¿Quién dijo que conducir una espectacular y glamurosa limusina estaba solo al alcance de unos pocos? En Top Gear aceptaron el desafío de convertir tres (o cuatro) coches normales en impresionantes limusinas y recorrer con ellas las calles de Londres.
Jeremy Clarkson, Richard Hammond, James May aceptaron el reto de fabricarse sus propias limusinas. Cada uno pretendía encontrar algo novedoso o diferente según su estilo particular, pero como veremos no pensaron en todos los detalles.
Para comenzar esta aventura los tres debían elegir sobre qué coche basarían su particular limusina. Jeremy eligió un Fiat Panda CLX de 1993 y aunque parezca una paradoja comenzar un largo coche con uno de los más pequeños del mercado, Jeremy tenía buenos motivos.
Al presentador no le importaba el diminuto tamaño de su coche (especialmente en comparación con la longitud que tendría que tener al final), se decantó por el panda debido a su motor y bajo consumo. Como el mismo explica, un coche que va a circular mayoritariamente por ciudad necesita un bajo consumo. No está mal pensado.

Hammond saca su espíritu deportista en este reto y comienza su limusina con un MG biplaza. Su intención es crear la primera limusina roadster del mundo. Su ambicioso proyecto culminará en una peculiar limusina descapotable, potente, aunque poco práctica a la hora de trasladar personajes populares, o en momentos de lluvia, a la par que insegura. Al final, lo de la limusina sin techo es muy vistoso, pero no del todo acertado.
Pero sin lugar a dudas, el más innovador será James May. El no compra un coche para iniciar su proyecto, compra dos. Un Saab 90 V6 y un Alfa Romeo 164 V6. El lo tiene claro: quiere una limusina práctica y sueca por un lado, pero potente e italiana por el otro. El resultado no sabemos si es ridículo o magnífico, pero a imaginación no le gana nadie.
En el momento de fabricar sus limusinas Jeremy y Richard son los que más problemas tienen. Ambos están a punto de incendiar su gran coche antes de construirlo y Richard, además, se encuentra con el problema de que al tener el motor en la parte de atrás, antes de cortar su deportivo por la mitad necesitará desconectar todos los caños que llegan al motor.
James May, por su parte, lo ha pensado todo. A pesar de partir de dos coches aparentemente diferentes, ambos tienen una idéntica estructura y la misma distancia entre ejes, por lo que unirlos para crear su limusina debería ser cosa de niños.
Cuando llega el momento de presentar el resultado a sus compañeros, los tres presentadores están convencidos de que su opción es la mejor pero ¿qué pasará en el circuito de pruebas? Para evaluar de la forma más objetiva posible el resultado y proclamar un vencedor del desafío, los tres tendrán que someter sus creaciones a unas particulares pruebas.
Nada más llegar, comienzan a ser evidentes algunas de las carencias y limitaciones de sus limusinas. Jeremy se ha pasado con los metros añadidos a su panda y tiene una maniobralidad cero. Eso al margen de la incomodidad para acceder a los asientos, ya que los pasajeros deben tumbarse y con un particular sistema de poleas llegar hasta el final.

Richard tiene una limusina más manejable con un espectacular alerón trasero, pero, el no contar con techo hace que pierda muchos puntos. ¡¡¡¡James llega con un coche de "dos caras"!!!! El Salfa Romeab. Ha unido las dos partes delanteras por lo que puede conducir por ambos lados. En lugar de dar la vuelta si se equivoca de dirección, solo tiene que bajar y subirse en el “otro coche” para conducir del lado opuesto. Además ha construido un interior divertido. La parte de Saab es una sauna y la de Alfa una “mini capilla sixtina”.
Los tres han completado sus limusinas con un sistema de comunicación pasajero conductor más o menos sofisticado. Así, tras las iniciales ruedas de reconocimiento a la creación de sus compañeros pasan a las pruebas. No debemos olvidar que una limusina, además de lujo y exclusividad, debe desprender seguridad y ser capaz de maniobrar en situaciones difíciles, como un supuesto terrorista.

Sin pensarlo dos veces, cual terrorista con pistola de paint ball en mano, los presentadores se disponen a “atacar” a sus compañeros”. La limusina que mejor haga un giro en J ganará. El Panda de Jeremy no lo superó ni de lejos y la idea de James de, en lugar de hacer el giro, bajarse del Saab y subirse en el Alfa para ir en la otra dirección tampoco fue muy buena, ya que de no haber sido bolas de pintura lo que sus compañeros disparaban hubiera acabado como un colador con tanta bala en el cuerpo. La limusina descapotable de Richard fue la que mjor realizó el giro, pero en un ataque, lo de no tener techo tampoco favorecía en exceso…Prueba no superada.

En la siguiente prueba de conducción evasiva deben demostrar su agilidad contrarreloj saliendo de una trampa terrorista, haciendo un slalom entre coches de los espectadores estratégicamente colocados, evitando una trampa de clavos y finalmente el ataque de un cañón de agua. Ni que decir tiene que ninguno supera la prueba aunque el peor parado es el Fiat, que acaba con la rueda pinchada y el motor destrozado.
Debido al tremendo fracaso de las pruebas de circuito llega la gran prueba final, donde se verá qué limusina es la mejor. Deberán hacer de chofer de las estrellas en los premios “Brit Awards” de Londres. El que más aparezca en los medios de comunicación posteriores a la gala, ganará.
A la hora de pasar el “reconocimiento legal” para circular por la ciudad, sorprendentemente los protagonistas no tuvieron problemas salvo Jeremy, que sobrepasaba los límites de longitud, nada que no arreglase un buen corte (de 2,5 metros) hasta reducir su “pandalimu” a 14 metros.

El resultado del experimento es catastrófico. James se pierde por la ciudad y se lleva una gran bronca de Lemar, quien está nominado a los premios pero nunca llegará por la incompetencia de su chofer. Richard solo consigue la vergüenza de Jamelia ya que al ir en una pseudo limusina descapotable, se convierte en el centro de todas las miradas y los fans y curiosos no la dejan en paz. Jeremy consigue llevar a Chris Moyles a tiempo…¡sin la parte trasera de la limusina! Y es que después de destrozar todas las calles de Londres y su limusina a partes iguales, el gran panda termina partiéndose por lo que deciden avanzar sin ruedas. Un desastre.

Finalmente gana Jeremy, que usó su columna en un periódico para fotografiar su coche y publicar una noticia frente a ninguna, que fue el resultado de las creaciones de May y Hammond.
Lo que ha quedado claro es que de cualquier coche podemos fabricar una limusina Low cost…otra cosa es que funcione. Eso si, no intenten hacerlo en casa. Ya habeis comprobado que el intento puede acabar en incendio cuanto menos.