Burro grande ande o no ande. Audi ha apostado muy fuerte con esta filosofía por bandera con el A6 TDIe, pero es injusto tachar de burro a un A6 que luce como el mejor corcel de raza árabe. Eso sí, el A6 TDIe 136 CV no es, precisamente, un purasangre.
Audi, no sé si innecesariamente, ha corrido un riesgo bastante grande poniendo a la venta este A6 TDIe. Una marca más que contrastada, con un nivel y una credibilidad a prueba de bombas, con más ventas en nuestro país en 29 que sus archirrivales Mercedes y BMW, podría haber patinado de lo lindo con un experimento que le podía haber costado mucho en imagen. De todas formas, ya digo de entrada que es mucho riesgo, pero siempre contenido, sobre todo teniendo como referencia a sus dos ‘primos’ alemanes, a los que ha ganado en 29 la partida, por escaso margen, en ventas en el mercado español. Digo riesgo controlado, porque en Mercedes también han hecho el mismo experimento con el Clase E, aunque la factura final es 3.3 euros superior. Por su parte, BMW ‘empieza a hablar’ a partir de los 170 caballos en gasolina y 177 en diesel, con unos precios también más elevados –casi 3.0 euros-.
Podría afirmar, casi sin miedo a equivocarme, que pese al leve lavado de cara en ópticas traseras, leds delanteros y muy poquitas innovaciones más, el A6 es el Audi que más elementos conserva de la última versión y, por tanto, más necesidad tiene de recibir una profunda renovación –que recibiría con los brazos abiertos pese a ser una nave de primera clase-. Particularmente, y más después de haber probado el Q5, me ha extrañado sobremanera ver en el cuadro de instrumentación la presentación de pequeñas pantallas ya bastante añejas con dígitos del antiguo A4, absolutamente fuera de onda para todo un A6, berlina de berlinas, con permiso del A8, en la marca de los cuatro aros. Entre los elementos novedosos hemos apreciado con placer que en la parte baja de la pantalla del ordenador de a bordo unas flechas nos indican cuando cambiar de marcha para optimizar el consumo de nuestro buque. Sin duda, un acierto dada la filosofía y la contenida potencia del vehículo.
Es cierto que se ha probado la versión más básica, la entrada a gama, lo más barato que podemos tener con la carrocería de casi cinco metros que presenta el A6, pero aún así, se presuponen unos estándares de calidad y acabados mínimos para un coche que destila sobriedad por dentro y por fuera, pese al guiño al futuro que significan sus pilotos traseros de acertado diseño. Lo que es innegable, y lo decimos antes de que se acumulen las frases, las sentencias y los párrafos, es que el esfuerzo de la marca de Ingolstadt en poner un producto como éste a la venta en los términos que lo ha hecho (menos de 37.0 euros), es algo que la competencia más recalcitrante no ha podido hacer. Quizá esgriman el arma o la excusa de que no les interesa ‘vender tan barato’ su segunda berlina más grande en importancia, pero no es menos cierto que, aunque quisieran, les resultaría un esfuerzo enorme poner en el mercado, a precio similar, su Serie 5 y su Clase E en las mismas formas y términos que la ‘joven, dinámica y aventurera’ Audi.
Exteriormente, el A6 ya hemos dicho que ha sufrido muy pocos cambios, aunque significativos. Casualmente, coincidimos con un A6 de la anterior generación y pudimos comprobar in situ que a nivel de carrocería se aprovechaba absolutamente todo. Tan solo los cambios necesarios en la chapa para alojar los nuevos pilotos traseros –que personalmente me gustan muchísimo más que los anteriores- y la colocación de las luces de día por leds en el frontal. Por lo demás. Más de lo mismo. Nuestra unidad contaba con el acabo S-Line, que con llantas de 18 y doble salida de escape –una a cada lado- le daba un toque deportivo espectacular, lo que unido al blanco níveo del color suministrado –pese a los detractores, que los hay, a mí me encanta- contribuyen a un todo visualmente muy atractivo pese al clasicismo natural de su línea y lo ajado en el tiempo de la misma. El S-Line también implica una suspensión deportiva que, francamente, nos ha maravillado.
