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Pruebas de coches |

Prueba del MINI COOPER Cabrio – Esencia en tamaño ‘Mini’

Por sa , 20/07/2009 | Visto: 7820
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Prueba del MINI COOPER Cabrio – Esencia en tamaño ‘Mini’
No te vas a comprar este Mini Cabrio por su motor, ni por su maletero, ni por su aceleración… ni si quiera por su precio. Lo harás porque Cupido te ha clavado su flecha en lo más hondo de tu corazón. Historia de un amor a primera vista.
Los que seguís regularmente las pruebas de Portalcoches.net, sabéis que en apenas párrafo y medio averiguáis si el coche me ha gustado o no. Aquí seguro que tardáis menos. Y reconozco que afrontaba este reto –cada prueba lo es- con bastante escepticismo: nunca he sido fan de los Mini… hasta ahora, claro. Cuando hayas acabado de leer todo esto, entenderás por qué. El Mini Cabrio no es un coche que se compre con la cabeza, ni siquiera con dinero. Se compra con el corazón. No lo compras a golpe de talonario, sino a golpe de sístole-diástole, sístole-diástole, sístole-diástole... Y es que pocos ejemplos pueden ser más gráficos que éste: si lo llego a tener conmigo un par de días más, le habría puesto hasta nombre. Con eso te lo digo todo.
 
Mini es especial por muchas cosas. Ha logrado resucitar un coche, un emblema, un espíritu que había quedado muy atrás en la historia automovilística. Echando una buena ración de imaginación a la coctelera, ha logrado poner a la venta un combinado con chispa, que entra por los ojos y que no puede dejar a nadie indiferente. El fenómeno ‘Mini’ había pasado inadvertido para mí hasta ahora, y lo tenía delante de mis narices: es increíble la cantidad de Minis, de última generación, que hay circulando por nuestras carreteras. Sin temor a equivocarme, puedo decir que este coche es un auténtico éxito de ventas. Algo tendrá para que enamore a chicos y chicas, jóvenes y no tan jóvenes… ¿no?
 
La ‘Minimanía’ lleva más de seis años en nuestro país. Siendo fieles al original, la marca que administra, controla y gestiona BMW ha sabido adaptarse al siglo XXI. Ha pegado un estirón necesario para afrontar el día a día con garantías, y se ha puesto las pilas en apartados en el que el original no estaba muy al día, como en estabilidad, motores, seguridad, etc, sin olvidar, por supuesto, las características propias que le habían hecho convertirse en un clásico con una imagen propia. Así, en el lavado de cara, el Mini no ha salido, ni mucho menos, perjudicado, es más, el acierto ha sido increíble, espectacular. Nadie se queja de falta de personalidad o de haber cerrado los ojos a su origen y modelo.
 
Centrándonos en la unidad concreta de la prueba, lo primero que percibes cuando coges el coche, al verlo por fuera, es: ‘Jolín… ¡qué bonito!’ Es que es así, en esta semana nadie me ha dicho que este coche, estéticamente, no le gustaba. Será porque la combinación de la pintura Horizon Blue con la capota de lona Hot Chocolate y la tapicería Lounge Hot Chocolate maridan como el buen vino blanco y la langosta, pero es que lo único que puedo hacer desde aquí es felicitar a los estilistas de la marca. Me resulta difícil pensar que alguien lo pueda hacer mejor.
 
Una vez dentro… la sensación continúa. La combinación de lo retro del modelo original con los avances tecnológicos y el diseño modernista es exquisita, una simbiosis natural que te produce la misma sensación que un buen libro con final inesperado… ¡wao! La consola central es fiel al Mini de Mr. Bean y a tantos otros que marcaron una época. Las palancas encerradas entre aros metálicos le dan un sabor inconfundible. El plástico metalizado del sistema de aireación y de música da el pego, y a pesar de contar con un navegador –que tardarás en controlar- con pantalla a color de última generación, la química entre pasado, presente y futuro es total. Esferas, palanca de cambio, cuentakilómetros, volante… todo adolece de un envidiable estrabismo, mirando al siglo pasado y al actual a la vez.
 
