AUDI A7 Sportback – Prueba Coche – Objetivo Mercedes CLS

Por sa , 21/06/2011

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AUDI A7 Sportback – Prueba Coche – Objetivo Mercedes CLS
Prueba a fondo del Audi A7 Sportback 3.0 TDI quattro S tronic de 245 CV. Audi no podia consentir que Mercedes reinase a sus anchas con el CLS en un nuevo nicho de mercado. El Audi A7 destila calidad y elegancia por los cuatro costados. Un cochazo.



 
La planta del Audi A7 Sportback es imponente. Se nota que es Audi. Se nota que es una berlina destacable. Pero también se nota que tiene un puntito de agresividad y deportividad con otro puntito de locura que te atenaza y no te suelta. Los chicos de Audi lo han conseguido a la primera. Plantar cara desde el minuto uno al Mercedes CLS, y más tras su reciente, fenomenal y acertadísima puesta al día, no es tarea fácil. Pero teniendo un hermano mayor como el A8, que te puede prestar toda la tecnología habida y por haber, la cima se muestra algo menos insalvable.
 
El Audi A7 es un coche superlativo, de una magnitud muy elevada, un concepto que tan sólo Mercedes se atrevió a imaginar, y que, a tenor de las ventas, más de un centenar al mes en nuestro país aun en tiempos de crisis, tiene su público. El duelo está servido, la referencia del coche de Stuttgart la tenemos reciente, pues pasó por nuestras manos hace poco más de un mes, pero el de Ingolstadt viene pisando fuerte el acelerador. No te vamos a dar un ganador -¿o sí?-, pero te vamos a contar todas las particularidades de este A7 Sportback para que seas tú mismo el que tome la decisión.
 
Lo primero, como siempre, el exterior. Por delante es a todas luces un Audi, apenas algún matiz nuevo en los faros, un capó muy largo y estilizado, la mirada felina, quizá con unos ojos un pelo más afilados y rasgados de lo habitual. La zaga, desde los cuartos traseros, es dónde encontramos los cambios. El Audi A5 Sportback ya apuntaba maneras, pero con el A7 se ha logrado el culmen. Desde las plazas traseras la línea del techo desciende casi interminable, hasta terminar de forma casi abrupta, escondiendo un alerón móvil, y dando paso a los pilotos traseros, tan agresivos y afilados como los delanteros. Se aprecia la deportividad en que casi parece que han pegado un tajo al coche en vertical para acabar de una vez con esa línea descendiente hasta el infinito, para terminar de configurar un maletero con un portón gigantesco y en el que caben varios cadáveres… sin necesidad de colocarnos ni ordenarlos. La apertura y el cierre son muy cómodos, pues en cuanto lo abres el portón sube solo y dispone de un botón integrado para bajarlo automáticamente.
 
La línea lateral es impactante. Aunque la carrocería se puede subir y bajar unos centímetros gracias a la suspensión neumática que monta nuestra unidad de pruebas, en cualquier caso vas sentado casi a ras de suelo, un auténtico coupé de casi cinco metros de largo, una línea deportiva, elegante, con un CX loable (0,29) y con una sensación de fluidez sólo vista en deportivos de alta alcurnia y similares vuelos. El parabrisas se ha retrasado todo lo posible e imaginable, dando cierto aire futurista al conjunto. Interminable, el habitáculo fluye hacia atrás para dar cabida a las plazas traseras, cuyos inquilinos siempre irán como diplomáticos y ministros. Dispone de ventanillas sin marco para acentuar aún más ese aire deportivo, que no necesita del pack S-line para mostrarse con evidencia. Audi, en su publicidad, lo dice bien claro: el A7 aúna el prestigio y la clase de una berlina, la funcionalidad de un Avant y la impetuosa dinámica de un coupé. Ni yo mismo podría haberlo definido mejor, de verdad, se nota que saben de lo que hablan.
 