En el interior reina el espacio. Maletero, con casi 550 litros –quizá boca de carga algo pequeña- y plazas traseras son los más beneficiados. Las cotas de calidad siguen los cánones establecidos, casi todo está en su sitio, los materiales son de calidad… algo soso todo para mi gusto, pero entiendo que se haya podido buscar adrede esta sensación, ya que el público objetivo de esta berlina no es otro que varones con cierta edad y determinado poder adquisitivo en el que la emoción más intensa de la semana pueda ser sentarse cómodamente en el sofá del salón de su amplia casa a ver un partido de fútbol… sin quedarse dormido. A ver, exagero un poco, pero es la verdad. La crisis y las fortunas venidas a menos que quieren seguir aparentando en la forma lo que no alimenta el fondo verán con buenos ojos un cochazo como este, que con una chapita en la zaga que pone 2.0 TDI, alberga el motor más parco, en consumo y prestaciones, del segmento.
Siguiendo con el interior, hay varias cosas que me han sorprendido sobremanera, pese a entrar en el habitáculo con el chip de ‘cochazo que sólo vale 36.810 euros, no esperes que sea la bomba’. De entrada, el ‘aroma’ Audi característico lo impregna todo. Navegador, consola, volante con botones, asientos espectaculares en cuanto a tacto, mullido, formas y sensaciones, desahogo extremo, materiales de inmejorable calidad, todo funcionando a la perfección desde el minuto 1 con una sensación exquisita casi al cien por cien. Sin embargo, no escapan detalles que desentonan mínimamente. Algo así como si el Barça o el Madrid se hubieran ‘reforzado’ con dos fichajes de Segunda división, y aunque el juego sigue siendo espectacular, hay algún músico que desentona.
En este caso me pasó en las apreciaciones iniciales sobre el cuadro de mandos, cuando vi los dígitos de la fecha y la hora, y los kilómetros totales y parciales con las grafías que llevaba tiempo, más de un lustro, usando encima, en una categoría inferior como el A4. Eso, unido a dos detalles mayúsculos en mi opinión, la esperada falta de potencia y aceleración a bajas revoluciones –cosa normal- y, sobre todo, el emplazamiento del sistema de sonido en la guantera, restando muchísima capacidad a la misma, me han resultado descorazonadores. Ya notaba algo raro cuando subí al coche. No había ranura para el CD. Una vez apretado el botón que abre la guantera, comprobé que la unidad para meter el CD o las tarjetas SD estaba allí, con lo que, sinceramente, me quedé más que sorprendido.
Pero claro, ahora hay que ver si la inversión es susceptible de merecer la pena, una vez visto lo más anecdótico, así que, entramos en materia: A nivel dinámico el coche se muestra imperturbable, intachable, confortable y cómodo a más no poder. Sin recurrir a la tecnología de más rabiosa actualidad, Audi conforma un bastidor con unas suspensiones ideales para afrontar desplazamientos en ciudad o largos, larguíiiiiiiiiiiiiiiisimos recorridos. El objetivo de la máxima comodidad a la hora de viajes prolongados en el espacio y en el tiempo se cumple con sobrada solvencia. No te ‘teletransportas’, pero casi. Con un cambio bien escalonado de seis velocidades, el Audi devora kilómetros sin despeinarse, haciendo muy fácil llegar más allá de mil kilómetros sin repostar, a una media menor de seis litros a los cien kilómetros. Sabiendo que nos desplazamos en algo más de tonelada y media, la cifra es para quitarse el sombrero, pues nunca da sensación de mamotreto, y sí de estabilidad ejemplar e incluso sorprendente agilidad.

