El Jeep Wrangler saldrá a la venta, en Estados Unidos, siendo el aguerrido escalador de siempre, aunque mejorará algunos puntos oscuros y situará, como principal rasgo estilístico, la calandra de barras verticales, combinada con ópticas redondas.
Los principales cambios estéticos con los que cuenta el nuevo Jeep Wrangler son unos antiniebla integrados en el paragolpes aunque, en las versiones Sahara Unlimited, es posible montar un hardtop del color de la carrocería. La paleta disponible para este Jeep crece con unas tonalidades que responden a los nombres de Detonator Yellow, Deep Cherry Red, Sahara Tan, Cosmos Blue y Bright White.
El interior ha ganado en calidad, ya que donde antes había plásticos duros y unos acabados regulares, ahora, hay toda una selección de plásticos de tacto muy superior. Además, se rediseña el volante, la instrumentación y la consola central. Los asientos son algo más grandes, los reposabrazos más cómodos y las ventanas traseras algo mayores, en las versiones equipadas con el hardtop.
Jeep ha mejorado el aislamiento acústico del habitáculo y el equipo de sonido admite streaming por Bluetooth y cuenta con un conector USB.
Finalmente, la comodidad aumenta con una toma de corriente de 110 voltios, el voltaje habitual en los hogares estadounidenses. No habrá novedades a nivel de mecánica, por lo que seguirá montando el turbodiésel 2.8 CRD de origen VM Motori y, el menos común, 3.8 V6 de gasolina. Su producción ya ha comenzado en Toledo (EEUU) y pronto se venderá al gran público.