Foto detalle del interior del Audi A7 Sportback¿Por dentro? La nave Enterprise no creo que tenga más botones ni más tecnología. Ahí le debe andar. Me atrevería a decir que es el habitáculo perfecto de Audi. Hay muchos botones, quizá asusten al profano, al habituado a cosas más sencillas, o a aquel que casi ya haya visto un par de decenas de miles de amaneceres, pero la verdad es que la factura es impecable, la ergonomía inmejorable, y la calidad visual y táctil de todo lo que tienes a tu alcance, prácticamente insuperable. Eso sí, lo pagas, pero si el dinero no es problema, no habrá nada que te impida disfrutar de un coche con un interior casi perfecto.
 
La unidad probada, de serie, sin extras, cuesta 64.540 euros. Con el motor de gasoil menos potente, de 204 caballos, lo puedes tener incluso desde 58.010 euros, sólo con tracción delantera. La otra mecánica diesel, la que probamos aquí, y las dos gasolina, de 204 y 300 caballos, llevan de serie tracción quattro, toda una garantía de tracción y de ‘toque’ deportivo. Nuestra unidad de pruebas viene cargada de extras, casi 25.000 euros a añadir al precio base. Es cierto que ayudan a elevar la opinión que nos ha quedado de él, pero raspando, raspando, compruebas que sin tener que desembolsar tanto dinero en dispositivos y elementos opcionales varios, lo que sigue quedando sigue gustando, con la misma calidad y el mismo nivel reseñado.
 
El interior, como ya te avancé antes, es completo, ordenado e integra tecnologías del siglo XXI, como una especie de pizarra en la que puedes escribir, por ejemplo, la calle a la que deseas que te dirija el navegador. Reconozco que era bastante escéptico, pero su funcionamiento es impecable, y no necesitas realizar un máster del universo para saber cómo va, pues es intuitivo a más no poder. Quizá acumula demasiados botones, aunque todos ordenados y bien colocados, pero es que tanta tecnología y tantos dispositivos necesitan de sus correspondientes teclas para su accionamiento.
 
No puedo decir que una cosa me haya gustado más que otra, pero observo con una sonrisa de oreja a oreja que este A7 Sportback posee el mismo espacio que el Volkswagen Touareg, entre las esferas, para la pantalla del ordenador de a bordo. Igual que critiqué en el todoterreno que habían perdido una gran ocasión para mostrar todos los parámetros a la vez con tanto espacio malgastado, los chicos de Audi han sabido poner toda la información de su excelente ordenador de a bordo, ordenadita, para que se pueda ver de un vistazo en la misma pantalla. Con esto solo quiero decirte que, si antes estaba entregado a este ordenador de a bordo, ahora estoy en éxtasis, levitando un par de palmos del suelo. Sí, he leído a García Márquez…
 
Foto detalle de la cámara de infrarrojos del Audi A7 SportbackEl volante multifunción de tres radios tiene un tacto marca de la casa, los mandos no necesitan presentación y hasta tiene un botón que puedes configurar para tener la función que más utilices, la que más manía tengas, o la que más rabia te dé, siempre a mano. Es calcado al del A1. Dispone de levas en el volante, aunque salvo en un par de ocasiones, por capricho, son prescindibles en un modelo como éste. Por cierto que la pantalla del ordenador de a bordo es multifuncional. Ahí, por ejemplo, vemos uno de los extras estrella del A7, un sistema de visión nocturna con el que muy pocas marcas cuentan en el mercado a día de hoy y que, por 2.385 euros, resalta las zonas oscuras y atenúa las claras, detectando peatones –los remarca con un recuadro amarillo-, coches y animales, contrastándolos con el entorno de manera nítida. No sustituye a la visión real, pero es un buen sistema para tramos más iluminados. La pantalla tiene unas 4-5 pulgadas y tiene mucha nitidez. También es remarcable el sistema de Navegación Plus, con MMI Touch. La pantalla, gigante, de ocho pulgadas, se oculta en el salpicadero a voluntad. El sistema MMI Touch es la pizarrita que ya comenté antes. Son casi 3.000 euros, prescindible, pero una novedad tecnológica de alto nivel, eso es indiscutible. No puedo dejar de señalar que el sistema de planos y navegaciones está implementado por el propio Google. Una pasada. Tampoco podía faltar que te marcase la velocidad máxima de la vía por la que circulas.
 
