Mark Webber se lleva el GP de Brasil tras unos fantasmales problemas en la caja de cambios de Sebastian Vettel, que dejó pasar a Mark pero acabó segundo. Button completó el podio por delante de un Fernando Alonso que, al final, es 4º en el Mundial.
Cae el telón en la última de las 19 pistas del gran circo. De nuevo la bandera a cuadros de Brasil es la misma que cierra la temporada, un año de claro dominio Red Bull, donde el lenguaje de los toros energéticos ha polarizado un campeonato en el que el único color fue el azul y el rojo de los coches ideados por Adrian Newey. Pero ya todo es historia. El chispeante champán que salía a borbotones de los pilotos ganadores ya es una masa informe pegajosa y los papelillos metálicos que volaban en el podio para festejar la victoria de Webber tras escuchar el himno dejan de tener sentido. No hay tiempo que perder. Ya ha comenzado el Mundial 2012.
Es una visión sesgada, ventajista, si me apuras hasta enrevesada, pero es lo que piensan en Ferrari, por poner un ejemplo, escocidos por un año en el que no han sido capaces de dar a su campeón un coche capaz de hacer frente a la manada desbocada de toros rojos liderada por un Sebastian Vettel cuyo talento ha sido superado, sin duda, por las prestaciones de un coche que siempre fue mejor.
Brasil fue un buen resumen del año. Doblete de Red Bull con una superioridad casi insultante, y lucha encarnizada detrás entre los McLaren, especialmente Jenson Button, dignísimo subcampeón, y un Fernando Alonso, ‘meteorito asturiano’, que no sólo luchaba contra el resto de pilotos, sino contra las escasas prestaciones de su Ferrari para pelear hasta la última vuelta por un podio que, en esta ocasión, se le escapó a poco del final por culpa de unos neumáticos duros a los que el F150º nunca pudo sacar partido, en ningún momento de la temporada, siendo más de un segundo más lento por vuelta que aquellos con los que se batía el cobre.
La salida de nuevo fue un momento de lucimiento del piloto español. El único cambio de posiciones que hubo en los primeros puestos al paso por meta tras la primera vuelta, fue el protagonizado por Alonso, que le robó la cartera a Lewis Hamilton. La exhibición no acabó ahí porque en la curva 5 de la vuelta 11, Fernando de nuevo se convirtió en el carterista más envidiado de las favelas de Sao Paulo al adelantar en un visto y no visto a un Jenson Button que no se esperaba lo más mínimo el ataque del ovetense. Así, con un coche medio segundo más lento como poco, ya se había visto en calificación, Fernando se había colocado en puestos de podio.
A partir de ahí la carrera no tuvo demasiada historia, salvo unos extraños y fantasmales problemas en la caja de cambios del coche de Vettel que se solucionaron casi de manera extraña una vez que Mark Webber le pasó. Está claro que los que seguimos el Mundial en seguida pensamos en una casi obligada recompensa para el australiano, después de todo lo que ha tenido que pasar en un claro caso de favoritismo hacia su compañero alemán por los mandamases del equipo austriaco. Cada equis vueltas, matemáticamente, le decían a Vettel que no cambiase a altas vueltas, que la segunda y la tercera marcha las tenía fatal… pero dos veces pasó por boxes a cambiar ruedas y nunca tuvo ningún conato de parada.
Las paradas a cambiar neumáticos se sucedían y extrañaba ver a Button en el segundo stint poner duros en vez de blandos. Los McLaren funcionan mucho mejor con los duros que con el compuesto más ligero, pero aún así su comportamiento no es competitivo con respecto a los blandos de los demás. Sin embargo, con duros, Jenson mantuvo el tipo y Fernando, con blandos, nunca pudo poner más de seis segundos de ventaja con respecto al británico. En el último paso por boxes, cuando todos pensábamos que Button pondría blandos para asaltar el podio de Fernando, de nuevo puso duros. La explicación era clara. Con Alonso con duros por obligación del reglamento, Jenson no tenía que arriesgar, pues ya era más de un segundo más rápido por vuelta y seguro que llegaría al final con esas gomas sin correr riesgos. Y dicho y hecho. A menos de diez vueltas del final, y tras una defensa titánica a final de recta de meta, en la siguiente Fernando no pudo contener más a un Button que, con este adelantamiento, certificaba el podio y el subcampeonato, por delante de Webber que, por un punto, desbancaba incluso a Fernando del tercer puesto del campeonato.
El resto de temas que había en juego se solucionó sin sorpresas. Michael Schumacher tiró por la borda sus opciones de pasar a Rosberg y coger la séptima plaza del Mundial tras un enganchón con Bruno Senna. Kamui Kobayashi realizó una carrera perfecta y su noveno puesto certificó la séptima plaza por escuderías para Sauber y conservó la suya en el Mundial de pilotos, ante el acecho de un Jaime Alguersuari, desesperado porque en el primer stint su coche no iba ni para atrás y sólo pudo acabar en el puesto once, a las puertas de los puntos, pero por delante de su compañero Buemi, al que le ha sacado once puntos en la clasificación de pilotos.
Punto y final. El Mundial 2011 apaga las luces y cierra el telón. El asfalto de Interlagos ya está frío tras reírse de los meteorólogos y no ver la lluvia pronosticada durante todo el fin de semana ni en pintura. Los motores se apagaron, los pilotos se van de vacaciones, los análisis de los medios de comunicación vuelan en uno y otro sentido, las especulaciones sobre quién pilotará en qué equipo se desbordan… y la F1que volverá de nuevo en 2012 con nuevas normas y un hombre y una escudería en el punto de mira para batirles cueste lo que cueste.