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Alonso gana en Alemania y Ferrari toma el pulso del Mundial

Por sa , 25/07/2010 | Visto: 1025
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Alonso gana en Alemania y Ferrari toma el pulso del Mundial
Ferrari demuestra que ha vuelto a hacer un coche ganador y cierta inteligencia al ordenar facilitar el adelantamiento de Alonso a Massa. Doblete de Ferrari que reduce diferencias con McLaren y Red Bull. Vettel fue 3º, por delante de Hamilton y Button
 
Vuelta 48 de 67: Felipe Massa va líder, con Fernando Alonso colgado de su alerón trasero. Se acercan varios doblados y la tensión es máxima en el box de Ferrari. El mensaje que suena en la radio de Massa es claro, rotundo, sin posibilidades de ser malinterpretado: ‘Fernando es más rápido que tú. ¿Has entendido el mensaje?’ La verdad es que sobran las palabras. Un mensaje demasiado salvaje incluso para los hooligans más españolistas, pero el precedente más cercano estaba a sólo unas pocas vueltas, fresco en el recuerdo. Estábamos en la vuelta 20, varios doblados salpicaban el asfalto y Alonso, de manera magistral se había puesto a rebufo de Massa. Hasta en dos ocasiones se puso en paralelo con el brasileño, pero éste aún estaba enrabietado por la gran salida que había hecho, que le había catapultado del tercer lugar al primero, y no dudó incluso en poner en peligro la carrera de ambos Ferrari al cerrar al ovetense de manera increíble, a la par que ilógica a tenor de que, si por algo se caracteriza el equipo italiano, es por dejar claro desde el minuto uno que en Ferrari se corre para el equipo y no en beneficio propio.
 
Después de recibir el mensaje por radio Felipe Massa, apenas una vuelta después, a la salida de la curva 6, Massa se quedaba clavado, quizá de manera más que evidente, quizá poniendo en peligro una posible sanción a la escudería del Cavallino por dar órdenes de equipo, pero el resultado era el esperado, el deseado por todos los alonsistas y ferraristas, que saben que sólo el ‘meteorito asturiano’ puede luchar por un título por el que tanto McLaren y Red Bull pujan con sus dos pilotos. Alonso adelantó de manera limpia y hasta el final.
 
La rueda de prensa fue terriblemente tensa. Alonso buscando a Massa, el brasileño huyendo del español, rehuyendo el contacto, sin ganas de nada. El periodista encargado de la rueda de prensa oficial metiendo el dedo en la llaga una y otra vez a Fernando y a Felipe, educado y conciliador Fernando, huidizo y esquivo el brasileño, sin querer contestar directamente. En los aledaños del podio, previamente, más de lo mismo. Alonso esperando a que Massa saliera del coche para abrazarlo, Massa retardando el momento, evitando un contacto que se produjo de refilón y por la insistencia de Alonso, que se quedó con una leve palmada en la espalda a cambio de su abrazo agradecido.
 
La verdad es que la carrera, como suele pasar, no se pareció en nada a cualquier previsión hecha el día antes, cuando por sólo dos milésimas Sebastian Vettel arrebataba la pole position a un Fernando Alonso que había dominado casi todas las sesiones con su renacido Ferrari. En todas las previsiones de carrera, en cualquier elucubración, tan solo dos ingredientes centraban la atención, pero un tercero se coló por derecho propio en la foto. Felipe Massa realizó una salida espectacular. Vettel, que patinó en los primeros metros, intentó acorralar de manera peligrosa contra el muro a un Fernando Alonso que se escapaba por milímetros, ganando la posición al alemán, pero resignado a seguir segundo en carrera ya que, con el camino expedito, su compañero brasileño había encontrado la vía libre para liderar un GP que dará mucho, muchísimo que hablar.
 
Ferrari, con El F10B, por fin, demostrando que ha construido y mejorado un coche a la altura de los mejores, que en manos de también uno de los mejores pilotos, puede ser la referencia, enseguida se vio, en la segunda vuelta, que Felipe Massa no era, precisamente, la referencia, ya que con un coche muy bueno era incapaz de despegarse de sus perseguidores. Alonso no daba un metro al brasileño, pero es que a su vez Vettel también circulaba a poco más de un segundo del español. Por detrás, Hamilton había robado la cartera a un Webber que también perdería la quinta plaza a favor de un Button que en ningún momento inquietó a Hamilton. En McLaren, por cierto, también la radio echó humo.
 
Así las cosas, el primer punto de fricción iba a ser el paso por boxes. Los diez primeros salieron con blandos y la ventana de entrada a boxes se abría entre las vueltas 10 y 15. El primero en hacer su cambio fue Sebastian Vettel, en la vuelta 13, que realizaba un cambio impecable. Por lógica, Fernando Alonso debía copiar estrategia para asegurarse, al menos, la posición con el piloto de la bebida energética, y en otro cambio perfecto salió en su mismo puesto una vuelta más tarde. En la 15 Massa repetía operación y también conservaba por menos de un segundo su puesto.
 
