Audi y la Universidad de Stanford están realizando pruebas sobre vehículos autónomos y, esta vez, van a mandar un Audi TTS al ascenso de Pikes Peak, una de las carreras más duras y peligrosas del mundo pero, a su vez, una de las más espectaculares.
El coupé de Ingolstadt está equipado con la última tecnología de posicionamiento mediante GPS, que le permitirá cumplir con el camino sin desviarse más de dos centímetros de la línea establecida en unos mapas internos. Además, cuenta con cambio DSG, dirección, acelerador y freno conectados a un ordenador que coordina todos los elementos.
Un lugar como Pikes Peak es el sitio perfecto para probar algoritmos de
conducción autónoma y métodos de asistencia activa al conductor, además de probar la resistencia de todo el sistema en las condiciones más duras.