O cómo no abrasarte por el calor que desprende tu coche al subirte después de todo un día aparcado al sol.
Tanto si estas de vacaciones en la playa luciendo bronceado (afortunad@ tu que puedes), como si aun tienes que soportar el insufrible calor del asfalto de camino al trabajo, hay algo de lo que no podrás escapar. El coche, tu coche y la “microsauna” que te espera al subir en el después de una jornada aparcado en plena calle.
Y es que la peor bofetada no es la bronca de tu jefe o aguantar a la señora de turno que decide contarte su vida en la cola del supermercado sin que te interese lo más mínimo, no. La peor bofetada del día es la que te da tu amado coche cuando abres la puerta y el calor que desprende te deja sin respiración para después limpiarte los poros de la cara a golpe de sudor. Eso sin contar las quemaduras de las manos al coger el volante o la sensación de fundirte con la tapicería si tus asientos son de cuero…con el cariño que le tienes tú a tu coche y mira cómo te lo paga.
Hasta ahora no quedaba otra para no derretirte que tirar de climatizador hasta que explotara por abuso o abrir las ventanillas e invertir las pocas fuerzas que te quedan para no desmayarte del calor. Pero como siempre ocurre, alguien ha querido facilitarte la vida. Un profesor con mucho tiempo libre (y apostamos a que sin aire acondicionado en su coche) ha inventado el método para enfriar el coche sin morir por deshidratación en el intento.
La fórmula es muy simple. Sólo tienes que bajar la ventanilla de la puerta derecha y “abanicarte” con la izquierda. Abres y cierras la puerta cinco veces muy deprisa y luego con movimientos más amplios y lentos de la puerta. Así consigues “mover” el aire del vehículo y reducir ¡hasta 8º la temperatura! Y eso contando que viajes solo. Imagina los grados que puedes restarle al coche si tiene cinco puertas y sois tres abanicando…Eso sí, ten cuidado no vaya a ser peor el remedio que la enfermedad, y te emociones descolgando la puerta o machacándote la mano. Por favor, ¡portazos no!