ABARTH 500 Cabrio- Prueba Coche – Porque lo quiero todo

Por sa , 18/07/2011

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ABARTH 500 Cabrio- Prueba Coche – Porque lo quiero todo
En esta prueba a fondo del Abarth 500C hemos visto muchas cosas. Un coche que dice tenerlo todo, descapotable, deportivo y manejable, pero que puede mejorar algunas cosas. En este test te contamos todo sobre este Abarth 500C 1.4 16v T-Jet 140 CV.




Abarth es una marca que ya no necesita presentación en España. Con sólo tres productos en el mercado nacional, la marca racing de Fiat se ha ganado a pulso una imagen de deportividad, siempre a buen precio. Con la ayuda de motores turbo de pequeña cilindrada, y con una puesta a punto tirando a radical, Abarth se ha metido en muchos garajes españoles, fomentando adrenalina de la buena y proporcionando muchos buenos momentos a jóvenes y no tan jóvenes.
 
Foto detalle del exterior del Abarth 5 CabrioDespués de haber probado en Portalcoches.net el Abarth 5, nos acompaña en esta ocasión su hermano descapotable, el Abarth 5C, prácticamente calcado al anterior, pero con un techo de lona que se desliza hacia atrás apretando un botón y que nos permite rodar a cielo abierto con aparente facilidad. Es precisamente este detalle el que le hace perder parte de la rigidez que tiene el Abarth 5, y eso es bueno o malo, según para qué. En líneas generales, si tu conducción es tranquila, y este coche, a veces, lo pide, sobre todo callejeando por la ciudad, apetece que el coche no sea tan duro como el 5. Sin embargo, si vas a retorcerle la oreja en carreteras de curvas, sin ser malo, ni mucho menos, pierde algo de efectividad con respecto al 5 cerrado, mucho más duro y rígido, pero tan práctico a la hora de enlazar curvas, cuanto más cerradas mejor, pese a seguir subvirando un poco, mismo vicio que comprobamos en su día en su hermano.
 
Se podría decir que este Abarth 5 C es una mezcla, un híbrido, de dos modelos ya probados aquí, porque al Abarth 5 hay que añadir la prueba que hicimos hace unos meses al Fiat 5C, tan suave como dócil, incluso rezongón, pero que tanto estilo rezumaba. Si unimos al deportivo Abarth el techo abierto del Fiat 5C, nos da como resultado este Abarth 5C, con las cosas buenas y no tan buenas de uno y otro, quizá, incluso, más acentuado aún.
 
El Abarth 5C, al igual que el FIAT 5C, está pensado para ir de terraza en terraza, de chiringuito en chiringuito, disfrutar del cielo y del sol y lucir las gorras, gafas de sol y vestidos y polos más racing –leído ‘reisin’- en ese momento, pero con un toque extremo y deportivo que el segundo no tiene. Por comparación, este Abarth también es personalizable con varios tipos de pegatinas y logos del escorpión, pero no tanto como la cantidad de colores y aditivos que puedes encontrar para el más estiloso pero menos deportivo Fiat.
 
El exterior es el ya por todos conocido desde que hace cuatro años Fiat decidiese resucitar el espíritu del 6. Esta versión descapotable luce una lona, respetando montantes y pilares, que penaliza en calidad acústica a la hora de circular casi a cualquier velocidad. El frontal sigue recordando con descaro al 6 que acaparó España hace medio siglo y si miramos la zaga nos pasa un poco lo mismo, aunque con ese toque retromoderno que tanto gusta últimamente. Obviamente poco, pero crece en centímetros para adaptarse a la realidad del nuevo milenio. Nuestra unidad, por 900 euros del ala, tiene una pintura bicolor que a unos les parece bonita y a otros una macarrada. Cuestión de gustos. En cualquier caso, hace juego con las llantas blancas (220 euros solamente). Las salidas de aire en los laterales de los alerones y la amplia parrilla remarcan sus dotes de atleta musculado.
 
Foto detalle del interior del Abarth 5 CabrioPasamos al interior y comprobamos que los cambios con respecto a la versión cerrada son mínimos, por no decir nulos. La solución de la capota de lona es extremadamente sencilla y no quita centímetros ni a los asientos traseros ni al maletero, que sigue con unos escuetos 185 litros. Hecho con idea, cuando la capota está completamente plegada, el maletero, en teoría, no se puede abrir, pero un automatismo recoge un mínimo la lona para poder permitir el acceso al cofre, que sigue teniendo una estrecha boca de carga que hace muy difícil introducir casi cualquier maleta. Pero no nos engañemos: si piensas en comprarte un Abarth 5, es porque no necesitas mucho espacio: sólo el suficiente para pasear tu hedonismo con cierto carácter deportivo. Lo mismo pasa con la insonorización: no esperes velocidades de crucero en silencio como en una berlina Premium. A 1 por hora tienes que convivir con bastantes decibelios, y si decides ir descapotado, ya puedes poner la radio a tope para intentar paliar el sonido del viento y de los anclajes de la capota. A mejorar… aunque estas mejoras conlleven un leve aumento de precio. Es justificable.
 
