La Fiscalía de Seguridad Vial aboga por endurecer la persecución contra los conductores que, con sus malas actitudes, pueden provocar accidentes muy graves.
Para la DGT, el acoso pasa por incumplir la obligación de mantener una distancia de seguridad, por realizar gestos obscenos, por deslumbrar mediante ráfagas a quien nos precede, por insultar, etc. Todas pueden ser maniobras punibles que podrían considerarse, incluso, como conducción temeraria, un delito castigado con penas de hasta dos años de cárcel.
La Fiscalía ha dado orden a las
fuerzas de seguridad de poner especial hincapié en perseguir a estos “acosadores de autovía” que, según el propio fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, alteran el estado psicológico del conductor y provocan tensión y desequilibrio hasta que consiguen que el conductor pierda el control.