Este acuerdo entre Jaguar Land Rover y Chery Automobile se produce después de que las autoridades chinas rechazaran el plan de la corporación china de fabricar automóviles en el país junto con Fuji Heavy Industries (matriz de Subaru). Esta solicitud de alianza fue declinada por potenciales conflictos con la política industrial de Pekín.
Por su parte, la multinacional británica, propiedad del consorcio indio Tata Motors, estaba inmersa en un proceso de búsqueda de un socio para este mercado y había mantenido contactos con diferentes empresas, entre las que se encontraba Great Wall Motor.