Por dentro se respira la nostalgia y el clasicismo necesarios acorde al modelo del que procede, mezclado con los toques deportivos ad hoc. Lástima de profusión de plásticos duros, porque los botones, las esferas, las salidas de aire, incluso los asientos, de cuero marrón en nuestra unidad (1.000 euros) y reposacabezas integrados con abertura separándolo del respaldo, de corte muy deportivo y sabor gasolina de alto octanaje, evocan tiempos pasados. El asiento del conductor, por mucho que bajes la banqueta, siempre dará la sensación de ir demasiado alto, y no es fácil encontrar la posición idónea al volante. Las plazas traseras siendo utilizables, son bastante pequeñas, y si el desplazamiento es largo igual estás perdiendo amigos sin darte cuenta... sobre todo si vas a capota abierta. Detrás del típico volante FIAT, que por cierto sólo es regulable en altura, no en profundidad, nos encontramos con una esfera gigante, donde conviven el cuentakilómetros y el cuentarrevoluciones. Dentro, otra esfera un poco más pequeña, con toda la información digital de su ordenador de a bordo y muchas más cosas, como la cantidad de combustible que resta, autonomía, parciales, etc, etc. Lo malo es que, sobre todo con la capota quitada, los reflejos son molestos. A la izquierda de la esfera principal, una más pequeña, se ilumina con la palabra Sport cuando activamos el overboost. El indicador nos chiva la presión en bares a la que sopla el turbo. Me gusta este botón Sport, que toca la centralita y aumenta el par motor a las ruedas, el motor responde más rápido cuando aprietas el acelerador y endurece el volante para notar aún más si cabe el feeling deportivo. El volante es bonito, achatado por abajo, con formas sinuosas, pero el tacto no me termina de convencer y se puede mejorar con facilidad.
 
La lona del techo, que lleva en la parte superior trasera encastrada la tercera luz de freno en un práctico alerón, como puedes ver en el vídeo se abre y se cierra en un santiamén, incluso a 60 kilómetros por hora, aunque no tiene una función en la que se puede abrir del todo con un sólo toque de botón. Se abre en tres partes y cada vez tienes que apretar el mismo botón de apertura. La verdad que a los dos días empieza a ser molesto no poder descubrirlo entero de una sola vez, no te engaño. Primero se abre como si fuera un techo solar, después unos 30 centímetros más hasta la luneta y en el último tramo, la luneta de cristal trasera se abate para dejar que la lona se quede recogida al máximo, aunque en este punto, la visión trasera por el retrovisor interior es nefasta, por no decir nula, siendo los espejos laterales fundamentales a la hora de maniobrar. También cuenta con dos dispositivos que intentan mejorar las condiciones a bordo con el techo quitado. El primero es una rejilla desmontable en las plazas traseras, que quita mucha visibilidad y sólo reduce mínimamente el aire en los dos asientos posteriores. En el frontal del parabrisas dispone de una mini rejilla de unos 3-4 centímetros de alto que se supone que evita que el aire te machaque aún más… y que comas mosquitos.
 
La manejabilidad del 5C no es tan espectacular como dicta su tamaño, ya que la dirección y su radio de giro no es tan ágil como dice la teoría, y a pesar de los 3,65 metros, será muy común dar marcha atrás para cambiar de sentido cuando pienses que la media vuelta se puede hacer de una vez. El equipamiento no está mal, aunque hemos echado de menos dispositivos como los retrovisores plegables, las luces automáticas o la velocidad de crucero, por decir sólo algunos. En opción nuestra unidad traía un navegador Blue&Me que, la verdad, cumple bastante bien aunque sea peculiar en su utilización, pues es muy común olvidar apagarlo, aunque lo extraigas con facilidad del salpicadero, y a la vuelta te lo encuentres sin batería. Lo más positivo es que te marca los radares fijos con bastante antelación, aunque no te especifica si está en tu sentido de la marcha. Tampoco nos ha entusiasmado que para abrir y cerrar el depósito de combustible haya que echar mano de la misma llave del contacto. Hablando del depósito de combustible, 35 litros nos parece una capacidad casi testimonial, viéndote obligado a pasar a repostar cuando aún estás lejos de completar 4 kms. El consumo en esta prueba se ha estabilizado en algo menos de 9 litros, y no siempre hemos ido a saco, con lo que una revisión de este apartado para el futuro no estaría de más.
 