No voy a decir que la consola central, orientada hacia el conductor, único protagonista y actor principal de esta historia, es minimalista, pero casi. No me gusta que Audi siga apostando por las entradas externas Micro SD, cuando el USB está extendido incluso en los segmentos más básicos de la automoción mundial. En una fina línea horizontal de mandos podemos encontrar el botón que sube y baja unos centímetros la carrocería, o el que sube y baja el alerón trasero, que se despliega automáticamente cuando se adquiere velocidad de crucero, a 130 km/hora, aunque también lo puedes subir a voluntad. También el del avisador de aparcamiento y el que desconecta el sistema Start&Stop. La climatización no desentona con el sobresaliente general, y alrededor de la palanca de cambios tenemos un corolario de botones, todos claros y de funcionamiento impecable, aunque los que tengan tendencia a aturullarse igual pasan un mal rato hasta terminar por domeñar toda esta tecnología. Aquí, están, por ejemplo, el arranque por botón, el volumen del audio, el freno de mano por botón, el AutoHold para que no se nos vaya el coche al ponerlo en marcha en una rampa, la pizarrita mágica del MMI Touch y la ruleta y las teclas necesarias para controlar el eficiente navegador. Desde dicho navegador se controla la suspensión de este A7, que tiene cuatro opciones. La Comfort, para autovías y viajes tranquilos por buen asfalto, la Dynamic, para darle caña en carreteras de curvas o simplemente poner el coche más ‘durito’ a nivel de suspensiones, dirección y entrega de potencia, la Auto, que configura el coche según tu modo de conducción en ese momento, y una cuarta, Individual, en la que tú mismo puedes elegir el grado de dureza de la suspensión, de la dirección, si la entrega de potencia es normal o Sport, etc, etc. Una delicia.
 
Los asientos… en nuestra unidad con un cuero exquisito (Milano, 2.300 euros), algo caluroso cuando aprieta el color, son calefactables, pero no ventilados. A la hora de encontrar la postura, sin problema, y podrás acomodarte a la perfección con ajustes electrónicos (2.645 euros) y memoria, que siempre hallarán la manera de satisfacerte, con todo tipo de regulaciones a la altura que precises. Las plazas traseras, en nuestro caso, configurado para dos personas, -puedes pedir configuración de 5 plazas por sólo 360 euros- están a la altura del ministro más poderoso, con espacio de sobra en cualquier dirección. Ojo las personas mayores o con movilidad reducida, pues la entrada, incluso a la plaza del copiloto, no es demasiado ancha, y al ir muy bajito, pueden tener problemas de acceso y salida. Normal, tratándose del tipo de coche que es.
 
A nivel de seguridad, la terminación es impecable. Desde el sistema de velocidad de crucero adaptativo (1.740 euros, imprescindible), que vigila y mantiene las distancias con el coche que te precede, hasta el Braking Guard, un sistema pre-colisión que detiene el coche para evitar un accidente o, al menos, disminuir las causas del impacto, frenando de manera autónoma para evitar una colisión inminente. No me resisto a comentaros que, después de coger más de 40 marcas de coches distintas, el sistema de velocidad de crucero de este A7 Sportback por fin me ha satisfecho de manera casi plena, pues las transiciones son rápidas e inteligentes, sin tener que esperar un siglo a que se ponga a la velocidad deseada. Frena en el momento preciso, con seguridad y retoma la velocidad en un santiamén. Se puede pulir un poco más aún, pero me empieza a satisfacer por fin un sistema de este tipo. Sí, soy exigente. En opción, aunque nuestra unidad no los montaba, puedes añadir al paquete de seguridad sistemas como el avisador de cambio de carril involuntario o el sistema de aviso de ángulos muertos.
 
Foto de la parte trasera del Audi A7 SportbackA nivel dinámico… ¿pues qué os voy a contar? Me ha dado mucha rabia tener que devolver esta maravilla. Es cierto que son casi dos toneladas y que en determinados momentos cuesta un poco más de lo deseado alcanzar la velocidad deseada, pero sería injusto pedir más al cambio de doble embrague S tronic de 7 velocidades, impecable, uno de los mejores y más rápidos del mercado. En el modo S, también en secuencial, no duda en bajar tres o cuatro marchas de golpe y cambiar a casi cinco mil vueltas para darte lo que le pides. Es un quattro, vale, pero son 1.800 y muchos kilos y un motor diesel, así que el 6,3 segundos que tarda en el 0 a 100 creo que es digno de mención. Por otro lado… creedme… es tan difícil ir a 110 Km/hora con este coche… ¡terrible! El motor y el cambio forman un todo superlativo, y con un par motor de 5 Newton/metro… sobran las palabras.
 
