BMW renueva su Serie 1. Atención. Audi pone las orejas en punta, afila su A3 y el resto mira de reojo. El próximo 22 de septiembre, y desde 25.950 euros, BMW venderá el renovado peque con la mirada puesta en la ecología y en la calidad Premium.
Ni qué decir tiene que, para BMW, la renovación del Serie 1 ha sido algo serio. El segmento compacto Premium está muy solicitado, hay mucha competencia, y nadie puede dormirse en los laureles. Con estas premisas, y partiendo de una base bastante buena, había que profundizar en los aspectos menos desarrollados del anterior Serie 1, que desde 24 ha vendido 1.3.0 unidades en todo el mundo, 88.0 de ellas en España. La cota nacional se nos antoja algo exigua con respecto a los parámetros del resto del universo, y sin duda que a BMW España la noticia y el resultado final de la renovación le ha venido como anillo al dedo. No quedarse atrás en la carrera tecnológica, apostar por la ecología, y diferenciarse de la competencia con paquetes exclusivos, son las líneas generales de un BMW Serie 1 que crece en todos los sentidos y a todos los niveles, para ganarse a un público español que, hasta ahora, era bastante reticente al pequeño de la gran BMW.
Lo primero que llama la atención, aparte del aumento de 8,5 centímetros de largo, es la estética, más moderna, aunque, como casi siempre en BMW, lejos de ser revolucionaria. Faros al estilo Serie 5 y parrilla inclinada hacia adelante configuran un morro más afilado y aerodinámico. Las entradas de aire laterales le hacen ser más agresivo que el modelo al que sustituye. De perfil apenas sufre cambios significativos, aunque el parachoques trasero, integrado en la carrocería, parece más prominente que antes. Los pilotos traseros han sido los que más han sufrido el rediseño, y para bien, más complejos y oscuros que antes. Los diseñadores no se han cortado a la hora de meter cromados por todas partes, especialmente en la línea Urban.
El interior también gana en habitabilidad, gracias a los tres centímetros más de batalla, con lo que las plazas traseras, muy criticadas en el modelo anterior, ganan espacio, lo mismo que el maletero, que se optimiza hasta los 360 litros, 30 más, lo que merece un aplauso de minuto y pico. En los materiales interiores apenas se nota un leve cambio, siempre con calidad sobresaliente, aunque las dos líneas de personalización por las que apuesta BMW en el lanzamiento serán capaces de dotar de una personalidad propia a tu BMW. En concreto son las
líneas Urban y Sport. Ojo que puedes adquirir un BMW sin necesidad de hacerte con uno de estos pack, pero la verdad que por 1.8 euros que cuesta cada uno te ofrecen equipamiento de más 2.2 euros y en la mayoría de los casos interesará. La línea Sport da un toque ágil, agresivo, potente y dinámico al nuevo Serie 1. Espejos en negro con molduras, entradas de aire en faldón a juego, parrilla con 8 barras en vez de 11, volante con hilo rojo y agujas y marcos de los relojes en rojo, con varios cromados a juego. Llantas de 16 ó 17 pulgadas. Para no perdérselo. La línea Urban explota la exclusividad y la belleza plástica, con barras cromadas por doquier, llantas de 17, iluminación interior, asientos en tela color plata, detalles interiores en vidrio acrílico… la sofisticación de los urbanitas. En marzo de 2012 llegará la línea M, con llantas de 18 y tapicería alcántara, entre otros elementos.
En cualquier caso, BMW exhibe pegada cuando habla de que este nuevo Serie 1 será el único compacto en el mercado que se vende con tracción trasera. Por si quedan dudas sobre la exclusividad de la marca de la hélice, confirman que serán los primeros en montar en un coche de este tamaño y precio un cambio automático de ocho velocidades con sistema Start&Stop. Además, en este Serie 1 han apostado por propulsores más modernos Twin Power Turbo, y ahora, además de poder configurar el coche con el Driving Dynamic en modo Comfort, Sport y Sport+, nace un nuevo modo denominado Eco Pro que lleva a la máxima expresión la conducción eficiente (Efficient Dynamics) de la casa bávara.
