El piloto francés había tenido problemas con Citroën debido a su preferencia por Loeb. Su contrato con la firma gala terminó la semana pasada.
La idea de la marca alemana es que Ogier dedique la próxima campaña al desarrollo del Polo R WRC y que sea primer piloto de Volkswagen para el mundial de 2013. Tanto él como su copiloto, Julien Ingrassia, han firmado un contrato de larga duración, según informan desde la firma alemana.
Por su parte, el responsable de Volkswagen Motorsport, Kris Nissen, ha comentado: “Estamos orgullosos de que una pareja tan exitosa y rápida como Sébastien y Julien hayan decidido unirse a Volkswagen. El objetivo de poner un Polo R WRC competitivo sobre la carretera lo más rápido posible es el que moverá a nuestro equipo. Estamos deseando trabajar con ellos y esperamos conseguir muchas victorias y títulos en el futuro”.
El nuevo número uno del equipo alemán se mostró exultante; "Volkswagen es el fabricante número uno de Europa y pronto lo será del mundo. Estoy seguro de que van a competir con el objetivo de ganar el WRC. Y me hace feliz formar parte de este proyecto desde el principio".
Por otro lado, Ulrich Hackenberg, miembro de la División de Desarrollo de Volkswagen, añadió: "Estoy muy contento de que Sebastien Ogier y Julien Ingrassia se unan a nosotros. Los dos son piezas importantes en nuestro objetivo de construir un equipo de éxito para el Campeonato del Mundo de Rallys. Además, también es una inyección de confianza para nuestro equipo que una pareja tan fuerte como ellos opte por un equipo nuevo en el WRC que aún se está desarrollando". En este proyecto de desarrollo participa actualmente Carlos Sainz.
El piloto francés terminó su contrato con Citroën la semana pasada debido a la llegada al equipo galo del finlandés
Mikko Hirvonen que llegó desde Ford. Ogier tuvo algunos encontronazos este año con el francés Sebastien Loeb aunque fue capaz de discutir el status preferente del
ocho veces campeón del mundo durante la competición logrando cinco victorias en el campeonato mundial. Esta situación era desconocida para Loeb y tuvieron que ser las altas jerarquías de Citroën las que le devolvieran el puesto de número uno del equipo para que firmase un nuevo contrato con el equipo francés.