Sin embargo, y esto ya gusta un poco menos, cuando cambiamos la autovía por la carretera nacional con un solo carril en cada sentido, la sonrisa fluye con menos prontitud… e incluso se torna en rictus de cierto malestar. No porque tenga problemas para curvear, o haya balanceos de carrocería excesivos, más bien al contrario, cumple con sobresaliente también es terrenos más sinuosos y enrevesados, pero a la hora del adelantamiento hay que extremar la prudencia, ya que a veces con bajar a quinta no es suficiente, y casi resulte más aconsejable –yo lo aconsejo desde ya- engranar la cuarta velocidad para afrontar con garantías el adelantamiento al coche que nos precede.
El motor es un diesel poco gastón, pero a la hora de entregar su máxima potencia exige pegar un patadón en una marcha corta para poder disfrutar de un reprís que nunca será espectacular. Si somos conscientes de ello y sabemos que este escenario no va a ser el más habitual, en este caso, la compra de este Audi A6 TDIe, por estética, por presencia y por economía está más que justificada, ya que para más inri, la cifra de sólo 139 gramos de CO2 por kilómetro es más que reducida, sobre todo si comparamos con la competencia.
Detalles a tener en cuenta, que no son nada despreciables, es que tienes, como en todo Audi, la opción de poder desconectar el ESP si queremos buscar, a toda costa, la diversión, siempre con manos raudas y veloces, o simplemente ‘sentir’ más el coche. A pesar del escaso potencial, siempre se puede jugar con un coche por muy grande que sea en dimensiones. Este A6 cuenta con dispositivos muy útiles, amén del navegador, como una tecla denominada ‘check’, que con ayuda del navegador evalúa tu velocidad en ese momento y el límite marcado por la vía y te avisa si la sobrepasas. Por cierto, constatar que nuestra unidad de pruebas no contaba con rueda de repuesto en el hueco diseñado al efecto.
En cualquier caso, el rey de la sobriedad, parco en consumo, aprueba con nota una prueba en la que se le ha dado, mayormente, el escenario y el ecosistema en el que se desenvuelve con más autoridad: largas autovías donde demostrar su potencial.
CON LA MANO EN EL CORAZÓN
Siempre es bueno y recomendable contar con un plus de caballos guardados en el acelerador, y éste no los tiene. Nunca sabes cuándo los vas a necesitar… un adelantamiento, un semáforo…El conjunto es asumible de todas todas, si renuncias de entrada a cualquier asomo de deportividad. Si eres de los que tienes mucha paciencia al volante, y valoras mayormente el placer de la conducción relajada, adelante.
UN COCHE PARA…
…los que necesitan aparentar, o simplemente para los que quieren un coche grande y económico, sin renunciar al pedigrí de una marca premium. Audi ha demostrado que todo un A6 puede consumir menos de seis litros y ser igual de cómodo a la hora de viajar, y eso hay clientes que lo agradecen. Si tienes cierta edad, o la calma por bandera, disfrutarás de su comodidad y amplitud. No son tiempos para derrochar, la verdad.
KILÓMETROS PRUEBA – 1.1 Kms
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 25%-15%-60%
Audi A6 TDIe 136 CV
Cubicaje / Potencia: 1.968 cc – 136 CV a 4.0 RPM
Caja de cambios: Manual de 6 velocidades
Alimentación: Sistema de inyección directa common rail
Longitud / Anchura / Altura: 4.927 / 2.030 / 1.459 mm
Distancia ejes: 2.843 mm
Maletero: 546 litros
Nº plazas: 5
Neumáticos: 205/60/16 (Unidad probada: 245/40/18)
Tracción: Delantera
Frenos: Disco autoventilados (delante) / Disco (detrás)
Aceleración 0-1 km/h: 10,3 segundos
Velocidad máxima: 208 km/h
Capacidad depósito combustible: 70 l.
Peso en orden de marcha: 1.540 kilos
Par motor: 320 Nm / 2.5
Emisiones CO2: 139 g/km
Consumos oficiales:
Extraurbano: 4,3 l / 1 kms
Urbano: 7,0 l / 1 kms
Mixto: 5,3 l / 1 kms
Bien:
Consumo
Suavidad y confort de marcha
Espacio y maletero
Menos bien:
Aceleración
Equipo de audio en la guantera
Necesita actualizarse un poco más
Precio: Desde 36.810 euros