Primer foco de tensión salvado, todos haciendo su trabajo de manera impoluta. Pero Fernando no ha arengado a los suyos desde las últimas injusticias de la FIA en Silverstone para nada. Sabe que si gana son 25 puntos. Si queda segundo son 18, obtendrá siete puntos menos de diferencia con sus más inmediatos rivales, que le siguen los pasos en la pista. Alonso pone el programa ‘acoso y derribo’ en Ferrari y va a por todas. Se pega a medio segundo de Massa, que ve resignado que se acerca el momento de doblar a varios coches. Aprovechando el primero de ellos, Alonso se sale del rebufo del brasileño, se pone al del doblado, y por el centro incluso toma un poco de espacio con Felipe, que mantiene el lado limpio de la pista, no cede, y se mantiene primero no sin riesgo. Alonso se pega a su chepa, vuelve a salir del rebufo del otro Ferrari, se pone en paralelo, y de nuevo Massa traza sin dejar un milímetro de asfalto. Alonso levanta de nuevo el pie para no tocarse y trocar un doblete en desastre absoluto y no deja títere con cabeza a través de la radio: ‘Es ridículo’, grita por la radio a todo el que le quiera escuchar. Está terriblemente cabreado. ¿Queremos ser campeones?, piensa para sus adentros mientras elige cuidadosamente las palabras a través de la radio con su ingeniero de pista para que no le puedan sancionar por tramar órdenes de equipo que, por otra parte, como en todos los equipos, son claras y evidentes.
 
Entre la vuelta 20 y 48, momento del fulminante mensaje por radio a Massa, se adivina un Alonso como un león encerrado en una jaula, con la presa, indefensa, al lado. Sabe cómo salir de la jaula, pero sabe que el riesgo de que le pillen es alto, y aquí cuando digo pillar digo toque en la pista con Massa y acabar con todas las opciones posibles de luchar por el Mundial. En este rato se contenta dejando en ocasiones hasta cuatro segundos con Massa y recuperándolos en dos o tres giros, a ritmo de vuelta rápida, demostrando a todos que es unas cuatro décimas por vuelta de media más rápido que Felipe. El brasileño, mientras, a la suya, defendiéndose como puede, intentado hacer el giro más veloz, algo inútil, porque en la siguiente el crono es destrozado por el piloto de Oviedo.
 
En el box de Ferrari las uñas desaparecen, van por los muñones. Ha quedado claro que Alonso es más rápido. Saben que es su piloto para ganar el Mundial y tienen que tomar una decisión. Felipe acaba de renovar por un año más, y sabe que si quiere seguir poniendo su culo en el asiento de un coche rojo debe obedecer lo que diga el equipo. Suena el atroz mensaje en la vuelta 48 y el adelantamiento se produce en la siguiente. Alonso se hace el sorprendido cuando le preguntan y dice que quizá fuera un error en el cambio de su compañero. Felipe Massa, directamente, dice que no quiere contestar la pregunta ‘¿qué te ha pasado en ese momento para perder velocidad?’. La telemetría dejará en evidencia o no la falta de discreción del brasileño y, quizá, pueda dar pie a la FIA para de nuevo rearbitrar una carrera en la que Ferrari ha dominado, con más tensión que placer, pero que ha dominado al fin y al cabo.
 
La radio vuelve a sonar tras el adelantamiento. Es el ingeniero de Massa. (Good boy) ‘Buen chico’, le dice. Sobran las palabras. No se escucha la contestación de Felipe, pero no oculta que ha ralentizado la marcha para que Fernando le pasara. Está todo dicho. Tras la bandera a cuadros, ánimos y palabras de elogio por parte del ingeniero de pista del brasileño al propio Felipe, que sigue cabreado. Yo también lo estaría, pero para correr en Ferrari hay que ser conscientes de dónde se está y cuál es su filosofía.
 
Poco más. Alonso recorta algo las diferencias, no demasiado porque los seis pilotos de las tres escuderías más potentes han copado las seis primeras plazas y ya todo el mundo mirando a Hungría, donde desde Ferrari se dice que serán aún mucho más rápidos en un trazado ratonera y revirado. Hamilton, que ha sido cuarto, tras Vettel y por delante de Button, Webber, Kubica, Rosberg, Schumacher y Petrov, sigue líder del Mundial, con 14 puntos de ventaja sobre Button, 19 sobre Webber y Vettel y 34 sobre Fernando Alonso, que aspira a estar a una carrera de desventaja, solamente, después de la carrera del próximo domingo en Hungaroring.
 
Hasta entonces, hasta el jueves, día ya de la previa del GP de Hungría, apuesten a que la frase ‘órdenes de equipo’ se mezclará con otra, ‘Ferrari’, en todos los foros posibles, especialmente, en la prensa británica y, quizá, ojalá no, en los pasillos de la FIA. Al menos, ha quedado claro que Ferrari ha apostado por Fernando Alonso para ser su campeón. Lo ha hecho de manera evidente, con valentía, y ahora sólo falta, dentro de ocho carreras, saber si se han equivocado o han tomado la decisión correcta.
 
 
Óscar González Soria - oscar.gonzalez@portalcoches.net
 
 
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