Foto detalle de la trasera del Abarth 5 CabrioEn cambio, vemos con una sonrisa de oreja a oreja que la entrada para USB está entre los asientos, en la parte delantera, al lado de dos huecos para bebidas –hay otros dos en la parte trasera. El apartado de huecos para dejar cosas es escaso, pues no hay reposabrazos central y las bandejas de las puertas son estrechas. La tradicional guantera es estrecha a más no poder y no tiene tapa ni cierre, tan sólo un pequeño hueco abatible para llaves y monedas en el lateral derecho de la consola central. Sin embargo, en Fiat y en Abarth siempre habrá espacio para la seguridad, y en esta ocasión, los siete airbags de serie no faltan.
 
En cuando a la deportividad, la verdad es que proporciona la cuota de placer necesaria, incluso más de lo que se puede conseguir en cualquier otro modelo por poco más de 20.000 euros. Aceleraciones contundentes, sonido del motor espectacular, tanto en aceleraciones como en reducciones y frenadas fuertes, y un agarre en curvas gracias a sus llantas opcionales de 17 pulgadas francamente notable. Influye en este apartado el TTC (Torque Transfer Control) que mejora la transferencia del par motor a las ruedas, garantizando un óptimo comportamiento en curva, más seguridad y diversión a raudales en conducción deportiva. El esquema de suspensiones también está muy estudiado, siempre con un toque deportivo. Las delanteras son independientes tipo McPherson y las traseras son suspensiones de ruedas interconectadas semi independientes con eje de torsión.
 
En el debe de este Abarth 5C, principalmente, el cambio automático. No influye el hecho de no existir palancas, de engranar la marcha atrás y marcha adelante mediante un botón, sino el parón que hay de en torno a un segundo cada vez que el cambio automático decide cambiar de marcha, incluso a casi siete mil revoluciones, en plena zona roja, cuando llevas el pie en la tabla. Es una sensación muy desagradable, de freno, de vaivén, parecida a los cambios del Smart y del CMP de Citroen, que tampoco nos gustaron nada. Para paliar esto, dispone de unas bonitas y prácticas levas en el volante, que funcionan de maravilla, y que reducen un poco, mínimamente, el tiempo entre marcha y marcha, ayudando a sentir esa deportividad que pretende un coche como este, con pedales de aluminio y los logos del escorpión omnipresentes casi allá por donde mires. El coche es deportivo, seguro, pero nunca llegará a la altura de un MINI JCW o un Skoda Fabia RS, por poner un ejemplo de tamaño y precio. No sólo por falta de potencia, aunque pese mucho menos que estos, sino por la sensación que transmite: el ruido si acompaña, pero miras el marcador y parece que vas a salir volando a 180 y vas a… 90 km/h.
 
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Se puede caer en la tentación si eres de los que buscas todo en un coche. Descapotable, deportivo, pequeño y ágil en ciudad, luego manejable… sin embargo no es el mejor en ninguno de los apartados y la sensación de euforia inicial se vuelva poco a poco en decepción.
 
UN COCHE PARA...
…el que quiera vivir un veranito con sal y pimienta. A cielo abierto, haciéndose notar al llegar a los garitos de moda y aparcando en cualquier lado. Si el espacio no es problema, ni para pasajeros ni para equipaje, este Abarth es un capricho perfectamente asumible como segundo coche.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 670 kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 35%-35%-30%
 
FICHA Abarth 5 Cabrio

 
Cubicaje / Potencia: 1368 CC / 140 CV

Caja de cambios: Automático con 5 velocidades

Alimentación: Gasolina, con sobrealimentación por turbocompresor IHI RHF3-P de geometría fija

 
Longitud / Anchura / Altura: 3.657 / 1.627 / 1.488 mm

Distancia ejes: 2.300 mm

Maletero: 185 litros

Nº plazas: 4 plazas

Neumáticos: 195/45R16; Unidad probada 205/40R17

Tracción: Delantera

Frenos delanteros: Discos ventilados de 284 mm

Frenos traseros: Discos ø 240 mm

 
Aceleración 0-1 km/h: 8,1 seg

Velocidad máxima: 205 km/h

Capacidad depósito combustible: 35 litros

Peso en orden de marcha: 1.035 kg

Par motor: 206 Nm a 30 rpm en modo sport

Emisiones CO2: 155 g/km

 
Consumos oficiales:

Extraurbano: 5,4 L/1 km

Urbano: 8,4 L/1 km

Mixto: 6,5 L/1 km

 
Bien:

Ambiente racing

Sonido del motor

Navegador adaptable

 
Menos bien:

Visibilidad trasera

Depósito pequeño

Ruidos e inestabilidades a alta velocidad sin techo

 
Precio: Desde 21.590 euros
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net