La primera impresión del nuevo Volkswagen Golf, perdón, Polo, es muy positiva. La segunda también. Y la tercera, y la cuarta… Volkswagen apuesta fuerte por el Polo, con una imagen renovada y una calidad perceptible digna de segmentos superiores.
Sigue sin llegar a los cuatro metros, pero desde el minuto uno de su aparición en el mercado se ha convertido en la referencia del segmento. Creo que no es una locura afirmar que por calidad y por comportamiento, no hay nadie que esté a su altura. Si añadimos en las premisas la variable precio, ligeramente por encima de sus rivales, quizá las cosas puedan ser un poco más discutibles a la hora de tomar una decisión en la compra de un vehículo urbano, pero aún así el Polo es el modelo a seguir para todos, en otro claro ejemplo de cómo Volkswagen sabe hacer las cosas.
El lapsus del principio ha sido adrede, pero más de uno y más de dos se bajarán del coche y comprobarán que, efectivamente, están a los mandos de un Polo y no de un Golf. Nuestra unidad de pruebas lleva el propulsor diesel más austero, el 75 caballos. El acabado es el Sport, bastante, bastante bien. Apenas un par de extras completan un conjunto que, llave en mano, son poco más de 16.0 euros. Y francamente… me es muy difícil apostar por el interior o el exterior como el apartado más currado en este Volkswagen Polo.
A nivel estético, la parte delantera enamora a simple vista. Las ópticas están trabajadísimas, más evolucionadas incluso que las del actual Golf. La parrilla alargada, el faldón deportivo con dos piquitos redondeados casi donde empiezan los antinieblas… mires por donde lo mires, la parte delantera del Polo es de matrícula de honor. De perfil el Polo sigue siendo fiel a sí mismo, a sus señas de identidad. En cuanto a la zaga, también mejora con mucho la versión anterior, aunque el trabajo realizado luce menos y no resiste la comparación con el morro.

Esto por fuera, pero
por dentro… pues eso. La misma calidad en los acabados que el hermano mayor, la referencia del sector. El Polo se nutre de materiales, dispositivos, elementos y terminaciones que ya han aupado al Golf a la cima de los compactos y, por supuesto, también valen aquí para que el pequeño de los Volkswagen luzca músculo y pegada con respecto a la competencia. Lejos de plásticos duros que encajen mal, el Polo tiene un salpicadero en un gris oscuro semiacolchado que pide prestado al Golf. Pasa lo mismo con el ordenador de a bordo, de los prácticos, el que más. El tacto del volante, de cuero finísimo, y de los botones, palancas y conmutadores que rodean e integran el volante tienen un funcionamiento ejemplar. Lo mismo con la consola central, donde el sistema de aireación, la pantalla táctil del sistema de audio y el climatizador rezuman calidad por los cuatro costados, amén de que tanto a la vista como al tacto, la percepción de ‘interior de coche grande’ es abrumadoramente sobresaliente.
El interior goza de casi las mismas cotas de espacio que el Golf, su eterno espejo donde compararse. Las plazas traseras gozan de bastante espacio para estar hablando de un coche que no llega a los cuatro metros de largo. Los asientos delanteros son una delicia, ya que, aún disponiendo bajo el pie derecho un acelerador que sólo puede sacar jugo a un motor de 75 caballos, recogen el cuerpo de maravilla, amén de ser, también, bastante cómodos. Los 280 litros de maletero, con una bandeja móvil que puede compartimentar en dos el espacio, también nos ha satisfecho bastante, así como los cajones bajo los asientos, que terminan de completar un conjunto optimizado al máximo en cuanto a espacio.
Para terminar de analizar el interior, mezclamos la cal y la arena. El reposabrazos central móvil apenas alberga un pequeño espacio en el que cabe poca cosa. Sin embargo, vemos que detrás de la palanca de cambios, también de cuero, existen tres huecos para vaciar los bolsillos, el del fondo, bastante grande. La guantera, por su parte, también es bastante grande, y encima esconde un par de sorpresas, como una conexión para USB, y un botoncito que sirve para controlar la presión de los neumáticos, además de gozar de refrigeración. La pena es que no disponga de una luz de cortesía para facilitarnos aún más la vida.
A nivel dinámico la satisfacción se mantiene e incluso aumenta. Suspensiones en su punto, con un tarado exquisito, tirando un pelo más hacia el confort que hacia la conducción sport, todo un acierto viendo la escasa caballería del motor. En cualquier caso, con esa limitación, afronta curvas de todo tipo y color sin despeinarse. La agilidad es la sensación que predomina en casi cualquier situación. El coche, por tamaño, batalla y peso se mueve como pez en el agua en la situación que sea, siempre siendo consciente, repito, de la potencia de que disponemos.

