10 consejos para mejorar la seguridad y la visibilidad

Por PabloMM , 29/06/2017
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10 consejos para mejorar la seguridad y la visibilidad
Barridos visuales, ver los ojos de los demás, precaución en los ángulos muertos… Son pequeñas estrategias que pueden ahorrarte un accidente, e incluso salvarte la vida en la carretera.

Un año más, comienza una nueva operación salida de verano en la que se prevén cerca de 90 millones de desplazamientos por carretera entre los meses de julio y agosto. El 90% de la información recibida al conducir nos llega a través del sentido de la vista, con lo que el conductor debe llevar a cabo constantes ajustes de su foco de visión, para poder reaccionar correctamente ante el entorno que le rodea.


Muchos accidentes podrían evitarse con una correcta visibilidad y estrategia de exploración visual, que nos permita reaccionar a tiempo y anticiparnos a posibles riesgos. Carglass nos ofrece 10 consejos para mejorar tu seguridad al volante:


1. Levantar la barbilla y mirar a lo lejos


Mirar a lo lejos nos permite anticiparnos a todo lo que pueda suceder por delante de nosotros y tener un valioso tiempo de reacción extra para evitar un accidente. Si vamos mirando lo que sucede a pocos metros delante de nuestro coche, tendremos menos tiempo de reacción en caso de que surja algún imprevisto a lo lejos, o a grandes velocidades.


Paradójicamente, los conductores noveles e inexpertos hacen justo lo contrario. Su estrategia visual suele ser completamente errónea, ya que van mirando constantemente a la derecha y hacia las zonas más próximas a la parte frontal de su vehículo. De este modo, solo ven lo que tienen unos pocos metros por delante y no son capaces de detectar eventos relevantes que ocurren fuera de ese campo de visión.


2. Realizar constantes barridos visuales


Si sólo mirásemos a lo lejos, apenas obtendríamos información de lo que pasa a izquierda y derecha del vehículo, o entre el capó de nuestro coche y el punto hacia donde apuntamos la mirada. Por este motivo es necesario realizar barridos de mirada transversales (de lado a lado) y longitudinales (desde cerca hacia más lejos). Dependiendo de la vía en que nos encontremos, nuestro barrido se realizará de una u otra forma.


En ciudad rodamos a menos velocidad, por lo que no es necesario mirar tan lejos y los barridos longitudinales se reducen y acortan. Habrá que hacer sin embargo más barridos transversales a ambos lados y de mayor anchura, para detectar personas u objetos que se puedan cruzar en nuestra trayectoria, ya que este tipo de vías tienen muchos accesos de entrada desde los lados.


En autopistas y autovías sucede casi lo opuesto, mientras que en carreteras convencionales, con más entradas y salidas, será más necesario mirar a izquierda y derecha con relativa frecuencia.


3. Visión periférica


Es la habilidad de captar y reconocer la información o movimiento que se desarrolla alrededor del punto concreto sobre el que hemos fijado la visión. En otras palabras, es lo que somos capaces de ver “por el rabillo del ojo” mientras vamos conduciendo.


Nuestro campo de visión normal es de unos 120º y la visión periférica nos permite tener un campo de hasta 180º. Es una habilidad que también puede entrenarse y que suele estar más desarrollada en personas que practican deportes de equipo. Es una habilidad que se reduce a medida que aumentamos la velocidad.


Con la visión periférica podemos percibir que sucede algo que llama nuestra atención, permitiéndonos un tiempo de reacción de en torno a 0,5 segundos, que pueden ser de vital importancia en situaciones de riesgo.


4. El “efecto túnel”


A mayor velocidad, llega a nuestro cerebro mayor cantidad de información por segundo. Para poder procesarla, nuestra mente limita esa información, descartando la que entiende que es menor importante por estar más lejos del foco de atención y más a los extremos de nuestro campo visual.


Por ejemplo, a 65 km/h se reduce hasta los 70 grados, mientras que a 100 km/h el campo de visión baja hasta solo 42°. A partir de 130 km/h, comienza a parecer el efecto túnel, pues con solo 30º de visión, es como si a nuestros lados solo hubiera paredes negras.


5. Vas hacia donde miras


En momentos de tensión, tendemos instintivamente a dirigir nuestro vehículo justo hacia el lugar al que apuntamos la vista. En una situación de riesgo, ese lugar suele ser el más peligroso.


Al volante hay que ser conscientes de este fenómeno, y tener la mente fría para dirigir la vista, y nuestro vehículo, hacia los puntos de escape de una situación de peligro.



6. Evaluar todo lo que nos rodea


Circulamos rodeados de vehículos, personas, animales… todos ellos con sus trayectorias, preocupaciones y movimientos. Conducir de forma segura implica ir con todos los sentidos puestos en la carretera, mirando y evaluando constantemente todo lo que nos rodea para detectar posibles amenazas y estar prevenido frente a ellas.


También es importante analizar el entorno: el asfalto (sucio, baches…), si hay cruces, salidas de caminos o de casas, zonas con mucha afluencia de personas…


7. Ver los ojos de los demás


Si no estamos seguros de que el otro conductor nos haya visto, podemos asegurarnos mirando a sus espejos retrovisores y buscando el contacto visual. Ese rápido cruce de miradas bastará para confirmar que los conductores se han percatado de la presencia de su homólogo.


8. Ver a través de otros coches


Saber mirar a través de los cristales de los vehículos que nos preceden es muy importante. Muchas veces lo hacemos instintivamente y solo nos damos cuenta de ello cuando nos sentimos molestos al circular detrás de un furgón opaco.


En estas circunstancias lo mejor es aumentar la distancia de seguridad, para tener la máxima información máxima de lo que ocurre por delante de dicho vehículo. Esto nos permite anticipar acontecimientos, y así poder reaccionar antes.


9. Los malditos ángulos muertos y “zonas oscuras”


El “ángulo muerto”, es la zona de visión nula que no alcanzan a recoger los retrovisores por el propio diseño del coche. La mayoría de los automóviles modernos ofrece (de serie o como opción con sobrecoste) un sistema que nos alerta de la presencia de objetos en ese ángulo muerto, mediante alertas visuales o sonoras.


10. Los molestos y peligrosos deslumbramientos


Vivir al oeste de tu lugar de trabajo supone que por las mañanas te encuentras el amanecer de frente, y que por las tardes, regresas a casa con el sol de cara nuevamente.


Para tener la mejor visibilidad posible en esas complicadas situaciones es clave llevar gafas de sol y el parabrisas en perfecto estado.


Ya sea a causa del Sol, o por las luces largas o mal orientadas de otro vehículo por la noche, un deslumbramiento puede cegarnos momentáneamente y ser muy peligroso. En esas situaciones, lo primero es no mirar directamente a la fuente de luz, y dirigir la vista hacia una referencia que nos permita seguir circulando sin salirnos del carril.


Lo mejor suele ser bajar la vista hacia la derecha, y buscar la línea de la carretera o el borde del arcén; usando la visión periférica para controlar el resto de la vía.


Cuando el que nos deslumbra viene por detrás, la solución es muy sencilla: voltear el retrovisor central a su posición nocturna, que atenúa las luces.