Para lograr la eficiencia todo, o casi todo, vale: con las ocho marchas del nuevo cambio automático, el salto es menos entre relaciones, con lo que se logra más confort, menos consumo y menos emisiones de CO2. Cada vez las estructuras son más ligeras sin perder rigidez, los neumáticos mejoran su eficiencia y penalizan menos la rodadura sin perder prestaciones, y la recuperación de energía tanto en frenado como en desaceleración se optimiza. La servodirección eléctrica y el indicador de cambio de marcha óptimo también aportan su cuota.
El 22 de septiembre encontraremos en los concesionarios cinco opciones en cuanto a motores: 116d, 118d y 120d en diesel, entregando 116, 143 y 184 CV, respectivamente. En gasolina, disponibles el 116i y el 118i, con 136 y 170 CV cada uno. Las cifras se han afinado al máximo, y por ver un ejemplo, el 120d, con 184 CV, consume 4,5 litros a los cien y no pasa de 119 gramos de CO2 por kilómetros, siempre en condiciones óptimas. Por cierto que también en marzo llegará el 116d EDE (Efficient Dynamic Edition), con las increíbles cifras de 3,8 litros de gasoil a los cien kilómetros y 99 gramos de CO2 por km. En cuanto a precios, BMW hace hincapié en que la nueva generación es más económica kilo por kilo con respecto a la anterior a igualdad de equipamiento.
El 116d y el 116i comparten el precio más bajo, de 25.950 euros, mientras que el 120d, el más elevado, parte de los 30.3 euros.
Los sistemas Connected Drive, presentes en el resto de hermanos mayores, también se dan cita con el benjamín de la familia, apostando, como es tradición en BMW, por la comodidad, el ‘infoentretenimiento’ y la seguridad.
EN MARCHA CON EL NUEVO SERIE 1 EN LA PRESENTACIÓN DE MADRID
Aún nos intentamos explicar cómo lo hicimos, pero fuimos de los poquísimos medios de comunicación que logró, en una mañana, completar el recorrido largo de más de cien kilómetros con un Serie 1 rojo con un motor gasolina y el pack Sport, para completar luego un recorrido urbano con un modelo con propulsor diesel y comprobar en la densidad del tráfico madrileño en plena operación salida como funciona el sistema Eco Pro.
En primera instancia nos hacemos con un 118i y sus 170 caballos con la línea Sport. La columna central con la información del coche sigue orientada al conductor, como debe ser, porque a BMW no se le escapa quien es el verdadero protagonista de sus coches. No descuida al resto de sus ocupantes, pero sabe quién ha puesto la pasta encima de la mesa, y le mima todo lo que puede. Todo sigue siendo ergonómico, con calidades excelentes y el aire de marca en cada centímetro cuadrado.
Como suele ser habitual en las presentaciones, las unidades de muestra están equipadas hasta el infinito y más allá, y a este 118i no le falta de nada, con navegador, Driving Dynamic, volante deportivo forrado en cuero exquisito… y toda la estética de la línea Sport visible tanto por dentro como por fuera. Se nota más espacio en la parte de atrás, y es evidente la mejora en el maletero. No me gusta tanto el tema de la visibilidad trasera, sobre todo con el quinto reposacabezas, que limita casi el cien por cien de la practicidad del espejo interior.
El cambio manual es tan preciso como el de toda la familia, y es una maravilla ver como el corte de encendido flirtea con las 7.0 vueltas. Después de casi 60 kilómetros por autovía llega el momento de divertirse y comprobar si el chasis del BMW Serie 1 sigue siendo tan firme. Ponemos el modo Sport y empezamos a jugar con las curvas y el cambio, que obtiene un diez. Sin embargo, esperábamos algo más de rigidez de suspensiones en el modo Sport, pensamos mientras vemos el simbolito amarillo del control de tracción actuar en una curva sí y en otra también ante el ritmo alto que imprimimos para ver si el nuevo Serie 1 se merece llevar la hélice en el frontal. Obviamente, llegamos a la conclusión que algo más de rigidez y dureza deben dejar para cuando lleguen versiones más potentes, porque comparamos este tacto con el que apuntamos hace mes y poco con el nuevo Serie 1M Coupé y no se parece en nada, mucho más amable y condescendiente el que tenemos ahora entre manos.