La única pega que se puede poner a la adquisición de este modelo es al pensar si cumplirá en autovía y carreteras nacionales, si no es muy aventurado salir de la ciudad y comprobar después que el propulsor no es lo suficientemente potente como para realizar un adelantamiento en condiciones de seguridad normales. Lanzada la piedra, nada de esconder la mano:
este TDI de 75 caballos se enfrenta a recorridos interurbanos con la misma suficiencia que se desenvuelve cotidianamente en ciudad. Obvio es que tendrás que medir mejor, pues el margen será menor, aunque bajes a cuarta y pegues el pisotón. Si eres de los que te cuesta tomar la decisión cuando vas detrás de un camión o coche más lento, quizá harías bien en echar un ojo al resto de la gama de la marca que, como bien sabes, tiene muchas opciones que elegir. Sin ir más lejos, y siguiendo con el gasoil por bandera, su hermano gemelo de 90 caballos te sentirás algo más seguro a la hora de afrontar estas situaciones. En cualquier caso, esta piedra lanzada al aire no es tan de temer, porque en maniobras normales, no tiene por qué desfallecer ni dejarte a la mitad si has calculado bien. Esto, unido a un consumo más que ajustado, conforman un conjunto ideal para un corredor de fondo, un maratoniano del día a día, cualquiera que tenga que realizar un montón de kilómetros al año y quiera hacerlos con clase y elegancia.
Porque el tema del consumo también está ahí. Tras 9 kilómetros de subir y bajar, ir y venir, ‘urbanear’ e ‘interurbanear’, por poco hemos pasado de los 5 litros a los cien kilómetros, una cifra muy cercana a las que expone la marca oficialmente. Entre todos los elementos de seguridad y confort de que dispone este Polo, no hemos comentado un práctico indicador de marchas en la parte superior derecha del display del ordenador de a bordo, que te aconseja cuando cambiar para conducir de manera más ecológica y, por tanto, consumir menos combustible. También me gustaría mencionar la nueva grafía de la capacidad del depósito de combustible. Un semicírculo amplio en la parte baja, que me ha parecido un acierto de diseño, sobre todo para los que se fijan en los pequeños detalles y los aprecian como un signo inevitable del cuidado y esmero a la hora de hacer las cosas bien.
Dejamos para casi el final una de las cosas más importantes: la infinita sensación de suavidad en todo lo que hace este Polo. Desde que te subes al coche, te invade una sensación de bienestar espectacular, hasta el punto, y puede parece coña, que si una marca de salvaslips, suavizantes para la colada o productos similares decidieran incluir un coche en sus anuncios publicitarios, yo, personalmente, no pensaría en otro coche. Los mandos, su funcionamiento, el tacto, los tapizados y, en marcha, la sensación de fluir, de plácido discurrir del paisaje y el efecto de deslizarse prácticamente por la carretera como si fueras en una alfombra, sin manchar o perturbar el lugar por el que pasas… es algo que me ha parecido increíblemente real, mejor que el mejor videojuego del momento.
Dos últimos apuntes. Apreciaciones personales: la palanca de cambios me ha parecido de un tacto exquisito, aunque me da que se ha reducido un poco bastante el tamaño y se ha colocado quizá muy abajo. La segunda, como siempre pongo de manifiesto en cada prueba de Audi, Seat, Skoda y Volkswagen, el botoncito para cambiar los dos medidores parciales del ordenador de a bordo, integrado en la palanca derecha, la de los limpiaparabrisas, está situada en un sitio donde no se ve, en la parte inferior, en medio de la palanca, con lo que, o estás avisado, o puede que pasen bastantes meses sin advertir su presencia… o incluso puede que alguien se haya pasado cientos de miles de kilómetros sin conocer que tal dispositivo existe.
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Me ha gustado mucho. Creo que merece la pena pagar un poco más para gozar y disfrutar de una calidad y un ambiente de categoría superior. A nivel de diseño han dado en el clavo y en marcha también es la referencia. Bravo.
UN COCHE PARA…
…cualquiera. El abanico en el target de este coche es bastante amplio. Desde el universitario que tiene acceso a su primer vehículo y es consciente de que lo barato puede salir caro, hasta segundo coche de una familia acomodada, para ‘urbanear’ y realizar todo tipo de tareas en ciudad. También, por qué no, para el que necesita hacer muchos kilómetros y quiere hacerlos dándose un gustazo, eso sí, consumiendo poco, poco.
KILÓMETROS PRUEBA – 9 Kms
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-40%-35%
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Volkswagen Polo TDI 75 Sport
Cubicaje / Potencia: 1.598 cc – 75 CV a 40 RPM
Caja de cambios: Manual 5 velocidades
Alimentación: Diesel. Inyección Directa Common Rail
Longitud / Anchura / Altura: 3.970 / 1.682 / 1.462 mm
Distancia ejes: 2.470 mm
Maletero: - 280 litros
Nº plazas: 5
Neumáticos: 175/70/14
Tracción: Delantera
Frenos: Discos delante (256 mm), Tambores atrás (2 mm)
Aceleración 0-1 km/h: 14 seg.
Velocidad máxima: 170 km/h
Capacidad depósito combustible: 45 l.
Peso en orden de marcha: 1.157 kilos
Par motor: 195 Nm / 1.5-2.0 rpm
Emisiones CO2: 109 g/km
Consumos oficiales:
Extraurbano: 3,6 l / 1 kms
Urbano: 5,1 l / 1 kms
Mixto: 4,2 l / 1 kms
Bien:
Calidad e imagen
Consumo
Agilidad y dinamismo
Menos bien:
Aceleración pobre
Posición del botón para cambiar del contador parcial al total en el ordenador de abordo
Sin luz en la guantera
Precio: Desde 15.260 euros