En cuanto a suspensiones sólo puedo decir que circules por el firme que circules, siempre encontrarás el punto para ir como un rey. Las enormes llantas de 20 pulgadas (2.265 euros) que montaba nuestra unidad –de serie son de 18-, además de espectaculares, son terriblemente efectivas. Lastran mínimamente cambios de apoyo y de dirección bruscos, pero se lo perdonamos de buen grado. También ayudan a poner alguna décima extra en el consumo final, pero después de 1.300 kilómetros, muchos de ellos por autovía, nos ha salido una media de 7,3 litros a los cien. De nuevo tenemos que echar mano de pesos, potencias y tecnología para darnos cuenta de que Audi puede sacar pecho, pues no está demasiado lejos de las cifras oficiales, conseguidas en condiciones imposibles. El sistema Start&Stop ayuda bastante a mantener el consumo a raya en ciudad, aunque con el climatizador -de cuatro zonas independientes- puesto no conseguirás que se pare el motor. Por cierto, que te das cuenta de que es un diesel, entre otras cosas, porque lo pone en el exterior, por el consumo y por dónde empieza la zona roja del cuentarrevoluciones, porque no es menos cierto que, por el sonido ronco del motor, más de uno podría asegurar que estaba a los mandos de un coche con mecánica de gasolina.
 
El principal problema de este Audi A7 Sportback se llama… Mercedes CLS (también anda por ahí el Porsche Panamera, algo más caro). Roza la excelencia, como el Audi, pero no sólo ha dado primero, sino que se ha puesto el día con una estética y una imagen arrebatadora. A ninguno de los dos le faltan esas pequeñas cosas, esos toques de calidad que terminan por convencer al conductor más exigente. Me da que el combate está tan igualado, que el que gane, en cualquier caso, lo hará a los puntos, y con diversidad de criterios en los jueces.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Hay que rascarse el bolsillo pero bien, aunque si no pasas estrecheces económicas este A7 Sportback no te defraudará. Es espacioso, cómodo, confortable, y tiene ese puntito deportivo que le da sal a la vida, aunque es demasiado voluminoso y pesado para que ésta sea su razón de ser. En cualquier caso, una factura impecable.


UN COCHE PARA...
…personas de cierta edad –o no-, que les guste siempre tener una imagen impecable y que no renuncien a momentos esporádicos de deportividad. Es una buena alternativa al A8 o al A6 si la estética es lo que más pesa en tu decisión.


KILÓMETROS PRUEBA – 1.300 kms.


PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-10%-65%
 

Audi A7 Sportback 3.0 TDI quattro Stronic 245 CV
 

Cubicaje / Potencia: 2.967 cc / 245 CV 4.000-4.500 rpm

Caja de cambios: Automática 7 velocidades

Alimentación: Diésel
 

Longitud / Anchura / Altura: 4.969 / 1.420 / 1.911 mm

Distancia ejes: 2.914 mm

Maletero: 535 litros

Nº plazas: 4

Neumáticos: 255/45R18; (unidad probada: 265/35R20)

Tracción: 4x4

Frenos delanteros: discos autoventilados

Frenos traseros: discos autoventilados
 

Aceleración 0-100 km/h: 6.3 seg.

Velocidad máxima: 250 km/h

Capacidad depósito combustible: 65 l

Peso en orden de marcha: 1.785 kg

Par motor: 5 Nm entre 1.400 y 3.250 rpm

Emisiones CO2: 158 g/km
 

Consumos oficiales:

Extraurbano: 5.3 l / 1 km

Urbano: 7.2 l / 1 km

Mixto: 6.0 l / 1 km
 

Bien:

Consumo

Clase, elegancia, comodidad, confort, representatividad, acabados

Tecnología
 

Menos bien:

Peso

Precio elevado en muchos elementos opcionales

No USB de serie
 
Precio: Desde 58.010 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net