Con una planta imponente, el Ford Kuga es objeto de deseo de un amplio sector de la sociedad. Válido como todoterreno, monovolumen o coche de representación, el Kuga se ha convertido en una sorpresa agradable para la propia Ford.
La cifra de ventas es como el algodón del limpiador, que no engaña, y en Ford meten los pulgares bajo los tirantes y a lo ‘P Tinto’ esbozan una sonrisa con un gesto inconfundible de placer. Y es que no es para menos. Ford, con el Ford Kuga han logrado poner en el mercado un producto que entra por los ojos y que se defiende bien en todos los terrenos, hasta el punto de ser la referencia para el resto de la competencia. Sin ser el más brillante de la clase, cumple con suficiencia pidas lo que le pidas. Es el típico alumno que nunca será el mejor de la clase en ninguna asignatura pero que, por resultón y trabajador aplicado, a todos los profesores les gustaría tener en su clase.
Obviamente, lo primero que destaca nada más acercarnos al Ford Kuga es su estampa, una silueta impactante cincelada a golpe de imaginación que ha logrado adelantar el futuro con un punto de agresividad y transgresión sin caer en la vulgaridad. Las pequeñas protuberancias en el capó, sus faros rasgados, la fortaleza que se desprende de la parrilla y de los pasos de ruedas, a juego con unas llantas lobuladas marca de la casa… todo en este Kuga, externamente, sugiere un poderío tal que es obligado pensar que un coche así no te va a dejar tirado nunca. Y quizá sea ése el secreto de su éxito.
El Kuga es un ciudadano ejemplar, con un consumo ajustado y una elasticidad en su motor espectacular, todo ello unido a unas prestaciones más que decentes y una aceleración más que aceptable, con una progresividad más que viva entre las 2.000 y las 4.000 revoluciones por minuto. Teniendo en cuenta de que hablamos de que hay que mover más de tonelada y media, parece milagroso que una ecuación tan complicada haya sido tan bien resuelta por los ingenieros de la marca americana.
También hay que decir que pese a su aspecto campero, sus dotes lejos del asfalto no son las más deseables. Pistas de tierra y caminos no presentarán ningún problema, pero cuando el terreno se vuelve más difícil, la falta de mecanismos y ayudas a la conducción en este tipo de terrenos hace que el trayecto puede convertirse en una auténtica aventura. La versión probada, con el motor TDCi y tracción tradicional delantera 4x2, se muestra muy racional en el día a día, en la urbe o en desplazamientos interurbanos, pero en el campo muestra sus carencias en cuanto le exiges alguna cualidad TT más pura. El pensamiento consecuente es lo más lógico: si necesito un vehículo para el campo, habrá bastantes opciones a valorar antes que fijarse en el Kuga, que no dudo que en su versión 4x4 y con ayudas electrónicas sea más capaz, pero no esta unidad, la más vendida de todas las versiones que los del óvalo han puesto en el mercado español.
Las opciones para elegir tu Kuga son bastante limitadas, pero por el contrario están tan bien situadas y escalonadas que Ford pone de manifiesta aquí como con una estrategia inteligente se puede abarcar el máximo. Así, con un propulsor gasolina de 2 caballos y dos de gasoil, de 140 y 163 caballos, el Kuga cubre un amplio sector de los potenciales consumidores.

La estética exterior ya ha sido alabada convenientemente, como lógico puntal de su éxito en el mundo.
Si pasamos al interior, vemos que Ford sigue siendo fiel a sí mismo y que los cambios para modernizarse son siempre pocos y pequeños, algo que no termina de cuadrar con el aspecto exterior. El excesivo uso de los metalizados, sobre todo en la consola central, de tan visto, termina ya por crear una sensación de hastío. Con cuentagotas, Ford va introduciendo nuevos aspectos para intentar adecuar al siglo XXI sus interiores, pero es en este apartado donde más le queda por trabajar. El volante, por ejemplo, sigue ofreciendo a la izquierda la voluminosa piña que aglutina los mandos del equipo de sonido, una pieza que lleva una década larga en Focus y Mondeo. El S-Max y el último Mondeo supusieron un paso adelante en cuanto a diseño interior, te podía gustar más o menos, pero era una evolución. Sin embargo ese riesgo no ha sido corrido en este Kuga, y la discreción se ha terminado por convertir en excesivamente conservador y tradicional. Choca la visión del salpicadero, con el tablero de instrumentos y la consola central, con un diminuto navegador de complicadísima lectura y botones y ruletas ‘extrapequeños’, con la alegre nota de color dispuesta en asientos y los elementos que rodean la palanca de cambios y se alargan hasta el túnel de transmisión. Con muy poquita cosa han logrado dar un toque personal y desenfadado a lo que podría haber sido el gris más gris de la historia. La posición al volante sorprende al principio, porque es tan elevada como en un monovolumen, pero enseguida te habitúas.