Ojo que uno no es un vendido, y las bondades y excelencias de este vehículo no ocultan los puntos mejorables, que los tiene. Aprovechando que estamos hablando del interior, claramente las plazas traseras son testimoniales, a no ser que sean niños o personas de muy baja estatura las que habiten este rinconcito. El espacio es reducido, aunque el grado sumo de reducción se lo lleva el maletero, con tan solo 125 litros de capacidad, apenas una mochila grande o una maleta de características especiales. Hasta el depósito, de sólo 40 litros, ha tenido que reducir sus dimensiones con respecto a la competencia. Otro punto muy criticable es el indicador de velocidad, con forma perimetral en la gran esfera sobre la consola central. Tardas un montón de tiempo en saber a qué velocidad vas, porque es muy pero que muy pequeño el indicador. Menos mal que puedes programar el ordenador de a bordo para que te lo marque en la mini pantalla digital del cuentarrevoluciones, tras el volante, porque sino, sería misión imposible. También es criticable la visibilidad trasera, sea con capota o sin ella. El sistema de aviso trasero de aparcamiento se antoja crucial. También parece poco lógico poner otra esfera, a la izquierda, tras el volante, pegada a la del cuentarrevoluciones, para indicar el tiempo que llevas sin capota. Un detalle snob y baladí que quita un espacio fantástico para poner el más práctico velocímetro, por ejemplo. Tampoco me gusta que la esfera de detrás del volante sea más grande que el propio hueco del volante, entre el aro superior y el eje central. O no ves con exactitud la aguja en la parte alta del cuentarrevoluciones o no ves la línea de debajo de la pantalla digital del ordenador de a bordo. Esto hay que revisarlo, señores.
 
Bueno, a ver, que ni tanto ni tan calvo, y paro ya de ser tan tiquismiquis, cruce de abuelo cebolleta y doña Rogelia, que se quejan por todo. Simplemente es la muestra de que lo cortés no quita lo valiente: cuando hay que alabar se alaba, y cuando hay que dar palos, pues saliva a las manos para que no resbale y a darle.
 
Ha quedado claro ya, por activa y por pasiva, que el sabor retro, elegante, y el guiño al pasado, obligado, no impide que la tecnología no ocupe su grado de importancia en el escalafón del Mini Cabrio. Tan a la última está este coche, que incorpora dos sistemas que serán fundamentales en los automóviles de mañana mismo, que no son otro que el sistema ‘start&stop’, que puedes desconectar al gusto, y el indicador de marcha idónea para la conducción más ahorrativa posible. Con estos dos sistemas, te puedo asegurar, tras acumular bastante más del millar de kilómetros, que son dispositivos indispensables para un coche moderno y que, en este caso concreto, hace que el Mini Cabrio de 120 caballos gasolina, se contente, tras mezclar todo tipo de conducción, con poco más que seis litros a los cien kilómetros. Una auténtica pasada, y siempre por debajo de los 140 gramos emitidos por kilómetros de CO2. Chapeau.
 
A nivel dinámico, tampoco estamos ante el mejor coche del mundo, en eso estaremos de acuerdo todos, aunque no tiene ninguna deficiencia que te impida, bajo ningún concepto, hacerte con él. Con capota o sin capota, el Mini es muy ágil y divertido en curvas. Al ser tan reducido en tamaño, tener una batalla excelente, unas suspensiones más bien duras, un peso contenido, calzado con unas llantas de 16, y responder con rapidez y eficacia a los impulsos del conductor, verás que culebrea y se retuerce con el mejor. Este piropo da pie a hablar de otro aspecto en el que este cabrio no brilla especialmente, y es en el tema del motor. Sobre el papel 120 caballos de gasolina deberían valer para mover con alegría y desenfreno los poco más de 1.2 kilos de peso, sin embargo, ni sus seis marchas –entre quinta y sexta apenas hay diferencia- ni el botoncito ‘Sport’ –que una vez pulsado hay que tener desarrollado unos cuantos sentidos extra para apreciar su funcionamiento- aseguran que el Mini termine de destapar el tarro de las esencias en cuanto a aceleraciones y recuperaciones. El par motor es escasito, escasito, y ni jugando constantemente con el cambio podrás lograr que el ritmo en subidas o carreteras de curvas sea vivo. Tienes que estar todo el rato bordeando la zona roja del cuentavueltas para que este Cabrio te haga sentir con su rendimiento algo parecido a lo que experimentas con su estética. Desde ya te digo que, si te lo vas a comprar y te llega el presupuesto, no dudes en subir de peldaño y comprarte el modelo de 175 caballos, con bastante más par motor y una aceleración de 0 a 1 que mejora en casi cuatro segundos… una barbaridad. También es cierto que son casi cinco mil euros de diferencia, pero si te gusta la conducción ‘dinámica’ con el 120 te estresarás y te frustrará a partes iguales… y no queremos que eso pase… ¿verdad?
 
