S tronic
 
Cubicaje / Potencia: 1.968 cc / 177 CV a 4.200 rpm

Caja de cambios: S Tronic, Automático de 7 velocidades

Alimentación: Diésel
 
Longitud / Anchura / Altura: 4.385 x 1.831 x 1.590 mm

Distancia ejes: 2.603 mm

Maletero: 460 litros

Nº plazas: 5 plazas

Neumáticos: 215/65/16; unidad probada: 235/50/18

Tracción: integral permanente quattro

Frenos delanteros: Discos ventilados

Frenos traseros: Discos
 
Aceleración 0-100 km/h: 8,2 seg.

Velocidad máxima: 212 Km. /h

Capacidad depósito combustible: 64 litros

Peso en orden de marcha: 1.585 Kg.

Par motor: 380 Nm a 1.750-2500 rpm

Emisiones CO2: 156 g/Km.
 
Consumos oficiales:
 
Extraurbano: 5,3 l/ 100km

Urbano: 7,0 l/ 100 km

Mixto: 5,9 l/ 100 km
 
Bien:

Estética y funcionalidad

Suavidad

Calidad de funcionamiento y ajustes
 
Menos bien:

Precio

Suspensiones más cómodas de lo normal

Aptitudes fuera del asfalto
 
Precio: Desde 29.900 euros / 39.950 euros el 2.0 TDI q 177 CV S tronic
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net