Mientras regresamos a la base, nos da tiempo a curiosear en el navegador y en todas las pantallas y opciones de configuración. Vemos con una sonrisa de oreja a oreja que las poquitas cosas que se podían mejorar se han perfeccionado hasta satisfacer al probador más sibarita y tiquismiquis. Además, se han añadido nuevas pantallas en cada uno de los modos de conducción disponibles. Después de 120 kilómetros de tralla de la buena, me impresiona ver que el consumo no ha pasado de nueve litros a los cien.
No podemos tener una visión completa sin probar un Serie 1 diesel y comprobar si es oro todo lo que reluce, o lo que es lo mismo, si el Modo Eco Pro que nos han presentado funciona. En la rueda de prensa el equipo de Rosa Caniego, Directora de Comunicación de la marca en España, nos han confirmado que se puede optimizar el consumo del coche hasta un 20 por ciento. El sistema está diseñado para recomendarte en tiempo real cómo debes acelerar o cambiar de marcha, optimizando la gestión del motor, el cambio, el sistema de climatización, etc, etc.
Con un 120d de color blanco afrontamos la prueba urbana con mucha curiosidad, una vez visto que el bastidor BMW funciona de la manera acostumbrada. Obvio, lo primero que hago es poner todos los medidores a cero y conectar el Modo Eco Pro. Lo primero que me llama la atención es que el sistema Start&Stop funciona hasta con el climatizador puesto a una intensidad razonable.
Mientras el tráfico me atrapa empiezo a bucear en las distintas pantallas que me muestran mis progresos y las gráficas de consumo, todo configurable. El ordenador te cuantifica, incluso, cuántos kilómetros puedes rodar demás gracias a tu conducción eficiente. Así, empiezo a hacer caso de la flecha que te aconseja el cambio y veo que a poco más de 1.5 vueltas ya te recomienda pasar a una marcha superior. El gráfico azul de Efficient Dynamics en la parte baja del velocímetro es ligeramente diferente y te aporta más información de la habitual. En los primeros siete kilómetros de trayecto logro 2,3 kilómetros extra con el carburante que debería haber consumido y que he logrado ahorrar.
El tráfico se complica, el consumo empieza a dejar la cifra de los 6 litros y viaja hasta los siete y pico, a pesar de todas estas medidas. También hay que contar que este propulsor tiene 184 caballos y que se alimenta de algo más que el aire. Un par de acelerones y un par de frenadas inesperadas me echan por tierra las fantásticas cifras obtenidas hasta entonces. Regreso a la base después de algo más de 20 kilómetros con 4,7 kms ‘ahorrados’. No está mal para estar el tráfico como estaba, caótico en lo más profundo de la profunda operación salida de un puente largo en Madrid.
Una vez en la base me doy cuenta que con casi 2 caballos y con un tráfico digno del infierno más poblado de la humanidad, no llegar a ocho litros cada cien kilómetros no está tan mal. Apunto aquí un par de caladas en sendos semáforos. No digo que el Start&Stop funcione mal, pero igual podría reactivar el motor un pelo antes para no generar dudas al conductor. En cualquier caso la suavidad de marcha ha sido total, la ergonomía del habitáculo, asientos y mandos de conducción es ejemplar.
Miro a uno y otro en perspectiva, y pienso que el tiempo dará o quitará razones: aprecio el esfuerzo de BMW por dotar de más personalidad a su Serie 1, pero me temo que han sido algo conservadores, otra vez, en un segmento que, no olvidemos, es el escalón de entrada a una marca Premium.