En cualquier caso, con la capota puesta, depende en qué curvas o en qué movimientos, sobre todo cuando el firme tiene parches o no está demasiado bien asfaltado, el coche ‘cruje’ apreciablemente. No hasta el punto de que temas que se descuajaringue, pero sí que, a veces, puedes llegar a notar algún ruido que puede ser molesto, siempre ocasionalmente, y siempre, ya digo, con el asfalto bacheado… que alguna carretera así, aún en el siglo XXI, todavía queda. Con la capota quitada estos movimientos torsionales, si los hay, pasan bastante desapercibidos. Siempre que el tiempo lo permita el placer de rodar a cielo descubierto será inmensamente mayor que circular con la capota puesta. La insonorización es otro aspecto en el que, para próximas revisiones, deberían mejorar… y ya puestos, que no se olviden de hacer un sistema de apertura y cierre de la capota más silencioso.
 
Por cierto, que estamos a estas alturas de la película y aún no te he hablado del funcionamiento de la capota de lona, color ‘jot chocoleit’. Al igual que los mecanismos de BMW, te obliga a tener el dedo pegado a la palanca central que está encima del retrovisor interior para cubrir o descubrir el coche. En 25 segundos habrás cumplido tu objetivo, mismo si estás en movimiento, a velocidad moderada, eso sí. Igual que se cierra del tirón, hay que abrirlo en dos pasos. El primero, de apenas 4-5 segundos de duración, te abre la mitad delantera de la capota, como si fuera una trampilla de techo solar. Si accionas la palanca por segunda vez, en 20 segundos más el mecanismo te habrá recogido la capota a la perfección. Fácil, silencioso y práctico.
 
Poco más me queda por contar tras diseccionarte exhaustivamente –al menos eso creo- este Mini. En un coche las matemáticas tienen mucho peso, pero las sensaciones son las que inclinan la balanza finalmente, siempre de la mano de las experiencias vividas a bordo. En mi caso, lo tengo claro: la primera noche de coger el coche, con nocturnidad, alevosía, premeditación e infinito placer encerrado en mi pensamiento, me di una vuelta ‘a dos por hora’ por el centro de Madrid, por sus calles más emblemáticas, aprovechando los 30 grados de temperatura y la insólita soledad en cuanto a tráfico. Os puedo asegurar que sólo me faltó cerrar los ojos para que la experiencia se acercara al éxtasis y al misticismo de Santa Teresa, rollo levitación y demás. Si un coche te puede hacer sentir de esta manera, es un coche que merece estar en el garaje de tu casa. No te digo más… bueno sí: ¿cuánto tiempo tardará en quitarse de mis labios el intenso ‘sabor a Mini’ que ha dejado este Cabrio? Mmmmmm…
 

CON LA MANO EN EL CORAZÓN

O con el corazón en la mano, como quieras. Un coche que te hará rejuvenecer hasta el momento exacto de tu vida en el que mejor te sentirás. Un coche lúdico, para el disfrute, un auténtico capricho, una máquina ideal para resaltar el lado fruitivo de la vida. No te resignes, aún estás a tiempo de vivir la vida.
 

UN COCHE PARA…

…todos. Da igual edad, sexo, afiliación, condición, graduación, creencia, religión o credo. Todos.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 1.350 Kms
 
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) – 30%-15%-55%
 
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Mini Cooper Cabrio


Cubicaje / Potencia: 1.598 cc – 4 cil 16v. 120 CV a 6.0 RPM
Caja de cambios: Manual de 6 velocidades
Alimentación: Gasolina. Inyección directa
 
Longitud / Anchura / Altura: 3.699 / 1.683 / 1.414 mm
Distancia ejes: 2.470 mm
Maletero: 125 litros
Nº plazas: 4
Neumáticos: 195/55/R16
Tracción: delantera
Frenos: Discos ventilados (del) 280 mm ; (det) 259 mm
 

Aceleración 0-1 km/h: 9,8 seg.
Velocidad máxima: 198 km/h
Capacidad depósito combustible: 40 l.
Peso en vacío: 1.240 kilos
Par motor: 160 Nm / 4.250 RPM
Emisiones CO2: 137 g/km


Consumos oficiales:

Urbano: 7,4 l/1km
Extraurbano: 4,7 l/1km
Mixto: 5,7 l/1km


Bien:
Consumo

Agilidad y estabilidad en cambios de dirección

Sabor a Mini: buena mezcla entre modernidad y retro


Menos bien:
Ruido aerodinámico con capota puesta

Espacio, en maletero y en plazas traseras

El velocímetro central perimetral difícil de apreciar
 
Precio: Desde 23.9 euros
 

Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net

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