En cuanto a espacio, el Kuga hace gala a su planta exterior. Cinco personas viajarán sin problemas. Tres adultos de metro ochenta no se quejarán por ir en sus asientos en un desplazamiento de varias horas, además de contar con el suelo plano en la parte de atrás. Tampoco se quejarán por no poder situar todo su equipaje, ya que el maletero -410 litros en nuestra unidad que llevaba kit reparapinchazos en lugar de rueda de repuesto- es voluminoso y muy accesible. El interior también cuenta numerosos lugares para vaciar los bolsillos, especialmente remarcable es el hueco del reposabrazos central, que encierra muchas sorpresas, como un lugar específico para llevar ordenados los CD y un puerto USB, además de tener una capacidad espectacular. Los retrovisores grandes y la amplia superficie acristalada hacen que la luminosidad y la visibilidad sean más que notables.
Aunque pueda parecer que el motor se queda un poco corto… nada más lejos de la realidad. Si te ciñes a la salvedad del uso parcial en terrenos difíciles, en cualquier otro escenario el coche no te dará la más mínima queja, ni por aceleración, ni por tracción, ni por consumo, en torno a siete litros después de desempeñar buena parte de nuestra prueba en ciudad, lugar donde se desenvuelve con una agilidad increíble para sus casi cuatro metros y medio y su volumen.

Si hablamos de confort de marcha, nueve sobre diez. A todos los que nos hemos subido a este Kuga en Portalcoches.net nos ha parecido que
las suspensiones y amortiguaciones son quizá un poco blandas para el día a día, pero con la lógica en la mano, se debe imponer el raciocinio y pensar que con este coche no te vas a ir a un puerto de montaña a hacer curvas, sino que vas a ir al colegio a por los niños, vas a cargar las bicis en fin de semana y te vas a desplazar al trabajo o a la casa de campo los festivos con una comodidad indudable. Existe balancero en la carrocería, pero en ningún caso excesivo.
El Kuga probado, con el acabado Trend, lo que viene siendo el acceso a gama, sale por 25.740 euros, un precio, la verdad, no muy económico… aunque siempre hay alguna oferta o promoción dispuesta a aligerar la factura final. Nuestra unidad de pruebas contaba con llantas de 17 con barras en el techo y cristales tintados (750 euros), el navegador (1.150) detector de baja presión de neumáticos (180), espejos plegables (150), sensor de distancia de aparcamiento trasero y delantero (3), climatizador bizona (4) y apertura y arranque sin llave (3), con lo que casi se pone en los 30.0 euros. Yo, personalmente, prescindiría del navegador, por su escaso tamaño de pantalla y por un funcionamiento algo complicado –nadie pudo sincronizar el teléfono móvil vía bluetooth-. En cambio opciones como el climatizador, los espejos, sensores de parking y la apertura y arranque sin llave, por comodidad, se me antojan fundamentales, amén de estar muy bien de precio.
Detalles que no deberíamos dejar de comentar son, por ejemplo, el ‘Easy Fuel’, que elimina el tapón convencional y ensuciarse a la hora de repostar, amén de no poder insertar una manguera que no sea la indicada. También se puede abrir la luneta trasera de manera independiente en lo que han denominado en Ford ‘miniportón’. Otro acierto. En cuanto a seguridad, el sistema de protección inteligente de Ford (IPS) es de serie en toda la gama y supervisa el correcto estado de su sistema de airbags así como el del ESP, el TCS y el EBA. Y lo más alucinante… ¡en la parte de atrás del reposabrazos central, tiene un enchufe de 230V, de los de doble clavija de toda la vida!
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Este Kuga es un coche completito, completito. Tiene una imagen fantástica y sus bondades son muchas y muy remarcables. Un auténtico vehículo para todo, espectacular en el día a día, que no dejará indiferente a nadie.
UN COCHE PARA…
…para… para… pues creo que este coche tiene el mayor rango de uso de los analizados hasta ahora, porque de tan completo y cumplidor en todos los apartados, lo mismo vale para un roto que para un descosido. Sanote, voluntarioso y seguro, no será un quebradero de cabeza en tu agenda.
KILÓMETROS PRUEBA – 450 Kms
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 40%-20%-40%
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Ford Kuga 2.0 TDCI 4x2 Trend
Cubicaje / Potencia: 1.997 cc – 136 CV a 4.000 RPM
Caja de cambios: Manual 6 velocidades
Alimentación: Diesel. Inyección Directa ‘Common Rail’
Longitud / Anchura / Altura: 4.443 / 1.842 / 1.667 mm
Distancia ejes: 2.690 mm
Maletero: 410 litros
Nº plazas: 5
Neumáticos: 235/55/17
Tracción: Delantera
Frenos: Discos ventilados (del.) 300 mm y discos macizos (det.) 302 mm
Aceleración 0-100 km/h: 10,6 seg
Velocidad máxima: 182 km/h
Capacidad depósito combustible: 58 l.
Peso en orden de marcha: 1.573 kilos
Par motor: 320 Nm / 2.000
Emisiones CO2: 156 g/km
Consumos oficiales:
Extraurbano: 5,3 l / 100 kms
Urbano: 8,0 l / 100 kms
Mixto: 6,3 l / 100 kms
Bien:
Estética y diseño
Consumo
Equipamiento
Menos bien:
Navegador diminuto
Algunos elementos obsoletos a bordo
Suspensiones ‘demasiado cómodas’
Precio: Desde 25.740 euros